Ray rescata a Ray

Por: | 03 de octubre de 2014

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Termina otro día en la vida de Ray Donovan. Sentado en el sofá, whisky en mano, exhibe una mirada de dolor que transforma sus ojos en proyectiles a punto de estallar. No hay lágrimas, pero su rostro impasible sufre los efectos de su hoja de servicios. Cadáveres, muchos cadáveres. Algunos, muy queridos, habían dibujado por momentos una sonrisa en su férrea amargura; muchos aún respiran, comen o duermen, pero no tienen alma, lo perdieron para siempre. Resulta paradójico que un mafioso encargado de mantener los líos de sus clientes bajo control sea en sí mismo un volcán autodestructivo que genere tantos problemas como los que pretende resolver. Ray yace en un lujoso salón vacío sin rastro de vida; el ruido está en su mirada, allí no cabe el silencio. Su semblante solitario está reviviendo sin palabras cómo su indomable carácter y las heridas sexuales de su infancia empañan su propio presente y el de quienes le rodean.

Ray Donovan, una serie de Showtime cuya máxima responsable es Ann Biderman, recorre la vida de un mafioso que trabaja para una gran firma de abogados con clientes ricos y famosos en Los Ángeles. El último capítulo de la segunda temporada, estrenado este lunes en España en Canal + Series, es un cierre magnífico a una narración en alza que destaca por la potencia del personaje que le da nombre, interpretado por Liev Schreiber. La fuerza de la serie recae ahora en él debido al decadente atractivo de su padre, Mickey Donovan, tan brillantemente recreado por Jon Voight en la primera temporada y cuyo desarrollo se ha tornado decepcionante. Schreiber da la talla con su pose imponente, su expresiva mirada y su facilidad para transmitir emociones, especialmente cuando su personaje pierde el control. La desesperación de Ray tiene alma, no es la violencia de un mafioso al uso.

Si la primera temporada abordaba cómo la salida de Mickey de la cárcel ponía en peligro al entorno de su hijo, la segunda desarrolla el hundimiento de Ray Donovan por su destructivo carácter. La fiesta de cumpleaños de su hijo Conor es el mejor ejemplo de cómo se aleja irremediablemente de su mujer, sus hijos y sus hermanos. Su diálogo con todos ellos se torna superficial y estéril. Ray no admite consejos. Impera su ley y sus decisiones son irrevocables, un oscurantismo que queda muy bien reflejado en sus diálogos. No dice una palabra prescindible ni le gusta interactuar sin un fin claro. Eso le da a cada frase una sustancia especial.

 

Pese a la frialdad calculadora del mafioso, Ray es un tipo muy pasional y primario. La periodista Kate McPherson, un animal tan indomable como él, le genera un dilema que no logra resolver. Se siente atraído por ella, pero al satisfacer su deseo le da acceso a información sobre sus corruptelas. Su propia lógica obligaría al matón a deshacerse de ella, pero entonces se encuentra con un sentimiento que le hace incluso cuestionarse si merece la pena conservar su libertad si para ello debe hacerla daño.

En el otro extremo está Abby, su descuidada mujer. El personaje, interpretado por Paula Malcomson, odia ser un convidado de piedra en las decisiones de su marido, y por ello coquetea con el detective Jim Halloran (Brian Geraghty), el perfil opuesto a Ray: un hombre atento que respeta los límites. Abby necesita empezar de nuevo tanto como depende de ese instinto que de alguna forma le ha modelado Ray: si es necesario hacer algo, hazlo, independientemente de las consecuencias. Aunque su papel, sin demasiados matices, acaba siendo previsible y algo repetitivo, es otra de las que transmite perfectamente la incertidumbre y el dolor.

El personaje de Jon Voight parece agotado. Mickey Donovan, ese superviviente egoísta sin límites, representaba una revolución. Sin esa finalidad destructiva, tiene difícil acomodo como personaje rutinario. Su traición ya no sorprende y su tono chulesco y pretendidamente gracioso está agotado. Mientras sus amistades destapan sus mascaradas, convive con un expresidiario terminal entrañable que sí le da frescura a la serie. Los hijos de Mickey recelan en mayor o menor medida de él y tienen la valentía de buscar una vida mejor.

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El descontrol de Ray queda muy bien reflejado en el libre albedrío de sus hijos adolescentes, de los que solo se ocupa cuando necesitan la terapia de choque del padre. Y esa es su especialidad: apagar fuegos. Cuando hay un problema de verdadera magnitud, ahí está su frialdad para asumir las consecuencias, aunque acabe haciendo más daño del que pretendía paliar. El poder de un tipo como Ray reside en controlar los movimientos del resto. En esta temporada las exigencias son mayores; también, los remedios para encauzarlas. Si algo transmite su personaje es veracidad en sus amenazas.

Showtime ha confirmado que sus andanzas contarán con una tercera temporada el año que viene. Con la profundidad de su personaje como principal como punta de lanza, la serie tiene el reto de seguir innovando en una línea argumental con riesgo de tornarse previsible. Con tantas tramas tan bien conectadas en el final de esta segunda entrega, algunas ya agotadas, la serie necesitará novedades narrativas para mantener la frescura. Hasta entonces, disfrutemos de este Ray perturbado en la soledad de su salón y hagámosle compañía. 

Hay 7 Comentarios

No tenéis ni puta idea de la serie

Para malas actuaciones la de los hijos. Es patético ver como interpretan. Cada escena es peor que la anterior....

Si es posible que de toda la serie la interpretacion de la mujer de rayan sea lo mas flojo, pero no nos podemos quedar solo con eso, en mi modesta opinion esta serie esta muy bien dirigida y llevada a mi me encanta esa es la verdad.

Hola. Tengo una pregunta no se alguno de ustedes ha visto la serie The Blacklist. Es que estaba leyendo un articulo con bastante información sobre el inicio de la segunda temporada. Se los dejo por si les interesa http://blogseries.tv/362/avance-del-estreno-de-la-2da-temporada-de-the-blacklist
Pero quería saber si me recomiendan esta serie para empezar a verla. Gracias!!

El final no me aporta nada, absolutamente previsible. Realmente la actriz que hace de periodista no esta al nivel de la serie, es prescindible desde el primer día. Habria tenido mas sentido ver a Rayo a su manera intentar recuperar a su mujer al habedse ido con el policía (habria matado al gánster), o incluso la hija podría haber muerto, la temporada 3 habria sido la venganza de Ray, recuperar a su mujer y matar a quien mato a su hija. Eso es un buen final de la serie, 3 temporadas son suficientes, no me gustaría tener 5 malas temporadas como dexter, por suerte estaba breaking bad... Ojalá better call saul este a la altura...

Una pregunta general ¿A nadie le chirría la actuación del personaje de la mujer de Ray? A mi me parece muy floja y muy mal interpretada

Buena serie, con un argumento bastante macarra, pero repleta de acción, intriga y excelentes actuaciones. Ray Donovan es también deudora de Los Soprano, la madre de todas las series tal y como hoy día las conocemos. No comparto la opinión del bloguero sobre el personaje de Mickey Donovan (padre de Raymond) . Jon Voight da vida a un padre que no duda en vender a cualquiera de sus hijos a cambio de porros, prostitutas y alcohol, una joya de padre. No creo que este personaje esté agotado y durante la 2ª temporada nos ha dado mucha satisfacciones en su empeño de llevarse por delante a cualquiera que se cruce con él, ya sea un nieto, un hijo o un agente del FBI.

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