POP etc

13 jul 2010

El esplendor de Harvey Pekar

Por: Jordi Costa

Harvey-pekar-american-splendor-cover1 
En una escena de American Splendor (2003), la lúcida, excelente película de Shari Springer Berman y Robert Pulcini, Harvey Pekar, encarnado por Paul Giamatti, despierta a su novia Joyce Brabner en mitad de la noche y le pregunta: “¿Soy un tipo que habla sobre sí mismo en una historieta? ¿O soy un personaje de esa historieta? Si muero, ¿ese personaje de historieta seguirá existiendo o se desvanecerá?”.

La noche en la que esa pregunta podrá ser respondida ha llegado demasiado pronto: Harvey Pekar moría ayer en su casa de Cleveland a los 70 años de edad. Probablemente aún haya algunos guiones ahí afuera que hagan que el Pekar dibujado ejerza algún tiempo de cadáver de permiso en el limbo de las viñetas, pero a cualquier conocedor de su sincera y conmovedora obra de autoficción no le queda ninguna duda de que Pekar permanecerá entre nosotros para siempre. Su trabajo fue universal y perdurable, y su influencia trascendió su condición de insumiso recalcitrante, de isla avinagrada e inclemente, de individualidad lúcida e insobornable.

Giamatti 
Robert Crumb y Harvey Pekar se encontraron en 1962 en el fértil cruce de caminos de su compartida pasión por el jazz. El segundo alentó al primero a ganar confianza en su genio como historietista y, quizá, sus palabras fueron un impulso fundamental para que Crumb se convirtiese, primero, en una de las grandes fuerzas creativas del underground americano y, después, en uno de los artistas irrefutables de la historieta y la ilustración de finales del siglo XX y comienzos del presente.

Pekar con letterman 
Pekar, entrevistado por David Letterman.

Diez años más tarde, Crumb se ofreció a dibujar las experiencias personales de ese don nadie llamado Pekar que, a partir de ese momento, se convirtió en el personaje de su propia automitología de lo cotidiano. Otros autores como Eddie Campbell, Drew Friedman, Joe Sacco o Gilbert Hernández se alternaron en la construcción de American Splendor, que fue la fluida, impetuosa y lacerante autobiografía dibujada del propio Pekar, figura pública que los late shows no lograron neutralizar y que la película antes mencionada logró elevar a gurú de culto para aquellos que jamás se habían acercado a sus cómics. 

 
Sí, Pekar ha muerto, pero algunos de los que seguimos vivos jamás hemos estado tan vivos como lo estuvo Pekar en las páginas de American Splendor, una obra que, sin miedo a la exageración, cabe tildar de… inmortal.

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Hay 3 Comentarios

qué gusto da leerle, efectivamente.

qué gusto da leerle, efectivamente.

qué bien escribe, señor costa

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El consumo pop y sus efectos secundarios. Un repaso indiscriminado a lo más ingenioso, llamativo, ridículo o aburrido de la industria del entretenimiento poniendo el acento en lo peculiar, pero sin renunciar a lo olvidable.

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