POP etc

23 sep 2010

Julia Roberts dice que te lo comas todo

Por: Inés Muñoz Martínez-Mora

JuliaOK 

Cuando el libro Come, reza, ama cayó en mis manos (el pobre estaba ahí solito dando tumbos por la redacción), no me dio mala espina porque pareciera otro título más de la literatura femenina en clave chic. Me la dio porque cuando leí en su contraportada palabras como "La India" y "espiritualidad", me olí que no lo sería. ¿La India? ¿Espiritualidad? ¿Rezar? Luego comprobé que con "rezar" se refería a hacer yoga.

El caso es que el otro día vi cómo en el tercer capítulo de la recién estrenada sexta temporada de Weeds, uno de sus personajes (Andy) le decía a otro (Nancy): "Deja que me coma este puto pastel en paz, es mi momento Come, reza, ama". Una teleserie haciéndose eco de algo que está pasando en la actualidad de la vida real para dar sensación de presente —en este caso, el último fenómeno populo-global de libro más película desde Crepúsculo— no es nada nuevo. Pero ese no es el tema. Sí lo es que se trate de un fenómeno que ha generado su propia definición de un estado de ánimo. Que se lo cuenten al público que va al show de Oprah, esa señora cuyo trabajo consiste, básicamente, en decirles a los americanos qué tienen que hacer con sus vidas. "Tu libro es mi Biblia", le confesó una mujer a Elisabeth Gilbert, la autora del mismo, cuando fue como invitada estelar a dicho programa. "He convertido mi cuarto de baño en un ashram", fue el comentario de otra. Era el segundo programa que Oprah le dedicaba a Come, reza, ama. En el primero, lo blandió ante sus fieles al grito de: "¡Hay que vivir la vida!". Aunque no hay que irse tan lejos. Ayer, un compañero de trabajo me decía: "Mira, el budismo ha hecho por mi madre lo que después del divorcio no hicieron ni los tranquilizantes ni las terapias psiquiátricas. Mi hermana y yo estamos encantados". Y mi hermana misma (casada y con dos niños pequeños) no para de repetir: "Ahora mismo, y a mis 40 años, yo lo que quiero en la vida es hacerme una liposucción y largarme al Caribe".

Pastel 

El viaje hacia el polvo perdido nunca había sido tan largo. Porque hasta nuevo aviso, la felicidad tiene forma de novio y, obviamente, de lo que trata Come, reza, ama es sobre cómo encontrar uno cuando te plantas en los 34 años. Tú sola. Después de una serie de relaciones fallidas seguidas de las correspondientes crisis existenciales y episodios depresivos, claro. La crisis de la treintena en negro sobre blanco. Antes bastaba con corretear por Manhattan sobre unos Manolos, pero en la era post-Carrie Bradshaw, la chic-lit ha encontrado en el wellness una promesa de felicidad. Es la new age de la new age. Ahora toca irse de safari en busca de una misma. Eso, o aprender cómo dominar el mundo gracias a los trucos que desvela El Secreto (de Rhonda Byrne), el otro fenómeno editorial favorito de Oprah. En él, su autora aconseja que si. por ejemplo, tenemos problemas de dinero, le pidamos un cheque en blanco al "Banco del Universo" por la cantidad que queramos. Al parecer, esta entidad nos lo extenderá. Por cierto, los viajes organizados por tour-operadores que siguen la hoja de ruta de Come, reza, ama ya existen.

 Ella

155 semanas en la lista de libros más leídos de The New York Times y un presumible taquillazo de estética boho protagonizado por la novia de América (a todo esto, con la de tiempo que llevan ya han cumplido las bodas de oro ¿no?) con una secuela en preparación. No hace falta decir que a este fenómeno lo han llamado de todo menos bonito: que si no llega ni a placer culpable, sino que se queda en ofensa, que si es una memez narcisista, que si pervierte el concepto de espiritualidad o que si incita al consumo desenfrenado de velas aromáticas e incienso (uno de los muchos juegos de palabras a los que se presta su título y del que se ha dado buena cuenta es "come, reza, gasta"). Vamos a ver, vamos a ver… Los medios de este país no paran de publicar reportajes sobre la búsqueda de la felicidad que recogen una sarta de tópicos como "Quiérete a ti mismo" o "La clave está en saber disfrutar de los placeres sencillos". Pues, precisamente, lo que ha conseguido Come, reza, ama es adelgazar el enunciado de la fórmula de la estabilidad vital a tres palabras que, en realidad, se podrían dejar en una: "Ama, ama, ama" (en el sentido más bíblico del término, que al fin y al cabo, es lo que le da otro color a la vida). Eso sí que es autoayuda. Yo ya me he apuntado a yoga.

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Hay 7 Comentarios

Yo hice yoga hace tiempo y funciona, es increible.

Provad con la técnica alexander, eso si que es encontrar la paz :) suerte amigos

perdón, quería decir imitar el estilo, no criticarlo...

"El viaje hacia el polvo perdido nunca había sido tan largo. Porque hasta nuevo aviso, la felicidad tiene forma de novio y, obviamente, de lo que trata Come, reza, ama es sobre cómo encontrar uno cuando te plantas en los 34 años." Pero, ¿tú te lo has leído? Porque la película no sé, pero el libro no trata de eso, trata de volver a encontrar la felicidad y a creer en el amor después de un fracaso sentimental y de una crisis existencial, y de hacer las cosas que siempre habías soñando con hacer y nunca te habías atrevido. Puede que la película sea un pastelón superficial que no sepa reflejar todo esto, pero desde luego el libro no es nada tan superficial como tú lo pintas. Además, tanto criticarlo, y es como si en este artículo intentases criticar el estilo de Elizabeth Gilbert.

"El viaje hacia el polvo perdido nunca había sido tan largo. Porque hasta nuevo aviso, la felicidad tiene forma de novio y, obviamente, de lo que trata Come, reza, ama es sobre cómo encontrar uno cuando te plantas en los 34 años." Pero, ¿tú te lo has leído? Porque la película no sé, pero el libro no trata de eso, trata de volver a encontrar la felicidad y a creer en el amor después de un fracaso sentimental y de una crisis existencial, y de hacer las cosas que siempre habías soñando con hacer y nunca te habías atrevido. Puede que la película sea un pastelón superficial que no sepa reflejar todo esto, pero desde luego el libro no es nada tan superficial como tú lo pintas. Además, tanto criticarlo, y es como si en este artículo intentases criticar el estilo de Elizabeth Gilbert.

sucia envidiosa...

¿¿34 años?? Pero si tiene 10 más!! No había actrices de 34 para el papel? Anda que...

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SOBRE EL BLOG

El consumo pop y sus efectos secundarios. Un repaso indiscriminado a lo más ingenioso, llamativo, ridículo o aburrido de la industria del entretenimiento poniendo el acento en lo peculiar, pero sin renunciar a lo olvidable.

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