Recóndita Armonía

06 jul 2016

¿Cuál es su himno preferido? (II)

Por: Rubén Amón

No termina uno de comprender la iracundia de algunos lectores del post anterior sobre mi falta de respeto hacia el himno de Italia. Se llega a decir que me ha escocido la derrota de España en la Eurocopa. Y se me atribuye incluso una cierta italofobia.

Carece de sentido esta conclusión, no ya porque mi hijo es italiano -¿acaso soy Saturno?- o porque he vivido en Italia profesional y vocacionalmente, sino porque un melómano no puede permitirse esta clase de aversiones ni de vacilaciones. Qué sería de nuestras vidas sin Monteverdi y sin Verdi. Cuántas de las horas más dichosas de nuestra existencia se las debemos a Vivaldi, o a Corelli. ¿Cómo podríamos justificar la adhesión al belcantismo (Rossini, Bellini, Donizetti)? ¿Cuántas lágrimas nos ha arrancado Puccini? ¿Qué sería de la vanguardia sin la mediación de Maderna, de Nono, de Berio?

(Seguramente he cometido el error de citar nombres. Y surgirán los “haters” de sus cenizas para reprocharme el desliz de no haber nombrado a  Scarlatti, a Boccherini, o a Giordano, o a Leoncavallo, o a Pizzetti, o Respighi, o a Sciarrino. Por no hablar de los cantantes de ópera. O de los directores, desde Toscanini a Abbado).

El problema de Italia con su himno no lo he planteado yo. Forma parte de las polémicas recurrentes tricolores, igual que sucede con la aberración arquitectónica del la Piazza di Venezia, ya me entienden, esa maquina de escribir o esa tarta nupcial, que sepulta la perspectiva del Foro. Y cuya erección (no exageremos) proviene de la retórica del Risorgimento.

Vitorino

Decía que no he sido yo quien discute la idoneidad de un himno más cómico que serio. Diferentes personalidades, Pavarotti entre ellas, propusieron alternativas como el Va pensiero de Nabucco. Ya recordarán cuando el maestro Muti le otorgó un sesgo político. Y la interpretó en un bis como respuesta o reacción a los recortes de la Cultura.

 

Me gusta el Va pensiero y me parece sensato que Verdi represente la identidad patriótica, tanto por sus contribuciones a la unificación italiana -fue diputado- como porque las connotaciones políticas de algunas obras -transliteraciones de Juana de Arco o de Attila- se atienen por añadidura a una extraordinaria lucidez musical.

La popularidad de la música verdiana conseguía dirigirse al corazón de los italianos. Implicaba a todos ellos desde la transversalidad y se convertía incluso en propiedad del pueblo, tal como demuestra la transformación y adaptación del texto de los libretos al servicio de una propaganda que los austriacos no lograban deletrear. Se había visto sorprendido el maestro por la “instrumentalización” de su música. Le sorprendió que el exilio de los judíos fuera convertido en una metáfora del destierro italiano, pero hubo también un cierto oportunismo por su parte.

Verdi aportaba a Italia el himno de la cohesión. Italia aportaba a Verdi un horizonte en el que explayarse y le aseguraba el porvenir de un compositor sin atisbo de competencia. Lo explica Riccardo Muti en el libro publicado a propósito del reciente bicentenario”: “Verdi no tuvo al principio la intención de implicarse en la causa de la revolución. Simplemente sabía que ese tipo de música habría obtenido el favor del público porque correspondía a un estado de ánimo de la gente en un momento concreto”. “No debe olvidarse”, añade el director de orquesta napolitano, “que Verdi, igual que cualquier otro compositor, buscaba el éxito. Por esa razón, decidió en aquella época significarse con una música determinada y hacerse una reputación. Como hombre de campo agudo que era, había comprendido cuanto importante resultaba prodigar óperas de trasfondo patriótico”.

Hay 3 Comentarios

Con todos mis respetos hacia el comentario de F. Tostón de la Calle, quizás porque vivo en el extranjero, yo prefiero el pasadoble Suspiros de España, que ya en más de una ocasión un comentarista de Canal Sur, le proponía como himno y animaba a los poetas a crear un texto que se adatara a la música de este pasdoble para hacerlo Himno español. El actual, no lo puedo remedíar, me trae a la memoria tiempos afortunadamente ya pasados.

Hola, amigos. Voy a hacer honor a mi apellido por esta vez e insisto sobre la letra del himno de España que envié a este blog. Nadie se ha dignado hacer ni un comentario, ni para bien ni para mal. No sean perezosos, cántenlo y verán lo bien que cuadra con nuestro himno. Creo que es mucho mejor (la letra) que la que ganó un concurso hace unos años. Ahí se la repito:

ESPAÑOLES,
JUNTEMOS NUESTRAS VOCES
PARA CELEBRAR
EN PLENA LIBERTAD,
ESE DESTINO DE GLORIA Y HONOR
QUE NOS LEGÓ UNA HISTORIA
LLENA DE ESPLENDOR. (bis)

Me gusta el himno de Marruecos y de España

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Sobre el blog

La ópera no muerde. Como mucho, aburre. Aficiónese o síganos. O haga las dos cosas a la vez. Intentaremos que no se arrepienta.

Sobre el autor

Rubén Amón

Rubén Amón Podría haber sido barítono, podría haber sido pianista, pero el autor de este blog tuvo que resignarse a un teclado más limitado, el del ordenador, para dedicarse al periodismo y explorar, incluso, uno de sus ámbitos más minoritarios, sospechosos y hasta esnobistas: la ópera y la música clásica.

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