Blogs Comunidad Valenciana Ir a Comunidad Valenciana

La retórica de Mariano Rajoy

Por: | 30 de abril de 2012

Cero. Meses atrás. En octubre de 2011 escribí sobre Mariano Rajoy: concretamente sobre su libro En Marianorajoyenconfianzaconfianza (2011). Por la actitud del presidente, por sus silencios y por sus palabras, creo que conviene recuperar dicha lectura, el análisis de dichos contenidos. Al menos una parte.

En Los archivos de JS examinaba la retórica de Mariano Rajoy. Examinaba también sus fórmulas expresivas, esa prosa que emplea. El post lo titulé

Mariano Rajoy, l'uomo qualunque

Uno. ...La lectura de En confianza (2011), de Mariano Rajoy, me enfría.

Tiene doscientas cincuenta y tantas páginas. Es igual: podría tener el doble. Al leer dicha obra, uno tiene la impresión de que en lo esencial no ocurren grandes cosas. No hay picos que remontar, ni situaciones verdaderamente entretenidas. En fin, uno tiene la sensación de que nunca pasa nada. Permítaseme una metáfora socorrida: su lectura no es una travesía que depare alguna sorpresa, no. Es es la calma chicha del capitán que espera el viento favorable en el muelle. Cuando llegue, partiremos, se dice el marino. Mientras tanto, podemos matar el tiempo contando historias sencillas e incluso aburridas.  

Dos. Mariano Rajoy cuenta historias sencillas y algunas de ellas bastante aburridas, la suya principalmente: la de un hombre cualquiera que sin hacer ruido ni aspavientos es candidato presidencial. Así empieza el candidato:

"Soy Mariano Rajoy, español y gallego nacido en Santiago hace cincuenta y seis años. Estudié en un colegio público y en otro privado, en pueblos de Galicia y en León, aunque mi pequeña patria y la de mi mujer, Elvira --Viri--, está en Pontevedra y la zona de Sanxenxo. Nos casamos en la isla de la Toja, y de allí me fascinan sobre todo la inmensidad azul del mar y las mañanas con nubes y luego tan diáfanas".

¿Le fascinan sobre todo la inmensidad azul del mar y las mañanas con nubes y luego tan diáfanas? ¿Y la lluvia frecuente de Galicia también? ¿Acaso el marisco?

De joven, Mariano Rajoy se fue a Ibiza, nada menos que en autostop. Iba con unos amigos. ¿Y? Rajoy relata dicho episodio para subrayar la tolerancia de su progenitor: a pesar de que no le hacía gracia, su señor padre le permitió ese correría juvenil.

¿Y qué pasó allí? ¿Pasar, pasar? Nada, si hemos de creer lo que no dice. Mariano Rajoy va al trote abandonando rápidamente muchos episodios cuyo recuerdo podría haber sido revelador. Se limita a enumerar sin decir nada de provecho. Aunque algo se le escapa, claro.  

Tres. Una de las cosas más chocantes del libro En confianza es el autor tan cachazudo que tiene. Es prolijo en cosas que no tienen mayor interés y que cualquiera podría obtener en una enciclopedia. Así, se empeña en hablar de lo obvio (la caída del Muro de Berlín es un acontecimiento histórico, por ejemplo). Y es roñoso a la hora de dar informaciones relevantes.

¿Y cuando se extiende y encima se equivoca? Hablar del sistema político de la Restauración borbónica para decir que había dos partidos relevantes, el Conservador y Progresista (sic), es pura ganga verbal. Y esa sensación se repite en este apartado y en aquél.

En el capítulo dedicado a la educación, por ejemplo, no dice más que trivialidades: que si hay que premiar el esfuerzo, que si hay que valorar a los docentes, que si hay que exigir respeto. Muy bien, muy bien, aceptado.

Inmediatamente, Mariano Rajoy nos da un ejemplo de lo que quiere decir y de la circunstancia educativa que quiere implantar: el modelo imperante en su infancia y primera juventud, cuando los profesores mandaban y los alumnos obedecían. ¿Menciona el franquismo como marco político de aquella escuela? No, el autor no repara en ello y por tanto idealiza un sistema educativo que tenía detrás una dictadura.

