Maria O´Donnell

Sobre el autor

Maria O'Donnell. Periodista, licenciada en Ciencia Política, trabajó en dos diarios a lo largo de 15 años, fue corresponsal en Washington, y publicó dos libros políticos de actualidad (El Aparato y Propaganda K) Conduce La Vuelta por las tardes en Radio Continental.

El riesgo autoritario

Por: | 30 de mayo de 2013

Aunque a la presidenta no le guste hablar de fin de ciclo, las elecciones legislativas de octubre cerrarán una etapa. Después de la renovación del Congreso, a Cristina Kirchner le quedarán por transitar los últimos dos años de mandato que le permite la Constitución. Cómo será la transición permanece una incógnita.

Pero, a medida que se acerca el final del proceso que arrancó en el 2003 con la presidencia de Néstor Kirchner, la presidenta no emite señal alguna de estar pensando en un recambio ordenado; en cambio, aparece lanzada a concentrar cada vez más poder en su figura y en el Ejecutivo, en detrimento de otros poderes de la República. 

Mientras tanto, el modelo económico que le entregó sucesivos triunfos electorales muestra signos claros de agotamiento. Pero Cristina Kirchner se resiste a revisar políticas que, si fueron adecuadas para la crisis que marcó el nacimiento del kirchnerismo, han perdido su eficacia; ignora problemas tan evidentes como la inflación. Las respuestas son elaboradas por un equipo de cinco funcionarios, ninguno de los cuales ejerce las funciones cabales que le corresponderían a un ministro de Economía.

De un tiempo a esta parte, cualquier proyecto de ley que llega al Congreso enviado desde la Casa Rosada es aprobado en cuestión de días y sin sobresaltos. Tal vez previendo que la relación de fuerzas puede variar en diciembre (sobre todo en la Cámara de Diputados), la presidenta avanzó en los últimos tiempos con un conjunto de reformas del Poder Judicial, que entre otras cosas, permite a las mayorías circunstanciales controlar al Consejo de la Magistratura, el organismo que participa en la designación y remoción de los jueces. (En archivo de este blog, un texto llamado "Mayorías" con más detalles.) 

De paso, y justo cuando las sospechas de corrupción surgen por primera vez en la agenda de la opinión pública como un tema que lastima al Gobierno, la presidenta eliminó el último de los mecanismos de transparencia que exigía a los funcionarios del Ejecutivo, cada año, rendir detallada cuenta de la evolución de sus patrimonios ante la Oficina Anticorrupción. (Ver: "La transparencia es puro cuento")

En este contexto, muchos dirigentes opositores han planteado que lo que está en crisis, o extinguida, es la democracia misma.

Elisa Carrió, previsible, entregó el diagnóstico más dramático: "Estamos técnicamente en una dictadura. La señora Cristina Kirchner dijo que no hay más Justicia y no hay más medios". El diario La Nación trazó desde su página editorial un paralelismo -a mi gusto, desafortunado por muchas razones- entre los tiempos que corren y los inicios del nazismo. Desde el radicalismo, Ricardo Alfonsín señaló con mayor austeridad: "Este es un gobierno autoritario y populista que se caracteriza por destratar y violentar a las instituciones".

En el debate sobre la relación entre democracia y república, sobre la diferencia entre un sistema democrático y otro autoritario, ahora muy de moda en medios periodísticos, una referencia ineludible para la academia y la ciencia política -y muy especialmente para mi- es el trabajo de mi papá, el politólogo Guillermo O' Donnell.

Papa

Mi viejo falleció hace un año y medio, y lo extraño de muchas maneras. Con toda esta discusión, busqué uno de los pocos textos anclado en la coyuntura que aceptó escribir por encargo (le costaba acotar una idea a un número limitado de caracteres, y sentía que la frecuencia atentaba contra la profundidad y la calidad de su producción): una reflexión sobre los liderazgos y las presidencias de Néstor Kirchner y de Hugo Chávez en Venezuela.

El artículo, publicado en el diario La Nación en mayo del 2009, me impactó -leído cuatro años más tarde- por su estricta actualidad. 

Para lectores no familiarizados con su producción académica, el texto empezaba con una rápida definición de las "democracias delegativas", que había aplicado en los años '90 a las presidencias de Carlos Menem y de Fernando Color de Mello.

