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Alemania y yo

Por: | 26 de abril de 2013

Volkswagen-Logo-7No profeso animadversión alguna a los alemanes. Admito la hostilidad con que estos vecinos han tratado al resto del Continente en momentos clave.

Cuando Europa les pone en un aprieto, Alemania se expande, parece buscar su 'espacio vital' y de paso nos invade: la guerra Franco-Prusiana fue un ejemplo temprano.

El resultado ha sido un siglo de malestares y atrocidades. A pesar de todo, su eficacia técnica acaba imponiéndose. Son fiables, son sofisticados: su mecánica funciona. Entiéndase mecánica en todos los sentidos...

Mi vehículo familiar es un Volkwagen. Un Golf, concretamente. Admito su buen funcionamiento. Como admito otras cosas. Tengo una lavadora AEG, electrodoméstico de mucho postín, un logro de la limpieza familiar. Cada vez que viene a casa un invitado alardeo... Mi nevera es una Liebherr, una marca de tronío. Cada vez que un amigo llega, le recuerdo que tengo una Liebherr. Mi calentador es un Junkers, un aparato en el que igualmente puedo confiar. Cada vez que alguien se ducha, damos gracias a los ingenieros teutones.

Si repaso mis trastos, me doy cuenta de que muchos son alemanes. Salvo los Apple, que siguen siendo norteamericanos. O los Sony, que son... ¿Qué son? Ay, ay, ay. ¿Qué ocurre con la última revolución industrial? ¿Alemania queda al margen? Punto y aparte.

Soy un típico representante de clase media que ha ido electrificándose y mecanizándose con tecnología foránea. Soy un sujeto de ciertos recursos que confía en la Alemania técnica, la solidez casi férrea del producto.

¿Recuerdan a Usillos, el personaje de El milagro de P. Tinto? El pobre hombre lamentaba que los nacionales no usaran tecnología española. Yo he tenido malas experiencias: con Fagor, por ejemplo. Fue una cruz soportar su arrogancia con los frigoríficos defectuosos que nos servían. Así de claro y así de alto lo digo.

Los cacharros alemanes eran otra cosa. Pero me están hartando. Resulta que yo adquiero su quincalla industrial. Resulta que yo confío en sus maravillas técnicas. Resulta que me someto a su capitalismo productivo. ¿Y qué recibo a cambio?

En alguna encuesta, los alemanes desconfían de los españoles. Ah, claro. Somos juerguistas y poco serios, vaya. Somos despilfarradores: eso sí, con los créditos que los teutones nos han prestado. Somos mediterráneos, latinos, sudorosos y hasta grasientos, amantes del vino y de la sangría. Conclusión: en España no trabaja nadie. De hecho, yo mismo, en este momento, debería estar apretando tornillos en una factoría alemana. Pero resulta que soy profesor y justamente por eso cultivo mi intelecto con la discusión y no sólo con la locomoción.

Somos gente de palmas y pandereta y somos algo payasos. Aquí tenemos corrupción, cierto. Pero en Alemania, por el puritanismo no hay tacha ni mácula. ¿Es así? Por lo que parece hay ministros que plagian las tesis doctorales. Ser doctor en aquel país es mucho. Aquí prácticamente no es nada. Así es: los doctores españoles se van para Alemania. Les exportamos inteligencia. Ellos nos invaden con cachivaches de eficaz diseño.

Espero que algún día valoren el Sur, este meridión de temperatura y calentura. Uno de sus más grandes escritores, Thomas Mann, era hijo de una madre brasileña. Y, como tantos germanos, emprendía viajes... Mann sabía que Alemania era poco fiable: por la agitación romántica del alma germánica, por sus sacudidas. No sé si eso es así.

Yo, por si las moscas, me dispongo a leer algunas novedades editoriales muy prometedoras: El oscuro carisma de Hitler, del gran periodista Laurence Rees. Y otro volumen no menos inquietante Made in Germany. Le modèle allemand au-delà des mythes.

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Hay 5 Comentarios

Mire, sra. Serrano, yo no fomento odios ni nada parecido. "No profeso animadversión alguna a los alemanes", digo desde el principio. Pero admito también "la hostilidad con que estos vecinos han tratado al resto del Continente en momentos clave". Desde la Guerra Franco-Prusiana hasta la Segunda Guerra Mundial, los problemas terriotoriales, constitucionales, económicos, políticos de Alemania han acabado expandiéndose al resto de Europa. ¿Por efecto de rebote? No precisamente: por ataque, expansión, rivalidad imperialista, ensoñación ideológica. Felizmente, esa etapa parece haberse superado. Lo que me pregunto con ironía --faltaría más-- y con conocimiento de causa --se me supone-- es por qué Alemania ha quedado fuera de la última revolución tecnológica; por qué sólo triunfa con cachivaches sofisticado y eficientes de la segunda revolución industrial; por qué Alemania corre el riesgo de sumirse en una crisis estructural. Por ejemplo: necesitan 150 mil sanitarios para cubrir sus necesidades. Siempre se ha hablado de la Universidad alemana como la academia que organizaba excelentemente la expedición de títulos en función del mercado. Pues vaya. Por otra parte, yo soy catedrático, sí. Y mis clases son mis clases y mis colaboraciones periodísticas son mis colaboraciones periodísticas. No veo por qué usted ha de empezar con un argumento 'ad hominen' si ignora qué hago yo en mis clases.

Si sus clases en la Universidad española tiene los tintes que su artículo manifiesta, mejor quedarse en casa!! Está usted alimentando el odio entre las personas por razones del lugar donde han nacido, con el simple hecho de simplificar, utilzando la mofa e ironía, de forma populista la historia muy compleja de una región o una zona de Europa, de un país, Alemania, que, como todos, tiene sus bondades, su idiosincracia y su cultura y tienen su lados muy oscuros, sus desaciertos. Lo mismo que nosotros. Parece que quiere equiparar la devastadora corrupción tradicional e insertada en nuestra sociedad con los casos de "corrupción" en Alemania por copiar parte de sus doctorados de un par diputados que, por cierto dimieron sin llegar a ningún juicio.
No hay parangón. Creo que debería ser usted más meticuloso en sus afirmaciones.
Ya que es usted catedrático de Historia contemporánea podría hacer el favor de orientarnos en su discurso, si es que el tema le interesa, de la enorme diferencia de la historia de estos dos países: España y Alemania. Y podría aclarar más que, tal vez , el puritanismo les ha hecho y les hace más responsable en sus compromisos, o demasiado, pero tal vez , también el catolicismo nos ha hecho más corruptos, más hipócritas, en fin, nos confesaremos y al final al cielo! Todo vale!
Claro que muchos jóvenes, y no tan jóvenes muy bien formados se tienen o han tendido que marchar a Alemania u otros paises, porque aquí el dinero se lo reparten solo los gordos y poderosos y sus amigos ( no hace falta que lo diga un alemán, lo sabemos muy bien todos aquí), porque han creado con los años de la "prosperidad" un país de pobres y han fomentado y acariciado la ignorancia. Así que qué suerte si alquien consigue salir y encontrar una vida digna donde quiera que sea. No es una maldición, es una necesidad.
Si a usted no le gustan la política que el gobierno alemán está promoviendo para salir de la crisis ( del euro), dígalo así y explíquelo. A mi tampoco. Como tampoco me gustan las medidas de recortes que el Gobierno español está adoptando cada viernes. Pero yo sé que los españos no somos Rajoy, lo mismo que los alemanes no son Angela Merkel. Allá el Gobierno ha tenido que formarse en coalición, aquí es una mayoría absoluta, y a pesar de todo, sabemos que Rajoy y el PP no son "los españoles" será una parte, pero no "LOS ". Por esto, hay muchas personas que diariamente estamos peleando. No somos una piña por haber nacido en España. Se defienden unos u otros intereses en cada lugar de la tierra, incluida Alemania.

