Un paseo por el glorioso pop de Phil Spector

Por: | 30 de marzo de 2013

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La HBO ha estrenado el documental sobre el juicio de Phil Spector, rodado por David Mamet, quien ha estado al frente de Los intocables de Elliot Ness, entre otras cintas. El filme, que ha recibido bastantes críticas en la prensa norteamericana, se centra en el juicio del productor por el asesinato de la actriz Lana Clarkson, en el que fue declarado culpable y por el que cumple una condena a 19 años de cárcel. Una historia que saltó a las páginas de todos los diarios del mundo, trascendiendo el ámbito cultural para llegar a las secciones de gente y celebridades. Triste relato el de Spector, célebre desequilibrado, que parece que, a ojos de todo el mundo, va a pasar a la historia por ser un loco con malas pulgas, capaz de perder la cabeza más veces y con más intensidad que el resto de los mortales, antes que por su obra artística, por su pop glorioso.

No puedo dejar de pensarlo cuando, por motivos profesionales, recupero su cancionero. El hombre que con su concepto musical marcó una época es visto ahora como extravagante objeto caduco, peligroso, hasta repelente, cuando con sus canciones fue capaz de despertar los mejores propósitos en el ser humano. A decir verdad, siempre fue ese personaje no deseable. Más allá de las leyendas que giran alrededor de su figura, son muchos los testimonios que confirman que era lo que era: una persona intratable. En palabras de Johnny Ramone, extraído del documental End of the Century sobre la historia de The Ramones: “Era un tipo enano, con alzas, peluca y cuatro pistolas, que trataba horriblemente a todo el mundo… Pero acabamos hartos de su alcoholismo, sus payasadas, de su drama y su locura”.  El caso de Spector, seguramente, sea uno de tantos en los que la vida te demuestra que alguien puede ser un genio en su trabajo y luego ser una persona indeseable. Vamos, que se puede ser un artista admirable pero un cabronazo. No está reñido.

PhilPero pocos cabronazos como Spector han conseguido transportame a un lugar tan mágico con su música. Por eso, prefiero quedarme con eso. A fin de cuentas, es lo único que le debo a este tipo con pelos abultados, como de enorme escarola. Su colección de canciones es única. Pocos catálogos llegan a ofrecer ese estado placentero que da escucharlo del tirón. Es música atemporal, mezcla fascinante de euforia, inocencia y nostalgia. Hablamos de un genio.

Nacido en el barrio neoyorquino del Bronx, Spector empezó a triunfar en edad adolescente. Escribió a los 17 años To know him is to love him, una canción pop para los Teddy Bears, del que era miembro, que obtuvo muy buena acogida. Un año después compuso, junto al infalible Jerry Leiber, Spanish Harlem. Palabras mayores. En la voz del exquisito Ben E. King, es una de esas canciones que suenan tan ligeras y reconfortantes como un paseo soleado, apoyadas en una preciosa instrumentación, donde las cuerdas y el saxo a mitad del recorrido se cuelan en el cuerpo con admirable dulzura.

 

Con tan solo 19 años como productor independiente trabajaba con Atlantic Records o hacía encargos para Elvis Presley o Connie Francis. Ya, por entonces, se encargaba de todo entre las cuatro paredes de un estudio de grabación, supervisando las sesiones en primera línea de batalla. Y lo que tocaba lo convertía en oro. Hacía dinero, como el que más en el mundo de los adultos, mientras parecía vivir obsesionado en un mundo entre infantil y juvenil, con sus ideas de druida en la inocencia de la cultura pop.

En Designing The Wall of Sound - "I Love How You Love Me" and 47 Other Bricks in the Wall, casi media docenas de canciones permiten al oyente ver cómo el productor conocía los secretos del pop clásico de los cincuenta, gracias a su aprendizaje en el Brill Building, la fantástica fábrica del pop ubicada en Broadway. En composiciones grabadas con Johnny Nash, The Paris Sisters, The Top Notes o Billy Storm, Spector aporta sus señas en cuidadas sinfonías, en castañuelas o pequeños adornos que luego serán más decisivos de lo que parecen, pero sobre todo demuestra que se maneja muy bien en el estudio de grabación y despliega toda su habilidad para captar la fogosidad del mejor pop, como en este tema de Curtis Lee, Pretty Little Angel Eyes.

 

En 1962, tiró por su cuenta y creó su propia compañía de grabación, Philles Records, instalada en Los Angeles. En los estudios Gold Star, que al principio solo contaban con una sola habitación, llegó el primer éxito de la compañía He’s a rebel de The Crystals (nota aclaratoria: en la grabación Spector contaría con la voz de Darlene Love y con The Blossoms pero se la acreditaría a The Crystals). Pero, más allá del logro comercial, lo importante era que significaba el preámbulo del propio Spector para concretar en todo su esplendor sus ideas sonoras. En sus propias palabras, "ver como todas las piezas del puzzle terminaban por encajar". Ese puzzle sonoro, ordenado a base de horas y horas en el estudio, de romperse la cabeza y desgastar al personal, tuvo un nombre, ya clásico entre los amantes de la música popular: wall of sound (muro de sonido).

 

En su compañía, se encargaba de todo el proceso mientras llenaba el estudio de instrumentos que intentaba que sonaran a la vez: dos pianos, varias guitarras, un clavicordio... Grababa todo y regrababa. Como Stanley Kubrick en el cine, era un lunático de la perfección. Si Kubrick repetía las escenas hasta la extenuación de los actores para conseguir ese tímido detalle, Spector hacía lo mismo, desesperando a los músicos, pudiendo gastar cinco o seis horas en conseguir un sonido de batería, hasta alcanzar esa ráfaga divina en una canción. A las chicas de las Crystals llegó a volverlas locas, consumiendo sus voces en cada repetición, pero, ciertamente, al final, alcanzaba esa ráfaga divina, como en Then He Kissed Me.

 

En aquellos primeros sesenta, nada había sonado igual. Era una eclosión instrumental tan abrupta, tan exuberante, tan efusiva que impactaba con gloria. Puede sonar empalagoso pero, en el fondo, la obsesión del productor era captar la magia del primer beso o de ese primer amor juvenil, tan ingenuo como cegador. Spector era un romántico. Era un romántico enfermizo que pensaba que en una canción de menos tres minutos se podía plasmar ese sentimiento efímero pero inolvidable. Y lo hizo. Lo consiguió, como nadie hasta entonces, cuando Estados Unidos entraba en su década dorada con una gran prosperidad económica y un flujo de cambios que alumbrarían nuevos modelos sociales de hombres y mujeres, que vivían mucho más intensamente su vida, eran dueños de su ocio y se liberaban sexual y moralmente. A diferencia de sus padres, vivían el momento. Así se aprecia en canciones como A Fine, Fine Boy de Darlene Love.

 

Algunos le llamaron el Van Gogh de la cultura pop. Si el pintor holandés adoraba los colores y hacía magia visual con ellos, Spector era capaz de extraer toda la intensidad del sonido, creando canciones pletóricas, de un brillo deslumbrante. Como Van Gogh, el productor neoyorquino quería captar hasta el último destello. El destello del amor, de la inocencia, del romanticismo, antes de ser corrompido por el mundo adulto, por la realidad del día a día. Para ello, se basaba en ese batallón sonoro, su muro de sonido, donde todos los instrumentos entraban en una toma, eclosionando en los oídos como algo único, como si se abriesen las puertas del cielo para hablar de esas cosas del amor que tanto traen de cabeza a los adolescentes.

  

Un magnífico paseo por la obra de Spector se recoge en la gran caja Back to Mono (1958-1969), que ya ha sido comentada en este blog, incluso este escribiente la considera un objeto digno de estudio. Allí se repasa su carrera desde su primera composición antes comentada y se incluye íntegro su disco navideño. Un trabajo que contenía tantos conceptos, tanta ambición sonora que llevó a los Beatles y a los Beach Boys a tomarse el estudio de grabación como un verdadero laboratorio.

Brian Wilson decía que la mejor canción jamás escrita es Be My Baby, ideada por Spector, cantada por The Ronettes. Llegó a obsesionarse con ella. Le entiendo. Como creo que, a veces, entiendo la obsesión de Spector en su búsqueda enfermiza por captar el momento, plasmar el destello, la sensación original. Be My Baby también ha sido una de mis grandes obsesiones musicales. No soy muy original porque entiendo que son muchos los que se han proyectado en esta canción, que es melodramática, exuberante, absorbente. Cuando todavía la escucho, cuando su sonido me atrapa, tengo que confesar que no puedo evitar pensar en el verso de William Wordsworth en su Oda a la inmortalidad: "La belleza subsiste siempre en el recuerdo". Siento que el maldito loco de Spector lo consiguió. Consiguió atrapar la belleza del esplendor en la hierba en esta canción. Nos dejó su recuerdo en tantas y tantas canciones.

 

Hay 21 Comentarios

Hola!!

Pues yo aun no lo he visto, ganas de verlo ya que todo lo que rodeo a Phil es apasionante incluso sus locuras. Buen pos ;) .

Keep on.

Recomiendo un documental llamado "Agonía y éxtasis de Phil Spector". Está disponible en youtube.
Es mitad documental mitad entrevista a Spector y a su abogada. Ella hablando sobre su carrera y ella sobre su juicio.

Hay que decir que algunso de sus discos tuvieron que ser regrabados sin su colaboración. Creo que ocurrió con Los Beatles.
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Amadeus tiene razón. vaya periodista que lo copia todo de otros sitios. Hay blogueros, con lo denostados que están por la profesión, que a gente como usted se lo comerían con patatas.


