POP etc

12 may 2011

No eres un 'eurofan', eres un simple fan de Eurovisión

Por: Belén Chanes

 

Si eres de los que este sábado se reunirá ante la tele con amigos a inflarse a pizza y patatas y echarse unas risas, si te sabes de pe a pa Que me quiten lo bailao e incluso te atreves a debatir sobre la conveniencia del cambio de Uribarri por Jose María Iñigo como locutor, desengáñate (o alégrate), tú no eres eurofan, tú eres un simple fan de Eurovisión.

Ser eurofan requiere mucho más trabajo. Además, continuo, como decían en el colegio. No basta con aplicarse los días previos al  examen. Un eurofan lo es 365 días al año, y se caracteriza, entre otras cosas, por ser siempre consciente de que existe Eurovisión. Al término de una edición ya se está preparando para la siguiente. Esta clase de seguidor ha existido desde los inicios, allá por 1956, pero su perfil rejuveneció cuando en 1998 se instauró que los votantes fueran los telespectadores. Con el apoyo del público gay, la transexual israelí Dana International se hizo con el primer puesto del festival.

Cuatro años después, el fenómeno eurofán tuvo en España un nuevo repunte gracias a la participación de Rosa, ganadora de la gloriosa primera edición de Operación triunfo, y a la inestimable ayuda de Internet. Un apoyo masivo (un 80,4% de cuota de pantalla) que hizo que el entusiasmo de muchos aficionados (que hasta el momento se limitaban a compartir su fanatismo entre sí) fluyera en la red en forma de páginas, blogs y foros propagadores del mensaje.

 

Rosaycantantes 

El eurofan radical vive por y para Eurovisión hasta el punto de cogerse las vacaciones en mayo y elegir su destino en función del lugar donde se celebra la próxima edición. Está al corriente de las canciones presentadas a las semifinales de Malta o San Marino e incluso tiene una opinión fundadísima sobre ellas. Y no esgrime simples preferencias, el eurofan está cargado de razones, blande teorías, sospechas e informaciones de primera mano. Y maneja una base de datos en su cabeza que ya la quisiera cualquier archivo histórico.


El eurofan siempre tiene una canción favorita, que no tiene por qué coincidir con su nacionalidad, y una canción candidata a ganar el festival, que tampoco corresponde necesariamente con su favorita ni, por supuesto, en la mayoría de los casos, con la que finalmente gana. Porque, por más que aspire a ser imparcial y objetivo, al eurofan le ciega la pasión y el exceso de información.

 

El eurofan es un teórico, un estudioso que disfruta contando la historia del festival con fechas y nombres, y si se le deja, aportando grabaciones cuando algún incauto comete la imprudencia de preguntar sobre el tema. En los foros de Internet, este forofo analiza al detalle cada canción, pelea con otros seguidores, comenta el timbre de voz, la puesta en escena de cada participante y sus posibilidades de mejorar la posición del año anterior.


Pero el universo de este seguidor extremo es lo bastante complejo como para establecer distintas subcategorías:

Carola 1) El eurofan clásico, también conocido como “el que se lo toma a pecho”, se decanta por la diva con chorrazo de voz y ventilador, independientemente de que cante una balada o un trallazo housero. Tiene en Carola (en la imagen), ganadora sueca del festival en 1991, el máximo exponente de perfecta diva eurovisiva. A este seguidor ortodoxo le gustaría que España se tomara el concurso con la misma seriedad y rigurosidad que el país escandinavo, en el que las semifinales se celebran en estadios llenos a reventar. Este perfil suele ser el de peor perder. Cuando su canción favorita no gana, clama al cielo, echándole la culpa al politiqueo, al mal gusto o al paso mal dado de alguna pobre bailarina.  
 
Este apartado tiene una sub-subcategoría obligada: la del eurofan que apoya a las intérpretes Coral y Mirela tanto si se presentan como si no. Dicho forofo se ha emperrado en que tales cantantes, sobre las que se expresa como si fueran tan conocidas como Lady Gaga, son las candidatas idóneas para representar a España, y se echa las manos a la cabeza cada vez que se presentan y no salen elegidas. Desde su perspectiva, Coral es la personificación extrema de la víctima de la injusticia eurovisiva.

 

2) El eurofan carpetero es aquel o aquella adolescente que apoya al chico guapo. A este tipo de fan le importan menos la canción y las cualidades vocales, y aunque prefiere que la cosa tenga un poco de ritmillo, lo que valora es que gane el más agraciado. Dada su juventud, es menos riguroso en la recopilación de datos, pero sin embargo es capaz de recitar la lista de cantantes más atractivos de las últimas ediciones. Destacan dos subperfiles: el que se decanta por una belleza, digamos, clásica —ojos claros y cuerpo esbelto, tipo Dima Bilan (ver abajo), ganador de Rusia 2008— y el que prefiere al solista o grupo musculado —como Blue, banda candidata del Reino Unido este año—.

Dimabilan 

Dustin 3) El eurofan alternativo, más minoritario, apuesta por la modernización musical y estética del festival. Abomina de los tópicos eurovisivos, aunque disfrute con ellos, y se hace fan de las canciones y representantes más raros. Es el mismo que apoyó en 2008 a La casa azul  o Sébastien Tellier, el que se fascinó con el bosnio Laka y su canción con cuerda de tender ese mismo año, o al que se le iluminan los ojos cuando habla de Silvia Night, estrafalaria y polémica representante de Islandia en 2006. A pesar de su debilidad por las rarezas, el miembro de esta subcategoría rechaza lo que para él no es otra cosa que "freakismo gratuito". Esto es, Chikilicuatre o Dustin The Turkey (imagen), el pavo que representó a Irlanda en 2008. Es la tipología más comedida, pero tampoco le hace gracia que se bromee con su festival.

Resumiendo: este sábado, lo que quiere el auténtico eurofan es que le dejen ver Eurovision sin interrupciones, sin risitas y sin el crujir de las patatas. Por eso, en una fecha tan señalada, intentará no juntarse con nadie que no sea de su condición para así no tener que reprimir las ganas de asesinar a quienes solo se juntan "para ver" Eurovisión.

Fans y eurofans, a disfrutar de la fiesta, pero por separado

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Hay 55 Comentarios

Creo que mezclas los términos. El eurofan es el admirador de los actuales espectáculos audiovisuales en detrimento de las grandes canciones, el admirador de los paseos de modelitos, de jamelgos y jamelgas, de excentricidades y sobreabundancia kitsch. Precisamente los modelos de eurofan descritos lo demuestran. El eurofan es el que contribuye a que el festival de eurovisión sea la casposidad que hoy es. Yo soy fan de Eurovisión, o lo era, qué sé yo.

"eurofan que apoya a las intérpretes Coral y Mirela tanto si se presentan como si no" jajajajajajja buenísimo

Carlos, si no sabes evitar una reiteración, ¿por qué te las das de gran literato?

es el festival de la caspa, caspavision

No hay nada malo en lo que dices, Belén, pero si no sabes escribir, ¿por qué te dejan escribir?

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El consumo pop y sus efectos secundarios. Un repaso indiscriminado a lo más ingenioso, llamativo, ridículo o aburrido de la industria del entretenimiento poniendo el acento en lo peculiar, pero sin renunciar a lo olvidable.

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