PlenaMente

02 sep 2016

¿La vida que estás llevando es la que hubieras elegido para ti?

Por: Patricia Ramírez

Elegir tu vida
Tomamos muchas decisiones durante el día. Sobre qué comer, qué ponernos por la mañana, si ir al gimnasio o seguir echados en el sofá, la película que ver o si nos apuntamos a ese curso de formación o no. También tomamos muchas otras decisiones más importantes a lo largo de nuestra vida: la carrera universitaria que estudiamos o la formación profesional, seguir o romper con la pareja, tener o no tener hijos, cambiar de empresa o de trabajo, zanjar una amistad que nos llena de toxicidad o cambiar de ciudad o de país para buscar trabajo. Incuso tomamos decisiones tan importantes sobre cómo queremos ser recordados, qué poner en el epitafio o si deseamos ser incinerados o no.

Todas las decisiones nos permiten poder elegir entre varias alternativas. Elegimos de forma libre, otras veces “elegimos” bajo la presión de lo que nos conviene o por el simple hecho de complacer a los demás. Y así vamos viviendo o malviviendo. Malvivir no es cuestión de estatus ni de recursos económicos. Más bien está relacionado con el provecho que sacamos a la vida. La vida es un regalo. Con los regalos ya sabemos que no siempre se acierta. Pero hoy en día todos vienen acompañados de un ticket regalo que te permite cambiarlo por algo que encaje mejor con tus necesidades o gustos.

Con la vida pasa algo similar. Hay muchas cosas que podemos cambiar para tener mayor bienestar emocional. Por eso conviene, de vez en cuando, revisar lo que estamos viviendo y cómo lo estamos haciendo. ¿La vida que estás llevando es la que hubieras elegido para ti? No me refiero a la vida con la que fantaseamos cuando somos niños, en la que todos quieren ser azafatas, bomberos, policías, jugadores de fútbol o ejercer la profesión de sus padres. Me refiero a la vida en pareja, al tipo de amistades que tienes, al rol que ejerces en tus círculos, a lo que realizas contigo mismo, al tipo de ocio que mantienes, y también, a tu desarrollo profesional.

Podemos cambiar el tipo de vida que llevamos. Es cierto que tenemos responsabilidades ineludibles, como pagar una hipoteca, cuidar y proteger a nuestros hijos, ser buenos profesionales. Pero también es cierto que nos echamos mucha carga encima de la que podríamos desprendernos. Y realizamos actividades que no nos satisfacen. La vida tiene gran parte de control y muchas cosas sí dependen de nosotros.

Malvivir

No se trata de buscar la felicidad plena. De hecho, creo que no existe. Se trata de vivir una vida que valga la pena vivirse dentro de nuestras obligaciones y nuestros recursos. Se trata de dejar de fantasear para actuar.

Empieza por describir esa vida que tú elegirías. Coge para ello papel y lápiz. O mejor una libreta bonita en la que puedas ir anotando todas estas reflexiones. Trata de que en esa descripción se recojan todas las facetas de tu vida. Por lo general desarrollamos varios roles: de pareja, de padre/madre, un rol familiar respecto a nuestros padres y hermanos, de amigos, un rol con nosotros mismos, otro con las aficiones y el laboral. Puede además que pertenezcas a una cofradía o a una peña, a una ONG o algún círculo que tenga un significado importante en tu vida. Vete describiendo para cada uno de ellos el tipo de vida que tendrías si pudieras elegir.