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He visto la película de HBO y el guión de Mamet me parece muy inteligente, porque pone el primer juicio a Phil Spector como un circo mediático en el cual su abogada trata de ceñirse a lo obvio, la falta de evidencias para condenarlo, algo que realmente sucedió. Imagino que se acoge Mamet a la cláusula de la ficción para poner el dedo en la llaga, porque lo que relata es absolutamente real. Vamos, que la verdadera ficción, donde se cargaron las tintas, fue en el mismo juicio, donde el fiscal se comportó como un actor de segunda fila, hizo guiños y sonrisas a la cámara, pues era un juicio televisado. Y con todo, el jurado no fue unánime en aquella ocasión.

Es una película para televisión protagonizada por Al Pacino. Antes de empezar anuncia que no está basado en hechos reales, lo que deja un poco perplejo. Por una vez, coincido con los críticos, creo que es una oportunidad perdida, ya que el guión es muy flojo y ni Pacino ni Mirren salvan la función. A pesar de durar 90 minutos se me hizo muy larga, nada que ver con otras obras de la HBO con Pacino como "Angels in America" o el biopic de Kevorkians...

Excelente artículo, describe muy bien el sentimiento de escuchar las canciones de Spector.
Bruce Springsteen, en el documental sobre la grabación de Darkness on the edge of town, hace una reflexión parecida (no vinculada directamente a Spector, aunque sí implícitamente) sobre el pop y la fuerza del "ahora", los famosos tres minutos de gloria de una canción: http://www.youtube.com/watch?v=Rb5BR7eWeK0#t=01m50s

El documental sobre el juicio es de hace un tiempo, su titulo: Agonía y Éxtasis de Phil Spector y se puede ver por partes en youtube. Yo me lo zampé todo seguido a última hora de la noche en la TV y acabé a las tantas. Es triste pero es así... Cuando no te quedan amigos y solo creas enemigos, al final pagas por todo de golpe. Si hubiese formado parte del jurado mi veredicto hubiese sido empate por lo tanto no lo hubiese condenado. Pero claro tienes que ser humilde y arrastrarte pidiendo perdón y esta persona claramente desequilibrada (como buena parte de los genios) solo quiere que lo adoren. Es cierto, la canción más radiada de todo el siglo XX es el You've Lost That Lovin' Feelin de los Righteous Brothers. Tema compuesto, producido y editado por gran mago que se malogró.

Saldrá de la cárcel con 88 años.

No es un documental, sino una película interpretada por Al Pacino y Helen Mirren

Juni: Este artículo sobre Phil Spector es muy bueno.
Él es uno de mis favoritos, después de tí.

¿No decís nada de las barbaridades que hizo con el Let it be de the Beatles? Anda que se pasó varios pueblos con los coros celestiales y la orquesta de los cojones en ese disco.

Me permito añadir a las canciones incluídas en el post la siguiente, el primer trabajo de Phil Spector donde introduce su muro de sonido:

http://www.youtube.com/watch?v=tZrhYsW8leQ

Antes de esto, sus canciones sonaban así:

http://www.youtube.com/watch?v=LsDpc-8iR8g

"He's a rebel" jamás fue cantada por The Crystals sino por The Bloosoms. La grabación original es de la últimas y es la que curiosamente está popularizada e inmortalizada. Esta historia está documentada y reconocida.

El único que se mostró cabreado con Let it be fue McCartney. Harrison y Lennon, en cambio, trabajarían con Spector en los 70, así que no debieron quedar tan descontentos. Aparte de su trabajo glorioso en los 60, es recomendable la escucha de algunos de sus trabajos en la década siguiente. El Born to be with you de Dion, por ejemplo. Un discazo impresionante.

El que haya hechos cosas muy buenas no justifica 'otras'.

http://adf.ly/AkHZZ

.En mi opinión sí, Be my baby es la mejor canción jamás escrita, incluso teniendo en cuenta Greensleeves o Something. Siento mucho lo que le pasó a Phil Spector. Pero nadie es quién para quitar una vida.

.En mi opinión sí, Be my baby es la mejor canción jamás escrita, incluso teniendo en cuenta Greensleeves o Something. Siento mucho lo que le pasó a Phil Spector. Pero nadie es quién para quitar una vida.

Pues por la macarrada que hizo con el Let it Be de los Beatles por poco le parten estos la cara...

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Fernando Navarro

. Redactor de El País y colaborador del suplemento cultural Babelia y las revistas Ruta 66 y Efe Eme. Colabora también con un espacio musical en el programa A vivir de la Cadena SER. Es autor de los libros Acordes rotos y Martha. Cree en el verso de Bruce Springsteen: "Aprendimos más con un disco de tres minutos, que con todo lo que nos enseñaron en la escuela".

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