PlenaMente

19 nov 2016

Si "sin ti no soy nada"...contigo tampoco

Por: Patricia Ramírez

Dependencia emocional
"Sin ti no soy nada." Aparentemente romántico, resulta ser el comentario más manipulador que se puede decir en pareja. Implica responsabilizar al otro de tu felicidad. Es muy duro para la otra persona saber que si no está a la altura, el otro sufre, se debilita y no es nada. Es tremendamente agotador ser responsable de las emociones de otra persona. Es como tener una mochila más que cargar. En lugar de caminar en paralelo, terminas tirando de un peso.

Una pareja sana suele mantener una independencia emocional. Estando juntos disfrutan pero estando separados también consiguen hacerlo.

La persona dependiente suele dejar de lado su vida, buscando que el otro haga lo mismo y así poder pasar todo el tiempo juntos. Se obliga a hacer renuncias para que el otro, moralmente, también las haga. La persona emocionalmente dependiente solo quiere satisfacer y tener contenta a su pareja, no disgustarla, con lo que modifica sus planes, su forma de pensar y actuar para encajar con lo que su pareja necesita de ella. Es el precio de no querer perderla a toda costa. Sufre miedo a la pérdida, ansiedad, siente su autoestima debilitada y su felicidad depende del tiempo que pasan juntos.

Una persona que depende de ti no mantiene una relación de pareja de tú a tú. Uno llega a tener la sensación de ocuparse o de tener que proteger al otro como si fuera un hijo. La persona víctima de la dependencia emocional puede terminar con síntomas de ansiedad, frustración y tristeza. La dependencia limita la libertad de ambos, la de uno por complacer y la del otro por no hacer sufrir al dependiente.

Cómo mantener la independencia en la vida en pareja.

Realiza aficiones a solas. Los dependientes se excusan en que no necesitan más actividades que las que realizan con su pareja. Y puede ser cierto, pero es que tampoco han probado la independencia. Al principio costará salir de la zona protegida, pero puede que alguna actividad te enganche, incluso te enganche la idea de realizarla tú mismo, sin más compañía ni empuje. Descubrirás facetas de ti que de otra forma no aparecerían.

Busca un momento para estar a solas aunque esté la otra parte en casa. Leer, cocinar, escuchar música, ver una serie, realizar alguna manualidad. Algo que no requiera estar pegado al otro.

Permite que el otro disfrute de sus momentos con amigos o con aficiones sin mandar mensajes y sin querer saber qué hace en cada momento. Hay veces que el dependiente le es imposible contenerse, y sabiendo que su pareja está ocupada, le llama, le manda mensajes, le pregunta cuándo va a volver o que qué está haciendo. Da igual lo ocupada o desocupada que esté la otra persona o que no esté en una actividad "seria"; lo que se trata es de respetar el tiempo y el espacio del otro. Y cada llamada y mensaje es un recuerdo de “te necesito, sin ti no estoy bien". Este sentimiento genera culpabilidad en quien trata de distraerse y disfrutar de su momento. Las parejas que se respetan también respetan el tiempo del otro. Si eres la persona que sufre el acoso y derribo, avisa a tu pareja que mientras estés en la comida, corriendo, o donde sea, no cogerás el teléfono. Y que sería importante respetarlo porque el día que surja la necesidad de llamar, uno puede confundir la llamada con el control y no atender algo que sí sea urgente.

Desmitifica la idea de que hacer todo juntos es un signo de complicidad y amor. La verdadera complicidad está en entenderse y confiar en el otro. Permitir que el otro tenga su espacio, con comprensión y respeto. Una pareja que tiene la libertad para decidir sus momentos a solas convive con serenidad. No tiene la necesidad de estar engañando ni con el miedo a tener un broncazo por no satisfacer las necesidades del otro.

Deja los comentarios manipulativos del tipo “si me quisieras te quedarías conmigo”, “es que cuando vamos juntos me siento mejor y más a gusto”, “es un rollo estar solo mientras te vas a tomar café con tus amigas, es que no sé qué hacer, me aburro solo en casa”. Si eres la persona que recibe este tipo de comentarios anima a tu pareja a que haga algo mientras no estás tú, pero no cedas quedándote a su lado. Si sientas este precedente será muy complicado que luego puedas cambiar la norma.

