'Mad Men', el placer ha sido nuestro

Por: | 19 de mayo de 2015

Don

"Vivo como si no hubiese mañana porque no lo hay" (Don Draper)

Al final, resultó que Don no tenía razón en el primer capítulo de Mad Men, que sí habrá mañana. Ha acabado Mad Men y el mundo, incomprensiblemente, ajeno al drama de haber tenido que decir adiós a Don Draper, sigue girando. Peggy, Sally, Joan, Roger, Pete y Don son ya parte de la Historia de la televisión. Esa televisión que cambió para siempre Los Soprano, la serie que Matthew Weiner, creador de Mad Men, ayudó a hacer grande. Cuánto debemos al señor Weiner. A sus pies.

A partir de aquí, spoilers del final de Mad Men

Los finales son siempre complicados. Poner punto final a una historia así, dar una salida digna a unos personajes que llevan tanto sobre sus hombros y, a la vez, satisfacer las expectativas de los seguidores. Unas veces se ha optado por el corte radical, como aquel mítico fundido a negro. Otras se ha optado por hacer explícito el final de cada personaje. Otras se ha puesto final a la historia sin jugársela, con la conclusión que tenía que tener. Mad Men se ha despedido manteniendo su línea. ¿Fiel a sí misma? En unas cosas sí, en otras no. Pero con un final a la altura de las circunstancias. Y que consigue dejar a los espectadores con una sonrisa en los labios. Porque quién iba a decir que la canción que sonaría al final de Mad Men sería esa.

"La publicidad se basa en una cosa: la felicidad".

Los últimos capítulos de Mad Men (la serie en la que nunca pasa nada) han tenido altibajos, pero siempre un tono melancólico que dejaba ver que el adiós estaba cerca. Pero el final, al menos el de Don, ha sido el que tenía que ser. En su enésima crisis de identidad, y tras hacernos creer, llorando abrazado a un desconocido, que empieza a entender de qué iba eso de la vida, el final demuestra que Don nunca cambiará, y que ese genio que conocimos en el primer capítulo volverá para estar detrás de una de esas campañas que hizo de Coca Cola lo que hoy todavía es.

Abrazo

Don no podía acabar tirándose por una ventana. Eso sí habría sido traicionar a la serie y al personaje. Draper nunca ha sido de salidas fáciles. Más bien es de salidas en círculo, de esas que vuelven a la casilla de inicio para no avanzar, no cambiar. Y así ha sido en su despedida.

Antes, Mad Men nos robó las grandes despedidas que esperábamos. Las conversaciones telefónicas con Sally, Betty y Peggy son a cada cual más demoledora, con sabor a despedida amarga, tan intensas que cortan la respiración por lo que se dice y lo que no, lo que va impllícito. Porque Mad Men nunca nos lo ha dicho todo, y por eso nosotros nos tenemos que despedir de ellos por teléfono, a distancia, y con mucho dolor.

"Lo que llamas amor fue inventado por gente como yo para vender medias".

Lo de Don es muy grande. Pero lo de Peggy ha chirriado un poco. Ese momento ataque-de-romanticismo-en-la-oficina, tan impropio de Peggy, sonaba a final feliz acelerado para uno de los mejores personajes de la serie, uno de los que más ha evolucionado y que solo podía tener un buen final. Aunque la forma chirría, el fondo es sensato: esa mujer se merece la felicidad y el amor, incluso aunque sean conceptos inventados por gente de su gremio.

Peggy

Mad Men ha repartido finales felices. Joan, Roger y Pete también han tenido los suyos. Al menos, son felices en lo que respecta a la serie; luego a saber qué hace cada uno con su vida... La gran damnificada ha sido Betty y, en cierta forma, Sally, la niña que ha crecido a la velocidad de la luz, heredera de lo peor de sus padres y obligada a madurar a marchas forzadas. No hay planes de spin-off para Mad Men, pero ójala en algún momento se planteen hacer uno de Sally Draper. De ahí se puede sacar oro.

Mad Men se ha acabado con un adiós que sabe a final de era, esa era que arrancó con Los Soprano y que cambió para siempre la forma de hacer y entender la televisión. Antes de Los Soprano también había series, por supuesto, incluso buenas y muy buenas series. Pero lo de después ha sido otra cosa. Va a costar mucho llenar el hueco que deja Mad Men. Quizá no éramos muchos los que la seguíamos, pero éramos fieles y, sobre todo, sabemos de qué va esto de la vida, de miradas, de sentimientos, de vacíos, de silencios, de dolor, de frustración, incluso de cinismo. De cambio y de resistencia al cambio. De dar un paso al frente y dos atrás. Y de finales felices repentinos y despedidas por teléfono. Aunque duela.

Hasta siempre, Don.

 

Hay 34 Comentarios

Qué gran serie y qué gran final. Sally entrando en la cocina, mirando condescendiente a su hermano con la cabeza inclinada y brazos en jarras a lo Betty Draper explica en un solo plano el futuro de la familia (para que luego digan que no pasa nada en la serie!).
El final es coherente con los anhelos de los personajes. Y Joan, Peggy y Roger (ay, cuánto echaremos de menos su ironía "uno para mí y otro para mi madre!") reciben el final (feliz) que merecen, o al menos que la mayoría creemos merecen.
Y Don Draper... ese hombre que convirtió su vida en su mejor campaña publicitaria nos dejó el mejor anuncio para el final. Dick y Don terminan su descenso a los infiernos abrazados a un hombre abatido que pronuncia un mensaje que firmaría Dick pero que Don jamás verbalizaría. Dick redimido llora mientras Don sonríe vislumbrando su próxima reencarnación.
Bye Bye, birdie!

El decir que Don no ha cambiado es no haber captado nada de lo que sobre todo en la séptima temporada Weiner and Co. nos han mostrado y dar una respuesta simplista a una trama tan rica y compleja. Tony Soprano no cambió, el Tony que encuentra los patos en su piscina en el primer capítulo es el Tony que se come los aros de cebolla en la escena final de Los Soprano. El Don que se escondía en una mera pose, diciéndole a Rachel que ese amor que ella entendía era una creación de Madison Avenue no es el Don que se encuentra consigo mismo con el Pacífico a sus espaldas. No es casualidad que la muerte de Rachel lo haya llevado a este viaje interior en el que geográficamente se ha cruzado los Estados Unidos. Como le dijera Anna Draper "the only thing keeping you from being happy is the belief that you are alone" mientras le leía las cartas en la segunda temporada, algo de lo que Don, al fin, parece haberse dado cuenta.

Una última cosa que se me olvidó en el comentario anterior, que es una serie con estilo. Mucho estilo.

Me enganchó la serie en primer lugar porque transcurre en los años sesenta, coincidente con mi niñez, en segundo lugar el cuidado de los detalles es extraordinario, la puesta en escena, impecable y el trabajo de los actores sublime. Y no exagero. Hacía tiempo que no se veía en el cine un chulazo como Don Draper (heterosexualmente hablando), al estilo de los galanes del holywood clásico o una mujer rotunda como Joan, tan sexy e inteligente a la vez, muy bien secundados o a la par, por una fría y distante Betty Draper harta de los continuos devaneos de Don, lo cambia por un "señor de bien" aburrido pa que sobre. Peggy, Roger, Pete, Stan, todos han contribuido a hacer una serie redonda que quedará en la historia de la televisión como una auténtica obra de arte, y que será valorada mucho más con el transcurso del tiempo.

Me queda la sensación de que el último capítulo es todo un relleno mediocre al servicio del chispazo final.
De todas maneras he disfrutado la serie como un guarro.

hay que currarse un poco más los comentarios y no plagiarse a si mismo....publicar lo mismo en varios blog.
para eso, que cada uno se monte el suyo

¿Por qué hay tanto miedo a decir que el emperador va desnudo desde hace tiempo? ¿Por qué se justifica esta serie atendiendo más al atrezzo que a la inanidad de su relato? Mad Men hubiera sido una gran serie quitándole 2 temporadas, debiendo terminar cuando Don Draper ajustó cuentas con su pasado al revelar a su familia su verdadera identidad. El resto ha sido dar vueltas sobre lo mismo (crisis existencial etc....) para llegar a un final que (espero no ser yo el único) me ha resultado no solo decepcionante, sino ridículo a más no poder. Ítem más, ¿qué pintan personajes como Harry Crane o Ken Cosgrove, presentes desde el principio pero sin peso a lo largo de toda la serie? Bultos sospechosos o de relleno, nada más. La historia de amor de Peggy y Stan no se la cree ni MAthew Weiner, forzadísima para proporcionar a Peggy una salida digna, pero en ninguna de las interacciones entre ellos se entreveía atracción y tensión sexual ninguna. En fin, una serie que pudo ser grande, se queda en una serie aceptable, sin más.

Maravilloso final. Sin palabras

Gracias a Matthew Weiner por regalarnos esta obra de arte

Maravilloso final a una serie que ha marcado una época.

Creo que en este último capítulo se ha visto mejor que nunca el conflicto Dick-Don. Dick quiere ser feliz, ser amado, tener una familia de verdad. Mientras que Don solo quiere huir hacia adelante, follar, emborracharse y vender mas Coca Colas.

Sally Draper (+ 1 a lo de su spin off) termina convirtiéndose en justo lo que no quería ser, una mezcla entre Don y Betty.

Al contrario que Pete y Roger que terminan donde siempre quisieron estar, aunque se hayan engañado a si mismos todo este tiempo. Con Joan pasa lo mismo, aunque su camino haya sido diferente.

El final Peggy - Stan ha sido una concesión un poco empalagosa al espectador. Puede ser que Weiner nos haya querido mostrar que Peggy nunca se convertirá en Don, su mentor.

Ojalá tuvieramos mas series en las que no pasa nada. Larga vida a Mad Men.

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Quinta Temporada

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