PlenaMente

01 feb 2017

¡Cómo levantarse de la cama a la primera!

Por: Patricia Ramírez

Levantarte a la primera
Hay personas que se ponen hasta tres alarmas por la mañana a intervalos de cinco minutos. Y ni por esas. Les cuesta muchísimo dar el primer paso: incorporar el tronco, bajar las piernas de la cama, coger un minimísimo impulso, y despegar el trasero del colchón. Este ejercicio, a priori tan sencillo, suele ser de máxima dificultad para los que odian madrugar. En cambio hay otro grupo de personas, en los que me incluyo, que escuchan la alarma del teléfono y pegan un respingo, como si les tiraran con una cuerda de lo alto de la cabeza. Dan un bote, se incorporan y luego, reaccionan, ¡ah, estoy de pie! Reconozco que, en este reparto, pertenezco al grupo de los suertudos. No sufrir por levantarte de la cama tiene muchas ventajas: dejas de postergar y aprovechas adecuadamente el tiempo, te levantas con mejor humor y no conviertes la experiencia de lunes a viernes en una tortura. A los del grupo de levantarnos a la primera los denominaré grupo muelle, porque parezca que rebotamos de la cama. No nos rechifla madrugar y seguramente desearíamos retozar un ratito más, pero hemos convertido levantarnos a la primera en un hábito.

¿Qué variables condicionan al grupo déjame cinco minutitos más o al grupo muelle?

Una de ellas, muy determinante, es el ritmo circadiano. Básicamente las personas nos dividimos en matutinos y vespertinos. Tanto matutinos como vespertinos tenemos las mismas necesidades de sueño y de descanso, pero nuestro ritmo está configurado para hacerlo en horarios distintos. A los matutinos nos encanta levantarnos temprano, aprovechar la mañana y nuestro nivel de concentración es mayor a primera hora. En ese momento del día nos sentimos fuertes y poderosos. Pero llegada la noche somos como zombis. Necesitamos estudiar y trabajar hasta las siete de la tarde, porque después de esa hora perdemos la fuerza de voluntad, la energía y otras facultades como la capacidad de concentración. No nos pidas que seamos capaces de aguantar la película más interesante del mundo a partir de las once, porque a esa hora somos una sombra de nosotros. Nos quedamos dormidos en el sillón y no somos personas. Preferimos dormir ocho horas entre las once y las siete de la mañana.

Por el contrario, los vespertinos, prefieren dormir entre las tres de la madrugada y las once de la mañana. Su ritmo circadiano está configurado para concentrarse genial por la tarde y estudiar por la noche. Pueden ver películas hasta las dos de la madrugada. Pero no les pidas la idea más creativa o la solución perfecta a un problema a las ocho de la mañana. A esa hora es como si tuvieran cortocircuitado el cerebro. Les cuesta despertar, estar atentos y concentrarse. La mala suerte de los vespertinos es que el mundo laboral está ordenado para los matutinos. Así que cuando les suena el despertador a las seis y media, necesitan seguir pegados a la cama buscando un rato más de descanso.

Otro motivo para no levantarse temprano es la facilidad que tiene la gente para postergar. Las personas responden al placer inmediato, que es seguir arropado en la cama. Pasa con la hora de levantarse, con tener que rechazar un dulce cuando estás a dieta o con levantarse del sillón para ir a correr. Nuestros impulsos buscan constantemente el placer. Y el placer no está saltando de la cama, sino descansando un poco más. Pero cuanto más postergas, peor te sientes y más pereza te da.

Una tercera razón es la dificultad de lidiar con días complicados. Nada más sonar la alarma tu mente te recuerda todo a lo que te tienes que enfrentar: un trabajo que no te gusta, discutir con los niños para que desayunen, elegir qué ponerte cuando has engordado cuatro kilos y la ropa te queda tan apretada como los tornillos de un submarino, el tráfico o un jefe controlador. Nos pasamos el día haciendo de equilibristas entre el ritmo de vida y las obligaciones. Cada mañana lo mismo, cada mañana nuevas y viejas batallas que lidiar. Y a muchos les suele superar esta situación. Así que cuanto más tarde se enfrente uno a ellas, mejor.

Tanto si eres vespertino como matutino, si tienes un día de perros o el mejor trabajo que puedas soñar, tendremos que tratar de levantarnos a la hora que nos toca para poder gestionar bien el tiempo. Y es que, de no hacerlo, ya tienes un factor más de estrés: tener que ir corriendo a todos lados.

1.Ponte el despertador o el móvil fuera de la habitación. Esto te obligará a levantarte sí o sí para apagar el sonido de la alarma.

2.Busca un despertador que solo pueda apagarse una vez, que no tenga capacidad de repetición.

3.Piensa si en lugar de la alarma no podrías despertarte con noticias de la radio. Igual haría que el momento fuera algo más agradable.

4.No pienses, actúa. No es el momento de despotricar, repasar lo que no te gusta y anticipar un mal día. Solo es el momento de arreglarte y desayunar.

