PlenaMente

19 oct 2016

No busques fuera, está dentro de ti (parte I)

Por: Patricia Ramírez

La felicidad
La fuerza interior no es algo que esté localizado en ningún órgano. Se trata más bien de un concepto relacionado con la capacidad, los recursos, la gestión de las emociones, las técnicas de afrontamiento y el estilo de vida de las mujeres.

Muchas personas dicen sentir la fuerza interior, se ven capaces de planear, anticipar, pero muchos de sus deseos quedan en mera fantasía, en metas no cumplidas. Priorizan la vida de otros, hacen renuncias y se olvidan de vivir sus sueños. Si hay algo determinante es saber cómo pasar del sueño a la acción.

¿De qué se nutre la fuerza interior?, ¿Cómo saber qué debemos entrenar o potenciar para sentirnos fuertes y capaces?

  1. Gestiona tus emociones.

Emociones las hay para todos los gustos y todos los colores. Unas nos permiten experimentar el éxtasis y otras nos entierran en el fondo del pozo. En esta sociedad en la que se sobrevalora el optimismo y la felicidad, estamos terminando por rechazar las emociones como el miedo, la ansiedad, los celos, la envidia o la culpa. No queremos sentirnos mal, huimos, tratamos de entretenernos para engañarnos. Y un día, sin saber por qué, lloramos. Aprender a gestionar las emociones implica escuchar qué nos quieren decir, atenderles, hacerles espacio y decidir cómo responder al estado emocional. Significa comportarse de forma serena incluso en el dolor.

Cuando dejas de reaccionar ante el malestar y consigues dejar de controlar todo lo que te pasa, tu energía tiene otro foco: el momento actual. La consecuencia es un menor número de distracciones y un mayor disfrute de lo que haces. La felicidad no es una farmacia de guardia abierta 24 horas al día. La felicidad no es la ausencia de problemas, sino la capacidad de mantenerte sereno a pesar de ellos. Y seguir adelante.

  1. Encuentra sentido a lo que hagas.

Guiarnos por lo que es bueno para otros no nos dará la motivación suficiente para emprender. Necesitas que tus propósitos tengan un sentido para ti, un por qué y un para qué lo haces. Todos tenemos una escala de valores, una experiencia, unas pasiones, unas aptitudes y actitudes que nos hacen ser diferentes. Sentimos y apreciamos de forma distinta. Así que los motivos que nos sacan de nuestra zona confortable, que nos impulsan para ser mejores, también difieren. Olvida a quien te dice que esto y aquello es maravilloso, que es la panacea y trata de descubrirlo tú.

Despierta tu curiosidad. Trabaja la mente del principiante. Dejamos de disfrutar y darle valor a cosas que hacemos porque han pasado a convertirse en parte de nuestros hábitos, de nuestros “normales”. Es normal poder salir a correr, es normal tener un grupo de amigas con las que tomar café, es normal darse una ducha cliente con un jabón que despierta el olfato... El que algo sea normal conlleva muchas veces dejar de apreciarlo. Sal a la calle, a pasear como si fuera la primera vez que lo haces. Te permitirá descubrir cosas que te apasionaron y que ahora has dejado de ver. Y están ahí, siguen existiendo, pero ahora no les prestas la atención que si les prestabas al inicio.

  1. Acéptate

Aceptar no significa gustar, ni dejar de trabajar en cambios que se desean. Significa dejar de rechazarse y reconocer que las cosas son como son. Y esto, nos relaja. Recuerda, sin aceptación no hay cambio. Somos muy reacios a invertir esfuerzo en cambiar algo que no aceptamos.

Te animo a practicar el siguiente ejercicio: Mírate al espejo… y sea cual sea el defecto que te veas, repite esta afirmación, “me acepto tal y como soy. Así, estoy bien”. Al cabo de los días, da resultado.

El estado de flujo implica atención plena en lo que hacemos. Toda nuestra atención se dirige a un solo foco: lo que ahora estás haciendo. La persona que ha experimentado esta sensación dice no acordarse de lo que pensaba en concreto, y sentir que estaba completamente centrada en lo que ocurría, en sus sensaciones, disfrutando por completo del momento, sin tener noción del tiempo. Perdemos la capacidad de fluir porque perdemos la capacidad de estar atentos al presente y disfrutar de él. El mundo se vuelve hostil con tanta prisa, exigencia y competitividad. El juego, el disfrute, la capacidad de fluir forman parte de nuestro bienestar. El que deja de jugar también deja de ser eficaz, porque las personas brillantes son aquellas que se dedican a lo que les apasiona. Pasión y fortaleza van de la mano. Solo seremos capaces de sacar nuestra fuerza y nuestro ingenio cuando nos convirtamos en unos “disfrutones”.

  1. Trabaja la autocompasión.

Ni eres perfecto, ni necesitas serlo. La única aprobación que necesitas es la tuya y justo esa es la que más te suele faltar. Como dice Estanislao Bachrach en su libro EnCambio, “cuando se miran los escáneres del cerebro durante la autocrítica, se observa que dos áreas particulares se activan, unos circuitos llamados de la autoinhibición, que son los responsables de poner freno para que no tomes ningún tipo de acción. Es como si el cerebro te protegiese de ti mismo. Durante la autocrítica no se activan áreas involucradas en recordarte objetivos, tomar acciones positivas o hacer cambios”.

Así que recuerda que la autocrítica no es un método de aprendizaje. Es un método para machacarte la autoestima. Si quieres sentirte fuerte y capaz sé compasivo contigo. Analiza el error desde la crítica constructiva, pensando en soluciones y no dejes de intentarlo otra vez.

...y el sábado hablaremos de la segunda parte, pensar en positivo, meditar, decir que no... 

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Sobre el blog

“Las personas felices lo son, no porque tengan más que los demás, sino porque centran su atención en lo importante”. La visión que tenemos del mundo, de nuestro entorno, condiciona nuestro bienestar y con ello la implicación, el compromiso y la actitud que tenemos con nosotros y con los demás. Hay personas que esperan el momento perfecto para dar un paso. Pero el momento perfecto está tan solicitado, que el día que aparezca, habrá que repartirlo entre demasiados. Con este blog te invito a entrenar tus emociones, tus pensamientos y tu actitud. Te invito a responsabilizarte de lo que ocurre alrededor para que no condicione tus decisiones. Tenemos un derecho maravilloso que es elegir. Elige tu modo de conducta, elige lo que quieras ser, elige cómo quieres vivir y sentir.

Sobre el autor

Patricia Ramírez

Licenciada en Psicología, Máster en psicología clínica y de la salud y doctorada en el Departamento de personalidad, evaluación y tratamiento psicológico de la Universidad de Granada, Patricia Ramírez es experta en psicología deportiva (campo en el que ha asesorado a equipos de fútbol como el Real Betis, el RCD Mallorca o el CB Granada) y trabajo en equipo. Colabora en varios medios de comunicación (TVE, El País semanal, Marca…).

Es autora de Así lideras, así compites (Conecta, 2015), ¿Por qué ellos sueñan con ser futbolistas y ellas princesas? (Espasa, 2014), Autoayúdate (Espasa, 2013), Entrénate para la vida (Espasa, 2012), Gestión y Control del Estrés, con Zoraida Rodríguez Vílchez (Conzepto, 2008).

http://www.patriciaramirezloeffler.com/

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