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La tele valenciana

Por: | 05 de noviembre de 2013

CanalNouLos responsables políticos de Canal Nou lo han cerrado. Al igual que han malbaratado las construcciones e instituciones del pasado reciente o remoto de Valencia, también han destruido Canal Nou.
Tuvieron ínfulas de grandeza, realizaron eventos sin cuento, experimentaron fenómenos paranormales. Vamos, que no eran normales. Y así nos va.

Ahora, la Generalitat anuncia el cierre de RTVV porque no puede asumir el coste de la readmisión de los trabajadores despedidos en su momento por el Expediente de Regulación de Empleo. El Tribunal Superior de Justícia de la Comunitat Valenciana ha anulado dicho ERE.

El Partido Popular de la Comunidad Valenciana y los gestores nombrados a dedo han hecho inviable la tele autonómica. Como han dicho los trabajadores de RTVV en Notícies 9 (segunda edición), el desastre financiero de Canal Nou se debe a los responsables políticos: no pocos de ellos están involucrados en la causa de la trama Gürtel o, incluso, en casos de acoso sexual.

Ahora, la Generalitat podrá venderla al mejor postor por cuatro perras. Ya digo: dejan algo maltrecho para luego malvenderlo, malbaratarlo.

Es un mundo alucinante, de pesadilla, de ciencia-ficción. Hay una farsa cuyos protagonistas han destruido aquello de lo que se han beneficiado, entre otras cosas la tele.

Hablando de la tele, recuerdo aquello que decía un personaje de Mars attacks!, la película de Tim Burton. Los marcianos han llegado, lo están destruyendo todo apropiándose de las posesiones de los terrícolas. El personaje, típicamente norteamericano, dice agarrando fuertemente el televisor: no se lo llevarán.

En esas estoy. Cuando veo cerca a un dirigente del PP valenciano: agarró fuertemente mis posesiones (la tele, el coche, el móvil, el cepillo de dientes, etcétera) y me digo: no se lo llevarán.
Algunas cosas ya me las han quitado.

Hay 5 Comentarios

Los sucesivos gabinetes valencianos del PP han sido ejemplo de mal gobierno. La corrupción, el clientelismo, los usos y abusos del poder han sido la red política que han tejido. Un mal ejemplo de poder local. O no tan local: el caso valenciano es ejemplar y, gracias a los eventos, universal. Hemos tenido y tenemos personajes impensables, una auténtica parada de monstruos, algunos de los cuales han obrado con impunidad. Al menos de momento. Las últimas acciones del Gobierno valenciano provocan otro drama. Seguimos siendo un triste ejemplo.

Nos toman por tontos, por lerdos, por paletos.

Me pide Marisa Begué que reproduzca aquí un comentario que he hecho en otra parte. Yo, que soy muy respetuoso con los consejos de los amigos, repito lo que en otro lado he escrito. Está dicho desde la indignación. Me perdonarán, pues, la prosa arrebatada. Nos toman por tontos, por lerdos, por paletos. Algo de esto somos.

Somos tontos por haber llegado hasta aquí sin derribarlos democráticamente. La Oposición debería hacer un mea culpa y presentar una lista conjunta. Que si Puig, que si Morera, que si Oltra, que si Sanz. Sé que no lo harán, atrapados como están por intereses partidarios, pero esto es una situación de emergencia.

Somos lerdos, porque nos hemos hecho los tontos, creyendo que alguna migaja del bienestar nos iba a tocar: ¿cuántos valencianos son ricos?, ¿cuántos valencianos han creído ser ricos?, ¿cuántos valencianos esperaban ser ricos? O los partidos de la Oposición toman otro camino, o la Generalitat se desprenderá a bajo precio de todo lo más valioso.

Nos toman por paletos, por provincianos. Cierren Canal Nou. Cierren la Catedral (es el otro púlpito que también nos cuesta dinero). Cierren el Ayuntamiento. Cierren la Generalitat. Nos basta con el delegado del Gobierno. Pero antes, por favor, desmantelen la ciudad del aire, de las luces y del hierro: me refiero a la Ciudad de las Artes y de las Ciencias: vendan el metal, liquiden los solares, eliminen el museo de ciencias, que --perdón-- da risa. Vendan las flores del puente de las ‘idem’. Ah, y pónganse, sr. Fabra, a subasta. Nadie daría un real de vellón por ustedes.

No sirven ni de florero.

Las televisiones públicas deben ser un servicio público, más aún las Autonómicas, que cubren noticias que de otra manera no saldrían a la luz.
El problema surge cuando se meten a competir con las privadas.
http://www.inverealestate.com

Abusos de los presupuestos públicos, despilfarro y dinero malgastado por todos los partidos políticos... ¿hasta cuándo?
http://www.lafoliemadrid.com

Venderán las infraestructuras, el personal se quedará todo en la calle, y como siempre, los curritos al paro.
http://xurl.es/k2wij

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Presente Continuo

Sobre el blog

Un historiador echa un vistazo al presente. Éstas no son las noticias de las nueve. Pero a las nueve o a las diez hay actualidad, un presente continuo que sólo se entiende cuando se escribe: cuando se escribe la historia.

Sobre el autor

Justo Serna

es catedrático de la Universidad de Valencia. Es especialista en historia contemporánea. Colabora habitualmente en prensa desde el año 2000 y ha escrito varios libros y ensayos. Es especialista en historia cultural y ha coeditado volúmenes de Antonio Gramsci, Carlo Ginzburg, Joan Fuster, etcétera. De ese etcétera se está ocupando ahora.

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