¿Nos lee alguien? ¿Y nos importa?

Por: | 21 de junio de 2009

Hacemos un alto en el camino para llegar a la sección "Parada para repostar". Esteban Hernández, periodista de La Vanguardia y Ruta 66, trae a este blog una reflexión que me parece muy interesante, y que hemos compartido en privado en más de una ocasión. Para los que somos periodistas o quienes se dedican a esto de la crítica musical, es un debate que nos enciende y nos apaga, nos posiciona en un lugar u en otro, pero sobre todo nos sirve para preguntarnos qué labor tenemos, si es que la tenemos.
¿Dónde se ubica el crítico musical hoy en día? ¿Sirve de algo ser crítico en el periodismo actual? ¿Críticos sobrevalorados, infravalorados o inexistentes? El otro día Enric Gónzalez, magnífico columnista de este periódico, aunque refiriéndose a la crítica en general dentro de los medios generalistas, hablaba de la necesidad de contar con un buen crítico. Y lo hacía a raíz del crítico de restaurantes de The New York Times. Os invito a leer la columna de Enric.
Pero a continuación nos quedamos con la reflexión de mi amigo Esteban Hernández. Periodistas, críticos, redactores jefes, lectores y músicos supongo tienen algo que decir al respecto. Hablamos de crítica y música, de periodismo y cultura.
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James McNew, bajista de Yo la tengo, me contaba hace unos días cómo, en muchos medios estadounidenses, escribir de música, como servir los cafés, no es más que un mal necesario camino de puestos periodísticos dignos. Y es algo que bandas como la suya lamentan especialmente: YLT pertenece a esa clase de grupos que ha podido disfrutar de una carrera dilatada, y en cierta medida exitosa, gracias al apoyo de unos cuantos críticos que consiguieron que el oyente reparase en una banda desconocida y la brindase su apoyo. Por desgracia para las nuevas generaciones, esa ascendencia sobre el receptor parece haberse perdido: ya no hay crítico que haga un éxito. Y es además mal común del campo cultural: tampoco en el cine o en la literatura un artículo elogioso o una reseña laudatoria parecen ayudar demasiado.
Hay quienes celebran ese cambio de modelo porque, dicen, es una señal de que ya no estamos ante la imposición del gusto por parte de periodistas que poseen el monopolio de la información. Gracias a las nuevas tecnologías, tenemos acceso directo a aquello que nos interesa, por lo que no necesitamos que nadie que nos imponga sus criterios. Por otra parte, hay periodistas que también se sienten liberados con este teórico nuevo modelo, ya que ahora no resulta imprescindible el conocimiento exhaustivo de un área concreta para poder escribir sobre ella, pudiendo así centrarse en lo esencial, contar historias. Desde esta perspectiva, la función del periodista cultural no es influir sino entretener.
Y a este mar de fondo se añade el elemento decisivo de las descargas. Cuando cualquier aficionado a la música (y es el caso del cine y de la literatura) puede entrar en un blog que, además de información precisa y una selección cuidada, incluye un enlace para descargarse gratis aquellas grabaciones de las que habla, ¿qué puede dar la prensa musical que mejore esa oferta (por muy ilegal que sea)?
Corre la sospecha de que el papel (es decir, el pago por los contenidos) durará sólo hasta que las generaciones socializadas en la adquisición del periódico desaparezcan, ya que los jóvenes sólo leen en internet y, por tanto, no aceptan más modelos que los gratuitos. Pero si a eso le sumamos que los blogs ya no sólo les ofrecen información y opinión, sino que además proporcionan el material en sí ¿queda algún sitio en el que pueda situarse válidamente la prensa musical?
Ante este nuevo terreno de juego, que generalmente se ha enfocado, de modo erróneo, como la pelea entre las nuevas y viejas generaciones de periodistas o como el enfrentamiento entre el papel y lo digital, conviene fijar el punto de partida. Esto es, repasar lo que sabemos:
