PlenaMente

06 ago 2016

Desconfianza, ¿te perjudica o te suma?

Por: Patricia Ramírez

Decepción
La desconfianza es una amenaza, nunca mejor dicho, a nuestra felicidad. Porque el que desconfía anticipa algo negativo: desconfía de que los planes salgan bien, de que la gente le copie el trabajo, de que su pareja le pueda engañar con otra persona o de que el que le vende algo quiera darle gato por liebre. La persona desconfiada necesita estar en constante alerta para no ser engañado por todos aquellos que él interpreta como amenazantes.

A pesar de que podemos haber vivido experiencias de traición, mentiras y engaños, muchas son las personas capaces de hacer borrón y cuenta nueva, mientras que muchas otras guardan el dato en la memoria y permiten que les condicione el resto de sus vidas. Las personas desconfiadas dicen tener motivos para serlo. Los mismos motivos que tienen las personas que no lo son. La única diferencia está en la interpretación que hacemos del entorno, de las personas, del futuro, y en la capacidad de olvidar y de no dar valor al pasado.

La desconfianza, además de provocar miedo y ansiedad, torpedea las relaciones sociales e impide que gestiones tu vida con serenidad. ¡Cómo vas a vivir con serenidad si a la vuelta de la esquina te pueden volver a fallar! Con ello limitas tus oportunidades.

De dónde viene la desconfianza:

De la mala experiencia. En estos casos, las personas entienden que la mentira y la traición forman parte del ser humano como una ley universal y que todas las personas son iguales. Suelen hacer afirmaciones del tipo “todos los abogados son unos interesados”, “todos los hombres son infieles”, “los vendedores van a lo suyo y con tal de colocarte el producto, hacen lo que sea”. Categorizan que son más las situaciones en las que pueden fallarte, que las que no. Y deciden protegerse desconfiando de todo y de todos.

De una educación sobreprotectora. Hay padres, madres y otras figuras como abuelos, maestros, amigos, que te advierten de lo “peligroso que es el mundo, de que te van a raptar, violar, engañar y un largo etcétera” y que condiciona los miedos de los niños, creándoles unas expectativas sobre la maldad del ser humano que no coincide con la realidad.  

Para protegerte del dolor. La persona desconfiada huye del dolor, no quiere que le hagan daño. Y en ciertas dosis, la desconfianza tiene una función adaptativa, evitar el peligro. Pero claro, se trata de evitar el peligro mediamente evidente. No se trata de evitar todo lo que pueda sacarte de tu zona confortable. Hay una diferencia entre ser valiente y ser temerario. Está bien medir el riesgo, pero de forma prudente. Si para ti un valor en la pareja es la fidelidad y empiezas a salir con alguien que no te coge el teléfono, que dice de quedar contigo y luego no aparece, que tontea con otras mujeres u hombres en tus narices y que te cuenta que en su vida pasada ha sido una persona infiel, esto no es desconfianza y pensar que a ti te puede pasar lo mismo, esto casi es “blanco y en botella”.

Se cree el ladrón que todos son de su condición. Los hay desconfiados porque suelen copiar, engañar, ser infieles, desleales con los demás. Y piensan que todo el mundo es como ellos. Si ellos se comportan de esta manera, ¿por qué iban otros a ser distintos?

De un sentimiento de inseguridad. Como no te ves lo suficientemente bueno, válido, meritorio, como para que la gente te responda, piensas que es posible que te fallen. Cuando uno cree que su valor no es el suficiente, anticipa que puede ser engañado: “A mí me engañan siempre, si es que se dan cuenta que no tengo ni idea, que soy un pardillo”, “no las pillo, me la meten doblada”.

De las expectativas que tenemos sobre lo que significa la lealtad y la fidelidad. Sobre estos conceptos tenemos que hablar con los amigos, pareja y personas cercanas. No todo el mundo tiene los mismos límites. Y cuando estos límites no coinciden, interpretamos que el otro nos falla cuando no es así. Ya dice un anuncio de bancos, que abrirte un crédito con ellos no es infidelidad a tu banco. Pues este es el tema, que los valores y las creencias de cada uno condicionan los juicios de valor. Está claro que una pareja que en sus reglas acepta la pareja abierta, tendrá una idea de la fidelidad distinta a las parejas que no comparten este sistema de valores.

Consejos para confiar más y vivir más tranquilo:

1. No hagas juicios de valor. Antes de deducir qué significa algo, trata de comprobar o preguntar.

2. Da una oportunidad a la gente. Ellos te la están dando a ti continuamente.

3. Aprende a convivir con la idea de que te van a fallar, seguro. Y así es, no nos libramos ninguno. Igual es parte del juego de la vida.

