PlenaMente

27 ago 2016

Schadenfreude o el placer de ver caer a los demás

Por: Patricia Ramírez

Schadenfreude
Schadenfreude es un término alemán que recoge la idea de “regodearse” del mal ajeno. Está compuesta por dos palabras “Schaden” que significa desgracias o infortunios y “Freude” que se traduce como alegría. Este regodearse podría interpretarse como una emoción compleja, ya que supone disfrutar de la pena o desgracia que otra persona sufre. Disfrutar del dolor o la pérdida de otros.

Como he comentado otras veces, las emociones suelen tener un sentido evolutivo, es decir, existen y las experimentamos por algún motivo, tienen un por qué. En este caso parece difícil encontrar un sentido de supervivencia al hecho de que el mal de otros nos complazca. Recientes investigaciones (Revista Science, Takahashi, 2009) demuestran que somos capaces de generar dopamina, el neurotransmisor que tiene que ver con el placer y la recompensa, cuando experimentamos Schadenfreude.

Los estudios de Shamay-Tsoory, Ahronberg-Kirschenbaum y Bauminger-Zviely (2014) con niños de dos años demostraron que a esta temprana edad también se vive el hecho de regodearse como una emoción natural. De aquí que se concluya que sentir Schadenfreude pudiera tener que ver con la idea de justicia y la posterior alegría cuando, a través de la desgracia ajena, se restablece el orden natural de las cosas de quien se comportó de forma injusta. Cuando percibimos justicia, también sentimos alivio, y con ello, disminuimos la respuesta de ansiedad o tristeza.

¿Por qué sentimos las personas esta emoción, a priori cruel?

1. Por envidia. Hay gente que por naturaleza es envidiosa. Desean tener lo que poseen otros pero no invierten el tiempo en ir a por ello. Lo malgastan criticando o viendo a la gente caer. Hay un sentimiento detrás de “si no lo puedo tener yo, que tampoco lo disfrute el otro”. Los envidiosos expresan su Schadenfreude así: “toma, tan lista que se creía, y ahora fíjate dónde está”. Y se quedan tan a gusto.

2. Por alivio. “¡No me está pasando a mí!” Suele sentirse cuando alguien vive una situación ridícula, como una caída en la calle u otro tipo de situaciones embarazosas que generan risa, lástima y alivio por parte de quien las presencia. “Si me hubiera pasado a mí, me muero, menos mal”, suele ser la expresión de quien siente Schadenfreude en estas situaciones.

3. Por venganza…o justicia. La venganza es la idea de que otra persona merece un castigo por algo ocurrido. Cuando se debe a venganza suele acompañarse de expresiones tan simples como “pues que se joda”. Así, sin más. La idea es que la vida les debe una y esa “una” aparece no en forma de suerte personal, sino en desgracia para quien te ha agraviado o fallado. Y es cierto que la vida tiene su parte injusta y que no siempre se recoge lo que se siembra. Por eso, cuando personas deshonestas, malas, arrogantes, injustas, sufren o son pilladas por su conducta inmoral y poco ética, nos alegramos de que la vida y la justicia los ponga en el lugar que merecen. Lo contrario sería tener la sensación de que muchas personas pueden saltarse los límites, robar o manipular sin que tenga un castigo. Este es el caso cuando despiden a un mal compañero o un mal jefe.

4. Por baja autoestima. Estudios demuestran que personas con baja autoestima disfrutan más de las desgracias de otros que las personas con una autoestima sana. En parte tiene su explicación. Si no se sienten lo suficientemente confiados o seguros como para superarse, el hecho de que otros caigan hace que se sientan igual que los demás, igual de fracasados, en lugar de sentirse de menos. La pena y el fracaso de otros les iguala.

5. Por competitividad o rivalidad. Son típicas las expresiones de Schadenfreude entre rivales de equipos deportivos cuando pierde el contrario, incluso cuando no juegan contra ellos, sino que disputan finales en las que el otro equipo ya fue descalificado. Se leen y se escuchan comentarios, desde los propios jugadores del equipo rival al alegrarse de que el otro falle un penalti, hasta todos los comentarios de las aficiones. En estos casos puede tener mala idea, en el sentido que el error no le genera nada positivo al que se regodea, por ejemplo cuando ya lo han descalificado de una competición como puede ser la Copa del Rey; o no tener ninguna maldad, cuando la alegría que produce el fallo de unos te beneficia a ti en la tabla.

Sentir Schadenfreude también puede llevarnos a sentirnos culpables y malas personas por disfrutar de las desgracias ajenas. Lo cierto es que cuando la desgracia es moderada, la aceptamos, pero cuando la desgracia es grave, suele despertar en nosotros la compasión. Nadie se ríe de una enfermedad grave de una persona salvo que el motivo de conflicto entre ellos sea algo muy injusto, como puede ser haber sido engañado y que ese engaño te llevara a perder tu economía, tu casa, tu familia, etc.

Sentir Schadenfreude es normal y es humano. No te sientas mal por ello. Pero sí trata de regular tus emociones para que sean tus propios esfuerzos y logros los que te hagan sentir bien, no las derrotas de tus oponentes. Siempre digo que la ambición es maravillosa siempre y cuando nos permita esforzarnos para superarnos, no para poner la zancadilla a otros.

Hay 4 Comentarios

Schadenfreude Verdamnte ScheiBe hijos de puta sobran en este pais

A mi me sucede esto, cada vez que tengo rabia acumulada, voy a youtube y busco el video de jani dueñas en viña del mar jajajajaja y se me pasa.

Al leer este artículo me he acordado de los compañeros y familiares que te vas encontrando. Y lo común que es esta práctica.

Y, además, cuánto gusta a algunas personas hablar mal del vecino o hacer leña del árbol caído...
Cuentan que alguien le comentó a Jacinto Benavente: -“Usted, don Jacinto, siempre habla bien de Valle-Inclán y en cambio él siempre habla mal de usted”. -“Tal vez los dos estemos equivocados”, respondió Benavente.
http://bit.ly/2bxtAJb

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Sobre el blog

“Las personas felices lo son, no porque tengan más que los demás, sino porque centran su atención en lo importante”. La visión que tenemos del mundo, de nuestro entorno, condiciona nuestro bienestar y con ello la implicación, el compromiso y la actitud que tenemos con nosotros y con los demás. Hay personas que esperan el momento perfecto para dar un paso. Pero el momento perfecto está tan solicitado, que el día que aparezca, habrá que repartirlo entre demasiados. Con este blog te invito a entrenar tus emociones, tus pensamientos y tu actitud. Te invito a responsabilizarte de lo que ocurre alrededor para que no condicione tus decisiones. Tenemos un derecho maravilloso que es elegir. Elige tu modo de conducta, elige lo que quieras ser, elige cómo quieres vivir y sentir.

Sobre el autor

Patricia Ramírez

Licenciada en Psicología, Máster en psicología clínica y de la salud y doctorada en el Departamento de personalidad, evaluación y tratamiento psicológico de la Universidad de Granada, Patricia Ramírez es experta en psicología deportiva (campo en el que ha asesorado a equipos de fútbol como el Real Betis, el RCD Mallorca o el CB Granada) y trabajo en equipo. Colabora en varios medios de comunicación (TVE, El País semanal, Marca…).

Es autora de Así lideras, así compites (Conecta, 2015), ¿Por qué ellos sueñan con ser futbolistas y ellas princesas? (Espasa, 2014), Autoayúdate (Espasa, 2013), Entrénate para la vida (Espasa, 2012), Gestión y Control del Estrés, con Zoraida Rodríguez Vílchez (Conzepto, 2008).

http://www.patriciaramirezloeffler.com/

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