EL PAÍS que hacemos

Sobre EL PAÍS

EL PAÍS es el líder de los medios en español y una referencia del periodismo en el ámbito hispanoamericano. Fundado en 1976, el periódico ha evolucionado con los tiempos y hoy ofrece a sus lectores información en todos los formatos posibles: de la web a las aplicaciones, pasando por las redes sociales o los contenidos audiovisuales. Con redacciones en Madrid, Barcelona, Washington, México y Sao Paulo y una extensa red de corresponsales, es un medio global en constante transformación.

Así hacemos... tu crucigrama

Por: | 09 de febrero de 2017

11, vertical, segunda palabra. “Y, claro, el hijo de Dédalo”. Y, claro. Y-cla-ro. Í-C-A-R-O. Esta es una de las acepciones juguetonas, sinuosas, con las que deleitó ayer Mambrino, el crucigramista de EL PAÍS, a vosotros, lectores. Había muchas más muestras de ingenio cruzadas en ese rectángulo de 12x13 que ameniza la página de Gente Pasatiempos en su faldón inferior. Por ejemplo, “Entre el yeyuno y el ciego” (4, horizontal, tercera palabra). “Fans del adulterio” (11, horizontal, primera palabra). "El tiempo lo es" (6, horizontal, primera palabra). 

No se sabe si le robó o no el yelmo a aquel barbero de Cervantes (o rey morisco), pero está claro que el día a día José Luis Herencia Robles (Madrid, 1951) está lleno de magia. Una muy singular: la que habita en las palabras. Con su diccionario a mano, un volumen creado por él mismo en el que se entrecruza la erudición cultural y la lectura atenta e incansable de la actualidad, Herencia Roble, o Mambrino, para sus lectores, forja sus crucigramas con una misión que el resume en una palabra; una de las largas: "entretener". 

El día empieza para Mambrino a las nueve de la mañana. Dos horas frente al periódico del día, el de su vida, del que guarda cuatro ejemplares de su número uno, EL PAÍS. Lee con atención el diario al completo. Anota las palabras y detalles de la actualidad que le puedan venir al pelo. Nada sobra. "Cambia el presidente de un país o sus fronteras, y tienes que estar al tanto. Cambia la alineación de un equipo y también tienes que saberlo. Es necesario una suerte de esclavitud a la actualidad". Luego de la lectura, café con su esposa y a trabajar. Con ella comenta los crucigramas que va creando. El tiempo que dedica a cada fase de la creación de un crucigrama —composición del rectángulo de 12x13, creación de las definiciones y corrección— es variable. Mambrino calcula que si solo se dedicara a componerlos podría hacer hasta 10 al día. Pero claro, hay que definir y "pasar a limpio" también. "Tengo trabajo de sobra, que nunca me ha asustado trabajar y me encanta lo que hago. Pero más no quiero, que también hay que disfrutar de la vida". 

Mambrino no es un hombre de método. Para él, la profesión no se puede enseñar con un conjunto de reglas. Depende enteramente del duende, de las musas, del talento. "Eso se lo da Dios a cada crucigramista. Es la habilidad que tengas para hacerlo bien. Vamos, que yo no tengo abuela y sé que soy bueno haciéndolo. Pero hay mucha, mucha gente buenísima en este oficio". Aunque, evidentemente, hay pilares que sustentan un buen crucigrama. Un conocimiento profundo del castellano es una pata. Otra es la habilidad para cruzar palabras, es decir, para conseguir que una voz como "Frankenstein" genere por cada letra sendos cruces en vertical u horizontal con otras palabras. Y el estar al día. Tanto de la academia como a pie de calle. Y luego está el talento para la eufonía, el retruécano, la metáfora. Es decir, que la literatura, gran pasión de Mambrino, ayuda lo suyo.

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El gusto por las palabras le viene a Mambrino de familia. "Recuerdo que mi madre hacía crucigramas y verla resolviéndolos me generó la afición. Me enganché a los de EL PAÍS. Conseguía resolverlos solo utilizando las horizontales. Y de ahí a empezar a trabajar en los pasatiempos para revistas". La profesión de crucigramista tiene mucho de legado, de artesanía heredada del maestro al aprendiz. Mambrino sustituyó a Peco, su predecesor en EL PAÍS. Ahora, a sus 65 años, se inquieta por si habrá relevo. "Desgraciadamente, los pasatiempos los hacen las personas mayores. A los chicos de ahora, o no les interesa o no tienen la suficiente cultura. Creo que están en otro tipo de entretenimientos".  

Si tiene que quedarse con algo de su profesión, el porqué del oficio, este crucigramista —que también fue cineasta y autor de al menos 10 guiones cinematográficos que se quedaron a las puertas de ser carne de celuloide— apela a la diversión a través de las definiciones que propone al lector: "Anagramas, juegos de palabras, refranes... Hay que echarle imaginación y gracia. Tienes que buscar tu propia personalidad. Y debe costar también un cierto trabajo resolverlo". Aunque cuesta, a Mambrino le salen abuelas constantemente. "La verdad es que nunca me falta gente que me escriba. Casi siempre para bien". 

Periodismo en 'tuits' y fotogramas

Por: | 03 de febrero de 2017

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Alumnos de la escuela de EL PAÍS en el aula de video. / CARLOS ROSILLO

Objetivo, Twitter. Siendo precisos, los tuiteros. Captar la atención de esos ojos que vuelan de 140 en 140 caracteres. Y captarla no con un mero texto, sino con un video que funcione para la red social. A ello se enfrentaron los alumnos de la 31ª promoción del máster de la Escuela de Periodismo UAM - EL PAÍS. Carlos de Vega, subdirector de vídeo de EL PAÍS y principal coordinador de las clases audiovisuales de la escuela, propuso a los alumnos un desafío que debía asumir en horas el propio periódico: inventar formatos de video para esta red social. Fundada en 1986, la escuela pertenece a una fundación sin ánimo de lucro integrada a partes iguales por la Universidad Autónoma de Madrid y el diario EL PAÍS. Además de el postgrado de periodismo, la escuela imparte talleres temáticos relacionados con el periodismo

Dos horas para pensar que volaron muy pronto. Las restricciones que había que tener en cuenta eran múltiples. Para empezar, desde dónde hay que imaginarse que el internauta accede a Twitter. De Vega lo dejó claro: había que pensar en el móvil. Y pensar en el móvil llevaba a otra segunda conclusión, la imagen primaba más que el sonido, porque muchos internautas que navegan desde el smartphone lo hacen en silencio. Pero lo esencial era darle vueltas a los formatos. Es decir, modelos para pequeños programas de video adaptados a Twitter que pudieran tener continuidad en el tiempo. Episodios diarios, semanales o cuando la actualidad los demandara. 

"Puede ser un a favor en contra, donde luego se pueda votar. Un análisis cortito subtitulado con un a favor o en contra. O un encadenados: Imaginaros, arrancamos con una declaración de Donald Trump. Luego pasamos a otra declaración que rebate su información. Una tercera que nos da un dato sobre el tema... La idea es imaginar qué tipo de formatos se podrían crear que puedan ser interesantes para Twitter", explicó De Vega. EL PAÍS también se encontraba planteando una propuesta de tales formatos para la red social, por lo que el ejercicio enfrentó a los alumnos con un dilema real de la redacción. 

La dimensión audiovisual de la Escuela de Periodismo crece cada año. "Buscamos transmitir a los alumnos que estamos en un panorama totalmente incierto. Aparecen nuevos formatos y nuevas herramientas cada mes que cambian la forma en la que trabajamos. Pero esto no quita que busquemos la máxima de esta cabecera: la calidad". Video es ya una de los cimientos clave en los que se asienta el periodismo del futuro (y del presente) y la formación de los alumnos de la Escuela de Periodismo. "La gran ventaja con la que cuentan los estudiantes respecto a la redacción es que ellos tienen tiempo para pensar. Son 40 mentes, muy bien formadas en lo periodístico, que pueden imaginar nuevos formatos", subraya De Vega. 

Durante la corrección de esta práctica, se analizó tanto la meta principal, crear nuevos formatos, como el detalle de la ejecución de cada video. Carlos de Vega y Paula Casado, técnica de la sección de video de EL PAÍS, cuestionaron las decisiones concretas de cada alumno, tanto en si las elecciones estéticas y técnicas eran las adecuadas como si el rigor periodístico y la objetividad se había mantenido. Trump fue el protagonista de todos los videos, con su cuestionado veto migratorio como tema principal de las piezas. Debates, verdaderos o falso o sus famosos tuits se presentaron con recursos como la pantalla doble o los gráficos que cuestionaban las afirmaciones del presidente y su gabinete con datos contrastados. 

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Estudiantes de la Escuela de Periodismo de EL PAÍS editando una pieza. / CARLOS ROSILLO

El reto, según reconocieron los alumnos, no fue sencillo. "La creatividad ha sido lo más difícil, sin duda. Es algo que siempre se nos pide y es lo que más cuesta. Cuando entras a las nueve de la mañana, siempre piensas: 'Dios mío, qué me van a pedir inventar hoy' [risas]. A nivel técnico nunca hay problema porque nos ayudan y porque te buscas tus propios recursos. Si no sale de una manera, pruebas de otra. Pero pensar la idea es lo más complicado", explica Julia Molina Cabrera, alumna de esta 31ª Promoción. Eva Blanco Medina, también alumna del máster, reflexionaba así al finalizar la práctica: "Hoy he aprendido en qué consiste un formato. Al empezar la práctica, tenía un concepto de lo que significaba mucho más abstracto. Que bastaba con tener una idea, sin más. Pero me he dado cuenta de que plantear un formato es pensar en cómo se van a presentar los videos en todos los detalles. Los grafismos, las cortinillas... Es mucho más complejo de lo que parecía a priori."

El fin de ETA hoy en las salas

Por: | 27 de enero de 2017

20 de octubre de 2011. Tres encapuchados anuncian un deseo que unía a los españoles, el "cese definitivo" de la "actividad armada" de ETA. Es decir, el adiós al terrorismo. Cómo se gestó ese día histórico es el corazón de El fin de ETA, un documental que se estrena hoy en 14 salas y que recorre los qué, quién, cómo, cuándo, dónde y por qué del acontecimiento. 

POSTRDos periodistas de EL PAÍS, el exdirector adjunto José María Izquierdo y el cronista y exjefe de la sección Nacional Luis R. Aizpeolea, firman el guion de esta detallada crónica documental. Justin Webster, director de documentales como 11 M o Seré asesinado, firma la realización. Prisa Video coproduce la cinta junto con Quality Entertaiment, EITB, Canal Sur, RTV Castilla La Mancha, IB3, RTP Asturias y Baleuko.

Tres largas entrevistas vertebran el documental. Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro de Interior y posteriormente vicepresidente en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero; Jesús Eguiguren, expresidente del PSE y clave en las negociaciones; y Arnaldo Otegui, líder de la izquierda abertzale y protagonista del cambio de estrategia de ETA y su entorno.

En torno a esta columna vertebral, las voces de políticos, mandos de la Policía Nacional y la Guardia Civil y mediadores internacionales completan un fresco coral para comprender el fin de ETA desde todos los ángulos posibles. Baltasar Garzón, Jaime Mayor Oreja, Iñigo Urkullo, Gerry Kelly o Martin Griffiths son algunos de los entrevistados.

Las víctimas también están presentes en este documental. Y los verdugos. El diálogo entre Maixabel Lasa, viuda del socialista Juan María Jauregui, asesinado en julio del 2000, con Ibón Etxezarreta, miembro del comando que cometió el asesinato, representa la esperanza de cerrar las heridas abiertas por el terrorismo. Preservar la memoria de los muertos y reflexionar sobre qué propició el logro colectivo de ese final de la violencia armada son las metas que persigue El fin de ETA.

Así es el árbol del conocimiento de EL PAÍS

Por: | 24 de enero de 2017

Si pudieras verlo desde el cielo, se parecería a un árbol. O a un inmenso río. Pero en lugar de circular agua por su cauce lo que lo alimentan son las palabras. Donald Trump, Ryan Gosling, Brexit, Caso Gürtel... Así hasta alcanzar una lista entrelazada de 130.000 conceptos que te permiten a ti, lector, rastrear las noticias relacionadas a estas palabras. Es el colabulario, el sistema de etiquetado de los 15 medios del Grupo PRISA que tratan de servir de contexto a la actualidad y de memoria colectiva de los términos que nos importan.

"En Cien años de soledad, cuando Gabriel García Márquez cuenta la historia de la peste del insomnio, en Macondo se van olvidando de las cosas y para qué sirven. Así que uno de los personajes toma la decisión de apuntar en unas notas las palabras que definen a un término concreto. Así consiguen no olvidar qué son los objetos. Nuestro trabajo es parecido. Tratamos de darle una palabra a una realidad concreta para que entre dentro de la conversación". Así define Felipe Díez Núñez (Ávila, 1976), responsable del colabulario, el trabajo que él y el equipo de documentalistas de EL PAÍS hacen con esta herramienta.

Las etiquetas de EL PAÍS no son las mismas que podemos ver en un blog o las redes sociales. Estas segundas pertenecen a un lenguaje de taxonomía, de ordenación de los conceptos, conocido como folcsonomía. Este lenguaje permite que cada usuario de Internet cree sus propias etiquetas. "Imagina qué pasaría si ese fuera nuestro sistema de ordenación. Con cientos de periodistas de 15 medios distintos tendríamos un grave problema. Homonimias, polisemia, etcétera. En EL PAÍS, cada término del colabulario es elegido por nuestro equipo bajo criterios documentalistas, no de SEO [las estrategias de posicionamiento que sirven para aparecer en lo alto de una búsqueda en Google o similares]. Es decir, elegimos las palabras más atemporales para servir de memoria", explica Díez, coordinador del equipo que tutela y alimenta esta herramienta y que además vigila la calidad del etiquetado de las noticias. El colabulario establece también una jerarquización de sus términos, lo que permite englobar grandes temas con una palabra que se puede luego ramificar en los detalles.

En el futuro, el colabulario será una de las herramientas clave en la riqueza informativa del Grupo PRISA, que vive la transformación digital de su principal cabecera, EL PAÍS. "Estamos dirigiendo el colabulario hacia la ontología. Esta herramienta necesita de una semántica interna para que las máquinas [los robots de los buscadores que detectan el contenido] las reconozcan y sepan interpretarlas. El futuro será la web semántica, algo que, en España, no tiene ningún medio de comunicación", apunta Díez. Esto permitirá que los robots buscadores puedan reconocer no solo una etiqueta en concreto, sino todos los términos relacionados con ella en ese gigantesco árbol, o río, del que hablábamos en un principio. "Esta investigación no piensa ya en cómo usamos Internet hoy. Se anticipa a cómo la usaremos en el futuro".

Díez, para rematar de definir qué es el colabulario y por qué es pieza esencial de tu periódico, vuelve a Macondo: "Hay un momento en el que a los personajes, de tanto escribir las etiquetas, se les olvida qué quieren decir. Entonces, vuelven a dar una vuelta de tuerca y a esas etiquetas les añaden una información que dice para qué sirve esa palabra. ¿Mesa? Sirve para comer encima de ello. Esto es lo que estamos haciendo con la ontología. El colabulario es la mesa. Y la ontología, su descripción. En fin, hablando en mayúsculas, es una lucha contra la desmemoria".

Así cambió de 'cara' EL PAÍS

Por: | 11 de enero de 2017

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Los periodistas son seres "especiales". Es una de las primeras palabras que le vienen a la mente de Javiér Hernández Mingo (Madrid, 1971), el arquitecto responsable de la nueva reacción de EL PAÍS, cuando piensa en los periodistas. Otras son "caóticos" y "creativos". "Os parecéis a los diseñadores, en el sentido de que nosotros, como vosotros, tenemos trabajos que no tienen fin. Siempre se puede mejorar". 

Second_floorJavier Hernández Mingo, jefe de diseño de interiores en la empresa de ingeniería y diseño AECOM, se enfrentó al reto de redefinir la imagen de tu periódico con una filosofía clara. "Antes, la redacción era una oficina de tarde. Todo el trabajo duro en el que coincidían los periodistas se hacía por la tarde y completamente orientado al papel. Ahora EL PAÍS vive una transformación digital que obliga a informar las 24 horas. Los procesos de trabajo han cambiado y el espacio tenía que adaptarse". Para apuntalar este cambio, Mingo cita como "fundamental" la colaboración en consultaría de la empresa de diseño Prodigioso Volcán, que ayudó a AECOM a entender cuáles eran las necesidades y peculiaridades de una redacción.  

Lo primero que se encuentra uno ahora al entrar en EL PAÍS son unas gigantescas letras con el nombre de la cabecera. Al pasear por los diferentes espacios de la redacción en las paredes pueden verse fotografías de momentos míticos del periódico o retratos corales de la redacción. "Cuando los trabajadores se encuentran arropados por la imagen de marca, que les recuerda su objetivo y los éxitos logrados, trabajan mejor. Antes, la redacción de EL PAÍS podrían ser las oficinas de cualquier negocio. Ahora se respira el ambiente a periódico". 

Los periódicos, especialmente en esta era digital, tienen un centro claro de gravedad, un corazón que bombea las noticias al minuto y que redistribuye las tareas adaptándose a la actualidad. En EL PAÍS, esa es la mesa de control y distribución, una herradura desde la que se dirigen los flujos de información del periódico. Frente a ella se encuentran los equipos de SEO y el Video-Wall, una enorme y cambiante pantalla que muestra en tiempo real cómo los lectores reaccionan a las noticias, cuáles son los temas candentes del momento y demás gráficos y estadísticas. Alrededor de ella, como caballeros protegiendo el trono, se distribuyen las secciones clave: Internacional, España, Economía, Deportes o Materia son algunas de las más próximas a esta mesa. 

La nueva redacción de EL PAÍS es una encrucijada múltiple de caminos, un espacio abierto diseñado para que los periodistas vengan y vayan, de sus secciones a la mesa, de la mesa a las redes sociales y de ahí vuelta a empezar. Pero también hay oportunidad para la introspección si el reportero la necesita. Unas cabinas con puertas acristaladas permiten aislarse bien para preparar un reportaje, tomarse un respiro o realizar una entrevista fuera del fragor de la redacción. "Los espacios en los que la gente se encuentra y se habla, son esenciales. Pero también lo son aquellos lugares que permiten concentrarse en soledad", apunta Mingo. 

Diseñar una redacción, en definitiva, es ajustar el lugar a quienes lo habitan, a lo que necesitan de él para hacer su trabajo lo mejor posible. "Siempre lo comparo con un sastre. Un buen sastre te hace un montón de preguntas antes de hacerte el traje, incluso personales, que no parecen directamente relacionadas con su labor. Eso es lo que hará que el traje te quede como un guante. Que el sastre te comprenda". EL PAÍS, con su nuevo traje, navega por el océano digital para ofrecerte la mejor información posible día a día en su portal

 

Conoce a Fernando Hernández

Por: | 03 de enero de 2017

 

Periodismo es trabajo en equipo. Detrás de una noticia no solo están las palabras, imágenes y videos que lo ilustran. Hay un trabajo de producción que funciona como una maquinaria bien engrasada, desde cómo posicionar la noticia para que se encuentre en lo alto de cualquier consulta a Google hasta cómo cuidar cada elemento visual para hacer su lectura lo más atractiva posible. De esto último, desde un punto de vista periodístico, se ocupa Fernando Hernández, jefe de diseño de EL PAÍS. En este video te explica los detalles de su labor diaria en tu periódico. 

Conoce a... Jorge Rivera

Por: | 27 de diciembre de 2016

 

Internacional, nacional, cultura, deportes...  Una fotografía diaria y cambiante de la realidad global. Eso es a lo que se enfrenta día a día Jorge Rivera, director adjunto de información de EL PAÍS. Su labor es que tú, lector, puedas disfrutar de las mejores historias. En papel, en video o con un casco de realidad virtual. En este video te explica cómo cumple con esa meta. 

Conoce a... Álvaro Romero

Por: | 21 de diciembre de 2016

 

Llevarte las noticias que te interesan en esta era digital va mucho más allá del periodismo de siempre. Ahora, amén de las fuentes e investigación que dan las exclusivas, el periodismo debe rastrear Internet para descubrir qué historias se producen segundo a segundo en todo el planeta. Álvaro Romero, rádar de EL PAÍS, te cuenta cómo lo hacemos en tu periódico. 

Conoce a... Katy Lema

Por: | 14 de diciembre de 2016

 

Aparecer en los primeros puestos cuando buscas ¿Qué es el Brexit? no es un capricho. Es una responsabilidad cara a los lectores. Muchos abrís las páginas de nuestro periódico en papel y otros ya nos tenéis en nuestro bot de Twitter o simplemente entráis a nuestro portal. Pero cuando le preguntas a un buscador lo que te interesa, nuestra meta es estar ahí para informarte bien. Katy Lema, responsable editorial de SEO —las técnicas para posicionarse lo mejor posible en buscadores— en EL PAÍS, te explica cómo lo conseguimos. 

 

EL PAÍS Virtual es una de las 'apps' del año para Google

Por: | 07 de diciembre de 2016

Apostamos por la tecnología punta porque creemos que las nuevas herramientas nos ayudan a contarte mejor las historias. Este año, EL PAÍS SEMANAL te presentó nuestro primer reportaje en realidad virtual, un viaje a Fukushima de la mano de Daniel Verdú. Ahora, Google Play, el gran bazar digital de aplicaciones de Android, nos ha elegido como una de las apps más innovadoras de 2016 en España. 

EL PAÍS VR ha sido elegida en esta categoría por Google junto con Photomath, Sharethemeal, Quik y AmpMe. Es la única app periodística de este lote de galardonadas. 

 

Hacer un reportaje en realidad virtual fue todo un desafío técnico que te explicamos al detalle en este blog. Si quieres recordar el reportaje de Daniel Verdú en EL PAÍS SEMANAL, lee Fukushima. Vidas contaminadas.

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