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¿Qué libro está leyendo?

Por: | 26 de abril de 2012

FiradelLibre2012El volumen de tapas rojas. Al ver su cara de sorpresa o estupor inmediatamente nos preguntamos qué libro está leyendo. Se trata de un cartel de César Barceló.

¿Es un astronauta o es un submarinista? ¿Se eleva hasta el espacio exterior o se sumerge en los fondos abisales? Tengo para mí que es un viajero de las estrellas. Parece haberse detenido para leer. O está suspendido, flotando.

Hay algo urgente, irrefrenable, en dicha operación. No ha tenido tiempo de sacarse el casco. O quizá no puede quitárselo porque le faltaría el oxígeno. Atrapa con fuerza el volumen de tapas rojas. Ese ejemplar promete lo mejor: de sus páginas se desprenden letras. Sólo hay que ver el rostro de incredulidad, de miedo incluso, que se le ha puesto al viajero.

Los lectores somos muy cotillas y envidiosos: ¿qué libro le puede estar provocando dicha reacción? No distinguimos el título. Habrá que ir a la Feria del Libro de Valencia para encontrar esa obra que augura lo mejor.

GraceKellyHay que ir. Quienes acudimos regularmente a las librerías, este evento no nos hace comprar más: simplemente lo hacemos a lo largo del año. Pero una Feria en el Jardín de Viveros durante un par de semanas de primavera es una tentación a la que es difícil resistirse.

Hay sol y multitudes, libros que aún no tienes y amigos que allí reencuentras. O sea, que hay que ir, hay que acercarse por la mañana o por la tarde, en día laborable o en festivo, para beneficiarse de los descuentos, para enterarse de las preferencias de los libreros. Etcétera. Acicálense, póngase las gafas ahumadas y disfruten. Verán cómo se les pinta la felicidad en el rostro. Observen a su izquierda: no hay persona más bella y elegante. Así se nos pone la cara...

Yo no soy librero, pero leo volúmenes y escribo reseñas. Me permitirán que ahora inicie un post --aquí y en Los archivos de Justo Serna, mi blog personal-- para sugerirles novedades. O para recordarles clásicos que aún nos conciernen. Como se dice en ¡Absalón, Absalón! (1936), "la mayoría de las acciones que puede realizar el hombre, sean malas o buenas, obtengan recompensa, alabanzas o reprobación, habían sido realizadas ya, y sólo podían aprenderse en los libros". Siempre me gusta repetir ese dictamen de William Faulkner.

Empezamos...

TantostontostopicosTristes tópicos. ¿Somos originales? ¿Pensamos las cosas que decimos? De repente, un día tengo una idea. Constato que no repito lo que otros antes ya habían escrito. Cuidado, nos advierte André Comte-Sponville, una idea nueva tiene muchas probabilidades de resultar una estupidez. Eso que digo y que creo distinto puede ser una repetición; o aquello que afirmo y que juzgo inaudito puede ser una ocurrencia.
La originalidad o el ingenio incomodan. Los seres humanos solemos ser rutinarios: simplemente reiteramos lo que ya ha sido dicho. Con eso evitamos la cogitación, la faena de pensar. Pero hay personas que cavilan de verdad: que meditan y que evitan la mera ocurrencia o la pura repetición. Son individuos que se interrogan sobre lo que creen.
La cultura humana está hecha de experiencia y de singularidad. Está hecha de ideas ya consumadas y de originalidades. La humanidad avanza a golpes de ingenio. Los grandes del pensamiento nos fuerzan a ver las cosas de otra manera. Pero la humanidad también es mecanismo: frases comunes, tópicos mil veces repetidos. ¿Para que nos sirve un tópico? Pues para eso: para evitar el ingenio, para no tener que ingeniárnoslas, para sentirnos acompañados en los lugares comunes.
Aurelio Arteta ha escrito un libro que es un preservativo contra el tópico, un antídoto contra la pereza. Arteta es filósofo moral y justamente por ello hace una historia del pensamiento descuidado, de las negligencias. La obra se titula Tantos tontos tópicos (2012). La podría haber titulado Tantos tristes tópicos (como él mismo admite en alguna página). Los califica de tontos porque corroboran la necedad. Son tristes porque confirman nuestra abulia intelectual. Pensar es darle vueltas a lo evidente; aunque también es darle la vuelta a lo evidente. Pero es sobre todo hablar por uno mismo evitando ser mero portavoz de ideas ajenas.
En los tiempos actuales, los tópicos tienen dos fuentes: la tradición y el refrán, por un lado; y la publicidad y la propaganda, por el otro. O, en otros términos, con las frases hechas suturamos nuestras heridas, sellamos el miedo que lo inesperado nos provoca: y lo inesperado es la muerte; el dolor o, simplemente, la vida. El tópico es ganga verbal, adhesión a las convenciones y a las percepciones corrientes. El pensamiento es un esfuerzo contra el sentido común, contra las evidencias que se imponen y sobre las que no nos interrogamos, decía Émile Durkheim, siempre tan preocupado por el estudio de la moral. Si los tópicos son repeticiones y vulgaridades, ¿de qué sirve hacer un inventario o de qué sirve analizarlos? Arteta pisa terreno firme: el lugar común. Si examinamos el repertorio de frases hechas, averiguaremos lo endeble de nuestras construcciones; averiguaremos por qué nos dejamos llevar, por qué nos dejamos arrastrar por el engaño y las ilusiones.
En el País Vasco, Arteta se ha destacado como pugnaz oponente de lo obvio, de lo presuntamente obvio. Con sus libros y con sus artículos ha cavilado y ha demostrado que lo que muchos creían necesario y fatal no era más que vagancia o cobardía. Tantos tontos tópicos es un manual de instrucciones o una caja de herramientas: como un artificiero o como un sutil mecánico, Arteta desactiva los mecanismos colectivos, los engranajes a los que los individuos se dejan encadenar. Ataca lo políticamente correcto y para ello, con inteligente paradoja, se vale de la tradición, del mejor pensamiento heredado. Esto no es filosofía corriente: es filosofía práctica.

Reseña publicada en la revista Mercurio, abril de 2012.

Seguimos...

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Hay capítulos de 'Tantos tontos tópicos' de Aurelio Arteta, que son una auténtica lavativa, un depurativo. Con frecuencia tenemos el pensamiento obturado y no conformamos con lo obvio creyendo que decimos lo propio. En realidad, muchas veces no hacemos más que reiterar lo fijado, prestado: un esquema de pensamiento que nos sirve de calco. Entre otros, por ejemplo, recomiendo el apartado que Aurelio Arteta dedica al tópico 'Todos los políticos son iguales'. ¿Ciertamente lo son? ¿Qué dice Arteta?

Pues sí. Este año el cartel de la Feria es bueno, muy sugerente, divertido y alegre. Espero que ese asombro del astronauta que tan bien ha comentado, anime a la gente a acudir a Viveros. Y que el tiempo acompañe.

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Presente Continuo

Sobre el blog

Un historiador echa un vistazo al presente. Éstas no son las noticias de las nueve. Pero a las nueve o a las diez hay actualidad, un presente continuo que sólo se entiende cuando se escribe: cuando se escribe la historia.

Sobre el autor

Justo Serna

es catedrático de la Universidad de Valencia. Es especialista en historia contemporánea. Colabora habitualmente en prensa desde el año 2000 y ha escrito varios libros y ensayos. Es especialista en historia cultural y ha coeditado volúmenes de Antonio Gramsci, Carlo Ginzburg, Joan Fuster, etcétera. De ese etcétera se está ocupando ahora.

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