18 feb 2014

Buceo en la Gran Barrera de Coral

Por: L. Pejenaute / J. Galán

'Nautilus pompilius'. / Reinhard Dirscherl

FOTOGALERÍA: Australia submarina

Cuando el cangrejo Sebastián cantaba las bondades de la vida bajo el mar a la sirenita no andaba desencaminado. El mundo terrestre parece aburrido después de dar vueltas por la Gran Barrera de Coral; el mayor arrecife de coral del mundo, visible desde el espacio. Aquí reina una calma que depende de tus aletas y de lo acompasado de tu respiración. Bueno, también de las miles de especies marinas que viven por y para esta abismal formación viva. Verlo era uno de los objetivos claros de nuestro viaje.

¿Se puede decir que la conoces? Ni en toda una vida. En una visita podrás rastrear solo algunas decenas de metros de coral de sus más de 2.300 kilómetros de largo. Y, sin embargo, será suficiente para toparte con más especies de las que puedas imaginar conviviendo en armonía: 1.700 tipos de peces, 3.000 variedades de moluscos, más de un centenar de especies de tiburón y rayas, 600 tipos de coral o una decena de animales en peligro de extinción, como la tortuga verde o el dugongo. Un tentador vecindario para cualquier amante de la naturaleza. Cómo resistirse entonces, cuando estás en el puerto australiano de Cairns, a la historia de los peces imposibles acariciándote con sus aletas.

El pez payaso y la anémona. / Getty

Lo cierto es que cuando luego llegas allí nada te acaricia, porque en realidad nada te hace caso a menos que molestes. Por molestar, podrías molestar a tortugas marinas, anémonas, almejas más grandes que tú, serpientes marinas o peces payasos... todas ellas especies que nosotros vimos en una sola mañana. Aunque claro, de hacerlo no merecerías estar en la Gran Barrera de Coral. No se va a eso.

Llegar es fácil, una abrumadora cantidad de agencias de viajes se ofrecen a llevarte en barcos tan rápidos como mareantes, en excursiones que duran una mañana o una semana. Su negocio se basa en exprimir la vida útil de los materiales o en hacer el paripé dándote un cacho de pan para los peces que hasta podrá ser mejor comida que el catering ofrecido a bordo. Pero también es cierto que la mayoría son profesionales preocupados por la conservación de ese mundo submarino de violetas, rojos, verdes hierba, ocres patata o azules celestes dignos de un viaje alucinógeno. El impacto del turismo (y de la industria minera) innegablemente afecta, pero la conciencia ecológica australiana lo limita.

La Gran Barrera desde el aire. / Don Fuchs

Las opciones para llegar son tan diversas como los corales; Cairns vive para la Gran Barrera. Se puede sobrevolar en helicóptero (para ver, por ejemplo, el arrecife corazón), alojarse en alguna de las islas del arrecife o viajar en barcos con suelo de cristal. No zambullirse es dejar la sorpresa en la línea del horizonte. Se distinguen tres niveles, partiendo de la regla de que los baratos van a los lugares más explotados:

Para quien no quiera bucear, el snorkel. La biodiversidad a medio metro de la superficie no tiene nada que envidiar a la de las profundidades, con el añadido de que, al haber más luz, se distinguen mejor los colores. En mar abierto, cada pequeña corriente te aleja del barco, y los atentos socorristas no cesan de llamar la atención a los tubos que investigan despistados a ras de las olas.

Para quien nunca ha buceado, pero quiere probar, un bautismo. La profundidad que se alcanza no pasa de la decena de metros. Pese a que la novedad del medio, la sensación y la inquietante posibilidad de que tus tímpanos revienten puede poner nervioso a más de uno, es inevitable disfrutar del ecosistema submarino una vez se controla la técnica básica.

Para quien ya tiene experiencia como buceador. Los distintos barrios de la Gran Barrera están salpicados de puntos de inmersión. Desde expediciones con decenas de turistas a grupos reducidos, inmersiones nocturnas, de gran profundidad, atravesando cuevas submarinas, entre tiburones, mantas... y si tienes mucha suerte, hasta una tortuga marina gigante.

Para disfrutar como un submarinista, visita la FOTOGALERÍA.

 

Hay 12 Comentarios

Otra experiencia contada en primera persona por una novata que no pudo cerrar la boca ni bajo el agua!!!! Vale la pena, os dejo el enlace de Mi Velero Bergantínhttp://mivelerobergantin.wordpress.com/2013/07/16/la-gran-aventura-de-la-barrera-de-coral/

Que gozada volverla a vivir

Formando parte de la AEDE, su medio pretende hacer pagar a otros por su fracaso empresarial. Su pérdida de lectores quizás pueda deberse a no haber sabido adaptaros a las nuevas tecnologías o a los nuevos tiempos, como tantos otros oficios que ya han desaparecido, o quizás algo tan simple como no haber sido objetivo e imparcial y haberse preocupado más en ser un medio propagandístico de los políticos y lobbies que un medio informativo al servicio de la población. En cualquier caso desde hoy he bloqueado su medio para no acceder a él ni siquiera por error. Tampoco compartiré ninguna noticia que haga referencia a su medio. Podéis apoyar las tasas a quienes os suministran un flujo importante de visitas o podéis rectificar, lo mismo da, mi bloqueo permanecerá. Y si no valoráis la pérdida de un sólo lector entonces es que no sabéis en la situación en la que os encontráis.

