PlenaMente

12 nov 2016

Querid@ adolescente, si tu pareja te presiona para tener sexo, no te quiere

Por: Patricia Ramírez

Adolescencia sexo
Tres son la adolescentes, de 12, 14 y 15 años que a lo largo de estos últimos últimos meses me han consultado en las sesiones de psicología que si los mensajes que recibían de sus novios eran normales. Cuando preguntan es porque a ellas ya no se lo parecen. Tres son las que me lo han preguntado, pero, ¡cuántas no lo habrán hecho!

Los padres saben que fisgonear el móvil de sus hijos es privarles de su intimidad, no es algo que esté bien. Así que la mayoría de las veces, salvo que se sospeche de un peligro o de una conducta poco saludable, no lo hacen. Y eso es lo correcto. Pero este tipo de mensajes no suelen consultarse con los padres, por mucha confianza que tengas con ellos, y al final l@s adolescentes terminan con ansiedad, tensión y con el dilema de si es normal recibirlos, si es una falta de respeto o si es un símbolo de amor. Esos mensajes, ni los consulta el imprudente que los escribe “oye mamá, mira lo que le he escrito a mi chica, que estamos tardando en follar, ¿qué crees que me contestará?”; ni mucho menos los pone en común la persona que los recibe, “mira mamá, qué romántico David, me dice que estamos tardando en follar y que ya llevamos una semana saliendo”. Así que entre el derecho a la intimidad y la falta de comunicación, muchos de los adolescentes y preadolescentes, sobre todo ellas, se sienten sorprendidos, acosados, presionados y hasta descolocados con este tipo de mensajes. Un joven jugador que tengo de 15 años con el que trabajo su concentración en el fútbol me enseñó una vez el mensaje de su chica y me dijo “mira qué fuerte lo que me ha escrito, -te comería toda la polla-“. No es solo fuerte, es que me dejó perpleja. No sé si esta chica piensa que esa es la manera de enamorarlo o de “cazarlo”, como dicen ellos. Pero hasta el propio chaval me dijo que se había ruborizado cuando lo recibió. Pero no le dijo nada y lo dejó pasar. Eso sí, lo comentó con todos sus amigos, de los que algunos se rieron y otros se permitieron el lujo de juzgarla y llamarla guarra, y él calló, consintió y no supo por dónde salir. Pero lo cierto es que se avergonzaba del comentario.

Me encantaría que este post lo pudierais compartir con vuestros hijos preadolescentes y adolescentes, que simplemente se lo deis a leer, aunque sea por el hecho de que tengan otra perspectiva que la que ahora tienen de sus iguales.

Estas chicas que me consultaron sus mensajes estaban sorprendidas más que asustadas. Para ellas son sus primeras relaciones y no saben qué es “normal” y qué no lo es. Definir la normalidad de una relación de pareja es harto difícil, pero sí sabemos que hay conductas para las que una chica de doce años igual no está mentalmente preparada. La duda de si es normal o no ese tipo de preguntas por WhatsApp, las hacen dudar, entre ellas hablan, se informan, y en muchos casos terminan cediendo ante la presión del chaval por miedo a perderlo.

Son comentarios bruscos, en muchos casos obscenos y chulescos, que hacen sentir mal a la persona que los recibe. Los tiempos en las relaciones sexuales los tiene que definir cada pareja, pero sería genial poder elegir desde el amor, la paciencia, la comunicación y el deseo. Como chica y como chico tienes que verte preparado para dar este paso. No puedes darlo por complacer, por quedar bien en tu grupo de amigos o por miedo a perder a la persona. Tú eres importante, eres maravillos@ y genial aunque no cedas al chantaje emocional de quien te presiona con tener relaciones sexuales.

La impulsividad y la falta de paciencia de la gente joven se han trasladado también al campo de las relaciones sociales. Y si a esto le unes el subidón hormonal y la curiosidad por el mundo adulto a esta edad, tenemos un cóctel peligroso.

Si te sientes reflejado con estas presiones, puedes seguir estos consejos:

Hazte respetar. Esto no significa que te reserves sexualmente. Ni tampoco tiene que ver con la idea católica de la virginidad. Las mujeres somos libres de tener relaciones sexuales cuando nos apetezca, con quien nos apetezca y las veces que lo deseemos. Hacerte respetar es no permitir que alguien te hable de forma que te haga sentir incómod@. Hacerte respetar es poner los límites que tú desees a la relación. Los tiempos los marcas tú.

Si eres romántica o romántico, demanda lo que necesitas en la relación. Pide palabras de cariño, empatía y comprensión. Quien te quiere de verdad tratará de que estés a gusto, no incómod@.

Di NO claramente a todo lo que no te apetezca. Alguien que te exige sexo no te ofrece amor. Te ofrece sexo. Más claro, el agua. Estás tardando en mandarlo bien lejos.

Sé clar@. No dejes estos temas en el aire con un “ya veremos…” o “me lo pensaré”. No confundas a la persona. Si no quieres mantener relaciones sexuales, dilo. Y no te preocupes por perderlo. En estos casos ya estaba perdido antes de mantenerlas.

Si tienes dudas de si te están pidiendo algo que entiendes que está fuera de lugar, habla con alguien de confianza. Si son tus padres, genial, y si no, un herman@ mayor, tu tío, un amigo de tus padres con quien te sientas relajada. Pero habla. No te quedes temeros@ y dudos@. Si dudas igual te precipitas.

Recuerda que eres libre de hacer lo que desees en las edades en las que la ley lo permite, pero hazlo con decisión, porque tú lo elijas, y siempre con precaución.

No te dejes confundir. Quien te exige sexo diciéndote que es un símbolo de amor, no te ama. El sexo es maravilloso cuando alguien lo desea y le apetece, pero no es una moneda de cambio para nadie, a ninguna edad. Amor es respeto, cariño, comprensión, comunicación, disfrutar juntos y procurar el bienestar del otro.

Muchos adolescentes ven videos pornos que circulan por las redes sociales y llegan a interiorizar que eso es lo normal. Y no lo es. Si eres de esos chicos o chicas que suelen mandar este tipo de mensajes, trata de tener un poco de empatía y sobre todo, respeto. Si no es un mensaje que puedas leer a tu madre, a tu padre o a un hermano mayor, igual es un mensaje que no deberías enviar. Cada cosa que hacemos en la vida tiene consecuencias. Es importante que las tengas en cuenta y valores en qué fregado te estás metiendo. Las relaciones sexuales, bajo presión aunque sean consentidas, pueden dejar un profundo dolor en quien las mantiene, hacer que se aborrezca el sexo y que no se viva como algo especial. Saltarse los límites es algo muy grave, sobre todos los de la buena convivencia y el respeto. No eres mejor chaval, ni más guay por pedirle follar a una chica; ni tú eres la más popular del grupo por demostrar esa desinhibición sexual que crees que te hace atractiva. No busques la aprobación social y la popularidad de una forma poco apropiada.

Queridos padres y madres, una cosa es la manera en cómo los adultos nos desenvolvemos y elegimos en el sexo, y otra muy distinta, la vulnerabilidad con la que l@s adolescentes se enfrentan a esta edad de iniciativa, curiosidad e incertidumbre. Tratemos de que puedan vivir esta etapa con libertad y que puedan elegir y sean conscientes y maduros de sus decisiones. No necesitan censuras, necesitan que os comuniquéis con ellos de forma abierta y franca, sin juzgar.

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Sobre el blog

“Las personas felices lo son, no porque tengan más que los demás, sino porque centran su atención en lo importante”. La visión que tenemos del mundo, de nuestro entorno, condiciona nuestro bienestar y con ello la implicación, el compromiso y la actitud que tenemos con nosotros y con los demás. Hay personas que esperan el momento perfecto para dar un paso. Pero el momento perfecto está tan solicitado, que el día que aparezca, habrá que repartirlo entre demasiados. Con este blog te invito a entrenar tus emociones, tus pensamientos y tu actitud. Te invito a responsabilizarte de lo que ocurre alrededor para que no condicione tus decisiones. Tenemos un derecho maravilloso que es elegir. Elige tu modo de conducta, elige lo que quieras ser, elige cómo quieres vivir y sentir.

Sobre el autor

Patricia Ramírez

Licenciada en Psicología, Máster en psicología clínica y de la salud y doctorada en el Departamento de personalidad, evaluación y tratamiento psicológico de la Universidad de Granada, Patricia Ramírez es experta en psicología deportiva (campo en el que ha asesorado a equipos de fútbol como el Real Betis, el RCD Mallorca o el CB Granada) y trabajo en equipo. Colabora en varios medios de comunicación (TVE, El País semanal, Marca…).

Es autora de Así lideras, así compites (Conecta, 2015), ¿Por qué ellos sueñan con ser futbolistas y ellas princesas? (Espasa, 2014), Autoayúdate (Espasa, 2013), Entrénate para la vida (Espasa, 2012), Gestión y Control del Estrés, con Zoraida Rodríguez Vílchez (Conzepto, 2008).

http://www.patriciaramirezloeffler.com/

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