Maria O´Donnell

El peronismo y la lealtad

Por: | 16 de abril de 2012

   Los peronistas clásicos suelen decir que la lealtad es uno de los principios rectores de su fuerza política. Suena bien, pero el problema es que el concepto de la lealtad, aplicado a la práctica del ejercicio del poder, resulta por demás relativo. ¿Cómo determinar quién traiciona y quién es leal? Por otra parte, ¿quién es leal a quién o qué causa?.

Lealtad


   La pregunta viene a cuento de la reciente "renuncia" de Esteban Righi. Peronista histórico, con una historia de lucha contra la dictadura, respetado por sus adversarios políticos, Righi resultó eyectado de su cargo de Procurador General de la Nación tras la embestida del vicepresidente Amado Boudou, un recién llegado al partido que fundó Juan Domingo Perón, un converso que de joven abrazó con fervor los principios neoliberales más recalcitrantes del ingeniero Alvaro Alsogaray, hasta que se cruzó con el kirchnerismo y se convirtió a la nueva causa.

   Righi había sido designado jefe de los fiscales en el año 2005, por el entonces presidente Néstor Kirchner. Para un presidente peronista comprometido con la lucha contra la impunidad de los crímenes de la última dictadura, no existía un candidato mejor: siendo muy joven, Righi había ocupado el cargo de Ministro del Interior durante la breve presidencia de Héctor Cámpora, en el año 1973, y en un contexto complejo había pronunciado un discurso valiente ante los comisarios de la Policía Federal, en contra de la represión ilegal y en apoyo a la protesta legítima. Con el golpe militar, Righi debió exiliarse y regresó al país con la democracia, convertido ya en un jurista de prestigio, y construyó un estudio influyente. 

   Que su estudio de abogados siguió funcionado, con su esposa y uno de sus hijos como socios, aún después de su nombramiento, no era ningún secreto. De hecho, Kirchner contrató al estudio García, Labat, Musso y Righi para que lo representara en una causa por enriquecimiento ilícito que se tramitó en el juzgado de Julián Ercolini. Contrató sus servicios al igual que muchos otros intendentes oficialistas y funcionarios del Gobierno; y también, dirigentes opositores, porque es un estudio "transversal": una de las socias es esposa del ministro de Seguridad de Mauricio Macri, Guillermo Montenegro. 

   En Argentina el ejercicio del poder tiene muy pocas incompatibilidades con el mundo de los negocios (algo que me obsesiona como uno de los puntos más débiles de nuestra democracia, como habrán notado ya los lectores asiduos de este blog). Así como a los presidentes, ministros y legisladores nada les prohíbe hacer negocios privados, en el poder judicial también existen reglas bastante laxas. Sus integrantes no pueden tener otro trabajo, salvo la docencia, pero no hay leyes referidas conflicto de interés. 

   Si bien el procurador tiene prohibido dar instrucciones a los fiscales sobre causas particulares (sólo puede establecer lineamientos generales), resulta evidente que para un fiscal litigar en contra del hijo o de la esposa de su jefe puede resultar, como mínimo, incómodo. Nada de esto parecía ser un problema. 

   Hasta que un juez (Daniel Rafecas), quien había trabajado con Righi, delegó en un fiscal  de esos con vocación genuina por investigar casos de corrupción (Carlos Rívolo) la causa en la que se investiga si Boudou intercedió para lograr que la ex Ciccone Calcográfica, una imprenta en quiebra, cayera en manos de grupo económico desconocido, aunque en apariencia bien conectado con el vicepresidente, y para que obtuviera un contrato salvador y millonario con el Estado para la impresión de billetes.

   En el marco de la causa, Rívolo solicitó, y obtuvo de Rafecas, una orden de allanamiento de un departamento que es propiedad de Boudou. El allanamiento detonó una embestida letal del vicepresidente contra Righi. Boudou recordó de golpe algo que ocurrió que hace años, cuando él administraba los fondos de los jubilados en la Anses:  

   "Me vinieron a ver de un estudio de abogados, el estudio García, Labat, Musso y Righi, a mi despacho para decirme que yo era nuevito, que no entendía cómo funcionaba esto, que yo tenía que tener buenos lazos con Comodoro Py (sede los tribunales federales), que era muy importante desarrollar esa relación".

   Cuando ya había ascendido a ministro de Economía, Boudou recibió otras dos visitas similares:

   "Otra vez con el mismo cuento, que tenía que tener una buena relación, que ellas eran el nexo adecuado, que había que aceitar la relación con los jueces"

    La conversación con los socios el estudio de la esposa del procurador, según Boudou, "fue muy desagradable"  pero él se mantuvo firme y se negó a contratar servicios que tenían la forma de un tráfico de influencias.

  Después de tamaña acusación por parte del vicepresidente, Righi entendió que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ya no lo quería en cargo y renunció a las pocas horas con un texto en el que defendía su honorabilidad, la de su familia, y su trayectoria. En fondo, sostenía haber ejercido con lealtad el cargo que le fue confiado por Kirchner.

   Ahora, ¿cuál era el reproche de la presidenta y de su vice al procurador? Difícil creer que fuera el supuesto tráfico de influencias, dado que sus socios y sus clientes eran cualquier cosa, menos desconocidos para la Casa Rosada. El pecado de Righi fue no haber obstaculizado la causa contra Boudou. 

