Poco Frecuente

20 nov 2016

Humanización

Por: Álvaro Villanueva

Hoy os traigo un artículo de M. Carmen Ocaña, donde hace una reflexión muy personal sobre la humanización en el trato de los pacientes. Merece la pena leerlo.

M. Carmen Ocaña es Graduada en Enfermería por la Universidad de Castilla- La Mancha (UCLM). Tiene más de 9 años de experiencia y un postgrado en urgencias y emergencias. Ha pasado por diferentes hospitales del Servicio de Salud de Castilla La Mancha, destacando el Hospital Virgen de la Salud (Toledo).

Humanización

Como enfermera y miembro del sistema sanitario, me gustaría hacer un análisis personal, desde un enfoque ético, sobre los errores más frecuentes que se efectúan en la atención sanitaria, centrándome en las personas que padecen enfermedades desconocidas o poco frecuentes.

Tenemos mucho que cambiar. Sin duda, es importante seguir invirtiendo en investigación con el objetivo de establecer políticas de salud acertadas. Pero mantenernos a la espera de diagnósticos precisos o resultados fiables que arrojen un hilo de luz sobre cualquier enfermedad poco frecuente, nos hace descuidar nuestra situación actual. Por tanto, deberíamos centrar todos nuestros impulsos en asistir íntegramente el proceso que está viviendo la persona enferma para ofrecerle la mejor calidad de vida posible.

Pero, ¿estamos preparados? Me temo que no. Actualmente nos hallamos inmersos en una verdadera “crisis de deshumanización” en el ámbito sanitario, haciendo que yo, como persona y profesional, en ocasiones, me sienta fracasada. Diariamente en nuestra actividad asistencial convertimos a personas en pacientes, nos referimos a ellas haciendo mención a su enfermedad o número de habitación, olvidamos presentarnos e informar de nuestra categoría profesional, utilizamos un lenguaje incomprensible, nos limitamos a tratar el proceso patológico que padecen como único objetivo de actuación y un largo etcétera. Así, lo único que se consigue es alejarnos de nuestro objetivo principal que no es la enfermedad sino la persona.

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Considero que el sistema sanitario actual se rige por: protocolos estandarizados, formularios, pautas horarias, y tantas otras. Si bien éstas nos ayudan a organizarnos mejor, a la vez acaban siendo contraproducentes para las personas, restándoles nuestro tiempo y dedicación.

Olvidarse de las llaves o del paraguas es comprensible, pero olvidarse de la humanización es imperdonable. El ser humano está por encima de todo y debe convertirse en el pilar a tener en cuenta desde dónde parten todos nuestros objetivos. Humanizar la salud significa hacerla digna al hombre, mostrándole nuestro respeto y visualizando a la persona en todas sus dimensiones: a nivel físico, emocional, social e intelectual.

Cada día, innumerables vidas humanas pasan por nuestras manos y debemos aplicarles algo más que medicamentos. Tras nueve años de experiencia, he observado el binomio causa-efecto en diferentes circunstancias habituales en mi práctica profesional y he llegado a constatar que: una palabra agradable, una sonrisa, una caricia afectuosa, una mirada limpia a los ojos, una conversación amena… son el complemento perfecto para aumentar el efecto de cualquier analgésico o antidepresivo. Estos pequeños gestos invisibles, los cuales no quedan registrados en ninguno de nuestros “distinguidos” formularios, son de valor incalculable para las personas y su estado de vulnerabilidad cuando se encuentran enfermas. Y si los dejamos de lado, perdemos la esencia de nuestra humanidad y nuestra profesión.

Como miembro del colectivo de enfermería valoro que realizar una técnica correctamente es fundamental, pero no tendríamos que basarnos, o centrarnos, solo en eso. Mientras las manos estén ocupadas, el resto de nuestros sentidos no pueden permanecer inactivos. Deberíamos mantener los ojos y los oídos bien abiertos para escuchar lo que se dice, y lo que no se dice que es aún más importante. Los órganos de los sentidos se convierten en nuestras herramientas de trabajo porque son el mecanismo fisiológico de la percepción por excelencia y gracias a ellos podemos apreciar todo lo que sucede a nuestro alrededor. Pero, como todo, hade ser entrenado para sacarle el mayor rendimiento.

Otro aspecto que no podemos olvidar cuando se habla de humanizar, es ser empáticos. Ello implica tener presentes ciertos valores como: tolerancia, ausencia de prejuicios, respeto, altruismo o equidad. La salud y la enfermedad son las dos caras de una misma moneda, y no debemos olvidar que tan pronto podemos estar en un lado como en el otro.

