POP etc

01 nov 2010

Y la comedia mató a la risa

Por: Inés Muñoz Martínez-Mora

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En su penúltima obra, el cómic 2000 años de cine, Jordi Costa mutaba en su otro yo gráfico, Mostrenco, y se daba un paseíto sin orden ni concierto espacio-temporal por la historia del cine. Con la recién publicada Una risa nueva. Post-humor, parodias y otras mutaciones de la comedia (Ed. Nausícaä), el pensador-periodista ha tomado la palabra como editor para coordinar una excursión colectiva a los bajos fondos de este género: a la llamada Nueva Comedia. Le acompañan, entre otros, historiadores y críticos (Roberto Cueto y Carlos Losilla), profesores universitarios (Eduardo Galán, Juan Agustín Mancebo Roca) y blogueros (Señor Ausente, Alvy Singer).

A lo largo de doce capítulos, lo que este libro viene a contar es una historia de superación, del tipo no-me-aguanto-ni-a-mí-misma. O cómo la comedia ha sobrevivido al suicidio; al propio humor. No por nada eso de “post-humor” suena a “póstumo”. “Mientras el western ha llegado al punto muerto de su evolución o hasta que llegó Gomorra, el thriller seguía viviendo a la sombra de El Padrino, la comedia se ha mostrado como un género vigoroso, que se auto-cuestiona hasta el punto de llegar a ir en contra de sí mismo. Ha sido el único capaz de sobrevivir a la implosión de sus señas de identidad, el único, en definitiva, capaz de sobreponerse a su autodestrucción”, explica Costa.

Es como si la comedia hubiese pensado “gratis sólo trabajan las muy putas y yo me quiero dedicar a menesteres más elevados”. En Una risa nueva, se nos presenta como un género cinematográfico que, en palabras de Costa, “ya no busca espolear la risa sino asfixiarla. Ha colocado en primer término su potencial para el discurso reflexivo, la indagación incómoda y el desciframiento de lo humano”. Superada la fase del ja-ja, la Nueva Comedia se ha colado por las grietas que abrieron en su día Woody Allen, Jacques Tati y Monty Python. Y encuentra, continúa Costa, “en la micro-sátira hiperrealista de Christopher Guest, la auto-caricatura de Larry David, la meta-ficción impostadamente idiota de las spoof movies o las comedias deconstructivas de Takeshi Kitano” fórmulas con las que provocar otro tipo de reacciones: sudor frío, estupor, verguenza ajena... Lo mismito que ver a un concursante de Gran Hermano en turbo bañador diciendo que él, se depila el cuerpo de arriba abajo. Mal rollo.

Especial mención merece el capítulo Apártate tío, soy científico. Sus autores, el dúo Venga Monjas (Xavi Daura y Esteban Navarro) recibieron el encargo de escribir un texto sobre las sucesivas generaciones de cómicos paridas por el programa Saturday Night Live. Eso hicieron, pero de manera retorcida. Acabaron entregando una crónica de lo que se le debió pasar por la cabeza a Bill Murray durante la ceremonia de los Oscar de 2003, cuando estaba nominado a mejor actor por Lost in translation (esa en la que puso cara de culo, y todo el mundo lo vio, porque se lo dieron a Sean Penn). Camuflado bajo ese monólogo interior de Murray, está todo lo que se puede decir sobre el SNL. “La verdad es que no sabíamos tanto sobre el programa como para hacer algo enciclopédico, así que hicimos lo que nos dio la gana”, afirma Daura. Su estrategia recuerda a esa leyenda que corre por cierto periódico español que dice que la mejor crítica de un concierto de rock publicada por este medio fue la que hizo un corresponsal en Roma completamente ajeno a cuestiones musicales.

Pero no en todas partes la comedia se comporta como una mujer liberada. En suelo nacional, sigue siendo un señor bajito y de tez cetrina. En el capítulo El chiste sucio que salvó a la humanidad, Costa señala con el dedo la inmadurez emocional de la comedia española, que salvo excepciones como la de José Luís Cuerda o la chanante, aún no ha matado al padre. En este caso, a la pareja formada por Rafael Azcona y Luís García Berlanga. Como medida, Costa propone la siguiente profanación: “orinarse, literal o simbólicamente, en su tumba”. “Algo que, además, ellos aplaudirían”. Y no, no vamos a desvelar cuál es la cochinada redentora a la que se refiere el periodista. Sólo que se llama Los Aristócratas y que no le hace ascos ni a la pederastia, ni al incesto y ni a la zoofilia. Eso, y cuál es la última frase del libro: “la Nueva Comedia es, en el fondo, una cosa muy seria”.

Pop Etc: “A todo esto, ¿cuándo crees que podremos reírnos de la Guerra Civil?”.
Jordi Costa: “Pues eso me gustaría saber a mí”.

Una risa nueva, que incluye un bonito cómic con historietas de Darío Adanti o Joaquín Reyes, será presentado el próximo 3 de noviembre a las 19.30 en la librería Ocho y medio (Madrid). Oficiará el acto el director de cine Nacho Vigalondo.

 

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Hay 5 Comentarios

Jo, que rollo.

Inés, te quiero.

o de sus consecuencias, quiero decir

"Felipe y Letizia" es la mejor parodia involuntaria que se ha hecho en este país de la Guerra Civil y la Transición

eso, a matar al padre. todos mis respetos a azcona, pero que bien nos vendría mearnos un poquito en su legado

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El consumo pop y sus efectos secundarios. Un repaso indiscriminado a lo más ingenioso, llamativo, ridículo o aburrido de la industria del entretenimiento poniendo el acento en lo peculiar, pero sin renunciar a lo olvidable.

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