Maria O´Donnell

Sobre el autor

Maria O'Donnell. Periodista, licenciada en Ciencia Política, trabajó en dos diarios a lo largo de 15 años, fue corresponsal en Washington, y publicó dos libros políticos de actualidad (El Aparato y Propaganda K) Conduce La Vuelta por las tardes en Radio Continental.

Recuerdos del 2001: otra mujer y un papel similar

Por: | 25 de noviembre de 2011

    Leyendo la carta que Angela Merkel le envió a Mariano Rajoy a modo de felicitación por su triunfo electoral en España -con un tono algo imperativo de directora de escuela-, me acordé de otra mujer, que jugó un rol parecido al que desempeña ahora la canciller de Alemania, pero hace una década y aquí en la Argentina. Recordé a Anne Krueger, economista norteamericana que fuera designada subdirectora gerente (segunda en la jerarquía) del Fondo Monetario Internacional (FMI) en septiembre del 2001. 

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  Krueger asumió tres meses antes de que la Argentina declarara una cesación de pagos de su deuda externa y se transformó en la dama inconmovible que exigía más y más recortes al gasto público, sin reparar en las consecuencias sociales de esas políticas que terminaron por tumbar al gobierno de Fernando De la Rúa.   
   El 18 de enero del 2002, cuando los presidentes se sucedían más rápido que los meses y casi la mitad del país se hundía en la pobreza, el diario El País publicó una columna de opinión de Krueger que decía
   "El incumplimiento de los pagos siempre es doloroso, tanto para los deudores como para los acreedores. Y así debe ser. Los países -como las empresas y los particulares- deben pagar sus deudas y sufrir cuando no lo hacen (...) Del mismo modo que cuando tenemos dolor de muelas retrasamos hasta el último momento la visita al dentista, los gobiernos intentan a menudo posponer lo inevitable. La consecuencia es que los ciudadanos del país que deja de cumplir sus pagos sufren más dificultades de las necesarias, y a la comunidad internacional se le complica la tarea de ayudar a recoger los trozos"
   Desde sus oficinas en Washington, Krueger nos hablaba del necesario sufrimiento de un país que a lo largo de una década se había endeudado bien por encima de sus posibilidades, siempre con el consentimiento del FMI, el organismo que había exhibido a la Argentina como un ejemplo a seguir en América Latina por la aplicación de políticas neoliberales. 
   Aunque nunca estuvieron del todo convencidos de la convertibilidad -que fijó la paridad uno a uno entre el peso nacional y el dólar-, porque conocían los riesgos de una política cambiaria tan rígida y también estaban al tanto del alto grado de corrupción del gobierno de Carlos Menem, los funcionarios del FMI no hicieron otra cosa que alimentar el fuego.
   Para un documental llamado "Deuda" (estreno de 2004), con un estilo marca Michael Moore, el periodista Jorge Lanata entrevistó muy brevemente a Krueger. Lanata le preguntó si, más allá de la evidente responsabilidad del Gobierno argentino, el FMI asumía alguna culpa en la debacle argentina, dado que el incremento de la deuda había sido paralelo al empeoramiento de los indicadores sociales del país.
  - Argentina eligio la convertibilidad y el FMI se opuso a la convertibilidad y lo advirtió, pero como organización institucional intentamos apoyar a los gobiernos...
   Lanata insistió: le contó que uno de los ejes de su documental era la historia de Barbarita, una nena que vivía desnutrida y en la extrema pobreza en el norte del país y le preguntó si había alguna relación entre Barbarita y los organismos de crédito.
   -Todo está vinculado con todo: en cualquier crisis los pobres son los que más sufren- respondió Krueger sin inmutarse demasiado, aunque el video transmite una situación tirante, tensa.
  Lanata inisistió una vez más y le preguntó si no sufría problemas de conciencia al pensar que los más pobres habían resultado los más perjudicados de la fiesta de la que habían gozado unos pocos:
  - ¿En qué sentido?- preguntó, como quien necesita ganar tiempo para pensar una respuesta.
   Una vez recuperada de la sorpresa agregó: 
   - No. Creo que no hay ninguna política que beneficie a todos, pero la mayoría de la gente que recibió recursos nuestros (del FMI) está mejor que otros (países). No digo que estén felices, digo que están mejor.
 El audio del video no es muy bueno, pero les dejo un link por si les interesa descubrir algún parecido (o ninguno) entre Krueger y Merkel.
 
  

 

Sobre las (pocas) desventajas del monólogo para un político

Por: | 21 de noviembre de 2011

En los cuatro años que está por cumplir como presidenta, Cristina Fernández de Kirchner ha respondido preguntas de periodistas en contadas ocasiones. No suele otorgar entrevistas (acaba de transitar toda la campaña que la llevó a ser reelecta sin conceder ni un reportaje) y según he podido contabilizar, en todo este período se prestó a seis conferencias de prensa, fijando casi siempre un límite de cinco preguntas cada vez (y sin lugar para repreguntas).

Privilegia lo que sus asesores llaman "el contacto directo con la gente"; prescinde de la intermediación de los periodistas con una estrategia que inauguró Néstor Kirchner. Desde que llegó al poder en el año 2003, el kirchnerismo montó la estructura necesaria para sostener este modo de comunicación: contrató a una productora privada, llamada La Corte, que sigue todas y cada una de las actividades de la presidencia, así como también los actos partidarios del oficialismo.

De ese modo, cualquier ocasión -una inauguración, un aniversario de una localidad, o cualquier otro acto protocolar- se puede transformar en una buena oportunidad para que la Presidenta hable de cualquier tema que quiera poner en agenda (la estrategia, según me han explicado funcionarios del Gobierno, es conocida entre ellos como el uso del "atril del asesino": dispara a quemarropa sin que nadie pueda responder).

Cuenta con una ventaja adicional: las imágenes llegan a todos los medios a través de la señal que emite el Poder Ejecutivo. Gracias a este sistema, la mayoría de los canales de televisión ya no se toma la molestia de enviar camarógrafos a los actos, y sólo muestra aquello que el equipo de prensa del Gobierno le hace llegar (material que es supervisado por la productora La Corte).

Para los encargados de la comunicación, no existe diferencia entre actos de gobierno y actos partidarios. La última conferencia de prensa transcurrió en la Casa Rosada, fue transmitida por canales oficiales y giró alrededor del resultado de las elecciones primarias del mes de agosto pasado, que funcionaron a modo de anticipo del triunfo contundente que obtendría Cristina Fernández al ser reelecta en octubre. 

 

 

De alguna manera, los periodistas ya nos hemos resignado a este limitado intercambio con la Presidenta. Pareciera que la imposibilidad de preguntar sólo afecta a nuestra tribu, aunque la oposición comparte la frustración: los candidatos que compitieron con Fernández de Kirchner protestaron porque no podían incluir en el debate público los temas que ella eludía desde el atril.

Pero en los últimos días algo me hizo reflexionar otra vez sobre este asunto. En medio de un debate nacional sobre el presente de Aerolíneas Argentinas -a la que el gobierno ha destinado 2100 millones de dólares en los últimos tres años- Cristina Fernández  pidió, sin especificar a quién, que no boicotearan a la Argentina. Como en ese momento el conflicto estaba planteado entre la conducción y algunos gremios, todos los medios, incluso los que siempre respetan la línea del gobierno, entendieron que a ellos se refería. Pues no.

Al día siguiente, en un acto en una planta de la empresa automotriz General Motors, la presidenta se quejó: “No confundan mis palabras, el llamado a no boicotear a la Argentina fue para todos los que tienen responsabilidades", y mencionó a sindicatos y empresarios, colocando el mayor peso sobre los segundos ¿Habrá pensado mientras hablaba en el grupo español Marsans, que dejó a la empresa en un estado calamitoso?, difícil saberlo. (Vean en el video a partir del minuto 11)

 

 

Incluso, lanzó una advertencia a quienes le adivinan la intención: "Para que nadie se haga el distraído y para que ninguno interprete como exegeta mis palabras y me haga de decir lo que no dije, o me lo haga decir en forma incompleta, lo que es mucho peor, (porque) la la verdad a medias no es una verdad, es una mentira total".

Ocurre que, ante la imposibilidad de preguntar, y frente a una referencia ambigua, cualquier periodista, aunque trabaje para uno de los tantos medios oficialistas que han proliferado gracias a la ayuda del dinero público, puede incurrir una mala interpretación.

Para un político, el monólogo ofrece sus seguridades, pero tampoco es infalible como herramienta de comunicación.

 

 

 

Acerca del salario de los legisladores

Por: | 16 de noviembre de 2011

¿Cuánto cobra un legislador en Argentina? 

 

La pregunta parece sencilla, pero no tiene una respuesta simple.

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  Un diputado cobra, de bolsillo, un salario básico de 14.155,65 pesos (2428 euros) como punto de partida. 

 

  (El monto bruto, antes de los descuentos por rubros tales como jubilación e impuesto a las ganancias, es de 18.921,96 pesos, equivalente a 3245 euros).

 

 Pero no todos los diputados (y lo mismo vale para los senadores) cobran igual sueldo.

 

- Los legisladores que no son de la ciudad de Buenos Aires, donde se encuentra la sede del Congreso nacional, cobran además un plus por "desarraigo" de unos 5000 pesos (857 euros) al mes, que se suma a la cifra antes mencionada (es razonable pensar que quienes no tienen a sus familias en la ciudad capital deben mantener dos hogares).

 

  Luego, para poder viajar, vivan donde vivan, todos los legisladores tiene a su disposición pasajes, que pueden utilizar o canjear por dinero en efectivo según su conveniencia.

 

- Por mes, cada legislador recibe un total de 20 tramos de pasajes aéreos (a un valor de 552 pesos por tramo) y otros 20 pasajes terrestres (a razón de 242 por tramo) Si no los utiliza, puede cobrar hasta 15.880 pesos al mes (2723 euros), en efectivo y sin ningún descuento de ninguna especie.  Es decir que puede un legislador por esta vía duplicar sus ingresos.

 

   Tomando el ejemplo más extremo (geográficamente hablando): un legislador de Tierra del Fuego requiere de dos tramos para ir y volver de su provincia (el tramo equivale a un trayecto, sin importar si su tarifa es superior al monto estipulado para el reintegro en dinero en efectivo, en caso de no ser utilizado); si va y viene una vez por semana, aún así le quedan doce tramos para canjear por plata.

 

    Con este esquema, los más beneficiados deben ser los legisladores de la provincia de Buenos Aires que viven a una distancia que pueden transitar en auto:  pueden cobrar el sueldo, los gastos de representación, el desarraigo y además canjear tramos, sumando hasta 35 mil pesos (6003 euros) al mes por estos conceptos. Si se tratara, además, de una autoridad de la Cámara Alta, de la Cámara Baja o de algunos de los bloques, podría contar con un auto oficial a su disposición, con chofer, sin necesidad de pagar combustible, ni patentes. Cocheras tienen disponibles una por cada legislador en el estacionamiento del Congreso. 

 

    Los viajes internacionales suelen ser costeados por el Congreso, y se accede a ellos mediante un procedimiento bastante informal y nada transparente. El diputado raso le pide a su jefe de bloque que tramite el permiso ante las autoridades de la Cámara, y así puede obtener un pasaje, más viáticos (entre 200 y 400 dólares por día) 

 

    La diputada Laura Alonso, quien antes de ocupar una banca en Diputados estuvo a cargo de la ONG Poder Ciudadano, que se ocupa de promover la transparencia en la gestión del Estado, ha presentado sin mucho éxito un proyecto para que el listado de viajes sea público (aclaro que la información acerca de quiénes disponen de autos oficiales tampoco es de acceso público).

 

  Obtuve muchos de los datos para este ingreso de un informe de transparencia que elaboró la diputada Alonso para entregar a toda ONG que le pida una rendición de los gastos de su despacho (la senadora María Eugenia Estenssoro, de la Coalición Cívica, también ofrece información detallada sobre sus ingresos en su recomendable blog

 

   Los legisladores pueden, además, nombrar personal en su despacho: un máximo de tres en una categoría que percibe (antes de los descuentos y si cuenta con un título universitario), más de 10 mil pesos; y (en las mismas condiciones) dos de una categoría que llega a cobrar 17 mil pesos de bolsillo. Disponen además de una "caja chica" para financiar los gastos de mantenimiento de la oficina; y, si son además autoridades de alguna de las tantas comisiones del Congreso, obtienen hasta tres contratos de "locación de servicio" para contratar personal.   Reparten también, cada año, pensiones graciables (por un monto total de hasta 3000 pesos, sumados todo los beneficiarios, pero el monto establecido por cada diputado es abonado por el Ministerio de Desarrollo Social por un período de diez años); hasta 13 mil pesos en becas de estudios; y subsidios por 22 mil pesos al año. Rigen algunos requisitos básicos para los beneficiarios, pero son pocos los legisladores que publican los nombres de los beneficiarios y menos los que reparten los beneficios a ganadores de concursos públicos.

 

   Es momento de señalar que los legisladores pueden, mientras cumplen su mandato, desarrollar otras tareas remuneradas: no pueden tener otro cargo rentado ni el en Poder Ejecutivo ni en el Judicial, pero nada les impide seguir ejerciendo su profesión, tener una empresa o un comercio. En otras palabras, no se trata de un trabajo de dedicación exclusiva, y lo más grave es que nadie controla ni regula posibles incompatibilidades entre aquellas leyes que se discuten, proponen y sancionan y la actividad privada de los legisladores (un integrante de la Comisión de Minería, por poner un ejemplo, puede ser accionista de una empresa minera al mismo tiempo que legisla sobre los impuestos que cobra el Estado); tampoco nadie controla si se plantean conflictos de interés por viajes o regalos que pueden aceptar sin supervisión alguna. 

 

   Los períodos de receso son generosos: las sesiones ordinarias terminan el 10 de diciembre y comienzan el 1 de marzo, a lo que se suman las dos semanas por vacaciones de invierno, y muy poca actividad en tiempos electorales. Aunque no todo el trabajo se limita al recinto y gran parte de la tarea pasa por las comisiones, la cantidad de sesiones es un indicador a tener en cuenta para medir la productividad del Congreso. Con esa regla, el año 2011 ha sido particularmente moroso, aún tomando como parámetro el promedio de sesiones en  años electorales, que suelen los de menor actividad. La Cámara de Diputados se encamina a cerrar el año habiendo sesionado apenas siete veces en total.

 

   Para evaluar cuánto gana un legislador (figura fundamental para el funcionamiento de una República con división de poderes) hay que tener en cuenta muchas variables, y muchas más si trata de determinar si es poco, mucho, o demasiado.

 

 

Los hermanos Bielsa

Por: | 11 de noviembre de 2011

Cuando lleguen las fiestas, los hermanos Rafael, Marcelo y María Eugenia Bielsa (enumerados por orden cronológico) se encontrarán en la provincia de Santa Fé para celebrar Navidad o Año Nuevo en casa de sus padres, como manda la tradición familiar. Siete Vientos se llama el hogar, ubicado en las afueras de Rosario, la ciudad donde crecieron; está cerquita del río y el nombre es un homenaje de los abuelos a sus siete nietos.

Marcelo llegará desde España, donde atraviesa un gran momento profesional en el Athletic de Bilbao. La bienvenida a la liga incluyó un empate en un partido para la historia con el Barcelona, y el reconocimiento a su trabajo por parte de Pep Guardiola, con quien comparte una filosofía de juego y de vida: ambos se mostraron felices y rendidos ante la belleza de un partido bien jugado, aún cuando ninguno de los dos había ganado. Como dice la bajada de un muy buen libro sobre el técnico -"La vida por el fútbol", escrito por el periodista Román Iucht-, Marcelo se puede considerar "el último romántico" (o uno de los últimos) de su profesión.

 

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       Rafael con su hermano Marcelo, el director técnico, de anteojos.
María Eugenia, arquitecta, docente y ex vicegobernadora de la provincia, encabezó en el año que termina la lista más votada para diputados provinciales en Santa Fé, y quedó ubicada como la principal promesa del peronismo para recuperar en un tiempo cercano la gobernación, ahora en manos del Partido Socialista.
Rafael sufrió un tropezón: no le alcanzaron los votos en las elecciones internas para presentarse a disputar la gobernación, y está algo alejado de la política. Regresó a trabajar a tiempo completo en el estudio de abogados (uno de esos importantes, con oficinas con vista al Río de la Plata en el centro de la ciudad de Buenos Aires) que lo contiene en la profesión desde terminó su período como canciller.
Cuando llamo a Rafael por teléfono para contarle que me intriga la dinámica de la relación entre los Bielsa, me cuenta que las charlas familiares, por mandato de los padres, casi nunca giran alrededor de las profesiones de cada uno, aunque uno, dos o los tres estén atravesando momentos de mucho éxito o de mucha exposición pública. 
Ni Rafael Pedro, un abogado bohemio apodado "El Turco", ni Lida, una profesora de hostoria más conocida como "Toti", toman tan en serio las carreras de sus hijos, dicho esto en el mejor de los sentidos: quiere decir que la ponderación del afuera no es lo que pesa en la mesa familiar. "Se interesan más por los nietos (cuatro aporta Rafael, dos Marcelo y uno María Eugenia) y por nosotros como hijos, mucho más que por los profesionales que somos", dice Rafael. 
A no exagerar: tampoco estamos hablando una familia estilo Ingalls; si el sacrificio y la actitud recta, fiel a los principios de cada uno, son parte de la conducta esperada entre los Bielsa, el conocimiento y el estímulo intelectual también forman parte de la exigencia para un legado poco convencional. 
El apodo de "El Loco" es portado por los tres hermanos y viene de varias generaciones. El primer "loco" de la familia fue el abuelo Rafael, un abogado excéntrico que se consagró como una eminencia en derecho administrativo y le dio prestigio al apellido (más de una calle fue bautizada en su honor, y un aula de la facultad de Derecho también lleva su nombre).
"La nuestra fue una infancia intensa. Crecimos en un barrio bien de clase media de Rosario, de lunes a viernes, y los fines de semana se pasaban en la casa del abuelo Bielsa, con una familia bien patricia y bastante intelectual. Por ese ida y vuelta, ahora nos sentimos cómodos en muchos ambientes, valoramos a las personas y no sus entornos", dice Rafael. De repente, me está hablando en nombre de los tres hermanos: "Es que nos comportamos parecido frente a situaciones parecidas: tenemos una identidad de conductas", explica.
¿Qué más comparten? Son obsesivos y perfeccionistas, rasgos que son herencia de la mamá, quien les inculcó la siguiente idea: si logran algo sin luchar, luego no sabrán cómo conservarlo. La camaradería al estilo los tres mosqueteros también funciona entre los Bielsa. Siendo ya un señor mayor y conocido, Rafael recuerda haberse trompeado al menos dos o tres veces en la calle por defender el buen nombre de su hermano.
Ocurrió después de la eliminación de la selección argentina del mundial de Corea y Japón, en el 2002. La decepción no pudo ser mayor: el equipo que dirigía Bielsa había llegado como favorito, después de jugar una eliminatoria impecable, y no pudo pasar ni la primera ronda, quedando afuera del mundial después de un empate ¡contra Suecia! Si un desconocido, por la calle, le mencionaba a Rafael de mala manera el fracaso de su hermano, él se iba a las manos.
La rivalidad, asegura el canciller que recorrió el mundo entre el 2003 y el 2005, no es un problema entre ellos. A juzgar por su presente, María Eugenia podría ser la próxima candidata a la gobernación: "Sería un lujo. Tiene una conducta irreprochable, es muy suelta, muy negligé y tiene una cabeza importante", dice el hermano que intentó sin éxito llegar a ese lugar.
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        María Eugenia Bielsa, con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Muchos programas de televisión intentaron juntarlos frente a una cámara, pero ellos se resisten. Como excepción, Marcelo aceptó este año dar una clínica sobre el deporte en una actividad que formaba parte de los actos de campaña de su hermano Rafael. La menor, María Eugenia, pasó a saludar, pero no pude encontrar una foto de los tres juntos que haya sido publicada. El álbum es sólo familiar.

 

Familia Moyano

Por: | 04 de noviembre de 2011

   Para conocer la opinión de Hugo Moyano, el sindicalista más poderoso del país, solía alcanzar con su palabra. Pero de un tiempo a esta parte, también resulta necesario escuchar a sus hijos Pablo y Facundo, quienes han ido ganando protagonismo, como reflejo de los intereses familiares que se diversifican y requieren de más de un intérprete. Detrás de la escena familiar se mueve Liliana Zulet, tercera esposa del secretario general de la Confederación General de Trabajadores (CGT), y encargada de manejar las finanzas de la obra social, de la mutual y de los varios negocios que derivan del manejo del sindicato de los camioneros, la piedra basal del poder de los Moyano.

   Hugo, el patriarca, arrancó en el escalón más bajo de la pirámide: fue delegado de la empresa de mudanzas Verga Hermanos con apenas 18 años, en la ciudad de Mar del Plata. Escaló hasta la cúpula de su gremio y lleva las riendas de los camioneros sin descanso desde 1987.Cuando fue elegido para conducir la CGT, en el 2004, delegó parte del manejo diario del sindicato, que ahora cuenta con 200 mil afiliados, en su hijo Pablo. Hugo y Pablo volvieron a encabezar hace un par de meses la única lista que se presentó a elecciones, y previsiblemente, obtuvieron un mandato por otros cuatro años. 

   A Pablo le toca el papel más rudo: representa el costado bravo de su padre, el que amenaza con bloqueos en las calles si el Gobierno no eleva pronto el piso a partir del cual se descuentan en forma compulsiva impuestos a las ganancias del salario, una quita que hoy alcanza el bolsillo de los camioneros. Pablo es discreto y reservado con su vida privada, golpeada por muertes muy cercanas. En diciembre del año pasado trascendió que su segunda esposa, Patricia Villares, había fallecido a los 40 años por una descompensación que habría sufrido durante una cirugía estética, pero nadie de su entorno confirmó las circunstancias de la muerte.

   Mientras redactaba este ingreso, se conoció la noticia de la muerte del hijo mayor de Hugo Moyano,  Emiliano, de 39 años, el único hermano de padre y madre de Pablo (Moyano tuvo dos hijos del primer matrimonio, cuatro con el segundo, y un séptimo hijo varón, Gerónimo, con su tercera esposa). Hijo de Olga Mariani, una dirigente sindical de Mar del Plata, Emiliano, quien padecía una enfermedad mental y vivía con un enfermero en una localidad rural de la provincia de Buenos Aires, se descompensó mientras deambulaba por una plantación de maíz. 

 

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Hugo Moyano con su hijo Pablo, el heredero en el gremio de Camioneros.

   Los mensajes de Pablo no son sutiles ni pulidos. Impaciente por la negativa del Gobierno a modificar el esquema del cobro de ganancias, recordó hace pocos días: "En 2008, cuando se venía abajo el Gobierno, fue Camioneros, fue Moyano, los que llenaron la Plaza de Mayo, los que estuvieron en la ruta cuando prácticamente había un golpe de Estado". Pablo puso plazo a la paciencia de los Moyano: si para el 15 de diciembre, cuando se celebra el Día del Camionero, su sindicato no obtiene una respuesta que lo contente, el reclamo se hará sentir en las calles.

   Pablo desconfía sin disimulos de sus contemporáneos, los jóvenes de la agrupación kirchnerista La Cámpora. Los considera yuppies de la política que enarbolan consignas de izquierda como quien canta una bonita canción. Hablando de la representación que tendrán en el próximo Congreso, dijo Pablo Moyano: "Los jóvenes, con la rebeldía que tienen, vamos a ver qué hacen. Esperemos que a partir del 10 de diciembre, lo que han mostrado en la campaña, el movimiento nacional y popular, lo demuestren apoyando las leyes en beneficio de los trabajadores".

   En Diputados, la familia estará representada a partir del 10 diciembre por el más político de los hermanos, Facundo, de 26 años. Más joven que Pablo, Facundo trabajó un par de meses en una cabina de peaje, sin interés alguno por su salario pero con un objetivo predeterminado: armar el Sindicato Unico de Trabajadores de Peajes y Afines, que ahora conduce. 

   A Facundo, que no alcanzó a terminar sus estudios de abogacía, le gusta más la política electoral que la pelea gremial. Le encanta salpicar sus entrevistas con citas de libros formativos y demuestra un interés por los cortes de pelo y la ropa de moda. Lidera la Juventud Sindical y en las últimas elecciones, el gobernador Daniel Scioli le hizo un lugar en la lista de candidatos a diputados por la provincia de Buenos Aires. 

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Hugo Moyano y su hijo Facundo, diputado electo por la provincia de Buenos Aires.

   A diferencia de su hermano Pablo, Facundo ha tendido puentes con los jóvenes de La Cámpora, que reciben el aliento de Máximo Kirchner, el primogénito de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Cómo será la convivencia entre ellos en la Cámara de Diputados, está por verse. Hasta ahora, la voz de Moyano en la Cámara Baja se hacía escuchar a través del abogado del gremio de camioneros, el diputado nacional Héctor Recalde, quien viene empujando sin eco en el kirchnerismo un proyecto para que los trabajadores participen en las ganancias de las grandes empresas.

   Aunque su vínculo con Cristina Fernández se ha resentido y en la CGT no le faltan enemigos que lo quieran derrocar, Moyano insiste con que le gustaría que un sindicalista (él mismo, si fuera posible) llegue cuanto antes a ocupar la presidencia, como lo hizo Luis Ignacio "Lula" Da Silva en Brasil. En su esquema de construcción de poder, los negocios juegan un rol fundamental (algo que Facundo admite sin tapujos como parte de una estrategia necesaria para la acumulación de fuerzas)

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Liliana Zulet, la tercera esposa de Moyano, junto al séptimo hijo del líder camionero.

   Cuenta la leyenda que Moyano conoció a su tercera esposa en una audiencia de conciliación de un juicio que ella le había entablado al gremio de camioneros. En un mundo tan machista y poco permeable a las mujeres como el de los sindicatos, Liliana Zulet se hizo un lugar tan relevante que ahora maneja un imperio económico, montado sobre las oportunidades que derivan del manejo de la caja del sindicato, empezando por la empresa que gerencia la obra social de los camioneros. 

   A Moyano también le atribuyen ser el dueño en las sombras de Covelia, una empresa de recolección de basura que ha ganado una importante cantidad de contratos en municipios del conurbano de la provincia de Buenos Aires, un territorio donde la influencia política suele ser la llave para grandes negocios. La relación no es fácil de comprobar: cuando Suiza envió un exhorto a la Justicia argentina para indagar un poco más, a raíz de un movimiento sospechoso que había detectado en una cuenta millonaria de quien figura como titular de Covelia, Moyano amenazó con paralizar el país y la Cancillería rechazó entonces por improcedente la solicitud.

   A través de sociedades en las que suele figurar su hija, de un matrimonio anterior, Valeria Salerno, Zulet administra además de los sanatorios y de los negocios derivados de la medicina de los afiliados al gremio, una empresa constructora, una compañía de seguros, una textil, hoteles y otros tantos emprendimientos que se financian con descuentos obligatorios de aportes salariales al sindicato y a la mutual de camioneros.

   Como verán, todo en esta historia queda en familia. En la familia Moyano.

 

 

¡Gracias por avisarme! Usos y abusos de la publicidad oficial.

Por: | 01 de noviembre de 2011

 

    Un domingo reciente, con un sol que prometía una tarde tibia, partimos en familia a patinar en el nuevo vial costero, una avenida de doble mano que corre paralela al Río de la Plata en el municipio de Vicente López, y que permanece cerrada al tránsito de vehículos los fines de semana. Un paseo agradable para caminar, correr, andar en bicicleta o contemplar el río y nada más; pero no pude dejar de observar (¿por deformación profesional?) la gran cantidad de gigantografías que a lo largo del recorrido nos recordaban a quién debíamos agradecer el paseo. Como si fuese una empresa privada que auspicia un recital, la foto del intendente Enrique García y su nombre irrumpían en el paisaje como quien exige un aplauso por la obra financiada con fondos públicos.
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    De haber optado por quedarnos en casa, la transmisión de los partidos de fútbol de la fecha nos podría haber convocado frente al televisor. En el entretiempo, sábados y domingos, y alguna vez entre semana, tenemos la oportunidad de descubrir la gran cantidad de viviendas y de obras de distinta índole que el Gobierno construye, gracias a los avisos que de manera casi infalible concluyen con una toma que nos muestra a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en el momento clave.
    "Fútbol para Todos" no acepta publicidad de privados en sus tandas: el Poder Ejecutivo paga a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) más de 600 millones de pesos (unos 140 millones de dólares al año) por los derechos de transmisión y ninguna empresa privada puede aprovechar la audiencia que capta el fútbol para promocionar sus productos. Sólo se aceptan avisos del Gobierno (nacional).
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    Como vivo en la ciudad de Buenos Aires, que gobierna el ex empresario Mauricio Macri, también llegan a mi casa folletos para que no me olvide de las obras que financian las arcas porteñas. Los folletos son todos amarillos, del mismo color que identifica al PRO, el partido político que se (con)funde con los colores institucionales del gobierno de la ciudad. 
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    En la provincia de Buenos Aires ocurre lo mismo con la publicidad del gobierno de Daniel Scioli, con la única diferencia que el color (elegido por el mismo publicista que supo trabajar para Macri) es el naranja.
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    El Poder Ejecutivo Nacional, gobernadores e intendentes de todos los colores y en todo el país han encontrado una manera de personalizar los avisos que pagan con fondos públicos: anuncian una obra determinada, y debajo leemos: "Gestión fulano" o "Intendencia Mengano".
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    En síntesis: a diario, en las tandas publicitarias de la televisión, en los avisos de los diarios, de las radios, y en los carteles callejeros, observamos cómo funcionarios de distinta jerarquía utilizan el dinero público en su promoción personal, escondida detrás de la publicidad de obras que encaran por el trabajo para el cual fueron elegidos. 
    La propaganda personal o partidaria financiada con los presupuestos oficiales es uno de los (varios) usos perversos de la publicidad oficial. Le otorga ventajas a quien gobierna sobre sus contendientes en una elección, porque el presidente, el gobernador o el intendente de turno utiliza el aparato del estado para su beneficio personal, y propone un vínculo un tanto paternalista: alguien se apropia de aquello que fue construido con el aporte de todos. 
    Como no existe en la Argentina (ni en ningún otro país de América latina, salvo en Perú, según tengo entendido) una ley que impida a nuestros gobernantes aparecer en las publicidades y que separe las aguas entre la propaganda (que no puede ser financiada con fondos públicos) y las campañas de interés público (que sí justifican gastos del Estado en campañas publicitarias en tanto y en cuanto aporten información útil para los ciudadanos, como puede ser una campaña de vacunación), reina la discrecionalidad. 
    La billetera más abultada pertenece al Gobierno nacional. Hace ya más de dos años que la jefatura de ministros se niega a brindar información confiable acerca de cuánto dinero destina a publicidad y cómo lo reparte entre los distintos medios (Aníbal Fernández no se toma ni el trabajo de cumplir con la normativa del decreto que regula el acceso a la información pública: ignora de manera sistemática cada pedido de información vinculado a este asunto). 
      Los últimos datos disponibles, que datan del 2009, indican que ya entonces el Poder Ejecutivo repartía más de 650 millones de pesos al año en avisos. De esta manera, el matrimonio de Néstor y Cristina Kirchner incrementó entre el 2003 y el 2009 el gasto en avisos oficiales en un 1300 por ciento, según un completo informe elaborado por la Asociación por los Derechos Civiles (ADC)  Download Publicidad oficial Argentina 2009 copy. Cuando el Gobierno se hizo cargo de las transmisiones del fútbol debe haber duplicado la cifra que destina para tales fines.
    Además de engordar de manera significativa, esta partida se inclinó de manera notoria en favor de las publicaciones y de los dueños de medios afines al Gobierno, generando una segunda distorsión: el uso de la publicidad oficial como herramienta de premio (a las empresas periodísticas aliadas al oficialismo) y de castigo (a los medios que, por el motivo que fuere, adoptan una línea crítica) Como se trata de un fenómeno regional, la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos advirtió que el uso de fondos públicos como palo o zanahoria representa un mecanismo sutil (o menos evidente) de censura, pero igualmente eficaz para incidir sobre la información que circula.

 

El País

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