1. En la estructura de los medios de comunicación, la palabra cultura ocupa el escalón inferior, y dentro de él, la música es la peor de las elecciones. No posee el capital simbólico acumulado por la literatura, tampoco el brillo distintivo del arte y ni siquiera cuenta con el glamour del cine. Así las cosas, no es raro que las noticias más relevantes sobre música se limiten a contabilizar las ventas o a sacar, como decía Diego A. Manrique, brillo a los muertos.
2. Es cierto que los medios de comunicación han perdido credibilidad, una situación que ha afectado notablemente a sectores especializados, pero también lo es que su ascendencia no ha decrecido. Quienes han perdido visibilidad y capacidad de llegada no han sido los medios, sino quienes forman parte de ellos. Prensa, radios y televisiones siguen siendo influyentes, quienes lo son cada vez menos son sus periodistas.
3. La responsabilidad de esta situación no sólo proviene de las nuevas exigencias de los medios de masas. Porque a la cuestión de fondo, qué podemos ofrecer para que la gente nos lea, no le hemos dado todavía la respuesta correcta. Si la pregunta principal es si estamos haciendo algo que pueda resultar especialmente interesante para el lector, la respuesta genérica no puede ser otra que la negativa.
Y es éste un asunto preocupante, en tanto señala buena parte de los males de la profesión. Empezando por los esquemas desde los que encaramos nuestro trabajo, siempre a la búsqueda de temas llamativos, paradójicos o extravagantes. Si un autor literario trabaja todas las noches de boy para ganarse la vida, entendemos que tiene una entrevista; si, por el contrario, se apellida López, es funcionario y ha descrito con precisión el alma humana en su libro, no hay tema.
Si un cantante viste con enorme gusto, enseguida le haremos un reportaje con foto; si escribe estupendas letras, que hablen de él en la red. Además, las reseñas de álbumes no suelen contener más que la descripción de los efectos que las canciones provocan en el crítico, a menudo amplificados mediante retorcidas metáforas; las crónicas de conciertos lo son mucho más de sociedad; y una gran mayoría de artículos sólo llevan dentro alabanzas del fan al artista o del autor a sí mismo.
Ciertamente, se puede llegar a un final satisfactorio por muchos caminos, también en el periodismo musical, por lo que hay muchas fórmulas de las que podemos echar mano para hacer un mejor trabajo. Pero quería reparar especialmente en una, fructífera y olvidada.
La música surge de un tiempo y un espacio que suelen darle su sentido. El R&R de los 50 no podría explicarse, entre otros factores, sin el potencial subversivo que tenían unos ritmos que evocaban sin tapujos el contacto carnal. Igualmente, las banalidades que entonaban muchos grupos de la Nueva Ola no pueden hoy ser percibidas sin rubor si no se entienden como fruto de una época que reaccionaba contra una politización excesiva y una atmósfera siempre trascendente.
Ellos querían pasarlo bien y letras tan kitsch como La tribu de las Chochoni lo único que hacían era llevar a la práctica ese deseo. Y, del mismo modo, tampoco podemos desvincular a un Corcobado o a un Nacho Vegas de las épocas en las que surgieron: su repliegue en lo íntimo era producto de un tiempo que encontró lo real en los sentimientos torturados. Esa intensidad de la vida interna era algo muy de la música de los noventa que todavía tiene su espacio.
Dicho de otro modo, la música siempre nos cuenta cosas. Y a menudo no las oímos, preocupados como estamos por el anecdotario, por las relaciones sociales, por señalar con el dedo la falta de gusto ajena o por mostrar al mundo que estamos por encima de él. Hay muchos caminos para llegar a buen puerto en esto de la cultura, pero tampoco parece mala idea que comencemos a prestar más atención a lo que la música nos dice. Aunque sólo sea porque el secreto para contar una buena historia reside en saber escuchar.
Texto: Esteban Hernández, periodista de La Vanguarida y Ruta 66.

