Red de Casas del Ministerio de Exteriores

Nicène Kossentini: Los tiempos del arte

Por: Red de Casas

15 mar 2017

Christine Buci-Glucksmann


En el marco de la exposición Fugitive de Casa Árabe, querría analizar los tiempos del arte en la obra de Nicène Kossentini. Un tiempo plural hecho de memoria, de olvidos y travesías múltiples, que perfila una auténtica estética de lo efímero y de la “harmonía”.

Y es que efectivamente, en el marco de la globalización, hemos vivido una modificación de la condición de las imágenes que está transformando todas las disciplinas artísticas. Sumándose a los tipos de imagen analizados por Gilles Deleuze,  la imagen-acción y la imagen-tiempo, hemos asistido al nacimiento y multiplicación de lo que he denominado la “imagen-flujo”. Fluida en el presente y sin embargo archivada, se hace inseparable de una estética de lo efímero. Un efímero que no es el instante como corte en sección del tiempo, sino que refleja precisamente su paso, la modulación del tiempo que se ha vuelto patente entre todos los recovecos de la vida y la creación.

Sin embargo, es preciso distinguir dos modalidades de lo efímero. Un efímero melancólico, el de Hamlet, el del spleen de Baudelaire y de todas las melancolías del arte. Y un efímero positivo, cósmico y nietszcheano, cercano a lo que en Japón se denomina mujô: la impermanencia. Esta fragilidad de todas las cosas se abre a lo heterogéneo, a lo múltiple, y a todas las materias de la ausencia. Aferra el tiempo como un momento oportuno (el kairos griego) o el à propos de Montaigne. Y por consiguiente, abarca lo fluctuante, lo flotante, lo fugitivo como fuerza de arte. Ese es el tiempo del arte de Nicène Kossentini: una noción del deambular y de la relación donde los arraigos son solidarios y las raíces, rizomas.  Pues entre su país, Túnez, y Francia, Argelia, Bahréin y la Córdoba actual, Nicène Kossentini explora los recovecos de las culturas con sus temporalidades distintas.

Desde este punto de vista, me gustaría diferenciar tres tiempos en su obra:
1) el tiempo de la memoria y de la infancia, entre aparición y desaparición;
2) el tiempo de echar a volar y de la libertad, que responde a mi libro L’envol du papillon ou le mythe d’Icare revisité [‘El despegue de la mariposa o el mito de Ícaro revisitado’], y a la exposición de Sidi Bou Said en la galería de Selma Feriani (2014);
3) los tiempos cruzados de Fugitive en Córdoba, que nos propone una interpretación plástica compleja del arte de Al-Ándalus y de las “materias de la ausencia”. Lo que forma huella y signo, convergiendo con lo que Freud llamaba "lo pasajero”.

El tiempo de echar a volar y de la libertad

Un día, una mariposa blanca penetra en su taller, revolotea indefinidamente y muere.  Y precisamente esa mariposa se convertirá en el punto de partida de su exposición en la galería Selma Feriani y de nuestro encuentro, que adoptará la forma de un libro: L’envol du papillon ou le mythe d’Icare revisité [‘El despegue de la mariposa o el mito de Ícaro revisitado’].

La mariposa siempre ha sido la metáfora de la liviandad y de una libertad frágil. Las obras que se refieren a ello son incontables: los cuadros clásicos de las Vanidades, la mariposa seca de Picasso, el Sueño de la mariposa de Benjamin Perret, los híbridos de Miró o, más recientemente, de Damien Hirst. Una suerte de alegoría de la libertad que Nicène Kossentini explora a través de distintos soportes: fotografía, vídeo, escultura.  Un ojo icario, el mismo que yo desarrollé en mi libro L’œil cartographique de l’art [‘El ojo cartográfico del arte’].

Ícaro, desobedeciendo la prohibición paterna, rechaza los límites humanos y cosmológicos para practicar la libertad total del deambular. Se quemará las alas al acercarse al sol y caerá al mar. Un trayecto que abre un nuevo espacio a la mirada y al arte, entre lo humano y lo inhumano. Una mirada libre de perspectiva, una mirada cósmica dentro del aire y del mar. La mirada misma del alejamiento. Bajo el prisma de este mito de Ícaro revisitado, la mariposa se convierte en un transitante, un objeto furtivo en ingravidez, a la vez rápido, errante y fugaz.

Entonces, entre el desafío y el riesgo, entre el vuelo y la caída, se convierte en un motivo cristalino en el sentido de Gilles Deleuze. “La coalescencia de una imagen actual y de su imagen virtual”. Perdido en el vacío del cielo de las fotografías, está ahí, con las alas replegadas en la inmensa escultura transparente en el suelo. Una suerte de alegoría de la belleza, congelada en su impulso, que se abre a ese tiempo del deambular, “The errant moment” de Fugitive.

     
Fugitive o los tiempos cruzados: Casa Árabe,  2016.
   
Así que te encuentras en Córdoba, en la Casa Árabe, este edificio mudéjar con múltiples patios, y descubres la exposición de Nicène Kossentini,  Fugitive.

La huida, el deambular, pero también el viaje y la travesía. Y es precisamente esta travesía desde el arte andalusí y dentro del mismo lo que está explorando, en una especie de segundo Oriente, con sus livianas acuarelas y su vídeo.  

