POP etc

15 sep 2010

Sexo, deep Spain y Ramoncín

Por: Gabriela Wiener

Refoyo2 
“Lamento aclarar que el título tampoco está basado en mí”, dice flácidamente David Refoyo. Así que no, 25 centímetros, su primera novela, no tiene el marcado filón autobiográfico que podría ilusionar a ciertos lectores potenciales. Y no importa. Porque la verdad es que a Refoyo (y tal vez conviene aclarar en este momento que este publicista natural de Zamora de verdad se apellida así) le bastan poco más de 140 páginas para probarse a sí mismo que el tamaño en una novela, en realidad, no importa.

 

25 centímetros (Publicada por Dvd Ediciones) ha dejado a más de uno descentrado por su estilo irreverente y fresco y porque comienza con una palabra inusual: Ramoncín. Ah, y también porque va de sexo, y el sexo vende, o eso dicen, aunque no me conste. Pero primero lo primero, así que conducimos al autor a terrenos más cultos y sensibles: “Hombre, con ese nombre, escribir un libro con tanto sexo tiene guasa. ¿Usted refolla?”. “Jeje, con este apellido no podía escribir otra cosa. Imagínese las coñas que soporté en el colegio. Pero respondiendo a su pregunta, siempre es mejor repetir que quedarse con ganas ¿no?”.

25centímetros 
La novela decíamos, ha desatado una ligera polvareda en el cotarro que duda si considerarla un auspicioso debut o un ladrillo más de la pared nocillera que parece circundar la “joven” literatura española: todo está allí, la narración fragmentaria, el tirón tecnológico y económico, los referentes pop.  Así que volvemos a la carga. “¿Se considera usted nocilla, afternocilla, tardonocilla…?”. “Pues no sé qué decirle, poco importa lo que yo me considere si ya hay un ejército de repartidores de etiquetas que, además, lo hacen muy bien. Nací en 1983, hay dos generaciones entre Agustín Fernández Mallo y yo, así que no sé qué categoría me corresponde”. Insistimos sobre ese tufillo de ambigüedad entre géneros –la novela, el relato- que parece tan en boga en estos tiempos. “¿Se siente cómodo en esa promiscuidad?”. “No sólo me siento cómodo sino que me apetecía probar si los géneros son tan herméticos como aparentan. Hay un grupo importante de escritores españoles que apuestan, precisamente, por obviar esas barreras y yo me siento cómodo en esa lucha. Al menos por ahora”.

Pero de qué va el invento, se preguntarán ustedes, llegados a este punto. Pues de la industria de la carne. Quiero decir pornografía y prostitución. Y de los seres humanos que la conforman, jóvenes de la Deep Spain (sic) que buscan su lugar en el mundo y lo encuentran ante una cámara y rodeados de almas desnudas y sudorosas. Un descenso a los infiernos de la transacción. “Su libro es un poco triste y, en su forma tan propia, incluso algo moralizante… quiero decir que hay, por lo que parece, una crítica profunda al comercio de los cuerpos…". "Defiendo que cada uno, con su cuerpo, haga lo que le apetezca. Sin restricciones. Hay personajes en el libro que afrontan esa libertad desde la desesperación, otros desde la obligatoriedad y otros desde la libertad más absoluta. Pero mi libro es un canto a la vida”. Y me pregunto si tal vez sea esa especie de solemnidad lo que aleja a Refoyo de la frivolidad moderna (“quería unas gafas de pasta sin cristales, pero el óptico me dijo que era una estupidez”): en 25 centímetros se juega a reemplazar la medida métrica por la temporal, son tantos centímetros como años tiene uno de los personajes,  o lo que es lo mismo, se canjea la fantasía –erguida, frívola, comercial- por una realidad que transcurre lentamente cuando las luces se apagan y los clientes, los espectadores, nosotros, nos marchamos.

¿Y Ramoncín? Bien, Ramoncín está bien.

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Hay 2 Comentarios

menuda basurilla de libro debe ser
http://newmusicalestress.wordpress.com

A cualquier cosa ya se le llama novela y a cualquiera escritor.
Un saludo

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SOBRE EL BLOG

El consumo pop y sus efectos secundarios. Un repaso indiscriminado a lo más ingenioso, llamativo, ridículo o aburrido de la industria del entretenimiento poniendo el acento en lo peculiar, pero sin renunciar a lo olvidable.

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