La Ruta Norteamericana

Sobre el blog

Viaja por el pasado, el presente y el futuro de la música popular norteamericana. Disfruta del rock, pop, soul, folk, country, blues, jazz... Un recorrido sonoro con el propósito de compartir la música que nos emociona.

Sobre el autor

Fernando Navarro

. Redactor de El País y colaborador del suplemento cultural Babelia y las revistas Ruta 66 y Efe Eme. Colabora también con un espacio musical en el programa A vivir de la Cadena SER. Es autor de los libros Acordes rotos y Martha. Cree en el verso de Bruce Springsteen: "Aprendimos más con un disco de tres minutos, que con todo lo que nos enseñaron en la escuela".

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Lugar de encuentro sobre actualidad musical y sonidos raíces de la música norteamericana. Otro punto de reunión y recomendaciones del blog de Fernando Navarro pero hecho con la colaboración de todos sus miembros. ¡Pásate por nuestro grupo!

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Martha

Martha. Música para el recuerdo

“Un accidente de tráfico y sus consecuencias despiertan en Javi, un periodista inmerso en la crisis del sector, un torrente de recuerdos y sensaciones que le conducen a su juventud, a esos veranos en el pueblo con sus amigos, al descubrimiento del amor y de esas canciones que te marcan de por vida. Un canto al rock, a la amistad, a la integridad ética y al amor puro”


Fernando Navarro

Acordes Rotos. Retazos eternos de la música norteamericana.

Acordes Rotos. Retazos eternos de la música norteamericana repasa el siglo XX estadounidense a través de las historias de más de treinta artistas, claves en el nacimiento y desarrollo de los estilos básicos de la música popular. Un documento que tiene en cuenta a músicos esenciales, que dejaron un legado inmortal sin importar el éxito ni el aplauso fácil.

Doug Sahm, el amigo tejano

Por: | 01 de junio de 2009

No me resisto y en “Parada para repostar” reproduzco letra por letra para esta ruta norteamericana el delicioso artículo que hace unos días publicaba Diego A. Manrique, la mayor referencia de periodismo musical de este país. Siempre es un placer leer los textos de Manrique y en esta ocasión la historia que cuenta no tiene desperdicio. Se titula El amigo tejano.
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En la suculenta entrevista de Douglas Brinkley con Bob Dylan, que publica el Rolling Stone estadounidense, ¡se habla de Doug Sahm! Sí, el hombre de lacia melena del Sir Douglas Quintet y los Texas Tornados. Bob le identifica como alma gemela, asegura que tocaban "el mismo tipo de música" y lamenta su desaparición en 1999. Disculpen la osadía, pero recojo esos comentarios como una reivindicación personal.
Verán: allá por 1977, Bob Dylan se empeñó en lanzar un disco en español. Necesitaban adaptaciones de sus letras y me llamaron (no fui el único). Con seguridad, yo no estaba a la altura del encargo, pero me apresuré a aceptar: una de las cláusulas especificaba que Dylan podía requerir la presencia del adaptador en el estudio.
El ensueño duró poco. Se pretendía que Dylan cantara en castellano sobre los fondos instrumentales de las grabaciones originales. Un disparate: alguien que considera sus canciones como plastilina, difícilmente encajaría versos en idioma ajeno sobre playbacks que ya tenían diez o quince años. Sin olvidar su escasa tolerancia para los recordings en el estudio.
Tímidamente, sugerí una solución: que regrabara las viejas canciones con Doug Sahm. Había química entre ambos: en Doug Sahm and Band (1973), Bob tocó, cantó e incluso cedió ese vals tierno llamado Wallflower. Un elepé de Dylan en español y en onda tex-mex, ¡eso sí que tenía potencial! La propuesta viajó hacia la oficina de Dylan.
Ya estábamos en 1978: se redactaron -y firmaron- toneladas de contratos, se consultó con Robert Graves, hubo reuniones en Londres con gente de cuatro países. Se enviaron las adaptaciones, se pagó el adelanto... y nunca más se supo. Decían en CBS que el proyecto derivaba del encoñamiento de Dylan por una dama hispana; al decrecer la pasión, todo se olvidó. En realidad, se trataba de un viraje más dramático: convertido en "cristiano renacido", Bob quería ejercer de predicador musical, con la misión de salvar pecadores; ya no existía margen para frivolidades como un disco en español.
Aquel hipotético álbum conjunto habría hecho maravillas por el perfil público de Sahm. Fuera de Norteamérica, nunca se le reconoció (con la excepción de Suecia, donde grabó). En España, algunos veneran a malditos tejanos como Townes van Zandt pero pocos saben de la estatura de Doug Sahm.


El País

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