El arte islámico remite a rasgos y valores específicos que conectan motivos decorativos, entre los que se cuentan tres principales: lo geométrico de los polígonos triangulares y cuadrados; lo floral y vegetal, muy presente en el arte omeya; y el caligrafismo, legible o ilegible, que cubre las paredes de escritos coránicos. Todos estos motivos dibujan una unidad cósmica de ajaracas y arabescos, con cartuchos cerrados, secciones y una gran inserción arquitectónica. Toda una estética del ornamento, como analizó Oleg Grabar, que acabó eliminando el aspecto referencial en provecho del intermediario visual y la belleza. Porque aquí en Córdoba, en la Mezquita de los omeyas transformada en catedral, se comprende hasta qué punto los ornamentos idealizados, multiplicados, transfigurados, son los ornamentos de la Idea. Y por consiguiente, de lo sagrado, como el bosque de columnas hasta el infinito o el mihrab con su cúpula decorada en polígonos. Entonces, ¿cómo trabajar sobre este arte, siempre situado entre el movimiento y la eternidad?
     
Llegarás a la sala principal y contemplarás “The errant moment”.
Los polígonos de la geometría de Al-Ándalus se separan, se sobreimprimen y van cayendo, con gran ligereza, en nuevos motivos. Como si la geometría inicial, tan compleja, se deshiciera para mostrar mejor los intervalos y el vacío que lo sagrado había suprimido. Un deambular, el tiempo doble del deambular, que paradójicamente restituye el efecto visual del original y sus procesos. En esos azulados un poco desvaídos de la acuarela, el pasado está ahí, presente y ausente a la vez. En otros motivos más circulares, una misma composición-recomposición, con sus colores claros, nos traslada siempre al origen, al tiempo del otro. El tiempo de la gloria omeya de Córdoba, el tiempo de las tres culturas que materializó su sueño y su esplendor.  

Al reinventar una especie de imagen en negativo, estas obras recorren una poética del lugar y crean un elemento decorativo fluido y aéreo, que podría incluso cubrir páginas de manuscritos, como en el Diptyque Rawq al-Hamanah (El collar de la paloma).  

Se parte de dos páginas del manuscrito El collar de la paloma de Ibn Hazm, uno de los textos más hermosos de la cultura árabe-andalusí. Ibn Hazm, el poeta de Córdoba, poeta comprometido, defensor de los omeyas y de su ciudad saqueada por la conquista bereber, tuvo una vida trágica. Perdió su casa, sus referencias, viviendo el sufrimiento y el exilio en Mallorca: “Entre los vivos me encuentro muerto de pesar, y la tristeza me ha sepultado en este mundo”.

Pese a todo, escribirá El collar de la paloma, un tratado amoroso en la tradición árabe del Libro de la flor. Amor a primera vista y amor del reencuentro, pero también amor de fidelidad.

Nicène Kossentini retoma dos páginas de ese manuscrito, manteniendo su formato, y las pone en un díptico. Recubierto de trazas de tinta rojo ladrillo, que crean un nuevo moteado, el manuscrito da lugar a un paisaje de olas, con algunos fragmentos de escritura por aquí y por allá. La idea de la huella, esa música y esa ausencia en la presencia lo ha invadido todo. Pasado de la escritura-recuerdo ilegible y presente de un viaje flotante, indeciso. Un nada sobre nada, que se convierte en todo.  

A partir de ahí, entre palabras y silencio, el vídeo Poem vuelve sobre ese tiempo doble que habita la obra de Nicène Kossentini. Sobre un mar casi estático, una boca trata en vano de articular los límites del sonido y del sentido, al igual que el díptico mostraba la materia presente-ausente de la escritura. Un espacio incierto que abre el tiempo. Un tiempo fuera del tiempo, creador de multiplicidades plásticas y conceptuales que se ensamblan, mezclan y entrelazan para alcanzar mejor la zona límite del des-ser de un inconsciente íntimo y cultural. En resumen: de la estética como ética.  

En un mundo de imágenes omnipresentes y de globalización liberal, el tiempo del arte acaba habitando esos nuevos posibles de lo imaginario que son los tránsitos de las culturas, sus intersecciones, sus huellas y sus presencias. Un tiempo múltiple, difractado, entre la disolución y la recomposición. Un arte del tiempo, que conjuga el Antaño con el Ahora en una exhalación, el momento errante en el que surge una estética de lo efímero. Dividido entre fascinación y pérdida, es lo efímero del arte, pero también de la vida. Fugitive, pues.


Este artículo de Christine Buci-Glucksmann, se enmarca en el acto inaugural de la exposición Fugitive, de Nicène Kossentini, que pudo verse entre octubre de 2016 y febrero de 2017 en la sede de Casa Árabe en Córdoba. 

Hay 0 Comentarios

Publicar un comentario

Si tienes una cuenta en TypePad o TypeKey, por favor Inicia sesión.

Sobre el blog

La Red de Casas es un instrumento de la diplomacia pública española, compuesto por Casa África, Casa de América, Casa Árabe, Casa Asia, Casa del Mediterráneo y Centro Sefarad-Israel. Su finalidad es fortalecer la cooperación política y económica, el diálogo intercultural, el mutuo conocimiento y los lazos de España con los distintos ámbitos geográficos en los que actúan. Este blog dará voz a las personalidades políticas, institucionales, sociales y culturales que participan en las actividades de las Casas y servirá para invitar a las actividades que se organizan. Web: www.reddecasas.es Twitter: @ReddeCasas.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal