La tragedia griega de Marvin Gaye

Por: | 23 de octubre de 2012

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Observando la portada del elepé, el primer pensamiento que surge es de hallarse ante el panorama de una tragedia griega. Al fondo un edificio de época clásica, con sus columnas de orden corintio, una estatua de dos amantes besándose pero, en un primer plano, presidiendo el cuadro un Marvin Gaye con túnica, con gesto serio, contrariado, mientras en un friso en la parte inferior izquierda se puede leer Love and MarriageAmor y Matrimonio. El argumento de la tragedia griega siempre fue la caída de un personaje destacado, el derrumbamiento de un hombre ante el destino o el mito. Y en Here, My Dear, el disco de Marvin Gaye publicado en 1978, nos hallamos ante una verdadera tragedia.

La sección Por amor al vinilo de este blog no solo es una oda al vinilo como formato. De alguna manera, los discos seleccionados son también recomendados porque son mucho más que simples plásticos. Son testimonios imperecederos, arrebatadores. Con Here, My Dear (Music On Vinyl / Bertus), basta colocar el vinilo sobre el plato para adentrarse en un paisaje de decadencia y redención, con la épica propia de las mejores tragedias. Basta que se ponga a girar para contemplar las ruinas del alma de Marvin Gaye.

Marvin_and_JanHere, My Dear no es un canto, es una confesión, tan propia del transcendental Gaye, pero con el veneno intrínseco de un ajuste de cuentas. Abre la canción que da título al álbum y con su sugerente y suave funky, arropado por coros, se da paso al sonido de un divorcio, el de Gaye con su esposa Anna Gordy, hermana del capo de Motown Berry Gory Jr. Con guante blanco, a través de envolventes composiciones de soul, el músico no perdona nada a la por entonces era su mujer, que le había solicitado el divorcio tras varios años de matrimonio. Uno y otro se ponían los cuernos, pero en el caso de Gaye, un torrente sexual hundido en el abismo de las drogas, la cosa era insostenible, más que nada porque, a sus muy numerosos líos de faldas, le acompañaba su crisis existencial, repleta de cambios de humor e insoportables sentimientos de culpabilidad.

En este disco más que notable, hay ganas de venganza por parte de Gaye después de que Gordy consiguiese ganar el juicio y el juez obligase al cantante, que quemaba los billetes en su vida de lujo en California, a indemnizar a su pareja, con la que tenía un hijo, con 600.000 dólares. Algo más de la mitad tenían que ser adelantados de la venta de su próximo disco. Cosa que, en principio, no tenía que ser problema porque Gaye era un superventas, un rey midas de la música negra. Y pasó por el estudio para hacer caja rápida para pagar lo que el juez le obligaba pero no sin antes ajustar las cuentas. Aunque la sorpresa, más allá de los secretos de alcoba confesados por Gaye, sería otra: el álbum fue un fracaso y no dio ni para adelantar los 300.000 dólares para Gordy. Gaye pinchaba cuando menos lo esperaba y menos se lo podía permitir.


El título lo dice todo: “Aquí tienes, querida”. Asimismo, el cantante empieza dedicando el disco a Anna Gordy. “Supongo que debería decirte que este álbum está dedicado a ti, aunque quizás no serás feliz, es lo que querías. Te lo concedo”. Es la primera estrofa de la primera canción. Pero irá a más: Gaye llega incluso llega a incluir un corte titulado Anna’s song, donde hay mucho sarcasmo y recochineo al pasado que ya se fue para siempre. Adiós al Gaye místico de What’s Going On o al Gaye sexual de Let’s Get In On. Lo que hace en este disco la estrella de la Motown es sacar trapos sucios sin más.

30590967Pero, en esa decadencia, hallamos motivos para reivindicar este artefacto sonoro. El vinilo está girando y es muy difícil resistirse al poder de evocación de Gaye, que reconoció que no pudo evitar involucrarse más de lo deseado en el sonido de este trabajo para intentar no hacer algo del montón, aunque las ventas terminasen siendo desastrosas. Entendido como otro trabajo conceptual del autor de What’s Going On, Here, My Dear supone un avance en su particular búsqueda de sonidos atmosféricos.

Sus 14 canciones son como un flujo de soul ligero, ambiente jazzy y funky instrumental, marca de la casa Gaye, en esa rica línea sonora que venía siguiendo años antes con What’s Going OnLet’s Get In On o I Want You, donde todo es un cauce sonoro, muy bien instrumentado y con su magnética voz marcando el camino. De esta forma, Here, My Dear es un todo, avanza como un río que va a dar al mar. Si uno cierra los ojos, es difícil no sentirse cautivado por el poder hipnótico de este álbum, entre el rencor y desahogo sentimental, donde una vez más Gaye vuelve a abrir su alma de par en par, compartiendo con el público sus miedos e inseguridades, y en esta ocasión sus miserias y rencillas personales.

