PlenaMente

24 ago 2016

Nada ocurre sin dejar huella

Por: Patricia Ramírez

Nada ocurre sin dejar huella
Durante el mes de julio he tenido que viajar mucho con motivo de mi participación en varios cursos de formación. Cuando viajo en coche, me encanta parar cada dos o tres horas, disfrutar de un café en cafeterías de carretera. Es un momento conmigo misma. En una de estas cafeterías, mientras esperaba a ser atendida y pendiente de una tortilla de patatas de esas a las que se les escurre el huevo, oí decir a una clienta el siguiente comentario a la camarera mientras le cobraba, “¿hemos roto algo?” Fue en un tono despectivo, con esa sonrisa irónica de quien cree que ha dicho la gracia del siglo. En esos momentos doy gracias a mi sistema reflexivo por no saltar en plan Robin Hood intentando recuperar la dignidad robada y poder devolvérsela a quien corresponde, que era la lastimada camarera. 

La intención del comentario de la clienta no era otro que transmitirle la insatisfacción con el precio total del desayuno. Pero de una manera completamente desafortunada y abusando del poder que le otorga ser clienta. La camarera calló, cobró y luego me atendió a mí.

Este tipo de comentarios maleducados y de abuso de poder me generan un enorme malestar. No sé si debido a mi exceso de neuronas espejo que me hacen sentirme en el lugar de la camarera o si por el rechazo tan grande que me genera la falta de respeto.

Todos tenemos derecho a expresar nuestro descontento, pero de una forma adecuada al momento y al lugar. Igual que en una manifestación podemos exhibir pancartas y gritar, en un restaurante no deberíamos hacerlo. El área de las habilidades sociales en psicología es la que se ocupa de enseñarnos a expresar con respeto, asertividad y sin humillar al otro, expresiones de enfado, expresiones de amor, a defender nuestros derechos y otras habilidades.

Muchas personas, cuando se sienten agraviadas, como en este caso fue interpretar que están pagando un precio excesivo por un desayuno, tratan de tomar la justicia por su mano. Y humillar a quien te cobra es una alternativa para ellos. Carecen de empatía, de reflexión y de humanidad. O si la tienen en lo más profundo de su ser, la rabia les lleva a no hacer uso de ella.

Si algo te incomoda, te enfada o deseas que alguien cambie algo, sigue por favor estos consejos:

1. Antes de recriminar, reprochar, atacar…piensa en cuál ha sido tu nivel de responsabilidad. Eres responsable de comprobar qué precios vas a pagar por tu desayuno antes de pedir la consumición. Y eres libre de elegir desayunar ahí o no. Lo que no puedes es decidir hacerlo y luego quejarte.

2. Valora si el agravio es tan importante como para hacer una crítica. Puede que sea un comportamiento que no se vaya a volver a repetir, o porque sea algo fortuito o porque no vayas a tener más relación con esa persona.

3. Decide cuál es tu intención, ¿humillar a la persona o dar solución a algo que te incomoda? Porque en función de ello, actuarás de una manera u otra.

4. Que te sientas mal no significa que tengas que proyectar tu rabia a los demás. No hables ni actúes en nombre de tus emociones. Respira, reflexiona, decide y entonces, desde la calma, actúa.

5. No eres superior por degradar a una persona. No eres más, eres menos. Eres menos considerado, menos educado, menos sensible y menos empático.

6. Recuerda que eres un ejemplo de lo que te gustaría recibir a ti y de quien te observa. En concreto esta mujer que hizo el comentario en la cafetería tenía a sus dos hijos adolescentes observándola. Es una pena que dos chavales aprendan que esta es una alternativa para expresar una queja. La queja puede ser justificada, las formas no lo eran. Cuando sus hijos hagan ese tipo de comentarios a sus amigos, profesores, a personal que les atiende o incluso a ellos mismos, imagino que entenderán el porqué de la falta de respeto. La mayoría de las veces los hijos se sienten abochornados cuando escuchan este tipo de comentarios de sus padres.

7. Trata de expresar tu queja de forma amable, sin dirigir la crítica a la persona, sino a lo que sucede. “Me parece caro el desayuno, desconocía que fuera a tener un coste tan elevado”.

8. Puedes expresar también cómo te sientes. “Cuando me levantas la voz al hablar, me siento frustrado y humillado, ¿podemos hablar en otro tono? Seguro que podré expresarte mejor lo que tengo en mente”.