"Se trata de una concepción y una práctica del poder político que es democrática porque surge de elecciones razonablemente libres y competitivas; también lo es porque mantiene, aunque a veces a regañadientes, ciertas importantes libertades, como las de expresión, asociación, reunión y acceso a medios de información no censurados por el Estado o monopolizados"

Decía que los líderes de estas democracias, por lo general surgidos de crisis graves -como había ocurrido con Menem después de la hiperinflación y con Néstor Kirchner tras el estallido de la convertibilidad- entienden la representación como una delegación del tipo cheque en blanco y no conciben la necesidad de ningún tipo de contrapeso. 

"Creen tener el derecho -y la obligación- de decidir como mejor les parezca qué es bueno para el país, sujetos sólo al juicio de los votantes en las siguientes elecciones. Creen que éstos les delegan plenamente esa autoridad durante ese lapso. Dado esto, todo tipo de control institucional es considerado una injustificada traba; por eso, los líderes delegativos intentan subordinar, suprimir o cooptar esas instituciones.

(…) Sus seguidores (en el Congreso) repiten escrupulosamente el discurso delegativo: ya que el presidente ha sido elegido libremente, ellos tienen el deber de acompañar a libro cerrado los proyectos que les envía "el Gobierno". Olvidan que, según la Constitución, el Congreso no es menos gobierno que el Ejecutivo; producen entonces la mayor abdicación posible de una Legislatura, conferir (y renovar repetidamente) facultades extraordinarias al Ejecutivo.

En cuanto al Poder Judicial (en el caso nuestro, a contrapelo de buenas decisiones iniciales en la designación de miembros de la Corte Suprema y reducción de su número), se van apretando controles sobre temas tales como el presupuesto de esa institución y, crucialmente, las designaciones y promociones de jueces. 

Asimismo, con relación a las instituciones estatales de accountability (rendición de cuentas), auditorías, fiscalías, defensores del pueblo y semejantes, se apunta a capturarlas con leales seguidores del presidente, al tiempo que se cercenan sus atribuciones y presupuestos. Todo esto ocurre con entera lógica: para esta concepción supermayoritaria e hiperpresidencialista del poder político, no es aceptable que existan interferencias a la libre voluntad del líder. Por momentos, el líder delegativo parece todopoderoso. Pero choca con poderes económicos y sociales con los que, ya que ha renunciado en todos los planos a tratamientos institucionalizados, se maneja con relaciones informales. Ellas producen una aguda falta de transparencia, recurrente discrecionalidad y abundantes sospechas de corrupción.

En verdad, ese líder no puede tener verdaderos aliados. Por un lado, tiene que lidiar con los nunca confiables señores territoriales. Ellos deben proveer votos, así como un control de sus territorios que, sin importarle demasiado al líder cómo, no genere crisis nacionales. Por supuesto, los gobernadores (no pocos de ellos también delegativos, si no abiertamente autoritarios) pasan por esto facturas cuyo monto depende del cambiante poder del presidente; así se pone en recurrente y nunca finalmente resuelta cuestión la distribución de recursos entre la Nación y las provincias.

En cuanto a los colaboradores directos de estos líderes, ellos tampoco son verdaderos aliados. Deben ser obedientes seguidores que no pueden adquirir peso político propio, anatema para el poder supremo del líder. Tampoco tiene en realidad ministros, ya que ello implicaría un grado de autonomía e interrelación entre ellos que es, por la misma razón, inaceptable".

Y cuando la crisis asoma -y asoma también el final, como ocurre ahora, me atrevo a pensar- los rasgos de este tipo de liderazgos se acentúan:

"Desde su creciente aislamiento, el líder reprocha la "ingratitud" de quienes, luego de haberlo aplaudido, ahora resienten la reemergencia de graves problemas y las maneras abruptas e inconsultas con que intenta encararlos (si no negarlos como malicioso invento de condenables intereses expresados en los nunca tan molestos medios de comunicación). Este es un estilo de gobernar que corresponde rigurosamente a la constitutiva vocación antiinstitucional de la democracia delegativa.

De hecho, el líder tiende a adoptar un mecanismo psicológico bien estudiado, típico de estas situaciones: no logra distinguir caminos alternativos y se aferra a seguir haciendo lo mismo y de la misma manera que no hace mucho funcionó razonablemente bien. (…)  El líder ya no vacila en proclamar que el principal contenido de toda la oposición es ser la antipatria, de las que nos quiere salvar. La imagen asustadora del retorno a la crisis de la que nació su gobierno -el caos- aparece en su discurso. En cuanto a la oposición, tiende a aglomerar, entre otros, a sectores sociales y actores políticos que aquél justificadamente criticó. De allí resultan incómodas compañías, intentos de diferenciación y apuestas en pro y en contra de la polarización que impulsa el líder delegativo.

(…) En la lógica delegativa, las elecciones no son el episodio normal de una democracia representativa, en las que se juegan cambios de rumbo, pero no la suerte de gestas de salvación nacional. Para una democracia delegativa, hasta las elecciones parlamentarias adquieren auténtico dramatismo: de su resultado se cree que depende impedir el surgimiento de poderes que abortarían esa gesta y devolverían el país a la gran crisis precedente. Hay que jugar todo contra esta posibilidad porque, para esta concepción, todo está realmente en juego. Es importante entender que estos argumentos no son sólo recursos electorales; expresan auténticos sentimientos".

Manifestaba ya en el 2009 "una honda preocupación" sobre el devenir del sistema político en la Argentina, creía imprescindible avanzar en la construcción de una democracia representativa, pero advertía enormes dificultes y riesgos:

"Uno de los riesgos de la democracia delegativa: en respuesta a la crispación que produce a su líder la para él/ella injustificable aparición de aquellas oposiciones, le tienta amputar o acotar seriamente las libertades cuya vigencia la mantienen en la categoría de democrática. Que este riesgo no es baladí se muestra en el desemboque autoritario de Fujimori en Perú y de Putin en Rusia, y en el similar desemboque hacia el que hoy Chávez empuja a Venezuela. Felizmente, la Argentina no tiene las condiciones propicias para ese desenlace, pero no es ocioso recordar que la democracia también puede morir lentamente, no ya por abruptos golpes militares sino mediante una sucesión de medidas, poco espectaculares pero acumulativamente letales".

El blanqueo de Moreno

Por: | 14 de mayo de 2013

 

 

Como efecto del blanqueo, Guillermo Moreno emergió de las sombras transformado. Secretario de Comercio Interior desde el año 2005, controla de manera personal cada vez más asuntos: exportaciones e importaciones, la liquidación de divisas, los precios y las estadísticas. Aunque poderoso, el público le conocía más los modales que la voz, porque no concedía entrevistas de ninguna especie. 

La semana pasada, cuando funcionarios del equipo económico salieron a defender los proyectos para atraer dólares no declarados a cambio de un bono al 4% anual o de un certificado para inversiones inmobiliarias, Moreno se sumó al grupo y acaparó la atención con sus argumentos excéntricos y un estilo renovado.

Habíamos visto a Moreno retratado en imágenes con guardaespaldas corpulentos, con la patota que intervino al INDEC (el instituto nacional de estadística que ya nunca más produjo estadísticas confiables), con el cotillón Clarín-miente, y cuando le hacía el gesto de que le cortaría el cuello a su joven compañero de gabinete Martín Lousteau. La semana pasada lo escuchamos por primera vez explayarse en público. 

Participó de una conferencia de prensa, pasó por el Congreso y el domingo a la noche "debutó" en 678, el programa de propaganda política en "la televisión pública". Ya no era el mismo: habló del paraíso, de la felicidad, de la alegría y de la conquista de la suegra, aunque insistió también con la clásica línea dura contra Héctor Magnetto, Clarín y la oligarquía exportadora. 

Ricardo Echegaray, el titular de la AFIP (la agencia nacional de recaudación de impuestos) también participó del programa que marcó el estreno de Moreno en Canal 7, pero apenas pudo meter bocado y sus gestos dejaban adivinar algo de impaciencia por haber quedado reducido a la intrascendencia. 

Aquí una síntesis de los conceptos del secretario de Comercio en 678, celebrados algunos por carcajadas del panel y otros rematados con elogios del conductor Jorge Dorio, quien se declaró impactado por la claridad y la simpatía de Moreno.

Inflación alta gama

"La canasta que utiliza el CEMA (Centro de Estudios Macroeconómicos de la Argentina), de Carlos Rodríguez, que a la vez que fue viceministro de Roque (Fernández, con Carlos Menem) es una canasta para ejecutivos (…) Una inflación del 20 (por ciento) para ejecutivos que comen en Puerto Madero, que veranean en Cariló, que en general tienen autos de alta gama, cuya ropa también es de alta gama, porque tienen un ingreso de alta gama. De la misma manera que digo que esa tasa (…) me parece razonable para ese sector social, en el agregado de la Argentina, la que publica el Indec también me parece la acertada, porque ahí empata en otros estamentos".

La pesificación de la economía, los caminos del Señor y el paraíso

"Los caminos del Señor no son una línea recta (…) la pesificación  es el objetivo estratégico, igual que el paraíso. Pero los caminos para llegar son sinuosos (…) no tenga duda que estos dos instrumentos (blanqueo vía bonos y vía certificados para inversiones inmobiliarias) tienen el objetivo de la felicidad de los pueblos y la felicidad de la patria". 

Plata del choreo versus plata de los desaguisados (y la omisión del blanqueo del 2009)

"Tantos años de desaguisado macroeconómico que le hicieron a usted atesorar en dólares no significan que usted sea un delincuente. No es la plata del choreo, como dijo un periodista del diario de (Francisco) De Narvaéz (El Cronista) (…) No estamos diciendo la plata producto de hechos delictuales... La plata de hechos delictuales esté blanqueada o no esté blanqueda sigue siendo plata ilícita generada por delincuentes de hechos delictuales. Estamos diciendo de estas actividades que se desarrollaron en una economía complicada desde el '60 hasta el 2003 (…) exteriorice la plata y si la quiere exteriorizar en bonos le damos un premio del 4 % anual". 

La felicidad, la suegra y los dólares.

"A su vez le decimos: mire, usted que tiene que tiene comprarle la casa a su hija que se casa, y tiene unos dólares (…) no queremos que sigan circulando esos dólares porque hay una decisión estratégica de fortalecer el peso. Ponga esos dólares en esos bancos, agarre este certificado, vaya, compra la casa sin inconvenientes y esto empieza a circular, con todo lo que eso significa en el mercado de la construcción y en el mercado inmobiliario. Porque la alegría, la alegría, es contagiosa, ustedes lo saben. Una persona que está buscando una casa está feliz tres meses antes de buscar la casa y está feliz tres meses después que se mudó, al margen de todos los changuistas que están felices: el cerrajero, el que pinta, el que puso… el que enceró y hasta la visita de tu suegra tiene otro cariz si te pudiste mudar (…) Ellos quieren que en vez de pedirle a la suegra, que ya es difícil, se lo tengas que pedir al peor de todos, que es el banquero. ¡No! la verdad es que es preferible pedirle a la suegra."

Papel Prensa y el destino de Magnetto.

"Por primera vez se produjo una división entre los grandes exportadores, la oligarquía argentina dueña de la soja, que beneficia al proyecto nacional. Eso ha frenado la hipótesis de cambio institucional producto del desgobierno que ellos querían generar. A su vez, anclado en el jefe de cierto grupo económico, que sabe que tiene un destino fijo, porque se apropió de una empresa en la sala de torturas. Tiene las manos manchadas de sangre. Tarde o temprano ese crimen de lesa humanidad en este país va a ser juzgado y él es el principal responsable".

Una batalla ganada y la que sigue.

"(Todo esto) estaba también articulado con lo que nos pasaba en el sistema financiero con este famoso dólar blue y algunos otros temas de movilizaciones, caceroleos y demás. Era el cóctel explosivo. Desarmamos el esquema de base, que tenía que ver con que no me vendan la soja para no tener los dólares en el Banco Central. Ahora generamos estas políticas que tienen estos efectos claros y contundentes y después tenemos que salir a militar con todas las fuerzas para ganar las elecciones".

 

El secretario habló gran parte del programa encuadrado en un zócalo que decía: la demonización de Moreno. Dorio lo despidió así: "¿Cómo alguien que reivindica a la suegra no va a ser una forma de demonio?".

Coimas (en la Aduana)

Por: | 07 de mayo de 2013

Ralph

Ricardo Echegaray, el titular de la AFIP, la agencia de recaudación de impuestos, que es a su vez  jefe de la Aduana, no le había dado la menor importancia a un hecho documentado de pago de coimas a funcionarios públicos que trabajan bajo su conducción.

Hace un par de semanas, Ralph Lauren, empresa multinacional de indumentaria y perfumes, admitió que había sobornado funcionarios de la Aduana argentina y se dispuso a pagar un millón 600 mil dólares en multas con tal de evitar un juicio que le podía entablar el Departamento de Justicia de los Estados Unidos por violar la ley que prohíbe a las compañías que cotizan en bolsa el pago de coimas en el extranjero.

Echegaray redujo todo el episodio a una estrategia de Ralph Lauren para justificar el cierre de sus tres locales de venta al público en Buenos Aires (uno en la elegante avenida Alvear, otro en las Galerías Pacífico y un tercero en el Unicenter de Martínez). La empresa había anunciado en agosto del 2012 una suspensión "temporaria" de las operaciones en el país debido a las crecientes trabas a las importaciones que impuso el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. 

