Maria O´Donnell

Proyecto Inocente

Por: | 07 de junio de 2012

   Aunque debió pasar más de siete años en la cárcel, Fernando Carrera tuvo suerte. 

   Tuvo suerte porque, además de su mujer, alguien más creyó en su inocencia y desconfió de la historia tal como la había contado la policía. 

   Creyeron en él dos abogados jóvenes. Creyó también el cineasta Enrique Piñeyro, quien filmó la película "Rati Horror Show" para exponer la debilidad de las evidencias que utilizaron para condenar a Carrera. 

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  Al cabo de siete años, entre todos lograron la Corte Suprema de Justicia ordenara (el pasado martes 5 de junio) revisar la condena que pesaba sobre Carrera: 30 años prisión por robo y homicidio. En menos de 24 horas, Carrera recuperó su libertad y anoche volvió a su hogar (link al fallo). 

 

En libertad  Toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario. En teoría. Porque él debió transitar el camino inverso: debió demostrar su inocencia, o al menos, que había sido injustamente condenado. 

   El caso demuestra la indefensión que puede padecer una persona si debe enfrentarse con la versión armada por uno o varios policías que manejan la recolección de pruebas y cuentan además con el respaldo de la institución, porque los jueces suelen darle mucho más crédito a la versión policial que a la del acusado.

   En la síntesis de presentación de la película "Rati Horrow Show", Piñeyro resume así la causa:

  "El 25 de enero de 2005 Fernando Ariel Carrera, un joven comerciante de 30 años, sin antecedentes penales, casado y con tres hijos, se encontraba en su auto a pocos metros del Puente Alsina, esperando que el semáforo le diera luz verde para cruzar desde Pompeya a Lanús. Al mismo tiempo, efectivos de la Comisaría 34 buscaban a tres ladrones en un auto blanco –ese era el único dato que tenían– que en la zona habían realizado dos robos. Al ver el Peugeot 205 blanco de Carrera, los policías, dispuestos a detenerlo, se dirigieron hacia él a bordo de un auto sin sirena ni insignia alguna que los identificara como de la Policía Federal.

   Lo que Carrera ve es un auto acercándose a toda velocidad con uno de sus integrantes –desaliñado, con pelo largo y barba– con medio cuerpo fuera de la ventanilla y blandiendo un arma de fuego. Temiendo ser asaltado, Carrera acelera y dobla hacia Capital. Pero ya es demasiado tarde.

   El policía dispara y el impacto le da de lleno en la mandíbula, dejándolo inconciente. Sin embargo, Carrera sigue manejando por automatismo y a bordo de su auto recorre 500 metros, atravesando la Avenida Sáenz. En el trayecto el Peugeot atropella y mata a tres personas –dos mujeres y un niño de seis años– y termina chocando contra una camioneta frente a la Iglesia de Pompeya. Los policías se bajan del auto, forman un abanico y disparan sobre Carrera. Desde el puente y hasta estos disparos finales, los efectivos policiales dispararon dieciocho veces contra Fernando Carrera. Ocho de esos disparos impactaron en su cuerpo".

   Carrera salvó la vida. Pero lo condenó el relato de la policía, que los medios replicaron bajo el título "La masacre de Pompeya". Un testigo resultó determinante: de nombre Rubén Maugeri, vecino de la zona y presidente de la Asociación de Amigos de la Comisaría 34.

    La hipótesis de la película es que Carrera fue incriminado para tapar un pésimo procedimiento policial, que provocó la muerte de tres personas inocentes, que surgió de un error (la confusión entre Carrera y el delincuente) y que involucró el uso excesivo de las armas de fuego. 

   La película sugiere además que los policías quisieron rematar a Carrera para eliminar la evidencia de su error; también sostiene que ante la espectacularidad del caso, y con una sociedad muy necesitada de condenas rápidas en un contexto de extrema sensibilidad con la inseguridad que viven y perciben los ciudadanos, Carrera ya nunca más pudo defenderse. Su suerte estaba echada.