De hecho, tal vez, esas confesiones, tan a tumba abierta sobre la relación con su exmujer, pudieron ser la causa del fracaso del disco. Demasiado personal. Demasiados dardos que, tal vez, debieron quedarse y decirse a puerta cerrada. Pero también el álbum era demasiado sofisticado, como señaló Robert Palmer en su crítica en The New York Times. Con sus abundantes percusiones, sus cruces de fronteras estilísticas o sus ecos de John Coltrane,  Here, My Dear era “demasiado rico, demasiado sofisticado”, como bien apuntaba Palmer para defender un álbum que volvía a parecer adelantado a su tiempo en el contexto de la música negra, difícil de digerir por el gran público. Elegante y mortal, Gaye rompía más límites en el modo de expresividad, abriendo nuevas posibilidades al funk y el soul.  

Pero al cantante todavía le quedaba caer más y más en su vida. Todavía le quedaba intentar buscar refugio en Europa. Y que su padre le acribillase a balazos. Todavía le quedaba que la tragedia griega que fue su vida llegase a su cota más alta, más recordada. Pero, hasta entonces, mientras se reproduce Here, My Dear en vinilo, todo apunta a que ese disco fue la primera gran constatación de la tragedia. Con su carátula con tonos grises y su funk dolido, el espíritu de Gaye es preso de la desgracia. 

 

Hay 14 Comentarios

muy bueno el contenido de este sitio web, me encanta por su contenido relacionado con el cine y las peliculas .

me parece excelente este contenido igual la pelicula cuando la vi fue muy emocional, gracias :D

muy buena pagina me gusta por su buen contenido

Hmmm, me encanta esta página de música MEDIOCRE.

Hola a todos!!

Que bueno el articulo lo he leido dos veces!


Y de Marvin Gaye que decir, fue y es tan grande!!


Bye!! :)

Salud.

MÚSICA DE NEGR@S PARA EL FINDE:

Prince Purple rain(1984)
Anita Baker Plenty of room(1994)
Tracy Chapman For my lover(1988)
Marvin Gaye What´s going on (1971)

Enjoy THE BIG MUSIC......

Este finde no hay ningún Al Capone......la pasta,je,je,je.
Ni el boss de la Siroco,ni el de la Wah-wah,etc.....
Ninguno paga UN PUBLI-REPORTAJEde esos que dicen que los tocan en la Siroco son los mejores de todos los tiempos.....
Raro,raro,raro o quizás no tanto,estamos a 26,la gente sin un clavo,6 millones de parados,el rescate para el 25 N Y EL IVA al 21%.
LOS PAGARINES ESTÁN FUERA DE FORMA Y NO HAY PUBLI-REPORTAJE DICIENDO QUE UNOS MATAOS SON LO MÁS.
Era eso publicidad encubierta de música para vender la moto de la entrada al bolo......

Prince es igual de bueno y más actual.
Purple Rain,When Doves cry,etc......canela en rama........

Antes de Marvin estuvo Sarah Vaughan que es muy superior.
Después de Marvin esta Anita Baker que es superior.

Pese a todo Marvin es un CRACK como la copa de un pino.

parafraseándote... Marvin Gaye que estás en los cielos...


´
http://planetamancha.blogspot.com.es/

Una crónica muy profunda, sobre la vida de un personaje oscuro..un leyenda undergrown

*Si pensabas que PERDER PÉSO era dificil, entonces NO viste ESTE VIDEO CONSEJO: http://su.pr/1xuU15

Grande Marvin en este disco y también tu Fernando, en esta tragedia griega.

Marvin es grande,WHAT S´GOING ON TAMBIÉN.
Por fin algo grande en esta pagina repleta de música MEDIOCRE.

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Viaja por el pasado, el presente y el futuro de la música popular norteamericana. Disfruta del rock, pop, soul, folk, country, blues, jazz... Un recorrido sonoro con el propósito de compartir la música que nos emociona.

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. Redactor de El País y colaborador del suplemento cultural Babelia y las revistas Ruta 66 y Efe Eme. Colabora también con un espacio musical en el programa A vivir de la Cadena SER. Es autor de los libros Acordes rotos y Martha. Cree en el verso de Bruce Springsteen: "Aprendimos más con un disco de tres minutos, que con todo lo que nos enseñaron en la escuela".

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