5.Pon música que te anime. Ten preparado un pequeño altavoz al que conectar tu móvil y vístete a un ritmo divertido.

6.Deja preparada la mesa del desayuno la noche anterior, la cafetera con agua, etc. Así tendrás algo menos que hacer al levantarte.

7.Elige la ropa que te vas a poner la noche anterior y si es posible, déjala preparada en una silla.

8.Trabaja alguna técnica de visualización en la que te veas levantándote con éxito a la primera.

9.Si duermes mal y no levantarte se debe a que estás cansadísimo, prueba a practicar alguna técnica de relajación muscular la noche anterior. Te dejo un enlace en el que puedes descargarte la mía. Relajación muscular de Jacobson.

10.Bebe agua antes de dormir. Así tendrás ganas de ir al baño nada más sonar el despertador. En algún lugar leí que lo llaman el truco de Bart Simpson. Este punto tiene un límite, ya que si bebes de más, te pasaras de la cama al baño toda la noche y no descansarás nada.

11.Busca la manera de que haya luz al despertar, como puede ser correr las cortinas.

12.Acuéstate y trata de conciliar el sueño a una hora que te permita descansar lo que tu cuerpo y mente necesitan. No te quedes dormido en el sofá ni prolongues la hora de irte a acostar.

13.Ten una rutina agradable por la mañana: hacerte un café nada más despertar, ponerte la música, darte una ducha caliente. Y repite lo mismo cada día siempre en el mismo orden. Empieza por lo que más gusto te dé.

14.Refuerza cada logro. Siéntete bien cuando lo logres.

En el momento en el que consigas pasarte al grupo muelle, verás incluso como aumenta tu productividad.

Hay 4 Comentarios

Yo soy totalmente de los de alargar 5 minutos más siempre, se que no gano nada y el descanso no va a mejorar por esos 5 minutos, pero es que me cuesta muchisimo. Intentaré alguno de los consejos.

Tener la capacidad de levantarse cuando tienes esa lucha constante entre quedarte a descansar ,debería ser una decisión que no tan difícil,ni complicada,sin embargo,influyen más que la simple decisión de hacerlo,pues está el hecho de tener presente lo que se quiere hacer y los compromisos que generamos con nosotros mismos,además de la motivación que tengamos,pues en muchos casos la​ apatia de las personas se debe a una situación influenciada por la falta de aspiraciones personales,la monotonía y la falta de estabilidad en el ambiente. Pues aunque muchas personas acudan a terapia psicológica de manera individual,o acudan a terapia de pareja,se deben trabajar primero las razones por las cuales se ha modificado esa conducta,pues no siempre la solución la tiene la pareja o la misma persona que ha modificado esa conducta.

Patricia:

No sabes que falta me hacía una orientación para romper l rutina del "5 mins más" porque .. Ahh como me cuesta trabajo levantarme.

Gracias por tu nota, la estoy tomando muy enserio
Paulina.

Hola! Gracias por tu entrada! Soy vespertina y normalmente madrugo un monton, pero me despierto con el tiempo justo para posponer 4 alarmas, vestirme e irme sin desayunar rápido, ya q priorizo dormir más.

Que es mejor, despertarse 30 minutos antes para hacer todas esas buenas rutinas que propones, o aprobechar esos 30 minutos para dormir?

Mil gracias!

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Sobre el blog

“Las personas felices lo son, no porque tengan más que los demás, sino porque centran su atención en lo importante”. La visión que tenemos del mundo, de nuestro entorno, condiciona nuestro bienestar y con ello la implicación, el compromiso y la actitud que tenemos con nosotros y con los demás. Hay personas que esperan el momento perfecto para dar un paso. Pero el momento perfecto está tan solicitado, que el día que aparezca, habrá que repartirlo entre demasiados. Con este blog te invito a entrenar tus emociones, tus pensamientos y tu actitud. Te invito a responsabilizarte de lo que ocurre alrededor para que no condicione tus decisiones. Tenemos un derecho maravilloso que es elegir. Elige tu modo de conducta, elige lo que quieras ser, elige cómo quieres vivir y sentir.

Sobre el autor

Patricia Ramírez

Licenciada en Psicología, Máster en psicología clínica y de la salud y doctorada en el Departamento de personalidad, evaluación y tratamiento psicológico de la Universidad de Granada, Patricia Ramírez es experta en psicología deportiva (campo en el que ha asesorado a equipos de fútbol como el Real Betis, el RCD Mallorca o el CB Granada) y trabajo en equipo. Colabora en varios medios de comunicación (TVE, El País semanal, Marca…).

Es autora de Así lideras, así compites (Conecta, 2015), ¿Por qué ellos sueñan con ser futbolistas y ellas princesas? (Espasa, 2014), Autoayúdate (Espasa, 2013), Entrénate para la vida (Espasa, 2012), Gestión y Control del Estrés, con Zoraida Rodríguez Vílchez (Conzepto, 2008).

http://www.patriciaramirezloeffler.com/

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