POP etc

03 ago 2011

Adolescente a su pesar

Por: Tom C. Avendaño

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Todo chaval de 17 años que se presente a sí mismo en Twitter como "actor, cineasta, escritor y estudiante canadiense" se expone a parecer una petulante víctima de esa falta de perspectiva que caracteriza a la adolescencia. Pero a Connor Jessup, el autor de tal carta de presentación, la adolescencia parece haberle dado esquinazo: a poco menos de un año de alcanzar la mayoría de edad, ha producido un drama indie, ha escrito un capítulo de la serie en la que solía hacer de personaje infantil y, este verano, se está luciendo por las pantallas estadounidenses en Falling Skies, una superproducción televisiva de Steven Spielberg  que emite en España el canal TNT.

Es esta serie, cuya primera temporada tiene una media de más de 5 millones de espectadores en EE UU, la que ha presentado a Jessup al público general. No como el guaperas de turno (ese papel le corresponde a su hermano mayor en la ficción, Drew Roy), o como actor con papelón dramático (como le pasa a su padre en la serie, Noah Wyle), sino como el chaval de facciones cotidianas, pelo a lo Justin Bieber recién levantado y dicción precisa al que le importan más los libros que los músculos.

Si cambiamos libros por cine (y dejamos de lado la parte en la que unos aliens invasores dejan la Tierra en un caos post-apocalíptico) el casting resulta perfecto: es el vivo reflejo del actor. De hecho, asegura que esta obsesión por el cine que ha heredado de sus padres es lo que le ha mantenido con los pies en suelo estos meses.

"Mi vida no ha cambiado mucho desde el estreno de la serie", confiesa por teléfono. "Sigo dedicando el ochenta por ciento de mi tiempo al cine: cuando no estoy rodando o haciendo castings, estoy viendo demasiadas películas. Una al día. Ayuda que, en Canadá, donde vivo, la serie sólo se emita en un canal de pago. Porque, francamente, no sabría cómo reaccionar al éxito".

Connor-jessup Lo que sí le diferencia de su personaje es su precocidad. A los 16 años, ya figuraba en los créditos de Amy George como productor ejecutivo: un drama indie sobre una adolescente lesbiana que está exhibiéndose por el circuito de festivales internacional. "Era amigo de dos tipos que querían ser cineastas: habían escrito su primer guión y andaban buscando financiación", recuerda. "Me lo dejaron leer y me encantó. Como en aquella época tenía unos 15 años y buscaba una excusa para meterme detrás de las cámaras, les di dinero. Aprendí muchísimo sobre cómo rodar con un presupuesto bajo".

 

Porque, para entonces, lo de estar delante de las cámaras ya lo tenía controlado. Empezó a actuar en 2006, a los 11 años, cuando convenció a su madre de que le contratara un agente. Desde entonces, afirma, ha deambulado de plató en plató, de profesor particular en profesor particular. De papeles pequeños en series canadienses como The Jon Dore Show a un fijo en The Saddle Club, una serie juvenil que resultó un exitazo en Canadá y en Australia. De leer un guión titulado Proyecto de Steven Spielberg sobre invasión alienígena sin título ("¿Puede haber un título más atractivo para un niño? Y eso que casi todas las palabras parecían relleno: yo sólo vi 'Steven Spielberg") a oír una voz que le decía por teléfono, "A Steven le ha encantado tu audición, estás contratado".

Basta ver su Twitter (donde informa de las películas que ve habitualmente: Lost in Translation, un ciclo de Kurosawa para aclimatarse de cara a sus vacaciones en Japón... Y reflexiona que "Neon Genesis Evangelion ha perdido mucho nivel. Los personajes sólo sueltan un montón de chorradas postmodernas sin sentido". Lo típico a su edad, vamos), para ver que el tipo es un chaval de letras. De hecho, dedica tiempo a escribir y desechar lo que firma: "Lo bueno de escribir a mi edad es que, generalmente, todo lo que he escrito hace unas semanas me parece horroroso pero es un poco mejor que lo que escribí hace cuatro meses. No digo que sea bueno escribiendo, digo que me motiva ver que vas ganando discernimiento".

Un silogismo interesante, aunque no deja en buen lugar el guión del capítulo de Saddle Club que escribió a los 14 años. Qué más dará. La precocidad, como el éxito, como el fracaso, sólo es importante si sabes qué hacer con ella.

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Hay 4 Comentarios

Desconocía las facetas de semejante personaje, pero a partir de ahora me declaro FAN suyo.

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¿facciones cotidianas?

Interesante artículo, gracias.
http://www.nakor.es/

¿dicción precisa?

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SOBRE EL BLOG

El consumo pop y sus efectos secundarios. Un repaso indiscriminado a lo más ingenioso, llamativo, ridículo o aburrido de la industria del entretenimiento poniendo el acento en lo peculiar, pero sin renunciar a lo olvidable.

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