Hay 22 Comentarios

No se como había ocurrido, pero este interesantísimo post se me había pasado. Me gustaría aportar mi granito de arena a esta reflexión compartida, aunque sea un poco tarde.Vivimos en la era de la superposición. Nada desaparece completamente, nada cambia del todo. La televisión no acabó con la radio, como esta no acabó con la prensa escrita, tal y como pregonaban los agoreros de la época de Marconi. En todos los niveles de la cultura (y yo diría que de la vida), de esta era en la que vivimos, ocurre de la misma forma: 1 Aparece una gran novedad (Internet, el CD, la producción industrial...)2 Esa gran novedad se extiende dominando y sometiendo el segmento de la sociedad que tiene relación con ella ( la cantidad de información disponible en el caso de Internet y el acceso libre a casi cualquier cosa, cultura, pornografía, conocimiento, etc..) 3 Se produce una especialización de "la cosa sometida", después un proceso en el que parecía condenada a la desaparición ( No hay ejemplo mejor que el vinilo o la producción artesanal como distintivo de calidad )4 Una parte de la sociedad asume, y a veces hasta cambia de nombre, esa especialización desarrollándola y dándole un nuevo impulso. Para mi no hay mejor ejemplo que lo ha ocurrido en los últimos años con el comic europeo y americano frente al Manga y el florecimiento de la novela ilustrada, que tantas maravillas esta consiguiendo. O de la poesía con la aparición del Spoken Word. 5 Una nueva gran novedad vuelve a aparecer y el ciclo empieza de nuevo. Si extrapolamos este proceso a la critica en general y a la musical especialmente, pienso que estamos entre el paso 3 y el 4, en ese momento justo en el que la saturación de contenidos y valoraciones por parte de casi todo el mundo en Internet, hace que mucha gente vuelva a buscar los críticos especializados, que por otra parte ya no pueden ofrecer los mismos contenidos que antes, ni de la misma manera. Así que espero que esta superposición del chorro inabarcable de información de Internet y la crítica especializada ( a veces obsoleta ), consiga desarrollar una nueva especialización, que le de un nuevo y floreciente impulso a eso que nos gusta tanto: La música popular. ¿Serán los blogs, la radio por Internet, un servicio boca-oreja en tu móvil o una nueva mezcla de todo eso en un nuevo aparato multimedia? No lo se, solo espero que al final, la cultura musical siga creciendo y multiplicándose con renovada vitalidad. En eso estamos, Saludos Hambrientos

"La doctrina según la cual sólo existe una verdad a la que deberíamos consagrar toda nuestra vida y un sólo método para alcanzarla y un único cuerpo de expertos cualificados para descubrirla e interpretarla (…) puede adoptar múltiples formas". Isaiah Berlin

Bueno, muy bueno.

Siempre fueron, son y serán necesarios los críticos, tienen la misión de investigar y hacer llegar a la gente las novedades del género que los ocupe. Claro que para cumplir su misión deben estar siempre bien informados y a la vanguardia, que luego difiera la opinión de ellos con la del público en particular, es otro tema.

Quiero transmitir que Esteban Hernández me ha pedido que os agradezca vuestras interesantes apreciaciones y reflexiones al respecto del texto. El gran debate que ha suscitado su reflexión con opiniones de todos los gustos y colores demuestra que es una realidad complicada, nada cerrada, a la que conviene hacer frente desde todos los frentes implicados con capacidad de crítica y ganas de que lo más importante prime por encima de lo demás: la difusión y conservación de la mejor música. Un abrazo a todos.

Muy interesante reflexion. Si, es posible que la critica musical no este demasiado bien vista y el periodismo musical denostado pero todavia se publican cosas muy interesantes. Lo importante es saber transmitr pasion por la musica y eso lo puedes obtener, yo al menos todavia lo hago tanto en revistas como Ruta 66, Popular 1 o This is Rock como en muchos blogs. Saludos

Bueno, la opinión de las personas que escriben en bloges, webs y foros es tan subjetiva como la de los críticos de los medios oficializados. Pero al menos sabemos que a éstos no le regalan discos y prebendas las discográficas. El universo Internet a cambiado tantas cosas que el mundo ya no parece el mismo. El rol del crítico está cambiando. No desaparecerá, pero la opinión de los aficionados anónimos –que escriben de lo que les gusta, dando su opinión y mojándose– con el tiempo desplazará al crítico erudito que sólo maneja información. Hace poco leí un libro sobre un estilo musical, básicamente reseñas de discos ordenados cronológicamente. El único interés del libro era saber que esos discos existían –o al menos eso quiero pensar para justificar el gasto. El discurso crítico estaba ausente y cada disco era presentado con unos textos de palabrería hueca que sólo parecía aspirar a llenar párrafos de palabras. Afortunadamente este tipo de crítica está desapareciendo gracias a Internet. Me sorprende el nivel de muchos bloges, el nivel de observación y la perspicacia de esos aficionados que escriben de lo que les gusta a cambio sólo de ser leídos y compartir con otros como ellos.Un saludo y estoy disfrutando mucho con el debate.