   Después de la condena por robo y homicidio, que le cayó en junio del 2007, su esposa encontró la comprensión de los abogados Federico Ravina y Rocío Rodríguez, que trabajaban en un programa contra la impunidad del Ministerio de Justicia. Los abogados desandaron gran parte del camino transitado hasta entonces por la Justicia: se cayeron los testigos que habían asegurado haberlo visto a Carrera disparar, también los que lo habían identificado como el autor del robo y nadie recordó haber escuchado sirenas durante la persecución.

Piñeyro

   Cuando entrevisté a Piñeyro en la radio, le conté que su trabajo en el caso Carrera me hacía recordar a un programa de la facultad de derecho de la Universidad de Columbia, de los Estados Unidos, cuyos alumnos revisan expedientes de prisioneros que se encuentran condenados a muerte, camino a la inyección letal. Casi siempre con la ayuda de exámenes de ADN, los estudiantes han logrado probar la inocencia de muchos, por lo general hombres de raza negra, que ya se encontraban desahuciados. 

  Piñeyro, un ex piloto con una familia de fortuna que se apasiona por el cine y por las causas en apariencia perdidas, me contó que la repercusión de su película y del caso Carrera fue tan grande que lo impulsó a contactarse con una organización no gubernamental llamada Innocence Project. La ONG, que también funciona en un ámbito universitario, ya ha logrado la liberación de más de 250 prisioneros en los Estados Unidos.

   Piñeyro se propuso importar la experiencia y crear en Argentina el Proyecto Inocente. Sumó a su idea al ex fiscal Manuel Garrido, ahora diputado por la Unión Cívica Radical (UCR), y juntos viajaron a San Diego para estudiar cómo se organizan allá para seleccionar los casos y cómo litigan para lograr la reapertura de los expedientes.

   Si nada falla, en poco tiempo debería debutar la versión local de Proyecto Inocente, que le daría a Piñeyro y al equipo de abogados que lo sigue la capacidad para canalizar los reclamos de los condenados que, enterados de su rol en el caso de Carrera, acuden a él con el último suspiro de esperanza.

 

Hay 6 Comentarios

las leyes de este pais no se estan empleando en las cortes de supuestas leyes condenan y acusan por lo que alguien dices o por circunstancias en cualquier pais del mundo votan un caso por falta de pruevas en contra de alguien. siempre vas a ver un crimen, pero tienen que haber pruevas seguras de quien lo hizo por estas razon esta condenando a muchas personas inocentes y si no contrata un buen abogado peor en el estado de florida te fabrican un caso rapido 2 meses despues de pasar algo buscan un culpable y comienzan a elaborar el caso caso f 06 9999 y caso f 11 16225 en ningunos de los dos existen pruevas ningunas en contra y lo arrestaron 2 meses despues de los crimenes. solo porque alguien dice. el primero en prision por 10 anos y el segundo en corte para juicio con un testigo.

A mí los que me dan miedo son la mayoría de los políticos, de la justicia y la polícía. Mezclados hacen un cóctel explosivo. Los diarios, informan, algunos en forma malintencionada y otros con cierta objetividad, pero no me juzgan ni me llavan presa. Además con el crecimiento de las comunicaciones tengo infinitas posibilidades de saber la verdad. No culpemos al mensajero.

María, el primero en denunciarlo fue el amigo Daniel Tognetti desde su programa (creo que en America 2).
A pesar de que el sea K y vos gorilona, deberías ser un poca mas veraz en lo que se relata.

Da miedo, la policía, la justicia, los medios...

Si ... sin duda la justicia es ciega .

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Sobre el autor

Maria O'Donnell. Periodista, licenciada en Ciencia Política, trabajó en dos diarios a lo largo de 15 años, fue corresponsal en Washington, y publicó dos libros políticos de actualidad (El Aparato y Propaganda K) Conduce La Vuelta por las tardes en Radio Continental.

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