El concierto más extraño de Dave Edmunds

Por: | 24 de julio de 2009

Al final, como ya he comentado, no pude asistir al concierto del gran Jerry Lee Lewis en Madrid. Una causa mayor de última hora me lo impidió y las ganas eran muchas. Como bien escribía Iñigo López Palacios en su crónica para El País, titulada El invierno del León, había incluso "un punto casi necrófilo, como los que visitan Cuba antes de que muera Fidel".
Para resarcirme, y hacerlo en esta ruta norteamericana, comparto con todos vosotros la experiencia de Dave Edmunds, magnífico músico y testigo directo de un disparatado show de The Killer. El texto me lo han hecho llegar y me parece muy divertido.
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Si alguien me preguntara “cual es el concierto más extraño que has tocado en tu vida”, no habría muchas dudas en mi respuesta. El mismo productor de Hollywood que había instigado “la extravaganza Romana” había tenido una nueva idea: me debería involucrar en un plan para realizar un concierto televisado de Jerry Lee Lewis desde el Hammersmith Odeon de Londres. Todo ello suponía un proyecto bastante extraño en tanto en cuanto que nadie parecía estar a cargo o saber exactamente lo que estaba pasando.
Jerry Lee llevaba su propio trío de guitarra, bajo y batería además del mítico guitarrista James Burton que había sido contratado solo para ese concierto. Yo debía tocar la guitarra adicionalmente a mi función de “director musical” aunque encontraría poco que dirigir. La BBC se suponia que tenia que aparecer para filmar el concierto. Jerry Lee haría su set y una horda de celebres músicos invitados participaría durante el show. Por el generoso salario que se me pagaría no encontraba ni una sola función que realizar como “director musical” , pero en fin era una oportunidad que no podía ser rechazada.
Sufrí con algunos otros músicos el interminable viaje de L.A. a Londres y el consabido Jet Lag. Esperamos en un hotel de Londres durante 3 días ( que irónicamente estaba situado justo en frente del flamante apartamento que había vendido solo unas semanas antes y que quedaba a la vista, desde la ventana de mi habitación) . Finalmente recibí una llamada informándome de que Jerry Lee no llegaría y el show había sido cancelado. El rumor que circuló entre los músicos es que Jerry Lee no había sido capaz de deshacerse de la “medicación” que estaba tomando y se negó a embarcar sin ella. No había nada que hacer salvo retornar a mi nuevo hogar de L.A. y renegociar el trato. Finalmente se acordó volver a intentar el show una vez más, con la firme promesa de Jerry Lee de que esta vez aparecería.
Finalmente apareció y todos nos encaminamos hacia el teatro londinense Hammersmith Odeon. Sin ningún tipo de ensayo previo se suponía que tomaríamos el escenario a las 20h en punto. No habría ni presentadores ni teloneros. Los invitados especiales habían sido reorganizados e incluían a Brian May (Queen), Van Morrison y otros grandes músicos. El productor explicó a Jerry Lee que solo existía una regla: debía decidir el repertorio de su cancionero y limitarse a aquel que escogiera. Alguien escribió una lista de canciones lo suficientemente grande como para que un helicóptero aterrizara encima y lo colocó entre el piano y la batería, un espacio lo suficientemente grande para que nadie no pudiera no darse cuenta, incluido el público. La razón de ceñirse a un set list era para que cámaras, sonido , luces… pudieran preparar la aparición de las otras estrellas. Por ejemplo se había decidido que Van Morrison apareciera después de “the Wild one” para cantar “Godnight Irene” hacia el final del show con otros invitados.
Estaba en los camerinos de la tercera planta con el resto de músicos 20 minutos antes del inicio del concierto disfrutando de una cerveza. Cuando mi mujer Cecilia entró gritando que acababa de ver a Jerry Lee en el escenario. Nos quedamos helados, cuando llegó a nuestro oídos el inimitable estilo de Jerry Lee aporreando su piano. Lo que continuó fue una escena totalmente surrealista. Nos abalanzamos cayendo unos encima de otros mientras recorríamos los tres pisos que nos separaban de la música.Por fin llegamos a la altura del escenario donde nos colocamos como pudimos en un pequeño alto.
Y allí estaba él, solo en el centro del escenario. Bajo un foco Jerry Lee, cantando un verso por aquí, otro por allá, hablándo consigo mismo, tocando riffs sobre sus teclas…en definitiva pasándoselo en grande él solo. Seguro que fue una escena de lo más cómica vernos entrar y tratar de ocupar los espacios que se nos había asignado en frente de una silenciosa audiencia de tres mil personas. Nos colocamos los instrumentos como pudimos sobreponiéndonos a la vergüenza y esperando que es lo siguiente que haría Jerry Lee.
Él me miró y dijo arrastrando las palabras “Queesloquequieresquehaga el asssesssino?”. “Seguir el set list” le respondí. “Que set list?, No tengo ningún set list.” Y empezó a tocar una serie de versos improvisados al piano con estrofas de diferentes canciones, mientras reía y hablaba con los apurados miembros de la banda.
La audiencia en el más absoluto de los silencios era testigo de todo lo que estaba ocurriendo, lo que hizo que se me cruzara una horrible suposición por la cabeza. Se me ocurrió pensar que Jerry Lee creia que estaba realizando un show de estudio deTV y que se encontraba realizando las pruebas de sonido. Supuse que pensaría que cualquier sonido que venía de la platea respondía al equipo del programa de TV que estaba preparando la grabación de estudio y que en todo caso estaba disfrutando de las pruebas. El hecho que debido a los potentes focos la audiencia no fuera visible desde el escenario me confirmó mis peores temores.
Pronto lo mismo pasó con Jerry Lee. Después de muchos intentos casualmente Jerry Lee terminó una canción entera justo cuando un estruendoso aplauso surgió desde la audiencia., dejando a Jerry Lee paralizado y en estado de shock. Se levantó, se dio media vuelta y mirándome dijo en su marcado acento sureño “ Nadie me dijo que habría jodido público esta noche!!!!”. Mis suposiciones se confirmaron. No había sido consciente de estar tocando ante público durante los 20 minutos que llevaba en el escenario.
Después de recuperarse del shock con energía renovadas, el entusiasmo le llevó a atacar “the Wild one” en clara oposición al set list preparado. Evidentemente una vez finalizada la canción Van Morrison entró en el escenario ante una gran ovación y se colocó en frente del micrófono. Jerry Lee totalmente ajeno a ese hecho comenzó una de sus canciones dejando a Van sin otra opción que darse la media vuelta e iniciar la retirada del escenario. Como si el público necesitara más confusión.
En ese momento entre diferentes canciones, una chica del público - claramente una fanática de la cultura de los 50 - irrumpió en el escenario y se aproximó a Jerry Lee sentado ante su piano. Se arrodilló frente a él y comenzó a adularle íntimamente mientras le hablaba y gesticulaba. Él parecía aprobar su comportamiento y empezó a acariciarle el cabello y hablarle. Ella le regaló una rosa y comenzó a besarle. Parecía que estaban disfrutando mientras tres mil personas les observaban perplejas en respetuoso silencio.
En situaciones normales el equipo de seguridad del backstage habría intervenido para echar a patadas a aquella chica. Pero en este concierto no había equipo de seguridad de backstage, de hecho no había nadie en el backstage !!! Excepto dos roadies y el encargado de abrir la puerta del escenario. Así que la chica una vez realizada su fantasía, milagrosamente se levantó y volvió a su asiento entre el público.
Jerry Lee continuo con el espectáculo ignorando el set list de forma que todo quedó en manos del destino y…….Jerry Lee Lewis. En algún momento Van encontró un hueco sobre el que lanzarse a cantar seguido animadamente por el resto de invitados. Brian May también encontró su momento para realizar un acercamiento al frente del escenario con unos movimientos al estilo de Queen, en la entrada de un solo con el que asombrar a todo el público. Un problema con el cable dejó muda su guitarra en mitad del solo mientras Jerry Lee le miraba con una mueca en la cara preguntándose quienes eran todos aquellos tipos que de repente habian invadido su escenario.
Tengo que admitir que creo que tengo una ligera idea de cómo Jerry Lee consiguió tener a todo el auditorio rendido y en la palma de su mano para el final del show. No hay duda de que Jerry Lee entiende de forma instintiva que el pensamiento lógico tiene poca relevancia en un concierto de rocknroll.


Hay 7 Comentarios

Jaime, ya te lo dije en privado, gracias por la traducción.Y como dice Fernando, esa anécdota, para todos aquellos que amamos estos sonidos, merece ser leída y saboreada.Un abrazo a ambos.

Jaime: Muchas gracias por la traducción. A mí me lo hizo llegar un amigo. Tal anécdota merecía ser compartida. Saludos.

JE, JE, JE Fernando, acabo de ver el articulo ampliado - en su dia vi el original que colgaste. Servidor es el autor de la traducción - está sacado de la página web de dave edmunds , seccion anecdotas(http://www.daveedmundsmusic.com/) que mi amigo el musico Coppel me había enviado hace algún tiempo, y que envie a un grupo de amigos antes del concierto de Barakaldo. Es una traducción bastante ajustada al original aunque con alguna licencia al final. Grande Jerry Lee. Jaime Guerra.

Lo leo y lo leo y es una historia genial

Grandisima historia, no se como habrá llegado a tus manos,pero es demostrativa de por donde anda este loco de la musica, excesivo y genial. Por cierto que extraño que "malhumor" Morrison no se largara despues del primer numerito de Jerry....

Gran anécdota, divertidísima, genio y figura...Yo le he visto en Barakaldo hace poco y fue muy emocionante. Estaba bastante disminuido pero el killer estuvo dando caña a saco...Un saludo.

EXTRAÑO POR QUE SI ERA LO HABITUAL... SE PONIA DE COCA HASTA LAS CEJAS Y LO QUE SALIERA!!!http://comielotrodia.wordpress.com

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