@Jose - El 22 de enero de 1963, Charles de Gaulle y Konrad Adenauer firmaron el Tratado del Elíseo - fue así como quedó sellado el pacto de amistad entre Alemania y Francia que dura hasta hoy y que cimentó no solo las buenas relaciones entre los antaño históricos enemigos, sino también sentó las bases para lo que hoy es la Unión Europea. Es por ello que, ambas potencias del Viejo Continente, han festejado con diversas actividades el cincuentenario de la firma del tratado. El Lunes 21.01.2013 la canciller Angela Merkel y el mandatario galo, Francois Hollande, se reunieron en Berlín para conmemorar la fecha e iniciar una serie de actividades.

El primer viaje oficial de los próximos reyes de Holanda, Guillermo Alejandro y Máxima, será Luxemburgo - la segunda visita oficial de la pareja real será el 03 de Junio en Alemania. Lo que demuestra la importancia que tiene Alemania para los Países Bajos.

Lo que es indudable es de que Alemania está rodeada de países con los que comparte los mismos ideales y el respeto mutuo.

Lo que de verdad se le ha dado muy bien a los alemanes desde siempre es matar franceses. Son detestados por todos los países que tiene alrededor, empezando por Holanda, y ahora lo están siendo por los países del sur. Mi frigo también es marca Liebre y sí, son cojonudos. La caldera del gas también Junkers y también es de fiar, aunque en esto de gasear los alemanes tienen mucha experiencia.

Pues resulta que el mundo es un pañuelo.
Y cada día más pequeño.
O sea, que con la rapidez de los medios de transporte de hoy día, cualquier persona puede estar en poco tiempo en cualquier punto del planeta.
En cualquier país de Europa.
Degustando una buena cerveza, un pescadito frito, una paella valenciana, unos pinchos, un ponche o cualquier otra delicadeza sea gastronómica, cultural o de cualquier índole.
Desde el respeto y la educación, como personas dignas, civilizadas que disfrutan la vida.
En España, o en cualquier país de África, América, Asia u Oceanía.
Lo mismo ocurre con los productos manufacturados, los agrícolas, cárnicos, o marinos.
La globalización nos hace a todo el mundo vecinos, clientes y protagonistas en primera persona del desarrollo, de los avances tecnológicos, científicos y del ocio.
Quiere decir que al estar todos implicados en el mercado mundial, económico, y cultural en este siglo reciente, hemos de aprender a darnos la mano y ayudarnos mutuamente.
Porque está demostrado cada día, que todos dependemos de todos.
Cada cual con lo que tiene es parte de los demás.
Unos podrán aportar tecnología, otros ciencia, otros tendrán arte, otros buen clima, otros productos de primera necesidad, o materias primas, o cultura, o gente joven, o gente emprendedora, o gente preparada.
La mezcla es la riqueza y el secreto del progreso.
La variedad y el respeto mutuo.
La diversidad en la cultura de una civilización de progreso conjunto y mundial.
En el mismo planeta aun siendo pequeño, como seres humanos civilizados en desarrollo.
E inteligentes.
Hoy por hoy, aparte de aquí mismo, es que no tenemos mejor sitio a donde ir.
Es claro, que lo mejor es ir de la mano.


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Presente Continuo

Sobre el blog

Un historiador echa un vistazo al presente. Éstas no son las noticias de las nueve. Pero a las nueve o a las diez hay actualidad, un presente continuo que sólo se entiende cuando se escribe: cuando se escribe la historia.

Sobre el autor

Justo Serna

es catedrático de la Universidad de Valencia. Es especialista en historia contemporánea. Colabora habitualmente en prensa desde el año 2000 y ha escrito varios libros y ensayos. Es especialista en historia cultural y ha coeditado volúmenes de Antonio Gramsci, Carlo Ginzburg, Joan Fuster, etcétera. De ese etcétera se está ocupando ahora.

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