Maria O´Donnell

Repsol YPF, un poco de historia

Por: | 09 de abril de 2012

   Primero, una breve introducción al tema.

   Repsol YPF, la principal empresa petrolera del país,está bajo fuego. A la compañía, propiedad en un 57 % de la compañía española Repsol, gobernadores de distintas provincias le han quitado quince concesiones en las últimas semanas, siempre con el aliento del Gobierno nacional y por presuntos incumplimientos en las inversiones. 

   El valor de las acciones sufrió un importante deterioro, y su cotización padeció también los rumores que indican que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner hará en breve un anuncio que cambiará las reglas del negocio.

   Hay muchas versiones circulando, pero todas van en la misma dirección: como la producción resulta deficitaria para las necesidades del país, y la importación de combustible desequilibra las cuentas públicas en un contexto de escasez de divisas, el Gobierno buscará incidir en forma mucho más directa en las decisiones de Repsol YPF, a través de la sanción de una ley con un nuevo marco de regulación para la actividad o con la compra de un porción significativa de sus acciones.

Brufau

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    Antonio Brufau, el presidente de Repsol, llegó en las últimas horas una vez más a Buenos Aires con la intención de encontrar una solución que ponga fin a la escalada.

 

Las reacciones, aquí y allá.

  El diario El País reflejó desde su página editorial una visión muy crítica sobre el accionar del Gobierno argentino con Repsol YPF. Un artículo titulado "El Tango del expolio" denunció la "arbitrariedad" detrás de la quita de concesiones, porque atenta contra la "seguridad jurídica" de las inversiones extranjeras y responde a una "suerte de delirio en contra de las inversiones extranjeras" que busca "un chivo expiatorio que pague las consecuencias políticas del encarecimiento de la energía", producto de "decisiones incompetentes, se ha producido un crecimiento desaforado de la demanda energética y una caída en picado de la producción" 

   Un segundo artículo, del mismo tenor, motivó una respuesta del diario oficialista Página 12, cuya línea editorial es un buen reflejo del pensamiento del Gobierno. El columnista especializado en temas de economía Alfredo Zaiat escribió:

   "(...)La debacle de la economía española es notoria, y sus grupos económicos, que se expandieron al exterior, con preferencia hacia Latinoamérica, pueden mantenerse a flote gracias a las extraordinarias ganancias que le reporta una región pujante, en especial Brasil, Argentina y Venezuela.

   (...) El editorial del conservador diario El País de España de ayer es la manifestación de esa decadencia, que se expresa así patética: afirma que el gobierno de CFK está “intentando esconder el fracaso de su gestión económica detrás de una fachada de nacionalismo”. 

   (...) Este editorial tiene el objetivo de defender los intereses de Repsol en la petrolera nacional YPF, compañía a la que “le están retirando arbitrariamente permisos de explotación en las provincias argentinas y sobre la que pende en los últimos meses un decreto de nacionalización”.

   (...) El modelo económico español se reveló un fiasco, está en una debacle cuyo fondo no es fácil advertir y el diario El País de Madrid observando la economía argentina trabaja gratis para la revista Barcelona".

      La revista Barcelona es una revista de mirada ácida sobre la realidad: Zaiat sugiere que la nota es material perfecto para la burla.

 

   Ahora, algo de perspectiva.

   Para quienes no somos expertos en la producción de hidrocarburos, el debate resulta complejo de seguir. Se discute, por ejemplo, si los niveles de inversión fueron o no los adecuados, si los accionistas priorizaron la extracción de dividendos sobre la sustentabilidad del negocio o si la caída de la producción responde a una mala política de regulación por parte del Gobierno o a la madurez de los pozos que explota Repsol YPF, todo con grandes cifras de por medio.

   En cualquier caso, repasar la historia de Repsol YPF puede resultar una tarea ilustrativa de cómo llegamos a este punto. La política de Néstor Kirchner (2003-2007) y desde entonces de Cristina Kirchner con la principal petrolera del país ha tenido muchas oscilaciones. Para ir hacia atrás, recomiendo la lectura de los textos de María Eugenia Estenssoro, actual senadora por la Coalición Cívica, y crítica tanto del Gobierno nacional como del manejo de YPF (sigla que responde a Yacimientos Petrolíferos Fiscales, de los tiempos en que era una empresa estatal) por parte de Repsol. 

Ma eugenia

  Antes de ingresar a la política, Estenssoro trabajó como periodista: estudió en la universidad de Columbia, en Nueva York y fue corresponsal en Argentina de la revista Time. Además, la historia de YPF es, también, la historia de su familia: su padre, José Estenssoro, fue el último director de la compañía antes la compra por parte de Repsol a mediados de la década del 90 (Carlos Menem privatizó la compañía en dos etapas, primero en forma parcial y luego ya en forma total). Siendo directivo de la empresa, en mayo de 1995, Estenssoro falleció en un accidente aéreo que aún hoy despierta sospechas para su hija.

    Cuando se discutía la compra por parte de Repsol, la actual senadora Estenssoro escribió:

    "(...) El martes 4, se cumplieron cuatro años de la muerte de mi padre, Pepe Estenssoro, quien como presidente de YPF llevó a cabo su transformación, y quien dio la vida, literalmente, en su afán por convertirla en una gran empresa. No sé si él hubiera podido frenar la embestida del Gobierno para que Repsol se quede con YPF, pero estoy segura de que mi padre hubiera librado una pelea dura, ruidosa y pública con el presidente Menem y su ministro Roque Fernández, en defensa de los intereses de YPF y de todos los argentinos. Por eso quiero dar a conocer lo que hay detrás de esta venta.

