El rito de Van Morrison

Por: | 26 de junio de 2012

Beautifulgrils

"Y prepararme martinis escuchando a Van Morrison".

Ya lo dijo el zorro, animal sabio donde los haya: los ritos son necesarios. “Lo mejor es venir siempre a la misma hora -dijo el zorro- Si sé que vienes a las cuatro de la tarde, comenzaré a estar feliz desde las tres. A medida que se acerque la hora más feliz me sentiré. A las cuatro estaré agitado e inquieto; ¡comenzaré a descubrir el precio de la felicidad! En cambio, si vienes a distintas horas, no sabré nunca en qué momento preparar mi corazón... Los ritos son necesarios”. Cayeron las hojas de los árboles, florecieron nuevas alegrías y llegó el verano. En mi verano, siempre hay un rito: Van Morrison, y su A nigth in San Francisco.

“Los ritos son necesarios”. El zorro se lo dijo al pequeño príncipe, que se preguntó, como nos preguntamos tantos, ¿qué son los ritos? “Se trata también de algo bastante olvidado -contestó el zorro- Es aquello que hace que un día se diferencie de los demás, una hora de las otras horas”. Soy hombre de ritos, sin saber muy bien qué significan y adónde conducen con el paso de los años. También soy hombre cuya patria sigue siendo la infancia gracias a las enseñanzas de El Principito de Saint-Exupéry. Y cuando llega el verano, como ahora, Van Morrison, con su delicioso directo grabado en el Masonic Auditorium San Francisco, es el encargado de diferenciar una estación de otra, un día de otro, una hora de las otras.

Album-a-night-in-san-franciscoEs un rito que llega cada año y, sin embargo, nunca es igual. No sé desde hace cuántos años acudo por estas fechas a este disco de carátula azul, roto con el paso del tiempo en su feo plástico de cd, donde se puede ver una imagen de un San Francisco nocturno, el cartel del puerto en rojo y los edificios de la ciudad iluminados dando la sensación de caluroso recogimiento. No lo sé, seguramente alrededor de 15.

Sí recuerdo cómo me hice con él. Era estudiante, sin un duro en el bolsillo, sin perspectivas de ahorro ni nada que se le pareciese, pero andaba fascinado con el rock, la música, con sus creadores más aplaudidos. Van Morrison. Su nombre era tan citado allí por donde leía, consultaba y necesitaba saber. Van Morrison, el león de Belfast, el hombre que estaba a la altura de los Bob Dylan, Eric Clapton, Lou Reed o Tom Waits. Nombres que volaban como pájaros hacia el cielo, y yo los perseguía. Había que hacerse con Van Morrison. Y andaba por entonces por un gran centro comercial a la salida de clase, solo, a punto de acabar el curso, cuando en la sección de discos di con este álbum. Me llamó la atención su carátula atractiva pero aún más su contraportada, donde se podían leer en letras bien grandes palabras como soul, jazz, funk, blues. Era como el diccionario de lo que andaba buscando, como pistas para mis sensaciones extrañas, palabras abstractas que escondían profundos significados a la espera de ser descifrados.

9_25_09_B_van_morrison_kabik-153-570Un doble cedé, demasiado caro para mi inexistente cartera. Pero me di cuenta que la alarma de la puerta de salida no funcionaba bien y el chico encargado de vigilarla daba el visto bueno a todos los que pasaban sin mirar las bolsas ni nada. Puede que me lo pensase un par de veces, o más, o ninguna. Yo que sé ahora. Pero, como adolescente, necesitaba jugármela, hacer esa tontería, para salirme con la mía en mi mundo, mi mundo infantil. Así que me encaminé con mi disco de Van Morrison, seleccionado concienzudamente entre los demás, y pasé por el detector estropeado. Al pitar, el chico de seguridad me sonrió como disculpándose por mi cara de susto. Yo seguí andando y acabé en la calle, solo otra vez, sonriendo de oreja a oreja, con mi disco de Van Morrison. No sé por qué lo hice, pero lo hice. Tiempo después leí a García Márquez decir que ser ladrón de guante blanco de libros no debería ser delito y, para sentirme mejor conmigo mismo, hice mía esta frase para mi disco de Van Morrison. Otra tontería, como tantas que se hacen. Espero que el delito, de serlo, haya prescrito.

