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¿España contra Cataluña?

Por: | 13 de diciembre de 2013

EspanacontraCatalunaEl simposio que paga la Generalitat catalana tiene un título desastroso pero finalmente revelador: Espanya contra Catalunya.

Si una entidad abstracta como España hizo mal a otra entidad abstracta durante tres siglos, eso significa que esas entidades eran seres concretos con intenciones y determinaciones, con voluntades propias e incluso con planes. Puede incluso haberse hecho daño pergeñando un plan para los tres siglos venideros.

Que yo sepa el único hilo conductor que dura tres siglos sin graves modificaciones o alteraciones es la dinastía de los Borbones, un linaje a cuya instalación en España habría que atribuir presuntamente la decadencia de Cataluña. ¿Por qué los organizadores del simposio no se han atrevido a titular su congreso así? Los Borbones contra Cataluña.

Creo que con ser erróneo el planteamiento habría sido más aproximado. Pero culpar a los Borbones, a todos los Borbones, es un atrevimiento mayor. Con este Gobierno que tenemos, lo mismo te mandan a la Guardia Civil a clausurar el simposio. ¿Eso habría sido la prueba de la maldad de España?

No hay naciones iguales a sí mismas que hayan perdurado tres siglos; no hay Estados que tengan el mismo perfil y las mismas políticas durante trescientos años; no hay vencedores que tres siglos duren frente a vencidos que trescientos años padezcan sin ventaja alguna.

Muchos pensamos –escribía tiempo atrás– que el uso de la historia no puede fundarse ya en la reminiscencia que afirma una supuesta continuidad (en este caso de Cataluña), sino que, por el contrario, debería adentrarnos en lo extraño, en lo que nos incomoda, en lo que desestabiliza esa identidad o ese perfil que creemos de una pieza.

Estamos hechos de retales históricos, de trozos que no casan fácilmente, de junturas abiertas. La historia (¿esa Memoria con mayúsculas?) no puede servir ya, pues, para la celebración de la continuidad, el relato que confirma el presente y que nos permite rehacer los tiempos remotos amoldando fechas y circunstancias muy diversas. El pasado no es esa patria primera, el limo original, el paraíso que algunos añoran: siempre es algo extraño cuyo significado se nos resiste.

Pero, claro, eso se aprende en las aulas y leyendo sin anteojeras. Sin duda hay académicos, universitarios, que piensan la historia como un campo de batalla, como un frente en el que ganar retrospectivamente la pérdida o la herida que se arrastra. Como hay doctores que creen en el poder sanador de la oración. Como hay arquitectos que rezan antes de concluir las obras.

Hay pérdidas reales como hay heridas concretas: solazarse en la derrota y en el victimismo es muy reparador. Te impide responsabilizarte. Es una melancolía muy consoladora. Siempre le puedes echar la culpa a España, a Cataluña o al puñetero diablo.

Hay 12 Comentarios

Más allá de cualquier argumentación, justificación o posición sobre el particular: Esto es un feroz golpe a la Historia de un país que, diminuto en su perímetro geográfico, pretende reducirlo aún más. Debilitar la fuerza de un conjunto por ambiciones sectoriales, es un verdadero desatino y una falta de respecto al conjunto de los Españoles. Dicho con todo respeto.

Los poderes económicos y políticos han conseguido redondear su agenda de control social: ya nos tienen donde querían. Cataluña es el trampantojo para tapar sus recortes en derechos y robos. Nos van desplumando apropiándose de lo que a todos nos pertence. http://www.elsenorgordo.com/2013/12/ya-nos-tienen-donde-querian.html

Oye Marta aparte de repetirte como el ajo,la cuestión económica me la suda.Mi deseo es de vivir mi propio país, en el que pueda vivir usando mi lengua y mi sentido de catalán algo que parece difícil de entender por vosotros que solo veis el aspecto económico. Adeu.

Yerran quienes creen que la iniciativa planteada por Mas y sus adláteres equivale a una pugna entre nacionalismos: entre un nacionalismo español y un nacionalismo catalán. Ese es el aspecto que la oligocrácia política establecida entorno al victimismo y la xenofobia catalanista quiere dar a un dilema de mayor enjundia, cuyo fundamento, del lado de los independentistas, tiene en realidad el rancio aspecto de la cogitación reaccionaria. Lo que aquí está en juego es la modernidad del ámbito político, el respeto a los ciudadanos como sujetos libres e iguales, el progresivo desvanecimiento de ese dañino fantasma romántico, el “Volk” telúrico, en definitiva, la consideración de un patriotismo progresista como forma de transición hacia la integración de la Humanidad en estructuras cada día más inclusivas. La Constitución Española permite la evolución de la realidad actual, la que vivimos en el siglo XXI- no la de un ayer centenario, tan lejano que quienes lo habitaran en su día habrían de hallar este presente nuestro incomprensible- hacia ese futuro en que los problemas humanos que afectan a todo el planeta puedan ser enfrentados mediante la implementación de soluciones comunes y una progresivamente más extensa, eficiente solidaridad. Es una constitución respetuosa con la diversidad, que la promueve incluso, y que garantiza el derecho de los individuos a cultivar sus tradiciones locales sin que ello suponga detrimento al deseable sentido comunitario, ese conocimiento y práctica de una convivencia que ha de fundar cualquier evolución integradora, basada en el carácter interdependiente de las relaciones socioeconómicas y culturales, en este baqueteado planeta nuestro ya tan pequeño, por abarcable y conocido.
El comportamiento del Rajoy ante este órdago de lo más retrógrado del espectro político no puede ser más medido y proporcionado. Un problema socioeconómico creado por la izquierda, por aquel tripartito de infausta memoria, incapaz de actuar como un gobierno eficaz en la gestión de la cosa pública, acrecentado por un nacionalismo conservador igualmente huero de capacidad gestora no puede ser enfrentado desde la sumisión a la añagaza propagandística con que las fuerzas catalanistas pretenden hoy eludir su responsabilidad haciendo de un victimismo paleto tabla de salvación. Por lo menos, el PSOE ha conseguido no ahondar en sus errores subordinándose al análogo intento de estrategia camaleónica planteado por el PSC; pero, ¿habría sido ello posible sin que Rajoy dejara clara la imposiblidad de llegar a una componenda alegal? Cada día que pasa, la estatura de estadista del Presidente del Gobierno crece a ojos vistas. No sólo ha conseguido empezar a revertir el desastre zapateril sino que su posición firme pero moderada ha acabado por reconducir la ambigüedad de los socialistas hacia la posición que nunca deberían haber abandonado: la de una irrenunciable preeminencia de la Ley.

En estos tiempos de crisis, la verborrea política es colosal. España contra Cataluña es lo mismo que decir Cataluña contra Barcelona. ¿Qué piensan, que los pueblos son tontos y estúpidos? No se dan cuenta que el mundo está regido por los grandes imperios económicos, todos disfrazados de honestos y democráticos. ¿Qué pintan los pequeños estados? ¡Nada, simplemente son meros títeres de los grandes estados que controlan la ONU¡

Marta, esta vez no. Me temo que el cansancio de 30 años intentando recuperar el tiempo perdido durante la dictadura no va a permitir ningún arreglo. Ya es tarde para eso. Tanta negación, postergación y orgulloso desprecio no puede recuperarse. Y no me confundas. Mi edad, mi formación y mi experiencia profesional y vital sobre el terreno me permiten prever lo que va a pasar.

Si a Cataluña se le propone un buen acuerdo económico, estoy segura que ganará por mayoría el NO a al independencia. Es cuestión de dinero convencer a los votantes y sino miren esto: http://xurl.es/dabzr

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Si a Cataluña se le propone un buen acuerdo económico, estoy segura que ganará por mayoría el NO a al independencia. Es cuestión de dinero convencer a los votantes y sino miren esto: http://xurl.es/dabzr

Tiene Vd. el atrevimiento de opinar sin conocer el contenido de las más de 20 ponencias que se presentaran en el simposium de marras. Ni los detalles de su organización. En fin, de osados está el infierno lleno. Menuda sorpresa se llevará Vd. si, algún día, consigue Vd. dignarse leer las ponencias. Claro, siempre puede Vd. afirmar, seriamente, que no e gusta la pornografía politicohistórica. Bueno. Asi le va a España. De tumbo en tumbo, de guerra en guerra y de independencia en independencia. Con sus pobladores, cuesta creer que no se haya conseguido montar un gran país.

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Presente Continuo

Sobre el blog

Un historiador echa un vistazo al presente. Éstas no son las noticias de las nueve. Pero a las nueve o a las diez hay actualidad, un presente continuo que sólo se entiende cuando se escribe: cuando se escribe la historia.

Sobre el autor

Justo Serna

es catedrático de la Universidad de Valencia. Es especialista en historia contemporánea. Colabora habitualmente en prensa desde el año 2000 y ha escrito varios libros y ensayos. Es especialista en historia cultural y ha coeditado volúmenes de Antonio Gramsci, Carlo Ginzburg, Joan Fuster, etcétera. De ese etcétera se está ocupando ahora.

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