Red de Casas del Ministerio de Exteriores

La contribución de los Sefarditas a la Medicina Medieval

Por: Red de Casas

11 may 2016

Justo Medrano Heredia

El estudio de la medicina medieval ha sido algo tardío en nuestro País y mientras la aportación árabe ha sido más estudiada y divulgada, no así ha sido con la contribución de nuestros judíos sefarditas. La existencia de las comunidades judías en Hispania durante diversos períodos entre romanos, visigodos, omeyas, almorávides, almohades y cristianos, junto a sus propios conocimientos,  vino a condicionar  el devenir de su saber y quehacer en Medicina.

La medicina judía fue efectivamente esencial en todas y cada una de las fases traductoras de los textos filosóficos y  médicos  grecobizantinos  aportados por los árabes. En éste terreno y por su capacidad lingüística destacaron prontamente los hebreos, quienes  sobre todo a partir del s. X estuvieron presentes en los círculos e Instituciones traductoras, o  bien actuaron a nivel individual y no sólo en Toledo. Médicos y filósofos judíos sólos o con otros- árabes o cristianos-  tradujeron  textos o manuscritos del griego al árabe, del árabe al latín, castellano, catalán, provenzal y hebreo, acompañando al mismo tiempo  reflexiones propias de alto nivel.

La llegada al Ándalus de los almohades en el s. XII provocó la dispersión de los judíos y de sus conocimientos por los diferentes reinos cristianos.  A partir de ese momento las traducciones quedarían en manos de los eruditos de las comunidades judías, únicos prácticamente que dominaban aún el árabe. Elaboraron códigos normativos para una adecuada traducción, creando  frecuentemente términos y léxicos nuevos e indispensables junto a los originales, lo que facilitó la posterior difusión del conocimiento, no sólo por nuestra península, sur de Francia y norte de Italia, sino por toda la Europa cristiana. Durante los siglos XII al XV continuaron en estas  tierras traduciendo al latín, a las lenguas romances y al hebreo.

Junto a ello  escribieron obras  desde una mentalidad propia y distinta,  dirigidas a aspectos concretos de la medicina.   Por lo tanto además de traducir, asumieron, interpretaron y asimilaron el sistema racional de aquella medicina, creando una concepción positiva de la salud y de su mantenimiento. Con ello contribuyeron al cambio de mentalidad y  a que en el incipiente debate entre racionalistas y tradicionalistas,  la medicina fuese excluida de esa polémica.

Cuando fue creada la Universidad de Montpellier,  muchos profesores que eran judíos aportaron libros de sus extensas bibliotecas. A pesar de  ser excluidos del acceso a las Universidades  y de las dificultades sociales, los médicos judíos gozaron de un alto prestigio. Se integraron en el sistema de asistencia médica que se iba configurando en el s. XIII en los reinos ibéricos cristianos. Además de atender  enfermos en las alhamas, fuera de ellas  se ocupaban también de enfermos cristianos, quienes a pesar de las crecientes prohibiciones  continuaban  demandando  sus cuidados. Aunque  por aquello parezca paradójico,  ha quedado documentado, que cientos  de ellos  llegaron a ocupar plazas de médicos reales, de la nobleza y a ser  incluso médicos personales de obispos o arzobispos.

Cuando las Universidades por escasas o distantes no pudieron aportar el número suficiente de médicos para atender las necesidades de la creciente población, se originaron situaciones de desamparo y tensiones sociales. La Iglesia y los Municipios para atender a la población recurrieron sistemáticamente a los médicos judíos, quienes seguían formándose según su modelo abierto de enseñanza. Como los mejores profesionales médicos de aquellos momentos fueron ellos, los que mayoritariamente atendieron a nuestras gentes, a los que convivieron con ellos y necesitaron de sus atenciones.

La influencia y el prestigio de los intelectuales y médicos judíos se fueron extendiendo, por lo que se constituyeron en los verdaderos asimiladores del saber médico, de su traslación  y de su expansión primera  en la Europa cristiana. Tras su expulsión el número de judíos y  judíos conversos, que  en España, Nuevo Mundo y Europa destacaron por sus contribuciones médicas personales, siendo extenso es ya bien conocido. Con todo ello contribuyeron esencialmente al desarrollo posterior de las Ciencias médicas en el Renacimiento y a la nueva concepción de la medicina y también de la misma filosofía natural.

Justo Medrano Heredia es catedrático Emérito de Cirugía y vice-presidente de la Real Academia Medicina Comunidad Valenciana. Ofreció la conferencia “La contribución de los Sefarditas a la Medicina Medieval"  el pasado 3 de marzo en Casa Mediterráneo 

Hay 1 Comentarios

O sea, ellos árabes y los judíos eran nuestros. En el 711 puede, en 1200 ya no eran árabes. Eramos tan nuestros unos como otros. Dejemos ya de sembrar mentiras

Publicar un comentario

Si tienes una cuenta en TypePad o TypeKey, por favor Inicia sesión.

Sobre el blog

La Red de Casas es un instrumento de la diplomacia pública española, compuesto por Casa África, Casa de América, Casa Árabe, Casa Asia, Casa del Mediterráneo y Centro Sefarad-Israel. Su finalidad es fortalecer la cooperación política y económica, el diálogo intercultural, el mutuo conocimiento y los lazos de España con los distintos ámbitos geográficos en los que actúan. Este blog dará voz a las personalidades políticas, institucionales, sociales y culturales que participan en las actividades de las Casas y servirá para invitar a las actividades que se organizan. Web: www.reddecasas.es Twitter: @ReddeCasas.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal