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R2D2. C3PO

Por: | 28 de septiembre de 2013

R2D2C3PO¿Qué es la austeridad? No consumir más que lo imprescindible, no despilfarrar, no gastar a manos llenas, no pasar facturas hinchadas o injustificadas.
De Castellón a Valencia, por autovía, se va en un plis plas. La carretera, de lujo, la pagamos a escote. Con nuestros impuestos. Los ultraliberales descreen de las autovías: es un cargo al Estado y, por ende, es un gravamen a los ciudadanos. En cambio, las autopistas se las paga el usuario, dicen.

En los últimos años, cada vez que he debido entrar en Madrid he marchado por la R2, una autopista de pago ideada en la época de José María Aznar. Siempre que he transitado por allí he pensado en George Lucas. Esta vía y otras (R1, R3, etcétera) han sido inversiones ruinosas. La prensa se ha hecho eco del desastre. Sensatamente, los madrileños no las utilizan porque tienen autovías públicas. Es decir, que la R2 sólo la hemos empleado los pardillos de provincias. Ni siquiera los ultraliberales de la Villa y Corte.

La gente que se desplaza a Madrid algo cansada con ganas de llegar pronto a su destino agradecía este lujo capitalino: en mi caso, estaba deseando estacionar el troncomóvil en el aparcamiento de la plaza de Santa Ana. De allí al cielo..., al espacio exterior, a otra galaxia.

Dicho esto, comprendo que don Alberto Fabra haya hecho por vivir en Castellón de la Plana todo el tiempo posible: aparte de ser su lugar natal, que tira mucho, es una ciudad provinciana, tranquila y muy próxima a la bulliciosa capital del reino: Valencia. Está lejos del espacio exterior... Según la prensa, mientras ha sido así ha estado cobrando dietas de desplazamiento. Ay, pillín, Fabra pillín, Fabra dedos largos: D2. Suena esto tan pícaro, tan propio de la picaresca, que casi se agradece en un personaje tan piadoso y anodino. Francisco Camps era Dios, que investía a su sucesor. Alberto Fabra es un santo, un autómata, un robot.
 
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La fotografía corresponde a la agencia EFE.

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Según el Diccionario de la RAE el vocablo "austeridad" del que procede el adjetivo "austero" significa agrio, áspero al gusto, mortificado y penitente, severo, rígido. Luego, en el ámbito económico, político y social la austeridad hace referencia a todos esos aspectos gramaticales. O sea, para los pobres y desamparados, no para los ricos y mangantes, la Crisis es agria, no gusta, mortifica, es una penitencia, es severa y rígida hasta la estrangulación. Desde sus orígenes el homo sapien sigue practicando la desigualdad, agudizada con las guerras, los saqueos, las matanzas, y sobre todo con la hipocresía de los que mandan, que siempre han jugado y siguen jugando con los vocablos como instrumento de manipulación informativa del poder político, económico y social.

¿Austeridad?
De eso sabemos los ciudadanos rasos un montón, puesto que el piso, el coche, y hasta la bicicleta los hemos tenido que comprar a plazos.
Con hipotecas de por medio.
Porque pagar de golpe y al contado no se puede, y por tanto siempre hemos comprado con intereses.
Y aun así hay en España un montón de gente que ha conseguido ser dueños de un piso, o un pisito al que con cierto orgullo llamamos nuestra casa.
Pagada con intereses claro.
Estirando el sueldo, y haciendo más horas que un reloj.
Y sin estirar la mano más que la manga.
Y comiendo mucha mortadela.
O sea, que de gastos suntuarios, nada de nada.
Claro que sabemos administrar nuestra casa.
Que hay que pagar las letras, y el colegio, y los libros, y la ropa, y la comida, y la luz, y el agua, y la basura y las tasas del estado y el ayuntamiento.
Pues faltaría más.
Sin ser ricos, y como las hormigas grano a grano. Mientras Dios nos lo permite en salud, ahí vamos tirando y aguantando.
Y sosteniendo entre todos y todas el país entero, pagando también los impuestos.
No como mucha gente encopetada, que salía por pies de España después de organizarla.
Donde algunos descreídos, han hecho su agosto, sin pensar en nadie más.
Lustrando solo el blasón de su encanto, y tomándose a risa el ir tirando de la gente.
Hasta ahora, que sale a flote toda la basura, y como por encanto, retratando en una sola instantánea a cada cual tal y como es, sin miramientos.
Sin apariencias ni poses, sin piropos ni amagos, ni flequillos engominados.
Sin hipocresías ni engaños.
Al descubierto.
Claro que sabemos administrar la gente de la calle.
Lo venimos haciendo desde siempre, y sin remedio lo tendremos que seguir haciendo.

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Sobre el blog

Un historiador echa un vistazo al presente. Éstas no son las noticias de las nueve. Pero a las nueve o a las diez hay actualidad, un presente continuo que sólo se entiende cuando se escribe: cuando se escribe la historia.

Sobre el autor

Justo Serna

es catedrático de la Universidad de Valencia. Es especialista en historia contemporánea. Colabora habitualmente en prensa desde el año 2000 y ha escrito varios libros y ensayos. Es especialista en historia cultural y ha coeditado volúmenes de Antonio Gramsci, Carlo Ginzburg, Joan Fuster, etcétera. De ese etcétera se está ocupando ahora.

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