Trabaja tu autoestima. Eres valioso tal y como eres y no por tener a una persona a tu lado. Mereces el respeto por ser como eres, no necesitas pagar un precio por él. Quien te quiera lo hace por amor, no por tus renuncias y por estar todo el día pegado a su lado.

Aprende a diferenciar entre necesitar y desear. Desear a alguien es precioso, mantiene la llama viva, permite que nuestros pensamientos fantaseen con momentos juntos. Pero no hay sufrimiento si la persona no está a tu lado. Esperar aumenta el fervor del deseo. Pero cuando necesitas a alguien sufres mientras esperas. En un extremo puedes llegar a estar bloqueado y no dejar de pensar en la persona mientras llega.

No retengas a la persona por miedo a perderla. Si tratas de estar a su lado por miedo a que alguien más pueda desearla, tirarle los tejos, querer tener algo, esto podrá ocurrir a pesar de estar 24 horas pegada a ella. Es agotador tener que justificar tu fidelidad, lealtad o estar continuamente razonando los miedos que surgen fruto de los celos. Estar pegados no elimina la probabilidad de que alguien se pueda enamorar. En todo caso, la aumenta, porque la persona termina agotada de ti.

Ojo, no todo puede ser a solas. En la pareja tiene que haber un compromiso, aficiones y tiempo para dedicarse mutuamente. No entendamos la dependencia emocional como hacer cada uno su vida sin dar explicaciones al otro de nada de lo que ocurra.

Tú lo eres todo, con el otro o sin él. La plenitud no te la da la persona que te acompaña en el proyecto de tu vida. Te la da todo aquello de lo que te rodeas, realizas, piensas y sientes. La plenitud está en tu vida y en tu camino. Eres completo y perfecto, con pareja o sin ella. La vida tiene momentos maravillosos. A veces estamos acompañados para disfrutarlos y otras, solos.

Hay 2 Comentarios

Enhorabuena por tu artículo y todas entradas a las que sigo. Una pregunta, una persona que tiene esos patrones de comportamiento en una relación de pareja, son modificables o mejor dicho, se puede solucionar y "sanar" la relación? o es algo innato de difícil o imposible superación?
muchas gracias, un saludo!!

Patricia muchas felicidades. Es un texto muy ligero y claramente entendible. Es muy enriquecedor el material que compartes no sólo para las personas que tienen alguna dificultad en pareja sino para todos en general. Me encantó y seguiré tus trabajos por acá con gusto. Un saludo y muchas gracias.

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Sobre el blog

“Las personas felices lo son, no porque tengan más que los demás, sino porque centran su atención en lo importante”. La visión que tenemos del mundo, de nuestro entorno, condiciona nuestro bienestar y con ello la implicación, el compromiso y la actitud que tenemos con nosotros y con los demás. Hay personas que esperan el momento perfecto para dar un paso. Pero el momento perfecto está tan solicitado, que el día que aparezca, habrá que repartirlo entre demasiados. Con este blog te invito a entrenar tus emociones, tus pensamientos y tu actitud. Te invito a responsabilizarte de lo que ocurre alrededor para que no condicione tus decisiones. Tenemos un derecho maravilloso que es elegir. Elige tu modo de conducta, elige lo que quieras ser, elige cómo quieres vivir y sentir.

Sobre el autor

Patricia Ramírez

Licenciada en Psicología, Máster en psicología clínica y de la salud y doctorada en el Departamento de personalidad, evaluación y tratamiento psicológico de la Universidad de Granada, Patricia Ramírez es experta en psicología deportiva (campo en el que ha asesorado a equipos de fútbol como el Real Betis, el RCD Mallorca o el CB Granada) y trabajo en equipo. Colabora en varios medios de comunicación (TVE, El País semanal, Marca…).

Es autora de Así lideras, así compites (Conecta, 2015), ¿Por qué ellos sueñan con ser futbolistas y ellas princesas? (Espasa, 2014), Autoayúdate (Espasa, 2013), Entrénate para la vida (Espasa, 2012), Gestión y Control del Estrés, con Zoraida Rodríguez Vílchez (Conzepto, 2008).

http://www.patriciaramirezloeffler.com/

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