¿Es que acaso Mariano Rajoy es partidario de la tiranía política? No, por supuesto. Simplemente no cae en ello o sencillamente evita el peliagudo asunto de que la educación de antaño estuviera amparada por el nacional-catolicismo y por un régimen castizo y militar.  

Colofón. Entre las afirmaciones categóricas de Mariano Rajoy escojo tres que me han impresionado. Tienen la misma naturaleza. El autor pone el énfasis en lo obvio, en la repetición o en el enunciado huero: una descripción de lo evidente con la que no podríamos estar en desacuerdo. Como indicaba más arriba, traten de darle la vuelta a estas declaraciones. No podrán...

Primera:

"Mi diseño del Estado es el de un Estado moderno, que garantiza la seguridad jurídica y la confianza de los ciudadanos..."

¿Hay alguien que postule una vuelta a las instituciones premodernas, con inseguridad jurídica y desconfianza ciudadana?

Segunda:

"Soy un buen lector, en especial de historia y de ensayo, me gusta el cine y soy apasionado de los deportes. Disfruto leyendo ensayo y novela histórica, sobre todo relacionados con la historia de España o de Europa..."

Si es un buen lector de historia y ensayo, ¿por qué inmediatamente después dice que disfruta leyendo ensayo y novela histórica? En el primer caso, repite el mismo género (ensayo); en el segundo hace sinónimos lo que son escrituras distintas: la historia y la novela histórica.

Tercera:

"Mi posición respecto al 11-M no puede ser hoy distinta a la que ya manifesté en su día. Se resume en el acatamiento de la sentencia judicial que recayó sobre el sumario de los atentados de Atocha; en el apoyo total a las víctimas, que fueron los verdaderos damnificados por el atentado, las 192 personas fallecidas, los heridos y sus familiares; y en el compromiso de poner todos los esfuerzos que estén en nuestras manos para que un acontecimiento similar no se repita en el futuro..."

He leído varias veces este extracto: en el libro y luego una vez escrito. No doy crédito. ¿Qué significa "las víctimas, que fueron los verdaderos damnificados por el atentado"? ¿Es que acaso hay otras víctimas que no sean los verdaderos damnificados? Por otra parte, hemos de suponer que todo candidato a presidir el Gobierno de España pondrá "todos los esfuerzos" que estén en sus manos "para que un acontecimiento similar no se repita en el futuro". Entonces, ¿hay algún candidato que diga expresamente que no pondrá todos los esfuerzos para que no se repita un 11-M?

En fin.

Leer el post completo y los comentarios originales: aquí.

Hemeroteca

JS, "La fantasía de Rajoy", El País Comunidad Valenciana, 19 de octubre de 2011

Hay 4 Comentarios

No he leído ese libro-tostón (ni lo leeré) así que no pretendo comentarlo y mucho menos juzgarlo, por mucho que del supuesto autor sí tenga mi propia opinión que, si ya era clara hace mucho, se hace cada vez y cada viernes más clara clarita clara.

Después de leer este artículo, el mentado libro no me provoca más que bostezos alérgicos mezclados con ira de hachas + arcadas vomiteras + vergüenza nacional + más arcadas todavía.

De todas formas, entre arcada y arcada, se me ocurre una pregunta para quienes lo hayan leído: en el librito de marras (que por el título debería contener el proyecto y la hoja de ruta del proyecto mariano) describe siquiera someramente los pasos y reformas que nos está imponiendo a golpe de "por que yo lo digo", previa consulta SOLO con sus jefes supranacionales ??

O, fiel al tópico galleguil, el barbudo gallego se limita al "yo no digo ni que si ni que no si no todo lo contrario, pero (piensen lo que piensen) las meigas haylas, y yo seguiré haciendo lo que me salga de los faros... y lo que me mande el señor del pazo".

Juraría que... más bien es ésto último.