Como indican las grandes palabras de contraportada, A night in San Francisco es un maravilloso flujo de sonidos, donde soul, góspel, blues, funk o jazz se conjuntan, se transforman y se empastan, siguiendo el hilo conductor del vozarrón de Van Morrison. Todo en directo. Escuchándolo por primera vez, sentí que aquello era como el caudal de un río en una naturaleza salvaje, tranquilizador y sugerente, bello y trascendental, en pleno rugir de la vida. Escuchándolo ahora, por enésima vez, en mi particular rito veraniego, sigo pensando lo mismo, mientras se oyen las teclas de Georgie Fame o las voces de John Lee Hooker, Junior Wells o James Hunter. Nada cambia pero, a decir verdad, todo es distinto.

Para qué engañar. Para qué engarme. La música está ahí, igual de pura, pero cada verano mi escucha varía, se mueve como un calidoscopio, dando formas y colores distintos según la posición. Cuando pongo este disco de Morrison siempre siento un despertar, el río fluye con intensidad, pero algo se va quedando por el camino. Ese algo soy yo. El adolescente que hurtó este disco convencido y ahora no sabe dónde pararse a mirar, a pensar.

Cuando escucho este disco en directo de Van Morrison, como ahora con más de 30 grados en esta madrugada madrileña, pienso en Willie. Quién no ha llegado a sentirse alguna vez Willie, el protagonista de esa estupenda película llamada Beautiful Girls. Ese tipo que no sabe qué hacer con la vida, a pesar de que la vida no se lo pone extremadamente difícil, como a otros. Ese tipo que busca algo y que, seguramente, no quiere crecer, o mejor dicho, no quiere perder al niño que lleva dentro, simplemente quiere sentir, vivir, esa sensación original. Quién no ha querido, simplemente, algo hermoso, como le dice Willie a su amigo de toda la vida. Ese “algo hermoso” puede que sea una Lolita, una Natalie Portman de 13 años arrebatadora, un simple espejismo, o una realidad tan cierta, tan auténtica, que da miedo creer en ella. Quién sabe, si eres, como Willie, un simple Pooh, mientras tu Portman te pide esperar y tú no sabes qué contestar, te desengañas.  

 

Curioso que sea una película que transcurre en invierno, con sus paisajes de nieve, la que queda asociada a un disco del verano. Pero la música está ahí, igual de intachable, mientras cada verano, cada estación, es distinta. Quién no se ve como Willie, cambiando. Quién no siente que todo fluye, como un río, como la música en la voz de Van Morrison, que te invita a pasar una velada en San Francisco como si fuera un paseo por el jardín de la vida. Huele a gardenias y a arena mojada.

Es el rito de Van Morrison. A lo mejor, simplemente, consiste en comenzar, como decía el viejo zorro, a descubrir el precio de la felicidad. En preparar el corazón, hacer que haya días, como discos, como personas, que son distintos a los demás. Wille se lo pregunta, a su manera, a esa rubia especial que es Uma Thurman: “Déjame hacerte una pregunta, ¿puedes pensar en otra cosa mejor que hacer el amor con un atractivo desconocido en un lago helado con sólo una lámpara de aceite para iluminarte? ¿Puedes pensar en algo mejor?”.

Ella responde: “En volver a Chicago, en martinis con hielo, en Van Morrison...”

 

La clave, tal vez, siempre estuvo en el rito. No lo digo con un martini con hielo en la mano, pero sí con un whiskey con hielo en el cuerpo, más bien tres. Y con Van Morrison. Y su A night in San Francisco. Porque quién no ha necesitado acudir a la música. Quién no ha querido, simplemente, algo hermoso, mientras el sueño de Portman es solamente un espejismo. Quién no ha querido algo que perdure y sea real. Algo que fluya contigo, que no se estanque. Algo, amigo Willie, que tanto te entiendo, a lo que puedas prepararte. Sentir que, en todo este juego, se puede hacer algo auténtico sin salirse del caudal, del río, paseando por el mismo jardín, oliendo las mismas flores. 

 

Hay 20 Comentarios

Con retraso, pero felicitaciones por el articulazo a pecho descubierto que te has marcado. Todo cierto, todo vida, todo emociones!Gracias

Personalmente,mi favorita es Ballerina seguida de Into the mystic y Madame George pero comprendo que haya quien prefiera Gloria o Brown eyed girl.

Ain´t it stoned me,Brand new day,Caravan,Crazy love,Astral weeks,Sweet thing o Cyprus Avenue tampoco desmerecen.

Sus 2 primeros discos en solitario son 2 joyas de la música mundial.

Hola Fernando

Me encantó este artículo, excelente disco y música de Morrison. El verano es mi estación favorita del año. Me trajiste buenos recuerdos con "El principito". Creo que tambien soy un hombre de ritos.

Soy locutor de radio en un programa de radio en México "Los Clásicos del Rock", sabados 12:30-13:30 (Hora de México). El próximo programa programaré algo de Van.

Saludos

Este si que es un GRANDE CON MAYÚSCULAS:

Su parte intimista es solo FABULOSA,es el Astral weeks entero y medio Moondance mas joyas como:

- I HAVE TOLD YOU LATELY

-TUPELO HONEY

-SOMEONE LIKE YOU

-QUEEN OF THE SLIPSTREAM

Es un honor conocer el gran Van Morrison desde 1969,son solo 43 años,casi nada.........................

Tendría 5 añitos y sonaba por la radio The way young lovers do.Un año después era el turno de Caravan y Crazy love.

Ya en 2004,aprovechando los buenos precios de los CDs,compré el Astral weeks y el Moondance y me pasé las tardes del verano disfrutando tumbado en el sofá de la MAGIA DEL GRAN GEORGE VAN MORRISON.

Prefiero el Van intimista, INTO THE MYSTIC ,BALLERINA,MADAME GEORGE o SWEET THING al Van mainstream,GLORIA o BROWN EYED GIRL.

Casualmente volví a ver el otro día en la tele "Beautiful girls" y me reafirmo en que es una de las comedias más tristes y melancólicas de las últimas décadas (también tiene momentos muy divertidos). ¿Quién no se hubiera enamorado de Natalie Portman? Creo que Timothy debió esperarla.

Y por supuesto, la mención a Van nos identificó a muchos. Son treinta y muchos años estando acompañados por sus canciones, su voz, su capacidad para conectar con algo fuera del tiempo y del espacio, in another time, in another place. Cinco discos, cinco, entre los mejores de la historia (Astral Weeks, Moondance, Saint Dominic's Preview, It'sToo Late To Stop Now, Veedon Fleece) y varios magníficos (Tupelo Honey, His Band....,Into The Music, No Guru.....,Hymns To The Silence). En fin, alguien único, irrepetible. Slainte!

Gracias socio.

no guru, no method, no teacher, solo tu y yo en el jardin viviendo en la G L O R I A con la chica de ojos marrones.
LA voz de Van, las bandas de Van.Para momentos que se vuelven especiales, esotericos, intimos, rituales personales Unicos, los mismos. Gracias

Hola Fernando.

Otra vez a Corazon abierto, otra vez contando esos momentos, esos pequeños momentos que hace que la vida merezca la pena sentirla y vivirla.

Decir que soy aficionado a beber Southern Comfort en vaso bajo ancho fino y con hielo, y que Van siempre me acompaña en esa liturgia de fin de semana.

Y necesito escuchar a Van Morrison como minimo tres veces por semana.

Pero los fines de semana son especiales por que le reservo uno de esos momento después un cafe para ese Bourbon con hielo y alguno de sus vinilos y mirar por mi venta como la vida pasa delante de ti .

Hace calor es de noche el cielo esta cubierto de estrellas la brisa del aire es caliente roza tu piel y acercas ese vaso de Bourbon con hielo a tus labios y pasa frio por tu garganta aliviando tu calor y sed pero a la vez su fortaleza al final del trago, y tu estas en ese instante disfrutando de la magia del maravilloso y pequeño momento de la vida sonando Van con alguna de sus magicas canciones y deseando haber tenido compañía con la que compartir ese instante y que hace que merezca la pena seguir vivo. Aunque solo sea a pequeños ratos del dia.

No cambies Nunca Amigo mio. Te necesito, necesito tu pasion por la musica y la vida.

Salud.

"So hard to
find my way. Now that I'm all on my own..."
´
http://planetamancha.blogspot.com.es/

Y "Bright side of the road" mucho antes de que se oyera en castellano por todas partes era posible bailarla ¡en una discoteca! En la nuestra, en la de la urbanización de vacaciones, cuando éstas duraban casi tres meses, lo que todo el verano y se disfrutaba cada uno de ellos con nuevos protagonistas. Morrison en el 80, con el "Think" de Aretha, para dar botes. aunque la mayoría de edad para estas cosas empezara algunos años antes, "Help me" de Joni Mitchell y "Mexico" de James Taylor comenzaron las retahílas estivales. Fuerte e inolvidable la entrada de "Hold the Line" de Toto en el 79. O un poco más tarde el Flag, Taylor otra vez; Taylor siempre. ¡Y Cristopher Cross! dos o tres años antes de que oliera hasta en las pescaderías. Qué barbaridad de comienzo el "Ride like the wind", siempre en los guateques de 1980... y Stephen Bishop, ¡cuánto le echo de menos! inseparable de esos comienzos veraniegos que siempre arrancaban con un guateque. ¿ Ahora ? quién protagonizaría el verano 2012?, qué sería llevado bajo el brazo a esas reuniones? Seguro que el Oh, Susannah! de Neil Young iba a ser el single. Pero el martillo pilón sonando en todo el tiempo, estoy seguro, sería el "Nothing is wrong" de Dawes (gracias otra vez, Fernando) y una pasada con la que estoy flipando hasta no creérmelo y que pude llegar por la reseña de Javier Losilla en Babelia: "Little Hell" de City and Colour. "Meláncolico y crepuscular, enérgico y punzante" decía el periodista. Pues yo añado apoteósico, en todos los sentido que quieran interpretarse, incluso en el más manido; pero también por la apoteosis que cabría esperar de una hipotética última producción musical antes de la catástrofe. Antes de llamarme exagerado (además de algunas otras cosas que preveo), por favor escuchadlo. ¡Es que no me creo que pueda ser tan bueno! P.D.: perdón por mis interioridades que palidecen ante las traídas aquí por F.Navarro, ¡pero es que no tengo nada de Bruce Springsteen!

Sin aliento, Fernando. Sin aliento.

Emocionante artículo. Me gustó mucho

Hoy he recordado las tardes y las noches en las que en un ambiente mágico le descubría a mi chica a Van Morrison, tardes y noches maravillosas. Poco después tanto ella como yo teníamos "Brown eyed girl" como melodía de móvil asignada al otro.
Hoy mi chica ya no está, quizás sea por lo que bien decía el zorro, por el vuelco que me daba el corazón cuando escuchaba ese sonido en el móvil, por lo que me resulta difícil escuchar ese tema de nuevo.
Hoy, ya con caminos diferentes pero manteniendo su teléfono en la agenda, le he asignado otra melodía; "I'd rather go blind" de Etha James. Ignoro si también ella cambió la que me tenía asignada.
Sigo queriendo rituales, sigo queriendo preparar mi corazón y creo que para establecer esos ritos el verano, sus noches, son la mejor ocacasión que tenemos.
Gracias Fernando por hacerme recordar momentos maravillosos.

Preciosos textos, me encanta volver siempre a este blog. Saludos Fernando

comparto ese sentimiento. en el mejor verano de mis dieciséis volvía a casa a las tantas y escuchabe el blue train de john coltrane en la oscuridad hasta quedarme dormido. para mis veranos de eterna adolescencia, blue train

astral weeks que recuerdos y moondance también.

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gracias, Fernando....tus textos siempre dejan una enorme intensidad y permiten recordar que aún tenemos corazón...;)

Qué bueno que Van Morrison siempre esté ahí, tanto para los buenos y los malos momentos. Nuestro guía emocional.

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. Redactor de El País y colaborador del suplemento cultural Babelia y las revistas Ruta 66 y Efe Eme. Colabora también con un espacio musical en el programa A vivir de la Cadena SER. Es autor de los libros Acordes rotos y Martha. Cree en el verso de Bruce Springsteen: "Aprendimos más con un disco de tres minutos, que con todo lo que nos enseñaron en la escuela".

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