4. Establece tu código de seguridad y espera a ver si la gente lo cumple.

5. No eres vulnerable, no eres una víctima. Eres fuerte, incluso cuando te fallan. Se trata de aprender a levantarnos cuando nos caemos, no de evitar todos los peligros.

6. Date tiempo y da tiempo a los demás. La confianza se gana también con hechos. En lugar de desconfiar de inicio, trata solo de esperar un tiempo prudente sin juzgar qué va a ocurrir. Y espera que la realidad hable por sí misma.

7. Trabaja tu autoestima. Tú eres una persona valiosa, tanto, como para que te traten con respeto y dignidad.

La persona confiada no tiene por qué ser excesivamente optimista. Es una persona que cuenta con que le puedan fallar. Pero se siente con la confianza suficiente como para superarlo en el caso en que ocurra.

Hay 4 Comentarios

La desconfianza se encuentra en todo los sectores de la sociedad. el otro día tuve que hacer una declaracion frente a un notario para que mi arrendador me creyese que era cierto lo que le decia... pero que le vamos a hacer.

En Colombia la desconfianza es una actitud general que lesiona muchas veces tanto el desarrollo personal como el país. Hay veces esta actitud raya en lo paranoide perjudicando gravemente la parte psicológica de los colombianos. Las formas que yo asumo para poder desarrollarme en el país es aplicando el silencio metódico que me indica cuando hablar y cuando callar y también haciendo una selección meticulosa de las personas con las cuales trato a diario.

Aún cuando la desconfianza es una actitud consciente y voluntaria que no depende sino de quien la sostiene, también es cierto que la desconfianza tiene origen en las experiencias vividas y en el conocimiento del entorno. Esta presunción supuestamente negativa en cuanto al comportamiento de otra persona, no es más que la reacción lógica a las consecuencias que se han sufrido por las acciones de una sociedad o sistema decadente. Ejemplo, sería ilógico o descabellado desconfiar de una persona que tiene un amplio historial criminal, o de un connotado mentiroso, o de una persona de un animo sumamente variable, o de un sistema que durante mucho tiempo a fallado. ¿Hasta que punto la desconfianza tiene origen en uno mismo? Un tiempo se puso de moda la frase "creo en el mejoramiento humano" ¿La humanidad a mejorado? ¿Seriamente podemos creer que la humanidad a mejorado? ¿Podemos confiar en que algún día mejore? ¿Hacia donde apuntan las tendencia, que señalan los indicadores, que dicen las evidencias? ¿Podemos creer? o ¿Queremos creer en el mejoramiento humano?

Creo que la confianza en uno mismo es básica. Nunca mejor dicho.
Aquí te ofrezco 10 ideas para que creas en ti:
https://dametresminutos.wordpress.com/2016/02/21/10-ideas-para-que-creas-en-ti/

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Sobre el blog

“Las personas felices lo son, no porque tengan más que los demás, sino porque centran su atención en lo importante”. La visión que tenemos del mundo, de nuestro entorno, condiciona nuestro bienestar y con ello la implicación, el compromiso y la actitud que tenemos con nosotros y con los demás. Hay personas que esperan el momento perfecto para dar un paso. Pero el momento perfecto está tan solicitado, que el día que aparezca, habrá que repartirlo entre demasiados. Con este blog te invito a entrenar tus emociones, tus pensamientos y tu actitud. Te invito a responsabilizarte de lo que ocurre alrededor para que no condicione tus decisiones. Tenemos un derecho maravilloso que es elegir. Elige tu modo de conducta, elige lo que quieras ser, elige cómo quieres vivir y sentir.

Sobre el autor

Patricia Ramírez

Licenciada en Psicología, Máster en psicología clínica y de la salud y doctorada en el Departamento de personalidad, evaluación y tratamiento psicológico de la Universidad de Granada, Patricia Ramírez es experta en psicología deportiva (campo en el que ha asesorado a equipos de fútbol como el Real Betis, el RCD Mallorca o el CB Granada) y trabajo en equipo. Colabora en varios medios de comunicación (TVE, El País semanal, Marca…).

Es autora de Así lideras, así compites (Conecta, 2015), ¿Por qué ellos sueñan con ser futbolistas y ellas princesas? (Espasa, 2014), Autoayúdate (Espasa, 2013), Entrénate para la vida (Espasa, 2012), Gestión y Control del Estrés, con Zoraida Rodríguez Vílchez (Conzepto, 2008).

http://www.patriciaramirezloeffler.com/

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