Fenomenal reflexion!Esto ha cambiado y esta cambiando tanto que en muchas ocasiones nos olvidabamos del protagonista real que es la musica.Todo lo que hace 15 años era normal hoy deja de serlo paulatinamente, internet y el universo blogger ofrece una oferta mas inmediata y mas gratuita. Subjetiva evidentemente de la persona que escribe en su espacio.Yo soy de la idea que crearte tu propio criterio sea en prensa escrita la cual puede encumbrara cosas que a uno le pueden resultar infumables, sea mediante blogs en los que en muchas ocasiones el fanatismo es palpable.Se trata de leer, pero sobretodo de escuchar y de sentir, de transmitir.... ¡De eso se trata la musica!. Es como el amor no a todo el mundo le puede sugerir la miusma persona, son sentimientos.Con el paso del tiempo y cuando ya has visitado muchos sitios y leido varias revistas tienes tu gusto mas o menos moldeado y sabes tambien quien puede promulgar con tus apetencias e inquietudes... Pero al final simepre eres tu el que escoge... Pero sobretodo, ¡eres tu el que siente!Saludos desde la ruta... La mia claro, ¡por poco ponemos la misma foto!

Yo creo que es importante tener referencias de gente de la que te fías de su criterio, ya sea por su trayectoria o afinidad de gustos. Eso no significa que tengas que seguir fielmente sus sugerencias, con el tiempo uno se va formando el suyo propio y se vuelve más selectivo. Pero en algunos críticos hecho en falta lo que comenta RaymonDouglas, termino un articulo o un post y me pregunto también..¿pero que coño he leído?.Por cierto, me ha parecido un buen articulo también, aunque para mi YLT sea un grupo sobrevalorado, pero bueno eso ya es otra historia.Un saludo.

Yo realmente felicito a internet y el panorama que nos presenta, ahí puedes encontrar información de lo que quieras, alguna buena, otra mala, en cambio leer a los mismos de siempre en el periódico me cansa, más cuando no confio en ellos y sus gustos, en mi país se miente mucho, se sobrevalora y se tejen redes de amistades, hay mucho engaño en los artículos a la hora de reseñar algo, yo no confio en lo que me dice el periódico, por eso me gustaría que aparecieran nuevos rostros e ideas, en cambio internet es una puerta abierta a la verdad del desconocido que da una opinión desde su perspectiva libre y auténtica, solo es cuestión de buscar la información. Adelante con internet.Mario.

Para tripolar: ¡gracias por la recomendación de "radio encibierta"!

Muy bueno el artículo, y estupendas las opiniones aquí vertidas por los lectores. Como dice Chema "qué buen debate". Unos aficionados a la música de esta categoría se merecen a su vez buenos críticos en los medios.

Que buen debate y articulo.Bien sabiendo y creyendo que los críticos(periodistas u otra profesion, para ser critico no hace falta ser periodista, se pude ser filosofo, o historiador o vease el caso Ramoncin y digo Ramoncin que no Ramón a proposito) son necesarios, en esta sociedad.Como lo son los médicos, los políticos o los sumilleres si hablamos de vino.La cuestión para mi, es, quien es bueno en la profesión que dice tener y ademas de eso ha de ser creíble,Consecuente y demás rollos que se piden a la gente que puede marcar tendencia o ser un determinado líder o un tipo de líder.Por que un critico escriba de lo que escriba, siempre lo hace o deberían hacerlo por que creen estar en posesión de la verdad.Y por muy bueno que este un vega sicilia y su calidad mas que demostrada de este vino, si no te gusta no te gusta, y te da igual las criticas y premios y reconocimientos que hay tenido ese vino.Luego se emplea la frase ya desgastada, de no se hizo la miel para la boca del asno, y ahí esta el error pensar que aquel que se atreve a disentir de la tendencia mayoritariamente reconocida se le suele tildar de ignorante o a veces mas, esa falta de respeto es lo que para mi define o debería definir a un buen profesional sea del campo que sea.Que por haber escrito un libro, o tener una inmensa discografia o desempeñar una profesión durante un montón de años, no tiene que presuponer que esa persona sea mas culto e inteligente que el resto de los mortales.Y a esto le añadimos que para gusto los colores,la libertad de elegir y opinar y que la música muchas veces es un estado de animo.Difícil entonces saber o mejor dicho decidir quien es buen critico o mal critico, y en estos tiempos digitales en que todo esta sujeto a critica y sobre todo a cambios vertiginosos(mp3, mp4, divx,google,blogs, redes sociales, Twitter,que iba a pensar que el Twitte pudiese servir para todo lo que esta sirviendo).Aquí si si que vale lo de renovarse o morir, por lo que es valido hoy, es muy probable que mañana no sirva.Buffffff que rollo he soltado, no se si se habrá entendido..... sorry