"Ralph Lauren utiliza a la Aduana para justificar el vaciamiento de la empresa", sentenció Echegaray. El juez en lo penal económico Jorge Brugo entendió sin embargo que el hecho ameritaba al menos una investigación preliminar y citó al titular de la AFIP como testigo: lo espera mañana a las once en su despacho.

El juez debería sumar otro caso más: entre las compañías sujetas a regulaciones de los Estados Unidos, Ralph Lauren no fue la única que admitió (allá) haber pagado coimas (acá). La empresa petrolera Helmerich & Payne (H&P) -perfora pozos en Salta, La Pampa y en la región patagónica- también reconoció ante una comisión llamada Security Exchange Commission (SEC) haber realizado pagos ilegales.

Según admitió a la SEC, H&P destinó 166 mil dólares en coimas entre los años 2004 y 2008 para acelerar trámites de exportación e importación, y para ingresar por la frontera mercadería no permitida por las normas vigentes. 

A lo largo de un período similar, entre el 2005 y el 2009, Ralph Lauren asignó 593 mil dólares con fines parecidos: agilizar el ingreso de la mercadería, a veces sin haber completado los formularios requeridos, y en otros casos, para evitar inspecciones que podrían haber detectado el contrabando productos no autorizados. 

Al mismo tiempo, Ralph Lauren "adornó" a tres altos funcionarios argentinos (que no identificó por nombre ni cargo) con regalos de la marca: recibieron desde perfumes hasta carteras y otros productos con un valor de mercado que en algunos casos trepaba hasta los 14 mil dólares. Convendría investigar de quiénes se trata: un funcionario no puede conceder un "favor" a un particular a cambio de regalos de ninguna especie, y si eso ocurre, incurre en el delito de dádivas.

Tanto H&P como Ralph Lauren "tercerizaron" la coima: los pagos, según detallaron ante la SEC, se hicieron a través de los despachantes de aduana contratados para completar los trámites, y figuraron en las facturas que las filiales locales presentaron a sus casas matrices bajo un rubro vago (del tipo "costos adicionales" o "costo extra"). 

Conocemos algunos detalles de los casos porque tanto H&P como Ralph Lauren llegaron a un acuerdo con la SEC (los links derivan hacia la versión en inglés de los mismos) y pagaron una multa a cambio de no ser demandadas por incumplimiento de la ley que prohíbe a las compañías que cotizan en bolsa en los Estados Unidos pagar coimas en países extranjeros (Foreign Corrupt Act, en su designación en inglés).

Parte del acuerdo entre empresas y la SEC es de carácter público, aunque nunca mencionan por su nombre a los extranjeros envueltos en el caso. El Departamento de Justicia persigue el pago de coimas en el extranjero, entre otras cosas porque supone una forma de competencia desleal para obtener un negocio, pero no tiene competencia ni se interesa por identificar a los extranjeros que reciben la coima. Si el país donde se produjo el ilícito está interesado en perseguir el caso, debe solicitar la información y exigir colaboración de las empresas.

Son procedimientos bien conocidos en Estados Unidos, aunque Echegaray haya pretendido presentarlo como una estrategia artera de Ralph Lauren, y la SEC publica casos que ocurren en el mundo entero de manera casi rutinaria.

A cambio de no ir a los tribunales, Ralph Lauren aceptó pagar dos multas, una la SEC, otra al Departamento de Justicia, por un monto total de 1 millón 600 mil dólares (una manera de calcular el monto de la multa consiste en estimar los beneficios que obtuvo la compañía con el negocio que llevó adelante); y H&P debió pagar un monto apenas menor (las multas combinadas sumaron algo menos de 1 millón 380 mil dólares).

De manera insólita, Echegaray consideró que no tenía nada que revisar. "Los despachantes de Aduana que intervinieron en las operaciones de comercio exterior entre 2005 y 2009 no son funcionarios públicos de esta administración ni del Estado Nacional. Son profesionales privados contratados por la propia compañía que cumplen un rol de auxiliares del comercio exterior, similares a la tarea que desarrolla un asesor contable", dijo el titular de la AFIP. 

Resulta obvio que, sin la complicidad de funcionarios públicos, ningún despachante privado podría jamás ingresar de manera ilegal un container en la Aduana.

Pero, si fuese por el titular de la AFIP, no habría nada que investigar. Tal vez Brugo se interese en pedir los datos en Estados Unidos.

El País

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