Para finalizar, quiero poner de relieve lo importante que es la Educación para la Salud (EPS). Según el modelo de la afamada Virginia Henderson, el ser humano tiene una serie de necesidades vitales, catorce concretamente, que deben ser cubiertas para desarrollarse y subsistir. Por ello, es indispensable que los cuidados de enfermería vayan dirigidos a educar, tanto al enfermo como a sus familiares o cuidadores principales, ofreciéndoles las herramientas necesarias que permitan a la persona organizar su mundo, el cual, se encuentra desordenado por la presencia de su enfermedad.

Termino mi reflexión con una frase de El Principito “He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos”.

M. Carmen Ocaña

Álvaro Villanueva
@alvaro_villanu

 

Hay 8 Comentarios

Humanidad, profesionalidad, esas palabras que últimamente ya no están tan de moda y que seguro debemos devolver a primer plano cuanto antes!

M.Carmen, GRACIAS. Tengo la suerte de conocerte en lo profesional y en lo personal y, nadie mejor que TÚ, podría exponer este tema. Sòlo alguien con una humanidad como la tuya puede ejemplificar cómo se pueden cubrir las necesidades de los pacientes, en general.
Enhorabuena por ser un ser humano excepcional y una profesional digna de admiración de los que te rodean.

Muy interesante este artículo que hace reflexionar sobre cómo vivimos hoy día y cómo lo deberíamos hacer. En la actualidad, asistimos de manera cotidiana, quizá demasiado, a la falta de humanidad viendo como tantas miles de personas se ven en la imperiosa necesidad de abandonar sus hogares por culpa de guerras, catástrofes naturales o un sin fin de circunstancias que crean lo que se ha denominado "crisis humanitarias" Aquí, más cerca y en lo referente al blog que nos ocupa, vemos lo difícil que es la lucha de los familiares y pacientes de enfermedades poco frecuentes. Y por esta peculiaridad, por no ser una enfermedad común, no se les dedica el tiempo y recursos que a otras enfermedades. He aquí su particular "crisis humaitaria". Se olvidan que no se tratan de cuentas y números sino de seres humanos con el mismo derecho a ser tratados, cuidados y curados (investigación) que otras enfermedades más "habituales". Por esto, M. Carmen, quería darte las gracias por tu artículo pues con tus palabras y reflexiones nos das esperanza de que aún hay mucha personas, y sobre todo profesionales de la Sanidad, que creen en la humanidad y el trato cercano, sensible y humano hacia las personas. Gracias a ti y a todos los profesionales que aman y entienden tu profesión como tú nos has transmitido.

Estupenda y conmovedora reflexión que demuestra que el ser humano debe estar por encima de todo y muchas veces cae en el olvido. Como bien dices, un gesto de apoyo, una caricia, una sonrisa o simplemente llamar al paciente por su nombre, es tan importante como suministrarle el tratamiento adecuado. Se debe cuidar la salud en todos los ámbitos, pues se le da más importancia a la salud física y mental que a la emocional y afectiva. Espero que tus palabras hagan reflexionar a aquellos profesionales que en muchas ocasiones olvidan que su labor primordial es dar un trato humano al paciente.

Me ha encantado el articulo, ya que rebosa humanidad y profesionalidad. Es esperanzador saber que a dia de hoy existen personas que priorizan por el ser humano ante las normas establecidas, y no nos ven com un numero de la seguridad social. Enhorabuena!!!!!

Sabias palabras que demuestran una vez mas que el ser humano es lo primero frente a las grandes instituciones burocraticas, las cuales, toman como hoja de ruta la burocracia y la deshumanizacion frente a lo verdaderamente importante que es el ser humano.

Gracias por tus palabras. Los que hemos tenido que pasar, una y otra vez, por hospitales comprendemos perfectamente y de manera especial lo que quieres trasmitir. Espero, deseo, que tus palabras hagan detenerse un momento y reflexionar a esos profesionales que, tal vez agobiados por la premura con que, en muchas ocasiones, tienen que realizar su trabajo, pudieran olvidar la razón primaria de su labor. La atención a las personas.

Me encanta!!! Está claro que, ante una gran profesional, debe haber una gran persona... Mari Carmen con este artículo así lo ha demostrado...
La frase del principito la deberíamos aplicar a muchas de nuestras experiencias diarias...
Enorabuena!!!

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Sobre el blog

Un espacio sobre y para gente poco frecuente, para que vean el vaso medio lleno y piensen que la vida es para disfrutarla.

Sobre el autor

Álvaro Villanueva

Álvaro Villanueva está felizmente casado y tiene cuatro maravillosos hijos. Su hijo mayor, Alvarete, sufre una Enfermedad Rara a la vez que devastadora, lo que le ha hecho despertar su espíritu social. Ahora lucha por mejorar la atención a los pacientes con enfermedades poco frecuentes.

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