Chuck E. Weiss, el diablo con zapatos de gamuza azul

Por: | 08 de diciembre de 2012

Chuckweiss

Nos detenemos en nuestro viaje musical por las carreteras secundarias de Estados Unidos rescatando a un maldito, un verdadero bon vivant del rock, sabio, conocedor de los secretos del blues de taberna y el jazz trasnochador, oculto en su amada California. Se trata de Chuck E. Weiss. Y lo hacemos gracias a la colaboración de J. L. Fernández, que firma un magnífico texto sobre este músico excelente. La Ruta Norteamericana está de enhorabuena con esta estupenda entrega. Amantes de la música de Tom Waits, si no le conocéis, apuntad a este artista.

Texto: J. L. Fernández, colaborador de Ruta 66 y Efe Eme.

Tom Waits le definió una vez como “el hombre capaz de venderte el agujero del culo de una rata como si fuese un anillo de boda”. Cuando le conoció, seguramente se preguntaría si aquel tipo taciturno y desastrado no acabaría de escaparse de alguna de sus canciones. El encuentro tuvo lugar en 1974, en la barra de un mugriento bar de Denver, y marcaría el principio de una amistad que aún perdura a día de hoy.

Weiss2Chuck E. Weiss es todo un ejemplo para los que admiramos a los malditos y los outsiders, perteneciente a esa inusual estirpe de artistas que encuentran su lugar en el mundo sin renunciar a sus extravagantes principios. El viejo Chuck apenas ha salido del circuito de clubs de Los Angeles, ni se ha preocupado de protagonizar una trayectoria convencional a nivel discográfico, grabando únicamente tres discos en cuarenta años. El motivo de que unos cuantos nos hayamos acercado a su obra desde este lado del charco es que su nombre fue durante muchos años una leyenda subterránea vinculada a los primeros años de la carrera de Tom Waits.

Su afinidad sería instantánea, ya que ninguno de ellos encajaba en la banal farándula californiana de la época, representada por los artistas de la floreciente escena de Laurel Canyon, muchos de ellos en nómina del primer sello de Waits, Asylum. Tom y Chuck bebían, sin embargo, del jazz y blues tabernarios de los 40 y 50 y se alimentaban de las resonancias literarias y la épica perdedora de Bukowski y la Generación Beat.

En lo musical, Weiss no era ningún recién llegado. De origen judío, presumía de haber tocado durante su adolescencia con leyendas del blues como Lightning Hopkins, Muddy Waters o Willie Dixon. Su forma de abrirse camino en el negocio fue muy sencilla: cuando Hopkins actuó en su ciudad, un imberbe Chuck se presentó en la prueba de sonido, exigió una audición y fue víctima de la mofa de aquel pionero curtido en mil batallas. A tenor del resultado, no debió de hacerlo nada mal, porque acabó reservándole un puesto en su banda.

WeissSu figura tuvo una gran influencia en el primer Tom Waits, tal y como relata Barney Hoskins en su magnífica biografía La coz cantante. Mientras que Tom venía de un hogar acomodado y representaba en cierto modo un papel de beatnik alcoholizado que adquiría su vestuario en la beneficencia, esa era la realidad diaria de Weiss. Su bohemia no era simulada: harto de tener que conducir para sentarse en la barra del bar del Motel Tropicana de Hollywood, un antro de droga y prostitución, acabaría yéndose a vivir allí. Tom haría lo propio meses después con su compañera sentimental de entonces, Rickie Lee Jones, formando un triunvirato que se convertiría en el terror del vecindario.

Waits cita a Weiss en dos de sus álbumes de la época, compartiendo créditos en Nighthawks at the diner y en dos de las canciones de Small Change. Nuestro protagonista inspiraría además el tema más conocido de Rickie Lee Jones, «Chuck E’s in love», tras una divertida anécdota: un día Tom y Rickie vieron a Chuck tan aseado que creyeron que acababa de conocer a una chica formal y que había planes de boda.

