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El Partit Socialista Unificat de Catalunya

Por: | 21 de octubre de 2013

PSUCTapies1976El caso catalán ha de ser objeto de estudio. ¿Por la reivindicación? ¿Por el victimismo? No todo es pataleta ni todo son razones fundadas. Hay otro aspecto que merece ser considerado: no tanto por lo que pasa ahora, que también, sino por lo que ocurrió años atrás.

Hay una particularidad indiscutible en la penúltima historia catalana: el PSUC. El Partido Socialista Unificado tuvo un gran protagonismo antifranquista y popular: literalmente, obrero. Fue un instrumento de sociabilidad para muchos inmigrantes.

Pero también fue un juguete burgués: la 'gauche divine' lo gozó como propio. Por esto y por otros factores, aún tiene buena prensa, una historia épica. Pero bien mirado y en perspectiva, el PSUC es el origen de muchas de las perturbaciones de la Cataluña reciente.

¿Por comunista? No. Por interclasista, por nacionalista, por burgués: por haber reunido, agrupado, conjuntado a gentes muy distintas, real o vagamente izquierdistas y con vocabulario catalanista. En la transición, algunos pensaban que el PSUC era como el Partito Comunista d'Italia. No eran pocos los que imaginaban un PCI a la catalana: el Partido Unificado sería algo más que un partido. Sería un movimiento...

Fundado en los años treinta, repensado en los sesenta y en los setenta, el PSUC aparecía como un movimiento nacional-popular, inspirado directa o indirectamente en Antonio Gramsci. El filósofo italiano, máximo dirigente del PCI, había muerto en 1937. Sus ideas vanguardistas parecían avalar premonitoria o retrospectivamente la experiencia política catalana. El PSUC sería un movimiento nacional-popular al modo en que lo definía Gramsci. Nacional-popular no era nacionalista, pero en Cataluña esta confusión cuajó bajo la forma del catalanismo.

De ahí vienen el peso o la legitimidad del nacionalismo. Y de ahí viene que en el PSUC estuvieran personas muy diversas, luego totalmente alejadas y enfrentadas. La crisis de la izquierda y la pérdida de influencia del partido forzó el abandono de muchos militantes significativos.

Era sobre todo gente joven que fue abriéndose camino y futuro sin examinar profundamente su relación con la organización. El antifranquismo y el nacionalismo justificaban ese pasado. Parece que hubo mucha autocomplacencia. Los antiguos militantes habrían estado siempre y en cada momento donde debían estar. Por ejemplo, en el PSUC durante el franquismo y en Convergència Democràtica de Catalunya durante los mandatos de Jordi Pujol.

¿Es el mismo caso que el del Partido Comunista de España? No, no se parecen en nada, entre otras cosas porque en el resto de España faltaba algo como el pujolismo. Jordi Pujol y su partido consiguieron asumir la legitimidad institucional de Josep Tarradellas (Esquerra Republicana de Catalunya) y a la vez el legado nacional-popular que habría encarnado el PSUC.

Por eso, el nacionalismo pujolista, de origen menestral y burgués, ha podido dictar la agenda del país. ¿Gracias a qué? Gracias a la herencia de Esquerra Republicana de Catalunya, debilitada durante la transición, y gracias a la herencia del PSUC, menguante también durante esos años.

Ahora, las cosas han cambiado...
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Cartel PSUC, Antoni Tàpies, 1976.

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El problema de Cataluña es que les comen el coco desde niños en la escuela y desde los medios y se han convertido en una secta. Hay muchos catalanes que denuncian el tema, miren: http://xurl.es/dabzr

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Sobre el blog

Un historiador echa un vistazo al presente. Éstas no son las noticias de las nueve. Pero a las nueve o a las diez hay actualidad, un presente continuo que sólo se entiende cuando se escribe: cuando se escribe la historia.

Sobre el autor

Justo Serna

es catedrático de la Universidad de Valencia. Es especialista en historia contemporánea. Colabora habitualmente en prensa desde el año 2000 y ha escrito varios libros y ensayos. Es especialista en historia cultural y ha coeditado volúmenes de Antonio Gramsci, Carlo Ginzburg, Joan Fuster, etcétera. De ese etcétera se está ocupando ahora.

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