9. Deja las amenazas para otra vida. “Usted no sabe con quién está hablando”, “en esta cafetería no vuelven a verme el pelo”. A nadie le interesan las amenazas, quedan arrogantes y ridículas. Simplemente toma decisiones, no vuelvas más a esa cafetería. Pero no necesitas hacérselo saber a quién te atiende.

10. Sé flexible. El mundo no es solo como tú quieres que sea. Es como es. Hay cosas que podrás cambiar y otras que no. Acepta o toma decisiones. Pero deja de refunfuñar, criticar y quejarte. Y aprende a mirar las cosas desde otros puntos de vista. ¿Has pensado el alquiler que paga el dueño de esa cafetería por poder estar en esa gasolinera? Yo no tengo ni idea, pero cuando encuentro un precio abusivo siempre trato de buscarle una explicación que me hable de buenas intenciones en lugar de lo contrario. No es que trate de justificar a quien me cobra caro, pero busco alternativas para no sentir rabia. Nunca sabré el precio del alquiler y si justifica el precio de los desayunos, pero así consigo no enfadarme y disfrutar de mi pincho de tortilla y de mi café con leche.

Me cuesta muchísimo ver humillaciones a otras personas. Sé que me equivoco cuando intervengo en alguna, pero es de las batallas que he elegido tener en mi vida. No puedo ver como los padres tiran de las orejas a sus hijos en la calle, ni cómo la gente se grita, insulta o se trata con desprecio. No os exagero si os digo que se me corta el cuerpo. Hay veces en que he visto escenas públicas que me han dado ganas de vomitar. Sí, me afecta en exceso, debo tener una sensibilidad especial para esto.

Es importante pensar en qué consecuencias tendrán nuestros comportamientos en los demás y en el entorno. Nada ocurre sin dejar de huella.

Hay 6 Comentarios

Me ha gustado, gracias :)

Me ha encantado tu artículo. La verdad es que tienes toda la razón del mundo!!,me pasa un poco como a ti, hay situaciones que no las entiendo y que me provocan bastante rabia. un beso y muchas gracias

Este blog lo debería leer mucha gente, es estupendo.

Valioso blog

Decía Sandro Pertini: “De los fumadores podemos aprender la tolerancia. Todavía no conozco uno sólo que se haya quejado de los no fumadores”.
Hoy no te quiero hablar del tabaco, sino de quienes se quejan, de quienes lo hacen por sistema. Y de la importancia de mantener una actitud bien diferente ante la vida.
https://dametresminutos.wordpress.com/2015/06/29/alergico-a-las-balas/

Mientras estudiaba la carrera, trabajaba todos los veranos como cajero en el supermercado de mis padres. Sé cómo se pudo sentir esa chica. No es un comentario aislado, al cabo del día recibes muuuchos comentarios del estilo. Trabajar de cara al público es un trabajo muy duro... Pero también te da la oportunidad de entrenar habilidades sociales y hacerte un experto. ¡Tus posts son ideales para ello!
¡Te sigo leyendo! ¡Saludos!

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Sobre el blog

“Las personas felices lo son, no porque tengan más que los demás, sino porque centran su atención en lo importante”. La visión que tenemos del mundo, de nuestro entorno, condiciona nuestro bienestar y con ello la implicación, el compromiso y la actitud que tenemos con nosotros y con los demás. Hay personas que esperan el momento perfecto para dar un paso. Pero el momento perfecto está tan solicitado, que el día que aparezca, habrá que repartirlo entre demasiados. Con este blog te invito a entrenar tus emociones, tus pensamientos y tu actitud. Te invito a responsabilizarte de lo que ocurre alrededor para que no condicione tus decisiones. Tenemos un derecho maravilloso que es elegir. Elige tu modo de conducta, elige lo que quieras ser, elige cómo quieres vivir y sentir.

Sobre el autor

Patricia Ramírez

Licenciada en Psicología, Máster en psicología clínica y de la salud y doctorada en el Departamento de personalidad, evaluación y tratamiento psicológico de la Universidad de Granada, Patricia Ramírez es experta en psicología deportiva (campo en el que ha asesorado a equipos de fútbol como el Real Betis, el RCD Mallorca o el CB Granada) y trabajo en equipo. Colabora en varios medios de comunicación (TVE, El País semanal, Marca…).

Es autora de Así lideras, así compites (Conecta, 2015), ¿Por qué ellos sueñan con ser futbolistas y ellas princesas? (Espasa, 2014), Autoayúdate (Espasa, 2013), Entrénate para la vida (Espasa, 2012), Gestión y Control del Estrés, con Zoraida Rodríguez Vílchez (Conzepto, 2008).

http://www.patriciaramirezloeffler.com/

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