Sus caminos se separaron cuando Waits comprendió que debía atajar sus excesos si no quería que el combustible etílico que alimentaba su inspiración artística acabase generándole royalties post mortem. Rickie Lee Jones acabó en una clínica de desintoxicación, y Chuck siguió caminando por el lado salvaje y abortando la grabación del que sería su primer álbum. Ante la tardanza de éste en terminar el material, su compañía editó un disco titulado The other side of town (1981) formado por demos inacabadas, lo que le llevaría a abjurar de la industria y volver a la luz de gas de los clubs más inmundos, donde se sentía más cómodo que entre ladrones de corbata y estilográfica.

WeisdiscoNo debutaría hasta 1998, cuando Waits y su esposa y colaboradora Kathleen Brennan acudieron al rescate y le arrastraron al estudio para registrar Extremely cool, su primer álbum propiamente dicho, en el que también se pusieron tras los controles. El trabajo daba rienda suelta a la maestría de Weiss para bregar con el blues, el jazz y el rock primitivo, como el diablo con zapatos de gamuza azul que daba título al tema de apertura. Los dos viejos amigos protagonizaban un emocionante dueto aullando a dúo en «It rain son me», que nacía como pieza codiciada para los cada vez más numerosos seguidores del autor de Rain Dogs y lograba hacer comercialmente viable al disco. Las críticas fueron elogiosas y podría haber el principio de una prolífica aunque tardía carrera si su autor hubiese estado por la labor.

Pude entrevistarle en 2007, y seguía siendo incorregible. Eran las 12 de la mañana, y me aseguró con voz resacosa que llevaba diez años sin levantarse tan temprano. Debido a su atroz miedo a volar, descartaba cualquier posibilidad de girar fuera de California, aunque aseguraba tener ya listo un supuesto nuevo álbum que, por supuesto, todavía no ha visto la luz.

En la actualidad, Mr. Weiss vive feliz actuando cada lunes en su bar favorito de Hollywood, con la que es su banda desde hace veinte años, The Goddamn Liars. Su último trabajo hasta la fecha se titula 23rd & Stout (2007), y es un muestrario de esa América subterránea de Raymond Chandler, mezcla de jazz, blues de las cuatro de la madrugada y spoken word, desde el punto de vista de un detective de cine negro. Una imagen del todo improbable: a los tipos como él, el destino normalmente les tiene reservado un papel en la parte trasera de los coches patrulla.

 

Hay 6 Comentarios

No sé de dónde salió lo de la contraportada del Blue Valentines y Rickie Lee. Siempre me pareció inverosímil que la niña, pues no es más que una niña, a la que se alude siempre, tenga algo que ver con la maravillosa artista.

Hola!! a todos! Buff!! lo tenia olvidado por completo, de hecho no se por donde andara el lp que tengo del. Gracias por el post :) Una gozada volver a escucharlo y leer cosas sobre el


Salud!!

Hola Fernando
Yo creía que Chuck E era un personaje de la canción mas evidente del primer disco de Ricky. Me enteré casi al mismo tiempo que era una persona real y que Ricky era la rubia contra la que se "apoya" Tom Waits en la contraportada del Blue Valentinos. Demasiados enemigos para un chico de pueblo.

Ya en serio. Habrá tocado con Hopkins pero esta claro que sabe quien es Howlin'Wolf. Este blues que ha sido base de tantas cosas y que sigue siendo tan paladeable.
Un saludo.

Pues yo me había olvidado de este tipo y he pasado una noche estupenda buscando cosas suyas.
Por cierto, Fernando, ¿supiste de los Allah-Las? ¿qué te parecen?

Sr. Pijo, cumpla su palabra, a ver si es verdad y nos alegra el día no volviendo nunca más por este blog. Atentamente.

ESTO ES DEPRIMENTE,CADA VEZ MENOS NIVEL.
Casi que ya no entro ,me deprimo con un nivel tan bajo.
¿Quien escoge estos temas tan malos?
De puta pena.......
YA NO ENTRO,ES MÚSICA BASURA,COÑO....

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. Redactor de El País y colaborador del suplemento cultural Babelia y las revistas Ruta 66 y Efe Eme. Colabora también con un espacio musical en el programa A vivir de la Cadena SER. Es autor de los libros Acordes rotos y Martha. Cree en el verso de Bruce Springsteen: "Aprendimos más con un disco de tres minutos, que con todo lo que nos enseñaron en la escuela".

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