Cuando el terrorista es la estrella

Por: | 13 de abril de 2011

Carlos 
 
Ilich Ramírez Sánchez nació en 1949 en Caracas (Venezuela). Hijo de un señor más Leninista que Lenin y de una señora a la que ni le iba ni le venía, pasó su juventud entre Londres y Moscú, y en la (largamente difunta) URSS recibió su primer bofetón, siendo expulsado de la universidad en 1970 por su comportamiento errático.

De allí viajó a Beirut, El Líbano y Cuba donde recibió formación militar y empezó a tramar su peculiar revolución, con un pie en la guerra de guerrillas y otro en la incipiente curva mediática que trataba de analizar el terrorismo y que Illich, más conocido como Carlos, pretendía aprovechar para su causa (no se sabe si por simple afán de notoriedad o por un delirante complejo de Maquiavelo).

El personaje, queda claro, nunca tuvo demasiadas luces pero si a finales de los ’60 parecía otro chiflado que no iba a ninguna parte sin una pistola y una foto del Ché Guevara, su carrera posterior le catapultó al (triste) Olimpo del terrorismo, allí donde figuran los visionarios que han querido transformar el mundo a base de bombazos, chantajes y tiros en la nuca.

 

El realizador francés Olivier Assayas ha visto en él la posibilidad de dibujar un díptico a medio camino entre el biopic y el thriller, donde conjuga a la perfección a los dos Ilich: el putero y chulo de barrio  y el guerrillero obsesionado con su imagen pública, colgado de una boina y unas gafas de sol, construyendo al primer terrorista mediático de la historia.

Chacal

Assayas ha dado luz así a un proyecto monumental (13 millones de euros son palabras mayores para una mini-serie) llamado Carlos (nombre de guerra de Ilich Ramírez, lo de El Chacal vendría después), en el que repasa dos décadas de la chaladura de un personaje de dudosa catadura moral, que habla de pasta y revolución sin que le tiemblen los ideales y que es capaz de matar sin parpadeos para luego conceder una entrevista sobre su dudosa misión divina (que en un principio era la liberación del pueblo palestino).

Para el papel (complicadísimo, para que negarlo) Assayas tentó a Bardem, pero el actor ya está a otra cosa y prefirió pasar. Como el español había dicho que no el director francés optó por buscarse un clon. Éste se llama Edgar Ramírez, un intérprete venezolano que le ha robado la nariz a Bardem y promete ser un nombre importante si le dan las oportunidades que se merece.

Ramírez viste a Carlos de guerrillero cubano, seguidor de la causa islámica, perro de presa de los nacionalistas árabes, mercenario de altos vuelos, adicto al sexo, ligón de playa o viejo con fijación por librarse de sus michelines. Lo hace con clase, con estilo, con un cigarro en la boca (unos ochocientos pitillos debe fumarse el actor en las seis horas que dura el asunto) y la pistola al cinto. En árabe, francés, inglés, alemán y español sin que se le note especialmente apurado por ello. Si al principio uno tiene la impresión de que Carlos se le va a comer al final resulta que es él el que se acaba merendando a Carlos. Ramírez es, en suma, una bestia parda, un actor de fuerza brutal que es capaz de soportar cinco horas y cuarenta minutos de persecución cinematográfica sin achantarse en ningún momento: de rinoceronte de la revolución a gusano en el infierno sin perder ni un ápice de talento.

 

Assayas por su parte imprime un ritmo infernal a la primera de las tres partes de Carlos, aquella donde el revolucionario empieza a construir su leyenda de seductor-con-coche-bomba, convenciendo a la mitad del mundo de que es una especie de justiciero a lo Charles Bronson, una suerte de genio del marketing con gatillo.

La segunda baja algo el pistón y se convierte en un (descomunal) retrato geopolítico de los intríngulis de Oriente Medio donde facciones, hermandades y bandas armadas del tipo donde-dije-digo-digo-Diego se pronuncian absolutamente convencidas de algo un día, para pensar todo lo contrario al día siguiente, y así hasta el infinito. En este panorama donde es imposible no pisar los callos de los pies ajenos se mueve Carlos como pez en el agua gracias a un montaje magnífico y a una dirección sobria, sin aspavientos, empeñada en no perderse en el laberinto del terror.

La tercera parte es la más espesa, hasta viscosa si se quiere. Yemen, Nigeria, Libia… el desierto y sus sofocos son el ataúd en vida del terrorista más famoso de todos los tiempos hasta que se le cruzó un tal Bin Laden. Allí envejece, engorda y marchita el señor Illich Ramírez, convencido de que se lo van a cargar en cualquier momento, rodeado de tipos que le venderían por un paquete de donetes. En la podredumbre es donde Assayas deja claro que – a pesar de que algunos le hayan acusado de ser “demasiado imparcial”- su Carlos se destapa como un bicho decrépito al que la justicia le llegó tarde (pero le llegó). A día de hoy está pudriéndose en la cárcel, donde escribe libros alabando a su hijo adoptivo, Osama Bin Laden, y a su papá Saddam Hussein.

La mini-serie ha podido verse en el marco del Festival de series de Digital + (integrado en esta ocasión dentro de La Mostra de Valencia) y se emitirá -junio de este año- en tres sentadas por Canal + porque a ver quién se atreve a poner esto en el cine. ¿Seis horitas de proyección? (sumando sus descanso). Va a ser que no.

Por cosas como Carlos vale la pena seguir viendo la tele.

Hay 17 Comentarios

Hola reyna varela yo acabo de ver la pelicula y lo que acabas de decir es muy serio, la esposa de albornoz esta casada con jose albornoz? yo soy muy amigo de henri falcon, estas segura de esto?

esta' bastante bien hecho pero glorifica un poco a esta basura musulmana que toma la "revolucion" como pretexto solo para matar en nombre de los perros que le pagaban. la tipica escoria de la guerra fria. que se pudra en la carcel y que ojala su amigo chavez acabe como el pronto.

Yo me la vi de un tiron. La baje de madrugada y en vez de ir a clases en la mañana preferi darme el dia libre. Encontre que esta muy bien lograda, en todos los aspectos. Me llamo la atencion la fotografia: se asemejaba demasiado a esas fotos setenteras de album familiar. Me transporte de inmediato a la epoca.
Deben haber sido buenos tiempos esos.

La escena del apartamento. La tia X estuvo en esa fiesta, todavía tiene secuelas de ese horror. Vive en Caracas y está casada con un lider político que hasta ahora apoyaba al proceso "revolucionario" de Hugo Chávez..José Albornoz, de el PPT.

Yo vi las 6 horas (con dos descansos) hace unos meses en un cine de Miami. Excepcional trabajo en todos los sentidos. Muy cuidado hasta el último detalle.

La serie esta hecha con mucho detalle, Assayas cuida mucho de ello. Una de las escenas que más me impacto fue la del asesinato de los policías en el apartamento parisino. La escena esta magistralmente interpretada. Se siente el entusiasmo y jolgorio de una rumbita venezolana, los instrumentos elegidos, las canciones, la onda y el lenguaje de la época están muy bien escogidos, Assayas revela un cuidado detallado. Luego, la indagatoria policial y la sangre fría de Carlos que no deja duda de su convicción, su sangre asesina. Esto es cine supremo.

Me ha gustado mucho,es una gran miniserie,pero mis aplausos se los lleva(En gran parte),el Sr Edgar Ramirez,excelente actuacion.He escuchado que estaria en conversaciones para dar vida a Pablo Escobar(Famoso narcotraficante colombiano) ,seria genial,espero que pronto se confirme.

Yo vi en Montreal la peli de dos horas y si me gusto.
Bardem?? no gracias, esta demasiado instalado en el establishment y no le queda este trabajo mas arriesgado y audaz. Ramirez es muy bueno y creo que fue la mejor eleccion. Esos si, acabando el film le habran diagnosticado cancer de pulmon.


De terrorista nada, revolucionario, aqui los únicos terroristas son los perros del sistema, lleven porra o pluma....

He visto la versión de dos horas y media y está bastante bien, habrá que verla íntegra también. Ni punto de comparación con Bardem: Edgar Ramírez es mucho más guapo! Qué manía con comparar actores o decir "el nuevo tal o la nueva cual". Cada uno es como es.

La miraré pirateada de Internet, para no darle un solo centimo al director y actores y productores ni legitimar la propiedad privada intelectual. Y porque... it's free!

No me extranyaria que estuviera financiada por alguna firma de tabaco. A mi me parecio publicidad barata, superficial y presuntamente inocente, pero con mucha mala leche.

La película en versión reducida se estrena en unos pocos cines el próximo lunes. Y Bardem no estaba a otra cosa: sus productores se lo sugirieron a Assayas pero él prefería a un actor desconocido. Saludos.

Yo me compre el Blu Ray cuando salio aqui en UK y la verdad es que la cinta me decepciono un poco. El final ocurre muy rapido, es parecida al Complejo Baader-Meinhoff, que intentan concentrar tanta informacion en tan poco espacio que al final se quedan sin tiempo y despachan el final en cero coma. Aun asi, la realizacion es muy buena, es el guion lo que la pierde un poco. Un consejo, veros primero la miniserie, la pelicula es una concentracion y si os poneis luego a ver la miniserie vereis las mismas escenas extendidas. Un saludo

pues en Toronto a finales del año pasado yo tuve la oportunidad de ver dos versiones de esta serie, una de dos horas y media en forma de película y las mencionadas 6 horas, creo que si bien no es lo mismo, la versión de 2 horas es buena y convincente, tal vez pueda llegar algún día a los cines

Qué buena, una peli basada en el terrorista. Es algo que echo de menos. La veré sí o sí y eso que soy apolítica:

http://www.ingenioconsaboralaca.com/2011/04/yo-soy-apolitico-pepe.html

Umm, a mí no me ha convencido del todo. Acaba estirándose mucho el metraje. Y mira que me gustan series de cocción lenta, pero creo que en esta es un fallo de guión, de no saber bien cómo desarrollar las historias. Estoy totalmente de acuerdo en que el primer episodio es el más logrado; el segundo se ralentiza mucho con el secuestro del avión, demasiado. Y el tercero, ay...

Y luego, bueno, tengo algunas pegas sobre el retrato de Carlos, dígamos que desde el punto de vista moral. Mientras la veía, constantemente recordaba a Hank y al hijo de Walter en "Breaking Bad": en una conversación de mediados de la tercera temporada hablan de un libro centrado en los captores del terrorista Carlos. Y, lo demoledor: cómo nadie sabe ni siquiera los nombres de los buenos y nadie se acuerda de sus víctimas, mientras que Carlos es una especie de figura mítica . Aún tengo que pensarlo un poco más, pero no termino de ver claro ese aspecto en la miniserie.

Excelente crítica, por cierto.

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Quinta Temporada

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