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De Gaia a Kindle

Por: | 11 de mayo de 2012

KindleTouch1He leído con interés y extrañeza un artículo de Joan Carles Girbés, editor, en el Quadern de El País del pasado 10 de mayo. Trata de los E-Readers, de los dispositivos de lectura electrónica.

Como soy persona de querencias cíclicas, de altibajos emocionales, ahora me encuentro en mi momento E-Book. Soy comprador habitual de libros, frecuento un día y otro también Gaia, en Valencia, una espléndida librería de barrio  que me surte y que me nutre. He escrito en favor de estos establecimientos, a los que desde niños me asomo: con dinero o sin dinero.

Ahora, aparte del papel, me he hecho con un lector electrónico. El mío es un Kindle. En concreto con el táctil. Compro libros baratos y compro ejemplares más caros. Me estoy haciendo una biblioteca y al final tendré el mismo caos bibliográfico que hay en mis estantes físicos. Pero sobre todo me pasará (ya me pasa) lo que ocurre con mis lecturas de siempre: que disfruto.

Eduardomendoza3El otro día, sin ir más lejos, adquirí la versión electrónica de La ciudad de los prodigios, de Eduardo Mendoza. Es ésta una obra que leí y releí en papel años atrás, un libro que me emocionó, que me entretuvo, que me hizo pensar con sus páginas jocundas y severas. Ahora, como digo, releo a Mendoza en mi Kindle Touch: subrayo, anoto, destaco, comparto. Estoy como un niño con zapatos nuevos (¿se dice así?). Y regreso a la Barcelona de Onofre Bouvila, su protagonista.

Aparte de todo, en el cacharro, llevo una biblioteca de libros clásicos y nuevos, algunos ya leídos y otros aún pendientes. Leí en dicho aparato FernandoDelgadoTambién la verdad se inventa, de Fernando Delgado. Ha sido tal el placer, el uso cómodo del dispositivo, que no entiendo el reproche que Girbés lanza contra este nuevo soporte y contra lo que juzga humo. Es probable que su diagnóstico sea acertado, pero no acabo de saber por qué se cumple. ¿Nadie lee en E-Readers? ¿Nadie compra E-Books? En Estados Unidos, un alto porcentaje de los libros ya se venden en formato electrónico.

Yo no sé ustedes: seguiré frecuentando librerías y, por supuesto, aumentaré mis libros electrónicos: estarán en la nube, sí: evanescemntes y bien reales. Y estarán en cada dispositivo que me permita disfrutar de mi placer. ¿Qué les puedo decir? Que no se lo pierdan.

Hay 5 Comentarios

En primer lloc, confesse que és un honor haver desconcertat Justo Serna amb l'article del Quadern, amb el qual pretenia obrir un debat sobre l'estat real de penetració dels e-books al mercat editorial a l'Estat espanyol.
Vist, però, els comentaris suscitats ací fins el moment, m'apresse a oferir l'enllaç a l'article, perquè puguem debatre amb els instruments precisos:
http://tirantalcap.blogspot.com.es/2012/05/venedors-de-fum.html
Qui haja llegit l'article comprovarà que la qualificació de "fum" no es refereix al llibre electrònic, sinó al que ens "venen" els gurus del sector (entre els quals, paradoxalment, hi ha editors) sobre un hipotètic "boom" de vendes d'e-books (i he dit "vendes", no "descàrregues"). Les xifres reals que es coneixen al sector (n'aporte alguna eloqüent a l'article) indiquen que les vendes d'ebooks (dels continguts, una altra qüestió són els dispositius) està ben lluny d'haver despegat encara.
No estic en absolut en contra dels ebooks (seria absurd, estar-ne!), però sí cansat de comprovar com, alguns, ens volen vendre "fum digital" a qualsevol preu.

Todo muy bien con el e-reader, hasta que te topas con que la batería dura menos que tu viaje y suele ocurrir en momentos en que la lectura te tiene absorto, maldecirás al transistor y los circuitos integrados.

Si el señor Joan Carles Girbés realmente cree que los libros electrónicos son humo, poco futuro le auguro como editor, a menos que cambie rápidamente de opinión...

Disfruto teniendo en las manos un libro de papel, hojeándolo, analizándolo para ver si creo que me va a gustar (o si le va a gustar a alguien a quien quiera regalárselo), pero mi Kindle me sirve para leer en cualquier momento, sin tener que cargar con voluminosos libros, y me permite aprovechar para leer en ratos muertos, en los que no voy cargando con un libro de papel, pero sí me llevo el ligero y cómodo libro electŕonico. Creo, además, que esto es imparable.

Me apunto al club. Compro libros en papel, pero también tengo mi e-book. Es el que uso en los viajes (yo me muevo en transporte público), así no tengo que cargar con ningún mamotreto, si se me acaba un libro de una saga empiezo con el siguiente inmediatamente, tengo a mi disposición diccionarios, toda la legislación con la que trabajo diariamente, los libros antiguos que me gusta releer de vez en cuando,... y los subrayo y anoto sin cargo de conciencia (sí, soy de las que daría capones al que pinta los libros o al que dobla las pastas hacia atrás). Girbés, o no conoce el e-book o sus prejuicios le vencen.

Completamente de acuerdo contigo, yo hago lo smismo, tengo un Kindle y sigo llendo casi diariamente a las librerías compre o no compre algún libro. Y sobre los ebooks, la comodidad del e-reader y sus opciones hace que sea practicamente fácil leer. Una cosa no te obliga a dejar la otra, creo yo.

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Presente Continuo

Sobre el blog

Un historiador echa un vistazo al presente. Éstas no son las noticias de las nueve. Pero a las nueve o a las diez hay actualidad, un presente continuo que sólo se entiende cuando se escribe: cuando se escribe la historia.

Sobre el autor

Justo Serna

es catedrático de la Universidad de Valencia. Es especialista en historia contemporánea. Colabora habitualmente en prensa desde el año 2000 y ha escrito varios libros y ensayos. Es especialista en historia cultural y ha coeditado volúmenes de Antonio Gramsci, Carlo Ginzburg, Joan Fuster, etcétera. De ese etcétera se está ocupando ahora.

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