     (...) Si YPF es absorbida por Repsol, es probable que el país pierda una empresa que genera US$ 3200 millones al año en pago de impuestos, dividendos y regalías, y una tremenda fortaleza geopolítica como proveedor principal de hidrocarburos en América del Sur.

    (...) La privatización de YPF (parcial, que se había dado con anterioridad) dejó en manos del Estado una acción dorada ( golden share) , que le da un poder de veto especial para evitar tomas hostiles o copamientos contrarios a los intereses del país. Pero el Gobierno en lugar de guardián resultó ser el “zorro del gallinero”.

    Desperado por tapar el déficit fiscal, y con su afán privatizador, Menem vendió todo el paquete accionario de una empresa estratégica para el desarrollo del país (al Estado sólo le quedó el poder de veto para ciertas circunstancias y una representación casi protocolar en el directorio). Años más tarde, desde la presidencia, Néstor Kirchner promovió la "argentinización" parcial de la empresa a través del ingreso de un socio local, que terminó siendo la familia Eskenazi, carente de experiencia en el negocio de los hidrocarburos y sin fondos suficientes como para comprar el paquete accionario con fondos propios, pero bien conectada con el poder. Con ingenio, Brufau describió a sus nuevos socios como "expertos en mercados regulados". Sin embargo, el vínculo de la familia Eskenazi con los Kirchner se deterioró, así como las cuentas públicas, y los socios argentinos dejaron de ser un escudo protector para Repsol.

   En otro de sus textos, titulado "El vaciamiento de YPF, una política de Estado", Estenssoro agregó:

    "Hasta hace muy poco eran mejores amigos, casi de la familia, los Kirchner y los Eskenazi. Eran tan amigos que gracias a Néstor y Cristina, "Enrique, Sebastián y Matías" (como los llamaba cariñosamente la Presidenta en actos públicos) se convirtieron en dueños del 25% de YPF, la mayor empresa del país, sin tener experiencia alguna en la industria petrolera y sin poner un peso

   (...) La Presidenta podrá hacerse la sorprendida con YPF, pero el vaciamiento de la mayor empresa del país, y la consiguiente depredación de sus yacimientos, es el resultado directo del acuerdo de "argentinización" diseñado personalmente por Néstor Kirchner, que siempre estaba en todo, y refrendado por los funcionarios del actual gobierno, el secretario de Energía, Daniel Cameron, y Roberto Baratta, director estatal en YPF.

   (...)El contrato societario firmado por Repsol y el Grupo Eskenazi el 21 de febrero de 2008 -publicado desde entonces en la página de la Comisión Nacional de Valores (CNV)- obliga a los accionistas a distribuir el 90% de las utilidades anuales, cuando lo usual es el 25 por ciento. Este mecanismo permitió que "el amigo argentino" comprara su parte en la empresa con los dividendos de la propia compañía.

   (...) Pregunto: si se acordó retirar prácticamente el total de las ganancias cada año, ¿con qué dinero se esperaba financiar la reposición de reservas y la ampliación de la producción? Repsol aceptó el acuerdo sin protestar, porque así emprendía la retirada con los bolsillos llenos y silbando bajito. Además, esta práctica depredadora la utilizó en la Argentina desde el inicio. Entre 2003 y 2007 repatrió el 97% de las utilidades de la empresa. Toda esta información está en los balances públicos.

   Repsol, además, aprovechó la euforia generada por la "argentinización", para separar los activos del holding español de los de la petrolera estrictamente argentina. En el proceso, se quedó con todos los yacimientos que YPF había comprado en los 90 en Brasil, Perú, Ecuador, Estados Unidos, Indonesia y Rusia, cuando era una multinacional argentina controlada por el Estado nacional. Esos yacimientos hoy valen una fortuna, porque los compró a US$ 20 el barril de crudo, que hoy está a US$ 100.

   La "argentinización" fue una puesta en escena para ocultar una gran estafa. Los accionistas de YPF distribuyeron casi US$ 5000 millones en ganancias, endeudaron a la empresa en US$ 2300 millones, mientras las reservas y la producción cayeron sin parar. En estos cuatro años los Eskenazi recibieron cerca de US$ 1000 millones. Con eso ya repagaron gran parte de los US$ 2235 millones que Repsol y un consorcio de bancos europeos les prestaron para financiar el 25% de la petrolera. Si era gratis, ¿por qué no la compró el Estado?

  (...) La Presidenta se podrá hacer la indignada pero, con todo respeto, no es creíble. Toda la operatoria fue avalada por documentos públicos que fueron refrendados por los funcionarios y organismos responsables. El Gobierno no ha sido la víctima, sino el victimario".

 

 

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Excelente "copy and paste"... felicitaciones por la nota.

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Sobre el autor

Maria O'Donnell. Periodista, licenciada en Ciencia Política, trabajó en dos diarios a lo largo de 15 años, fue corresponsal en Washington, y publicó dos libros políticos de actualidad (El Aparato y Propaganda K) Conduce La Vuelta por las tardes en Radio Continental.

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