Eso sí. El artículo de JS me ha resultado muy gracioso. Gracias por ahorrarnos el acercarnos a semejante engendro editorial.

Yo creo que la incapacidad para comunicar de Rajoy nace en el fondo de una íntima convicción, que se basa en creer firmemente que él no debe dar explicaciones a nadie. Eso ha hecho que en su vida haya practicado el noble arte de la oratoria, y ya se sabe que para que las cosas resulten hay que poner interés y práctica. Esto sería un mal menor si efectivamente se hubiera dedicado a ser registrador de la propiedad. Pero he aquí que al hombre, no sabemos por qué, le da por meterse en política sin darse cuenta de que semejante hazaña implica la adquisición de nuevas habilidades. Tanta apología del esfuerzo que hace y luego él se deja llevar por la ley del mínimo esfuerzo: autoritarismo, falta de iniciativa y capacidad para el cambio, esperanza a que lleguen tiempos mejores-y le toquen a él, como así ha sido- y una indefinición ideológica-más allá de su corte conservador franquista-que hacen de este personaje lo menos atractivo e interesante de todo el espectro político español. Por no hacer, no hace ni gracia.

Mariano no es un orador, ni bueno ni malo, no es orador. Mariano es un cansino experto -que no maestro- en el arte de hablar sin decir nada; me recuerda a un fulano que tuve de profesor de sociología que en el mismo monotono -que no monótono aunque también- comenzaba a perorar: ."..Evidentemente es obvio que no procede un parecer tan someramente dogmático sin que esto sea óbice o valladar para que el rigor de lo formulado se vea afectado.... "Y así se pegaba horas -eran jodidas clases de 2 horas- inflándole las pelotas a todos y a todas sin reparar en que con la supuesta artimaña no se engaña ni a un niño de tres años -a estos menos todavía-. Por cierto que aquel tipejo nos hacía comprar el libro que había escrito él mismo para su asignatura. Rajoy no tiene porte ni aporte, ni arrojo pero sí ojo. Y de este ojo dimana la boca que como aquel profesor -¿profesor?- que cito cae como un manto de sueño sobre los pobrecillos que lo sufren que llegado el deseado final del momento no sólo no protestan sino que, además, aplauden.
Todo un síntoma hablar de manera tan cansina para no decir nada, un síntoma que indica que cree estar por encima de los demás, que la fórmula le vale, que nos lía y nos despista cuando sólo nos aburre y nos marea. Alguien de su partido debería explicarle que no debe tratar a la ciudadanía como se trata a los tontos -siempre y cuando se tenga la gran dosis de mala baba para tratar a los tontos así-. Es insufrible el mareo que nos regala este popular anestesiando la dialéctica mucho más allá del sueño hasta alcanzar el inculto campo del hastío, como prólogo, porque pasados los primeros minutos la ansiedad que produce su discurso hueco nos deja, sin posibilidad de escape, noqueados en los brazos de la náusea. En la universidad los malos profesores eran así, lo que hacía que se te atragantara la asignatura; con éste en el hemiciclo lo que se nos va a atragantar va a ser legislatura; y la comida, que suele ser a la hora del telediario. Se me figura una persona entrañable para mí, ya desaparecida, que en tales circunstancias me hubiese dicho:"Hijoo, apaga la tele, que va a hablar Mariano".

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Presente Continuo

Sobre el blog

Un historiador echa un vistazo al presente. Éstas no son las noticias de las nueve. Pero a las nueve o a las diez hay actualidad, un presente continuo que sólo se entiende cuando se escribe: cuando se escribe la historia.

Sobre el autor

Justo Serna

es catedrático de la Universidad de Valencia. Es especialista en historia contemporánea. Colabora habitualmente en prensa desde el año 2000 y ha escrito varios libros y ensayos. Es especialista en historia cultural y ha coeditado volúmenes de Antonio Gramsci, Carlo Ginzburg, Joan Fuster, etcétera. De ese etcétera se está ocupando ahora.

Eskup

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal