Maria O´Donnell

Sobre el autor

Maria O'Donnell. Periodista, licenciada en Ciencia Política, trabajó en dos diarios a lo largo de 15 años, fue corresponsal en Washington, y publicó dos libros políticos de actualidad (El Aparato y Propaganda K) Conduce La Vuelta por las tardes en Radio Continental.

Las cosas por su nombre

Por: | 31 de diciembre de 2011

Enviudó ejerciendo la presidencia y aunque perdió a su compañero de toda la vida, amorosa y política, hace más de un año, Cristina Fernández de Kirchner aún viste ropas oscuras. Toda vestida de negro, en su última aparición pública del 2011, la presidenta habló por primera vez después del impactante anuncio que realizó su vocero acerca del cáncer de tiroides que le han diagnosticado. Según los oncólogos y endocrinólogos especializados en la enfermedad, se trata de un cáncer de muy buen pronóstico, que augura una rápida recuperación y sin mayores secuelas para su salud; pero de manera inevitable, sus dolencias personales vuelven a la escena pública, y regresa el debate acerca de cómo deben los medios tratar estos asuntos delicados.

Esta vez, un Gobierno nada habituado a ser transparente con la información pública, fue preciso: el vocero presidencial Alfredo Scoccimarro anunció el diagnóstico, el equipo médico y el tratamiento al que será sometida la presidenta. Scoccimarro también señaló que el día anterior a la operación, prevista para el 4 de enero, Cristina Kirchner delegará por un plazo de 20 días el poder en el vicepresidente Amado Bodou. Nada quedó librado a las especulaciones, habrá una transferencia temporaria del mando, siguiendo los dictados de la Constitución.

 Al día siguiente, Cristina Kirchner cumplió con su agenda tal como estaba prevista, y encabezó un acto con un grupo de gobernadores. Delante del micrófono, se mostró firme, le advirtió a Bodou que no haga nada extraño mientras le toque suplantarla y confiada, contó que le había dicho a Hugo Chávez que ella será finalmente quien lidere la convención de presidentes que han vencido al cáncer. Detrás de las imágenes que transmitió la presidencia, se advertía con mucha nitidez la maqueta de un edificio histórico, para el país y para el peronismo, con el retrato de Eva Perón que ella mandó a colocar en su fachada.

Cfk1Casi ningún medio, y ciertamente ninguno de tono oficialista, reparó en el detalle. Supongo que por pudor, o por un temor que en todo caso contrasta con la actitud que adoptó la presidenta, ya que Cristina Kirchner había elegido una escenografía que, puesta en contexto histórico, transmite una fortaleza admirable y potencia su propia figura dentro de la mitología peronista.

Evita murió a los 33 años, en 1952, a causa de un cáncer de cuello uterino, rodeada de puro misterio y secreto alrededor de su enfermedad. El periodista Nelson Castro, autor del libro Los últimos días de Eva, investigó con su conocimiento como médico cómo fue el tratamiento de Eva Perón y de algún modo concluyó que tanta reserva y tanta mentira contribuyeron a su temprana muerte. Castro cree que la paciente nunca fue informada de su enfermedad. Tomás Eloy Martínez, con sus licencias literarias, imaginó una escena dramática de una fuerza narrativa magnífica. En la recreación de Eloy Martínez, Juan Domingo Perón se lo comunicó en un balcón del edificio, que hoy alberga al ministerio de Desarrollo Social, cuando frente a una multitud de dos millones de argentinos que pedía a Evita que acompañara a Perón en la fórmula presidencial ("¡Evita con Perón!"), él le anunció al oído que no podía aceptar porque... padecía de cáncer. Tomás Eloy ubicó el diálogo durante la jornada del 22 de agosto de 1951, que pasó a la historia como el día del renunciamiento. El congreso peronista concluyó sin la proclamación de la fórmula que exigía la multitud. 

Cristina Kirchner, inspirada en la silueta del Che Guevara en La Habana, fue la promotora de las esculturas que hoy se ven en la 9 de Julio en ambos frentes del edificio, y aunque el proyecto está concluido, mantuvo la maqueta en uno de los salones de la Casa Rosada. Cuando la presidenta salió a hablar del cáncer de tiroides que le han detectado, con todos los buenos pronósticos que la rodean, se dejó ver junto a la figura de Evita. La imagen que a ella para nada incomodaba, se volvió incómoda para otros.

Ese mismo día, los diarios afines al Gobierno habían evitado utilizar la palabra "cáncer", aún cuando el cáncer en cuestión, tratado a tiempo, no debiera despertar incertidumbre acerca de la salud futura de la presidenta, más allá de la razonable preocupación que exige. Giselle Rumeau, una periodista que trabaja en el diario El Cronista y que está siendo tratada por un cáncer de mama, escribió en su diario una columna potente en la que critica a sus editores por pudorosos:

"Como si se tratara de un conjuro contra el mal, la palabra cáncer no se nombra ni se escribe. Los periodistas solemos optar por la fórmula de “una larga enfermedad” o recurrir a las metáforas bélicas, como batalla o lucha heroica, para graficar el tratamiento. Si el enfermo se murió, es porque se rindió, claro.
Este tabú o estigmatización de la enfermedad se vio ayer en algunas tapas de los principales diarios nacionales al informar sobre el cáncer de tiroides por el que será operada la Presidenta (...) Sólo dos diarios –Clarín y La Nación– mencionaron la palabra cáncer en su título principal.

(...)  La edición de ayer de El Cronista fue excelente, plena de información, pero hubiera preferido que el título principal esté a tono con el diagnóstico: la propia Cristina dijo que disputará la presidencia de los líderes que vencieron al “cáncer”.

Quienes padecimos la enfermedad (en mi caso, un cáncer de mama del que me estoy recuperando) solemos desarrollar una sensibilidad especial para captar el espanto que genera la palabra. Uno se transforma en el espejo en el que nadie se quiere mirar. Y lo entendemos. Pero el cáncer existe y no es contagioso. Es hora de que, al menos, los comunicadores sociales comencemos a llamarlo por su nombre". 

 

La pelea por el papel y la libertad de prensa

Por: | 24 de diciembre de 2011

Mientras que en el resto del mundo diarios y revistas padecen la competencia de los medios electrónicos y las fábricas de papel sucumben ante la crisis de sus principales compradores, en Argentina, el nuevo marco regulatorio para la producción de pasta celulosa que impuso el Gobierno gracias a su mayoría en el Congreso disparó el último gran debate acerca de la libertad de prensa en el país.

En la última sesión del 2011, el jueves 22 de diciembre, el Senado convirtió en ley un proyecto del Poder Ejecutivo que declara "de interés público la fabricación, comercialización y distribución de la pasta de celulosa y de papel para diarios", crea dos organismos para supervisar la actividad y le impone a Papel Prensa dos obligaciones principales: la de venderle a todos sus potenciales compradores a igual precio y la de aumentar su producción de manera progresiva hasta "asegurar el abastecimiento pleno del mercado local".

Papel Prensa, la única que fabrica papel para diarios en le país, es una sociedad mixta. El principal accionista es el Grupo Clarín -tiene el 37%, y otro 12% que a través de Cimeco, empresa que controla-, le sigue el Estado con el 27,46% y el diario La Nación con 22.49%. Las cláusulas transitorias de la nueva ley, que refieren de manera específica a Papel Prensa, la obligan a operar a pleno de su capacidad operativa o al nivel de la demanda interna de papel, si ésta fuese menor que la capacidad operativa de la fábrica; y a ejecutar cada tres años un plan de inversiones que satisfaga la totalidad de la demanda por parte de los diarios del país. 

Tanto Clarín como La Nación -y muchos dirigentes de la oposición también- denunciaron desde sus páginas a la ley como una amenaza severa a la libertad de prensa. Alegaron que viola el artículo de la Constitución que, a modo de garantía, prohibe regular sobre la materia.

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Diarios afines al Gobierno, en cambio, celebraron la nueva legislación como un paso imprescindible para romper con posiciones monopólicas que impiden la aparición de nuevas voces. El contraste entre las tapas no pudo ser mayor. 

En los considerandos de la ley, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner afirma que la regulación es necesaria porque Clarín y La Nación han abusado de una posición dominante de mercado, fijando el precio del papel de manera discrecional y afectando a los medios más pequeños que no pueden competir con los dos diarios de mayor venta del país (dueños a su vez de otros medios en el interior), ya que el papel representa más del 50% de sus costos. En la actualidad, el arancel para la importación de papel es cero (no paga impuestos) y con un dólar relativamente barato, Papel Prensa ya no representa un problema para los medios que tienen la espalda financiera necesaria como para abastecerse en el exterior.

 Pero también es cierto que, en otros períodos, en condiciones de mercado diferente, directivos de Página 12, del diario Perfil, de Ambito Financiero y de publicaciones más pequeñas de alcance provincial, han denunciado como desleal la competencia de Clarín y La Nación por su condición de socios del Estado en la única fábrica de papel para diarios. 

 Ahora que la ley obliga a Papel Prensa a invertir para aumentar la producción de manera progresiva hasta cubrir la demanda del mercado interno, Clarín y La Nación temen que el Gobierno vaya incrementando la participación del Estado hasta dejar a los diarios en minoría o hasta licuar por completo sus acciones. En en un escenario como el que pintan los dueños de estos diarios, Papel Prensa en breve quedaría en manos del Estado y el Gobierno impondría aranceles a la importación de papel, pasando a controlar en forma total el insumo más elemental de los medios gráficos.

 En materia de reparto de publicidad oficial, el Gobierno tiene los peores antecedentes. Desde que Néstor Kirchner llegó a la presidencia en el año 2003, el presupuesto destinado a a los avisos ha ido engordando de manera significativa hasta superar con amplitud los 1000 millones de pesos, que el Poder Ejecutivo reparte entre los medios de manera discrecional y sin rendir cuentas acerca de las tarifas que paga (el oficialismo en el Congreso jamás aceptó siquiera debatir proyectos elaborados por legisladores opositores para establecer parámetros transparentes de asignación de avisos públicos).

En la práctica, la publicidad oficial es utilizada como un castigo a los medios críticos y como un subsidio encubierto para los diarios que tienen una línea editorial afín al Gobierno (única explicación financiera posible a la aparición reciente de un número importante de medios gráficos nuevos, todos ellos de tónica oficialista). 

En forma adicional, el debate sobre Papel Prensa está teñido por una polémica acerca del origen de esta sociedad entre los diarios privados y el Estado. La presidenta Fernández de Kirchner promovió una demanda judicial contra los principales directivos de los diarios Clarín y La Nación, a quienes acusa de haber ingresado al directorio de Papel Prensa en plena dictadura, luego de forzar con la complicidad de los militares la venta del paquete accionario que estaba en manos de Lidia Papaleo, viuda del banquero David Graiver, quien había cuidado del dinero que el grupo guerrillero Montoneros obtuvo con el secuestro de los hermanos Born. Papaleo fue víctima de tortura en un centro clandestino de detención y el Gobierno (y ahora ella también) sostiene que la transferencia de acciones debe ser juzgada como un crimen de lesa humanidad.  

0826_lidia_papaleo_dyn_468.jpg_687088226Los directivos de Clarín y La Nación aseguran que la viuda vendió por su propia voluntad, por otras necesidades y en una fecha anterior a la que señala el Gobierno, y que en todo caso el Gobierno busca quebrar a la prensa independiente. No resulta sin embargo un debate nada cómodo para los principales diarios del país: recuerda la convivencia que tuvieron a lo largo de la dictadura en sociedad con el Estado nada menos que en la producción del papel. Sobre este tema, aprovecho para recomendar el libro de Graciela Mochkofsky llamado Pecado original, Clarín, los Kirchner y la lucha por el poder (Editorial Planeta 2011)

                                                                  ****

Y de todo lo que pude leer acerca de la nueva ley de papel y de sus peligros, el texto que me resultó más esclarecedor y equilibrado es el que escribió en la contratapa del diario Perfil su propietario, Jorge Fontevecchia, el sábado 17 de diciembre, bajo el título "Mienten con Papel Prensa".

Fontevecchia, como competidor de Clarín y de La Nación y como dueño de la editorial más castigada por el Gobierno en la asignación de publicidad oficial, escribió: 

"Clarín y La Nación sostienen que hoy (en el pasado no era así) no se le produce ningún perjuicio a quien no tenga cupo para comprar papel de Papel Prensa y deba buscar papel de otra procedencia, porque el precio del papel importado es de US$ 680 la tonelada cuando el de Papel Prensa es de 753. Siguiendo la escuela del Gobierno, todos mienten a medias.

A US$ 680 la tonelada sólo pueden comprar Clarín, La Nación y Perfil, los tres mayores importadores de papel del país, porque para conseguir ese precio es necesario hacer una compra de 5 mil toneladas juntas y pagar al contado US$ 3,5 millones.

(...) La mayoría de los diarios, y ni qué hablar los diarios pequeños del interior a los que no les vende Papel Prensa, deben comprar de a diez toneladas a un revendedor local, un mayorista que compra para fraccionar y revender (la diferencia entre el Mercado de Liniers y la carnicería) y pagar desde el 20% más caro.

Pero miente más el Gobierno cuando dice que al declarar de interés público la fabricación de papel beneficiará a todos los excluidos de Papel Prensa. El Gobierno declara que su plan es aumentar el capital de Papel Prensa con inversiones que permitan producir 30% más de papel: hoy fabrica 175 mil toneladas y el consumo de todos los diarios del país es 225 mil. El objetivo supuesto es que las 50 mil toneladas de papel que hoy se importan se fabriquen en el país.

Si así fuera, Editorial Perfil, que sí puede comprar su papel importado a US$ 680 dólares la tonelada, podría estar obligada a comprárselo a Papel Prensa a 753. ¿Cómo obligarían a Perfil a comprar su papel en Papel Prensa? Prohibiendo la importación de papel o colocándole un arancel a la importación de forma que el papel importado cueste más caro que el nacional.

¿Por qué Clarín y La Nación no hicieron las inversiones necesarias que el Gobierno demanda para abastecer todo el consumo argentino?

Primero, porque no tienen el poder del Estado para garantizarse que todos los diarios estén obligados a comprarle a Papel Prensa. 

(...) Segundo, porque no ganarían nada si Papel Prensa produjera todo el papel que Clarín y La Nación precisan más el de todos los diarios que deseen comprarle. Tendrían que invertir en una actividad que no da ganancia y que hoy (reitero, en el pasado fue distinto) les cuesta más barato importar lo que les falta para completar su consumo.

Clarín y La Nación se abastecen en el 90% de Papel Prensa e importan alrededor del 10% de su consumo. 

(...) ¿Y, entonces, para qué Clarín y La Nación tienen Papel Prensa si ya no les trae ningún beneficio? Hay dos respuestas: en el pasado sí les trajo muchos beneficios. Y la respuesta actual sería que si la Argentina tuviera seguridad jurídica, Clarín y La Nación ya deberían haber vendido Papel Prensa como sí lo hicieron los diarios O Globo y O Estado de São Paulo, que eran dueños de la equivalente a Papel Prensa de Brasil.

(...) Actualmente, el papel se importa con licencia automática, es decir, sin tener que esperar autorización del Estado, pero si esto fuera modificado y/o se colocaran gravámenes que encarecieran la importación de papel, allí se estaría produciendo la paradoja de que “papel para todos” sea papel preferentemente para los amigos.

 (...) La falacia kirchnerista está muy bien construida: ¿quién se puede oponer a que todo el mundo tenga al mismo precio todo el papel nacional que quiera, y todos, amigos y no amigos, en las mismas condiciones? Nadie mientras no sea ésa la única alternativa y se pueda comprar libremente y sin encarecimientos papel importado. De lo contrario, el fin declamado termina siendo el opuesto al logrado.

Otra garantía jurídica que se debe cumplir será el justo resarcimiento a Clarín y La Nación por los cambios de condiciones.

(...) Aquí aparece la otra paradoja de esta construcción: si Clarín y La Nación dejaran de ser dueños de Papel Prensa, que es lo que correspondería si el Estado los indemnizara, ¿para qué Clarín y La Nación querrían comprarle el papel a Papel Prensa y no comprar en su lugar papel importado, que cuesta 10% menos? Y en ese caso Papel Prensa quebraría, porque hoy Clarín y La Nación compran el 74% de todo el papel que se fabrica allí. (...) Claro, siempre y cuando no prohiban la importación. 

Por último, para ser justos, deseo criticar a Clarín. Cuando dice que el Gobierno hará con el papel lo mismo que hizo con la publicidad oficial, esto es, repartirlo entre amigos y castigar a adversarios, sería justo decir que también Clarín hizo eso con el papel de Papel Prensa: mientras el papel nacional fue más barato que el importado, Editorial Perfil no tuvo acceso a comprar en Papel Prensa. Y lo mismo se podría decir de la publicidad: el diario PERFIL no puede contar con los avisos de grandes vendedores de electrodomésticos porque Clarín tiene contratos de exclusividad que expresamente penalizan a esos anunciantes por publicar en medios competidores.

O sea, el Gobierno y Clarín se comportaron igual tanto con la publicidad como, se supone ahora lo harán, con el papel. Pero siempre serán más graves malas prácticas en el Estado que en cualquier privado, tenga el tamaño que fuere, como bien quedó demostrado en la última dictadura".

 

La Garganta Poderosa

Por: | 18 de diciembre de 2011

La Garganta Poderosa, una revista mensual nacida en una de las villas más pobladas del sur de la ciudad de Buenos Aires, está por cumplir un año de vida y es un fenómeno editorial, el más importante y novedoso del año 2011 que nos disponemos a despedir.

Mapa

El impulso inicial, que está en el origen de la revista, fue el enojo. Nació como reacción a un informe de un programa de televisión que suele transformar sus excursiones a los barrios más precarios en shows amarillos que sus conductores presentan con cara de preocupados. Indignados con un retrato que distorsionaba su realidad y los estigmatizaba en la búsqueda del rating, asociando pobreza a delincuencia, vecinos de una organización social llamada la Poderosa del barrio de Zabaleta, en el vecindario de la villa 21-24, se movilizaron hasta el edificio del canal América. En la puerta del canal, en Palermo, desplegaron algunas de las actividades comunitarias de la Poderosa, pero la falta de repercusión les devolvió la convicción de que necesitaban tener su propio medio.

El primer número de la Garganta Poderosa, con el futbolista Juan Román Riquelme en la tapa, se imprimió en enero. La palabra Poderosa venía del nombre que Ernesto el Che Guevara puso a la moto con la que recorrió América latina antes de llegar a Cuba; la garganta, resulta bastante evidente, tenía que ver con adquirir voz propia. 

Muy pocos integrantes de la redacción tenían experiencia previa en periodismo. Si bien armaron una estructura horizontal, sin jefaturas porque todo se define en asambleas, aprovecharon el oficio de un joven de clase media que había trabajado en grandes medios comerciales hasta que dejó su departamento en la ciudad urbanizada para mudarse a la Zabaleta a formar parte de otro colectivo. El periodista, a quien no debo identificar para no violentar las normas de la Poderosa, detesta que lo presenten como si tuviera más mérito que el resto por haber renunciado a una situación acomodada, elude todo protagonismo y dice que en su nueva residencia vive con las puertas abiertas. Me ha contado que en su nuevo barrio, con gran concentración de obreros de la construcción, en su mayoría de origen paraguayo, cada vez que un vecino muere, se arma una colecta para pagar el entierro porque no les alcanza para pagar el servicio, pero que sin embargo nadie se queda sin su cajón. 

La revista arrancó con una venta de 3000 ejemplares. Ahora vende 20 mil ejemplares a través de cooperativas en casi todas las villas de la ciudad, y llegó a los quioscos de revistas. Tienen también una página web en Internet con los sumarios de cada número, que incluye una sección de cartas de lectores que les llegan desde las cárceles. El principal atractivo de venta son sus tapas, porque la Garganta Poderosa consigue las notas que los demás medios sólo desean. Lionel Messi, Diego Armando Maradona, Carlos Tevez, Emanuel Ginóbili, el Indio Solari… ninguno de ellos se ha negado a un pedido de la Poderosa. Pero a ese polo de atracción que son las figuras del mundo del deporte o de la música más importantes del país, la revista le da un contenido social a través de producciones fotográficas que asocian a los ídolos populares a temas como la violencia policial o el reclamo de los pueblos originarios por las tierras.  

MessiMessi, tímido por naturaleza y poco propenso a hablar de cualquier tema que no sea de fútbol, posó con una camiseta de la selección argentina y en la espalda, el nombre de Mariano Ferreyra, un joven militante del Partido Obrero asesinado en una emboscada por una patota sindical, con la complicidad de la policía que liberó la zona, cuando reclamaba por mejores condiciones laborales para los empleados que trabajan en los ferrocarriles en condiciones de precariedad laboral.

La revista tiene su impronta ideológica fuerte, ligada a una militancia de base de organizaciones de izquierda de las villas y está escrita con un lenguaje llano, coloquial, que refleja siempre un punto de vista. Las notas están firmadas, pero cuando alguno de los integrantes de la cooperativa atiende a un medio para contar la historia del colectivo, impone como condición no ser identificado por su nombre individual. Bajo estas reglas, uno de los integrantes de la Poderosa vino el viernes pasado de visita al programa de radio que conduzco a contar la historia de la revista que no recibe publicidad de ninguna especie. Contó que la asamblea decidió que, en lugar de vender avisos, se sustentaría de manera exclusiva con los ingresos provenientes del precio de tapa (12 pesos en los quioscos), y que todas las ganancias se repartirían de manera equitativa entre los integrantes de las cooperativas. 

En la Garganta Poderosa cobra lo mismo el jefe de redacción que un repartidor y en lugar de hablar de salarios, hablan de becas. Hoy en día ganan en promedio mil pesos al mes, y si bien las ventas aumentan, las becas se mantienen estables porque han priorizado el ingreso de nuevos integrantes al colectivo antes que el aumento del dinero que perciben los que ya están.

Todo, todo, se decide en asambleas. Cuando llegó la confirmación de que Maradona les daría una entrevista, resultó elegida para la nota una adolescente que participa de los talleres de comunicación que integran el proyecto de la revista. Pero ella pidió dejar su lugar a Alejandro. A su entender, Alejandro tenía más méritos: fanático de fútbol, había atravesado el último mundial en situación de calle y siguió cada partido del seleccionado argentino que dirigía Maradona espiando las vidrieras de los grandes cadenas de electrodomésticos. La entrevista duró más de tres horas; para la producción de tapa armaron una torta con los colores de la bandera cubana y Maradona, con un habano, le deseó así feliz cumpleaños a Fidel Castro.  Maradona

 Cuando se iban del departamento de la familia Maradona, Alejandro y otros integrantes de la Poderosa le preguntaron al mayor ídolo que ha dado el fútbol en Argentina por qué les había dedicado tanto tiempo a ellos, que son de la villa.  

"Por eso", les respondió.

Criado en villa Fiorito, en la provincia de Buenos Aires, Maradona celebró que los jóvenes de las villas pudieran tener su propio medio de comunicación, y con una frase de barrio y pocas pulgas, exigió que los demás medios cerraran la boca: "Si estás en televisión y nunca pisaste un villa, cerrá el orto porque no tenés ni idea".

Feliz primer cumpleaños a la Garganta Poderosa.

Las banderas feministas no son las de Cristina Kirchner

Por: | 12 de diciembre de 2011

  Cristina Fernández de Kirchner ha dicho muchas veces que las cosas han sido más difíciles para ella en el poder por su condición de su mujer, pero las banderas de las feministas no son las suyas.

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   Durante su primer gobierno, promovió la sanción de una ley de matrimonio igualitario (para equiparar los derechos de las parejas homosexuales) y también aprobó el debate parlamentario de un proyecto de identidad de género, que facilitaría las operaciones de cambio de sexo, así como la modificación de la identidad en los documentos. Pero ni la interrupción voluntaria del embarazo ni la lucha contra la violencia de género figuran -al menos hasta ahora- en su agenda de prioridades.

   La presidenta asumió ayer segundo mandato consecutivo, vestida de riguroso negro, con el luto que lleva hace más de un año por la muerte de Néstor Kirchner, a quien incorporó en su juramento. A la fórmula tradicional agregó que, si ella no cumpliera con sus obligaciones, entonces "que Dios, la Patria, y Él (Néstor KIrchner), me lo demanden".

 

   Luego habló ante la Asamblea Legislativa y unos cuantos mandatarios extranjeros durante 70 minutos, delineando algunos de los desafíos que le tocará enfrentar en los próximos cuatro años. Reclamó ciertas leyes al Congreso, pero nada dijo sobre la violencia de género, que se cobró por lo menos 260 muertes en un año. Como no hay estadísticas oficiales, las cifras son indicadores aproximados, ya que toman en cuenta sólo aquellos femicidios que publican en los diarios. 

   Ayer mismo, horas antes del discurso de la presidenta, en una localidad de la provincia de La Pampa llamada General Pico, Carla Figueroa, de 19 años, murió apuñalada por su marido. En este caso la responsabilidad del sistema judicial es demasiado evidente como para que pase inadvertida.

   Carla se crió con su abuela materna. Quedó huérfana a los 8 meses de su madre, quien murió asesinada por su padre. Muy jovencita conoció a Marcelo Tomaselli, que arrastraba problemas con las drogas. Juntos concibieron a Valentín, y la pareja atravesó situaciones tormentosas hasta que Carla tomó coraje y volvió a la casa de su abuela. Marcelo no toleró el abandono. La sorprendió a la salida de trabajo, y la golpeó y la violó. Lo detuvieron.

   Carla empezó a visitarlo en la cárcel, se casaron y solicitó para él un perdón jurídico (una figura, la del avenimiento, establece que el perdón de la víctima extingue la acción penal) Primero se lo negaron funcionarios judiciales que entendían que el sometimiento de Carla pondría su vida en peligro y no podía tomarse como una decisión libre. Pero en otra instancia, dos de los tres jueces del Tribunal de Impugnación Penal, Carlos Flores y Gustavo Jensen, dejaron a Marcelo en libertad. Carla alcanzó a convivir con Marcelo una semana. Al séptimo día fue acuchillada.

   "Como mujer como política y como vicegobernadora, digo que la justicia tiene que trabajar con una mirada de perspectiva de género", dijo la vicegobernadora de La Pampa, Norma Durango. Durante el gobierno de Kirchner, dos mujeres comprometidas con la temática, Carmen Argibay y Elena Highton de Nolasco, pasaron a integrar la Corte Suprema de Justicia y produjeron algunos progresos, como la apertura de una oficina para recibir denuncias que funciona todos los días del año. 

   Hace ya tiempo que organizaciones feministas vienen denunciando fallos machistas que amparan a los victimarios (ver ingreso anterior de este mismo blog) y reclamando, entre otras cosas, la incorporación de la figura del femicidio -entendido como el homicidio de una mujer por razones de género- al Código Penal; también han solicitado que el avenimiento no pueda ser invocado jamás por las víctimas de la violencia de género. Hasta ahora, la presidenta no ha tomado ninguna de estas banderas. Tampoco menciona la problemática en sus discursos públicos.

 

Todavía quedan jueces que consienten la violencia machista

Por: | 07 de diciembre de 2011

  La primera causa de muerte violenta de mujeres en Argentina es el femicidio. Para ellas, el hogar es más peligroso que la calle; es más probable que mueran asesinadas por sus actuales o por sus ex parejas que por un desconocido. Y lo más notable (para mi) es la mirada cómplice que la violencia machista encuentra muchas veces en el Poder Judicial, un punto de vista que se traduce en penas modestas, al punto que podemos arriesgar que los victimarios pagarían más caro un crimen en situación de robo.

  Por estos días, los medios locales siguen cada detalle de un cuádruple crimen de mujeres de diferentes edades, sucedido en un vecindario de La Plata. El principal sospechoso, un experto en karate que sufría de celos patológicos, se llama Osvaldo Martínez y era el novio de una de las víctimas, Bárbara Santos (le quitaron la vida también a la madre de Bárbara, a su hija de un matrimonio anterior y a una amiga suya que estaba de visita). Como los asesinatos ocurrieron en la provincia de Buenos Aires, el caso podría tocarle en una instancia de revisión a un juez llamado Horacio Piombo. Si Martínez resulta condenado, me atrevo a pensar que encontraría en Piombo oído comprensivo.

Piombo   A mediados del año 2007, Dirlene Vieira, una mujer brasileña de 36 años, fue asesinada por su pareja, Marcelo Gentile, un argentino bastante más joven que le cortó el cuerpo con un cuchillo marca Tramontina y le dio un golpe de martillo en la cabeza. No hubo testigos, pero Gentile admitió su culpa y pidió una pena moderada alegando que Dirlene le había "provocado" un estado de emoción violenta (que es considerado un atenuante a la hora de fijar una pena)

   Dice el asesino en el testimonio que recoge el expediente:

  - Ella se acerca y se para en la puerta del baño y me dice: "¿por qué llorás boludo?... ¿sos macho o sos puto?".

   Y él responde:

   - Lloro porque te amo, lloro porque sé que algo raro estás haciendo...

    Y ella:

   - Te voy a decir la verdad, estoy con otro (hombre) que me... (describe determinadas prácticas sexuales) y llego al orgasmo.

   Entonces, declara Gentile, "sentí una fuerza incontrolable que se apoderaba de mí y no podía dejar de imaginar a ella con su amante".

   Un tribunal lo condenó a 17 años de prisión. Pero corrió mejor suerte en apelación: la sala I del tribunal de Casación Penal -integrado por tres hombres, Piombo entre ellos- le bajó la pena de manera sustancial. Con 10 años y tres meses -bastante antes, si muestra buen comportamiento en la cárcel- habrá pagado por el crimen de Dirlene.

   Piombo, en acuerdo con su compañero del tribunal, el doctor Benjamín Sal Llargués,  consideró que "se perfila un estado emocional que no contiene todas las características que la ley requiere para obrar como atenuante calificativa, pero sí para ejercer una vigorosa influencia a la hora de considerar la sanción como correlato de la autoría culpable... A eso debo aditar la actitud casi provocativa que la víctima venía exhibiendo al momento de producirse el altercado final... Sumo, por último, la favorable impresión personal recogida en ocasión de comparecer el acusado en estrados". 

(Versión completa del fallo: http://es.scribd.com/doc/72812518/Fallo-Gentile-Marcelo)

   Según Piombo, Dirlene (que ya no se puede defender ni contar su versión) provocó a Gentile; pero por suerte para él, Gentile le provocó una buena impresión a Piombo; y Piombo, un profesor que dicta clases en la universidad de Mar del Plata, creyó en su relato, aún cuando en el expediente nada acredita las supuestas relaciones de la víctima con otros hombres.

  "No estamos ante una situación en la que se descubre a la mujer con su amante, y ni siquiera sabemos si lo que dice el imputado realmente ocurrió", señaló el fiscal Carlos Altuve, quien consideró injusta la rebaja de la pena. Altuve se mostró sorprendido por las consideraciones del juez Piombo: al definir como una "actitud casi provocativa" a la de la mujer, "se coloca a la víctima en un dudoso papel, transformándola en sospechosa de haber provocado el ataque que hizo a Gentile perder la cordura... Nada más arbitrario y apartado de las constancias de la causa", agregó.

  Este mismo juez le había rebajado la pena a un pastor de la Iglesia Evangélica Jesús es el Camino, de nombre Francisco Avalos, 59 años y de origen paraguayo, que predicaba sobre el fin del mundo, al tiempo que abusaba de sus seguidoras menores de edad, con el pretexto de que se salvarían si concebían un hijo con él. Esta vez, Piombo se detuvo en la clase social a la cual pertenecían las víctimas, de 14 y 16 años de edad.

   Las niñas vejadas, según Piombo, eran “mujeres que viven en comunidades en las que el nivel social acepta relaciones a edades muy bajas; que además, poseían experiencia sexual- incluso en yacer con otros hombres- respecto de las cuales también operó el ejemplo brindado por otros sujetos para convencerlas de tener sexo natural con el objeto de estar en condiciones de concebir un hijo". 

   Una vez más, los jueces Sal Llargues y Piombo votaron reducirle la pena casi a la mitad, de 18 a 9 años y medio.

PD: Mientas termino de escribir estas líneas, leo en un diario que en Trelew, provincia de Chubut, Daniel Eugenio Ruiz, de 46 años, está siendo juzgado por el crimen de su pareja, una joven de 27 años, Yanina Mabel Treuquil, madre de tres hijos. Ruiz le dio un sartenazo por la cabeza y luego la prendió fuego. El único testigo resultó ser uno de los tres hijos de Yanina, de 9 años. Ruiz ya había recibido una condena por haber estrangulado a su pareja anterior, pero le dieron apenas 11 años de prisión, salió en libertad habiendo cumplido menos de la mitad de la pena y accedió a la libertad condicional. Así conoció a Yanina.

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