Una vez finalizado el ejercicio (no lo hagas deprisa y corriendo, total, llevas años con la vida que llevas, no va de un día para otro), marca con fosforito o con el sistema de colores que desees, en cada uno de esos apartados, qué cambios dependen de ti. Por ejemplo, si elegimos el apartado aficiones, puede que hayas escrito algo similar a lo que escribió uno de mis pacientes: “me encanta hacer viajes y conocer la gastronomía de países distintos. Me llama la atención las mezclas de sabores y las especias que no son típicas de España. Me gusta todo el tiempo que tengo en vacaciones para practicar mis deportes favoritos, correr, bici de montaña y hacer senderismo, pero no siempre tengo tiempo para hacer senderismo durante el año. También me gustan las películas de historia, pero como a mi pareja no le atraen, no encuentro nunca un momento para verlas yo. Y me gusta cocinar, a pesar de que a mi mujer no le hace gracia porque dice que lo dejo todo “empantanado”, así que he renunciado a esta actividad. Me gusta ir solo a tomar café y leer la prensa, pero me siento egoísta si lo hago el fin de semana porque le quito tiempo a mi familia”. De todo lo que ha escrito, muchas cosas podrían reorganizarse para poder realizarlas sin quitar tiempo a la familia, y otras, pueden modificarse un poco para no realizarse solo en vacaciones. De todo lo escrito por mi paciente, quedamos en lo siguiente: iría a cenar con su mujer y su hija una vez al mes a un restaurante distinto, mexicano, japonés, vietnamita, hindú. Le hacía ilusión que su hija de catorce años fuera conociendo otros sabores. Decidió apuntarse a un curso de cocina, lo que le permitiría experimentar sin empantanar. Y también decidimos negociar con su pareja para poder cocinar en casa conforme a unas reglas de aseo comunes. Decidió salir a buscar un grupo de senderismo con el que caminar una vez al mes, al que iría solo ya a que su mujer e hija no les gustaba andar. Y dedicaría la media hora del desayuno entre semana a leer la prensa en una terraza en lugar de desayunar con algún cliente.

No siempre podemos cambiarlo todo, como puede ser ir a montar a la montaña en bici a diario, pero sí podemos tomar decisiones y establecer prioridades para vivir una vida con más sentido. Igual que conseguimos realizar esta reorganización del tiempo de ocio, lo hicimos con las demás áreas.

Ahora solo falta que pruebes tú con las tuyas. Te animo a no dejarlo para mañana. El tiempo que estás viviendo es el ahora, no el mañana.

Hay 4 Comentarios

Me adapto a lo que la vida me va trayendo. Y estoy totalmente maravillado con lo que sucede. Puede que me guste o no, pero lo acepto

A veces cuesta cambiar de formas de vida, otras es necesario, pero es la vida propiamente la que te indica el camino

Yo prefiero no hacer el ejercicio. Creo que no me gustarían las conclusiones. Y es que quizás tengan razón los que dicen: "No preguntes lo que no quieres saber"

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Sobre el blog

“Las personas felices lo son, no porque tengan más que los demás, sino porque centran su atención en lo importante”. La visión que tenemos del mundo, de nuestro entorno, condiciona nuestro bienestar y con ello la implicación, el compromiso y la actitud que tenemos con nosotros y con los demás. Hay personas que esperan el momento perfecto para dar un paso. Pero el momento perfecto está tan solicitado, que el día que aparezca, habrá que repartirlo entre demasiados. Con este blog te invito a entrenar tus emociones, tus pensamientos y tu actitud. Te invito a responsabilizarte de lo que ocurre alrededor para que no condicione tus decisiones. Tenemos un derecho maravilloso que es elegir. Elige tu modo de conducta, elige lo que quieras ser, elige cómo quieres vivir y sentir.

Sobre el autor

Patricia Ramírez

Licenciada en Psicología, Máster en psicología clínica y de la salud y doctorada en el Departamento de personalidad, evaluación y tratamiento psicológico de la Universidad de Granada, Patricia Ramírez es experta en psicología deportiva (campo en el que ha asesorado a equipos de fútbol como el Real Betis, el RCD Mallorca o el CB Granada) y trabajo en equipo. Colabora en varios medios de comunicación (TVE, El País semanal, Marca…).

Es autora de Así lideras, así compites (Conecta, 2015), ¿Por qué ellos sueñan con ser futbolistas y ellas princesas? (Espasa, 2014), Autoayúdate (Espasa, 2013), Entrénate para la vida (Espasa, 2012), Gestión y Control del Estrés, con Zoraida Rodríguez Vílchez (Conzepto, 2008).

http://www.patriciaramirezloeffler.com/

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