Que la crisis de las empresas periodísticas tradicionales no nos contagie. Ahora, y cada vez más, son necesarios los periodistas musicales. De golpe y porrazo la audiencia tiene acceso directo y gratuito a un catálogo musical prácticamente ilimitado y eso hace necesarios los prescriptores. La gente no se descarga música sin ton ni son, se descarga lo que le ha recomendado un amigo, lo que han leído en un periódico (bueno, en los periódicos la música popular apenas existe), lo que han oído en la radio, etc. Los guías son necesarios, pero eso sí, ya no vale sentar cátedra, ahora la crítica va acompañada de la escucha directa, y la crítica es más una recomendación y un diálogo que una charla de un enterao. Hay que encontrar el formato.Y que nadie se preocupe, que hay muchas historias que contar, y si se trata de música más.

A día de hoy, en un mundo tan globalizado como el de Internet, a los críticos históricos les ha salido competencia. Cada crítico tiene sus gustos y su criterio, valga la redundancia. Por ello distintos críticos desciben un disco de distinta manera, y el lector ahora puede elegir que es lo que prefiere leer entre una mayor gama que hace años.En definitiva que críticos buenos los hay si se buscan, e incluso más que antes... pero también es verdad que el número de críticos mediocres / malos es mucho mayor que antaño.

Qué interesante!Yo creo que hacen falta buenos críticos. Quiero decir que periódicos o revistas hay un montón y cada uno tira por su lado... los compras y sabes de qué te van a hablar antes de abrirlos, aunque en esos periódicos o revistas escriban muchos críticos diferentes, cada editorial sigue su linea... y muchos críticos sólo por escribir en papel ya se creen que tienen unos conocimientos superiores a los de sus lectores... y puede que sea así, pero tienen que ganárselos!Pocas veces nos fijamos en quién escribe una u otra crítica hasta saber de qué pié cojean o si lo que escriben es porque han tenido un día mejor o peor... hay excepciones, claro, hay críticos muy reconocidos en este país.En eso tienen una ventaja los blogs... te pasas una o dos veces por uno y ya sabes de que vá la historia y si vale la pena o no leerlo, si te interesa o no. Con la ventaja de que quien escribe un blog lo hace porque sí y no porque vaya a cobrar al final de mes por escribir sobre estos temas.Por otra parte con las descargas, el papel de un crítico parece que pierde peso porque cualquiera puede dar su opinión con solo una escucha... pero yo creo que sigue siendo importante "el crítico", porque hay tanto por ahí que necesitas de alguien conocido que te recomiende que escuchar, un blogero, un dependiente de una tienda de discos, un amigo o un crítico... pero tienen que ganárselo!Creo que me he explicado como el culo!... lo siento...

Articulo muy interesante, en mi opinión el papel de los críticos (musicales en este caso) si es importante, porque en la medida que te especializas y/o te aficionas a un tipo de música, siempre es importante la aportación de alguien que tiene conocimientos sólidos en la materia, en muchas ocasiones te puede servir de filtro y como catalizador para descubrir nuevos cantantes o nuevas bandas, porque se supone que siempre estará mas al día, lo que esta claro es que las nuevas tecnologías suponen que el critico sea un buen critico porque opiniones, valoraciones se van a poder conseguir de otra forma.En lo que estoy muy deacuerdo es en lo de que la música porpular, el r,n,r, en los medios generalistas no ocupa el lugar que se merece, se le considera cultura pero parece que no esta a la altura, no se donde esta el secreto, quizá deberían pararse y ver lo que significa y conlleva la música popular, lo que dice la canción, la emoción que puede llegar a provocar,... en fin siempre la música

El problema es similar para toda la prensa, pero yo sería más optimista, en realidad son pocos los blogs que de verdad ofrecen información y aún menos los que reflexionan, y aunque a los informativos en papel no les quede mucho al "Paste" le están salvando los lectores: http://www.pastemagazine.com/paste/the-campaign-to-save-paste.html

Que más da, a los que hacen canciones tampoco les escucha nadie. Siempre a los mismos, si Lennon tuviera 25 años estaría en el más completo anonimato.

Muy buena reseña. Yo he descubierto cientos de grupos y discos gracias a lo leído en revistas o escuchado en Radio3, e incluso, lo que el dependiente de la tienda de discos me recomendaba. Cuestión de orejas abiertas, pero desgraiadamente desde la aparición de internet el patrón de "consumo" de la música ha cambiado radicalmente y ahora la gran mayoría de gente se dedica a almacenar discos en un disco de duro de 1000 gigas y como mucho a darle una escucha superficial y lo más insensato de todo, a dar su opinión en la red tras tan superficial experiencia. Y ese es el problema de fondo la "superficialización" que últimamente invade todo: a la música, la opinión, los gustos, la moda ... Antes ante la ausencia de información y discos, te leías las revistas enteras y hacias listas prioritarias de discos, y cuando lo encontrabas ibas corriendo a casa para escucharlo mil veces y manosear la portada hasta practicamente desgastarla.Parece que sea un abuelo hablando de la prehistoria, pero sólo tengo 30 años y mucha rabia de ver como todo se va al garete: la crítica especializada, las ventas de discos, los grupos que ya no pueden vender, la gente que cada vez le cuesta pagar más por ir a un bolo .... En fin, son los tiempos que nos han tocado vivir.De todas formas, también sería sensato abrir un debate sobre qué parte de culpa tiene la crítica de que ya nadie les haga caso. Los bodrios que nos han intentado vender, las tonterias que se atreven a preguntar en entrevistas, lo límitado de los conocimientos de algunos redactores ... No soltemos sólo mierda sobre la gente.Un saludo,Pablo.

Sin duda es éste un tema interesante que difícilmente puede abarcarse en un limitado comentario. Yo creo que la crítica musical siempre será interesante y necesaria cuando sea de calidad. Puede sonar a perogrullada pero el hecho de que dispongamos del material gratuitamente en internet no implica que el oyente tenga más capacidad para valorarlo "culturalmente", más allá de los sentimientos que éste pueda provocarle. Y no siempre encuentras blogs que te aporten este enfoque cultural, de perspectiva histórica tanto en la trayectoria muscal del autor como en un contexto más amplio, generacional, etc... A su vez los periodistas tienen el privilegio de poder entrevistar a los autores. Y para que el material final de ese encuentro sea interesante creo que es necesario, no solamente calidad literaria para contarlo y sensibilidad, sino también cultural musical para darle mayor profundidad. Si ya no es tan necesario que los críticos nos hagan una primera criba para saber qué merece la pena descargarse (antes comprarte), sí pueden aportarnos esa información entendiendo la música como expresión artística, no solamente de consumo. Ahí creo que reside el principal interés de la crítica musical. Ahora, también creo que somos menos los que estamos interesados en ello.

Muy buen artículo. En mi modesta opinión, muchas veces los lectores nos enfrentamos a críticas de discos y tras leerlas nos preguntamos qué coño hemos leído porque no nos hemos enterado de nada. Se utilizan adjetivos rimbombantes, parrafadas larguisimas,metaforas complicadas (como se señalaba en el artículo) pero el contenido es huero. Antes me preguntaba si sería problema mio pero hace tiempo que lo tengo claro. Por supuestotambién hay críticas muy buenas que da gusto leerlas.Un abrazo

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. Redactor de El País y colaborador del suplemento cultural Babelia y las revistas Ruta 66 y Efe Eme. Colabora también con un espacio musical en el programa A vivir de la Cadena SER. Es autor de los libros Acordes rotos y Martha. Cree en el verso de Bruce Springsteen: "Aprendimos más con un disco de tres minutos, que con todo lo que nos enseñaron en la escuela".

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