  Sin hacer ningún juicio de valor sobre la afrenta que representa para la independencia del Poder Judicial que el Poder Ejecutivo le exija al procurador que vaya más allá de la ley y que controle a jueces y fiscales para que no avancen en una investigación contra el vicepresidente, el columnista Mario Wainfeld, del diario Página 12, muy alineado con el Gobierno, escribió en su columna de los domingos:

    "Ya antes de la denuncia pública del vicepresidente Amado Boudou, en el Gobierno le recriminaban al procurador Esteban Righi haberse desentendido de lo actuado por el juez federal Daniel Rafecas y sobre todo el fiscal Carlos Rívolo. Rafecas es discípulo de Righi, trabajó con él. Hay funcionarios que consideran que fue un acto irresponsable del juez haber delegado la instrucción de un expediente tan sensible en el fiscal. “Lavarse las manos” o algo peor. Los argumentos de Righi eran su imposibilidad de “conducir” al juez y al fiscal".

   Wainfeld no objeta la eyección de Righi, ni tampoco la elección del sucesor: Daniel Reposo, un abogado que trabajó en la Anses y en el ministerio de Economía con Boudou. Sin prestigio como jurista, Reposo llegó a titular del organismo de control, la Sindicatura General de la Nación (Sigen), donde será recordado por haber interrumpido la publicación de los informes en la página web y por haber rechazado en forma sistemática todo pedido de información proveniente de la Auditoría General de la Nación, organismo de control que depende del Congreso y cuyo titular es designado por la oposición. 

   En cuanto a Righi, el columnista de Página 12 consideró que "fue desmedido e injusto el modo de despedirlo". Ocioso resulta discutir sobre el destino de Righi, ya que a nadie le interesa de verdad el debate de fondo sobre los conflictos de interés en la administración pública. Ahora la discusión gira alrededor del sucesor propuesto por la presidenta. Reposo deberá contar con la aprobación de dos tercios del Senado, un número bastante exigente para un figura que no cuenta con el prestigio de su antecesor, aunque sus credenciales de lealtad, según el criterio del Gobierno, son hasta aquí impecables.

 

Hay 11 Comentarios

Espero que la Telefónica pierda los contratos con los que la telecomunicación es un oligopolio en América Latina. No sé sobre las otras multinacionales privadas que este periódico tanto defiende. Telefónica tiene precios exorbitantes y el servicio es horrible, mucho peor que el peor servicio de telefonía e internet de cualquier país de Europa. Hacen lo que quieren con los consumidores latinoaméricanos.

No entendía porque Cristina sostiene al yuppie de Boudou y no aprovechaba para subir un puntito en uno de los items mas flojos de su gobierno, la transparencia, haciendo la gran Vilma, sos corrupto, te vas...
Anoche vi a Lanata, vi la filmación del edificio palaciego donde la presidenta tiene sus dos nuevos deptos, también boudou, también el empresario nuevo rico amigo del poder, cristobal lopez y te das cuenta que son los corleone a mayor escala. Lealtad ascendente y descendente

"el ejercicio del poder tiene muy pocas incompatibilidades con el mundo de los negocios", me pregunto qué proyectos de ley andan dando vueltas en alguna comisión pertinente del Congreso e ingenuamente me pregunto cuáles son las razones por lo cuál este no es un tema de agenda ya???

Qué bueno eso de que, en España, "la ciudadanía rechaza la corrupción". jajajaj, me parece que te equivocaste de país porque en éste, el que no roba es porque no puede, y andan por la calle a cara descubierta.

Panchito, me parece que está confundiendo la norteafricana España, con Dinamarca o algún otro país europeo, es decir, del otro lado de los Pirineos

Dice un antiguo adagio... nada nuevo bajo el Sol... y añado que el Poder, al igual que el cuchillo, sirve para matar y también, para cortar el alimento, todo depende del uso que se le de. Y la enfermedad del poder es un virus que afecta por igual a políticos y no-políticos, y está presente en todos los sistemas... dictaduras y democracias. El problema reside en la condición humana que compite con sus ancestros del zoo animal.

Pancho: Pero de qué estás hablando, majete ? si en España los corruptos están todos en la calle, con el dinero robado, y gozando de total impunidad...No escribas más mentiras, que te te va a crecer la nariz

En España hay un sistema de incompatibilidades, además los chorizos son llevados a los tribunales y, sobre todo, la ciudadanía rechaza la corrupción. Si los argentinos dejaran de fijarse tanto en los demás y miraran hacia ellos con un poco más de responsabilidad, les iría todavía mejor.

" En Argentina el ejercicio del poder tiene muy pocas incompatibilidades con el mundo de los negocios...", ¿ En España también o no ?.

El saneamiento de la administracion publica argentina deberia ser proposito fundamental de un gobierno. La trayectoria de los grupos peronistas no es buen indicio en este sentido

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Sobre el autor

Maria O'Donnell. Periodista, licenciada en Ciencia Política, trabajó en dos diarios a lo largo de 15 años, fue corresponsal en Washington, y publicó dos libros políticos de actualidad (El Aparato y Propaganda K) Conduce La Vuelta por las tardes en Radio Continental.

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