Se la van a cargar en breve vertiendo toneladas de barro procedente de las minas.

si en caliente la experiencia de un día de buceo embarcado en uno de los barcos turísticos de Cairns puede parecer de lo mas intenso, el reposo de la memoria pone las cosas en su sitio... tratamiento de turismo masivo, unas inmersiones limitadas por la cantidad de gente mas o menos experta que se tira al agua y la necesidad de aborregarlas por seguridad y a la postre, la sensación de que los fondos coralinos accesibles por el turismo solo tienen el interés de venir a contarlo... para bucear, me quedo en Tarifa

Recuerdo las conchas gigantes... 1 tonelada de peso, 2 x 2 metros, sin exagerar... pasas la mano por encima, moviendo el agua, y se cierran de golpe... un toc seco bajo el agua... que no te pille la mano xq la tendrás q dejar allí...

Pues aunque me perdiese la inmersión, yo viendo essa imagen del helicoptero no me lo pensaría.

Qué envidia. Yo con ver un arenque con mis gafas ya me siento afortunado, como para encontrarme una tortuga.

Este paraíso está en grave peligro. Por favor dinfundan los planes del gobierno australiano para construir mega puertos mineros en medio de la zona que se supone Patrimonio de la Humanidad. Pese a la presion social y las constantes protestas, han seguido adelante. Toda la informacion: http://fightforthereef.org.au/

El link que deje abajo a las fotos de Manta Point es incorrecto, Este es el correcto http://dokodemodoorblog.com/2011/01/26/el-balneario-de-las-mantas/ Saludos

Otro lugar magnifico para el buceo: las islas Maldivas. Hay un lugar llamado Manta Point, una especie de estacion de limpieza para las mantas gigantes donde se pueden llegar a ver hasta decenas de ellas al mismo tiempo. Os dejo unas fotos

Queda un poco lejos de la realidad la definicion de Australia de Barden como Santa en Los Lunes al Sol, pero aun asi, y a lo que se refiere a paisajes bajo el agua, puede que sea de los pocos paises que ofrecen al buceador tamana diversidad de vida y escenarios marinos. En el mar y playas de Australia pasan cosas que muchas veces sorpreenden a los mas experimentados como el encuentro con un solitario delfin en una playa de Sydney enero pasado, cuando el animal,buscando diversion y compania, se acerco y estuvo por dos dias jugando con banistas y buceadores sin el mas minimo reparo. Para los que tengan interes aqui va el enlace del encuentro en youtube:
http://youtu.be/LlzT9PI1GWo

TrackBack

URL del Trackback para esta entrada:
https://www.typepad.com/services/trackback/6a00d8341bfb1653ef01a73d764fff970d

Listed below are links to weblogs that reference Buceo en la Gran Barrera de Coral:

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

El Viajero: Guía de Viajes de EL PAÍS

Sobre el blog

Del frío siberiano al calor tropical, devorando meridianos rumbo a las Antípodas. Porque se puede viajar de Europa a Australia sin coger un avión. Este blog pretende relatar lo vivido en una ruta en la que se cruzan personas, curiosidades, tradiciones y consejos. Cabe de todo, menos los atajos.

Sobre los autores

Leyre Pejenaute y Javier Galán

"Si te pusieses a cavar un agujero en el suelo, y cavases sin parar, acabarías llegando a Australia". La pequeña Leyre Pejenaute lo intentó con su pala de plástico, pero solo llegó a meter un pie. Sin embargo, la fascinación por esa idea nunca le abandonó. Quizás por eso se le quedó pequeña la carrera de Derecho, los periplos de ida y vuelta por Europa y América, las temporadas en Italia y Reino Unido y los diversos trabajos rutinarios frente a un ordenador. De lo que nunca se cansó fue de contar historias. Ahora se ha dado cuenta de que es más práctica una mochila que una pala. Y aunque tenga que dar un buen rodeo en lugar de ponerse a cavar, va a volver a intentarlo.

Si se acepta que los continentes son cinco, a Javier Galán solo le queda por respirar el aire de Oceanía. Ha dejado de planear los viajes en casa, porque sabe que un vistazo a una guía o una conversación en un hostal pueden darle un giro de miles de kilómetros a la ruta inicial. Le ha pasado en Europa, al sur de Sudamérica, en India y Estados Unidos. Estudió Derecho y Periodismo pensando que las hojas de papel se parecen tanto que se olvidan, mientras que lo que ocurre en tránsito se queda marcado. Ahora actualiza y alarga un viejo proyecto porque ha encontrado a una compañera; si lo llega a hacer solo se habría olvidado de hablar.

Eskup

Los blogs de el viajero

Archivo

junio 2014

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30            

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal