Adiós a Richie Havens, coraje folk en Greenwich Village

Por: | 24 de abril de 2013

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Pasó a la historia por ser el músico encargado de abrir el célebre festival de Woodstock en 1969, aunque algunos también le recordaban por sus sentidas interpretaciones de canciones de Bob Dylan o The Beatles, y, sin embargo, Richie Havens, fallecido por un ataque al corazón a los 72 años el lunes en su casa de Jersey City, era más que todo eso. Era un artista de talla única, de verdadera raza folk, esencia misma de la escena de Greenwich Village que iluminó la música norteamericana en los sesenta. 

Nacido en el barrio neoyorquino de Brooklyn, Havens fue el mayor de nueve hermanos que sintió la llamada de la música por influencia de su padre, que tocaba el piano en casa. Como tantos chavales afroamericanos de principios de los cincuenta, empezó cantando con tan solo 12 años en esquinas cuando el doo-wop dominaba las calles de Nueva York, dando lugar a una edad dorada de formaciones protagonizada por The Drifters, The Coasters o The Cadillacs. Pero Havens, quien ingresó en una escuela de gospel, guió sus pasos hacia el folk cuando en edad adolescente decidió instalarse en Greenwich Village, semillero bohemio de escritores, activistas políticos y cantautores. Corría principios de los sesenta. 

UnknownMúsico hecho a sí mismo, sin apenas técnica con la guitarra, se curtió en los clubs nocturnos mientras, pasando la cesta para conseguir unos dólares en garitos como Why Not?, tocaba “14 veces por noche en actuaciones de 20 minutos”, según aseguró una vez en una entrevista en CNN. En plena época de la flor y la nata de los revisionistas del folk, se codeó con Dave Van Ronk, Pete Seeger, The Weavers, Doc Watson o Bob Dylan, al que admiró desde el primer día. Pero pertenecía al grupo de cantantes negros, criados en los márgenes del blues y el gospel, que dieron temperamento al folk del Village sin alcanzar nunca la trascendencia comercial de sus colegas blancos. Una pandilla jamás reunida ni oficializada pero de influencia sobresaliente, desde sus aportaciones solitarias, formada por Odetta, John Lee Hooker o Josh White, entre otros. Como ellos, su condición de negro y origen humilde definieron su conciencia social en un folk aguerrido, impulsado en su caso por la influencia de las canciones de Tom Paxton.

En este sentido, Havens, junto a Pete Seeger, fue uno de los primeros artistas que interpretó canciones de Dylan en el Village, dando un mayor cariz político, que su autor solía rechazar, a composiciones como A Hard Rain’s A-gonna Fall cuando Estados Unidos se encontraba en el apogeo de la crisis de los misiles con Cuba. Asimismo, destacó pronto por transitar caudales sonoros que daban otro ritmo al folk de autor. Como bien demostró en el magistral Mixed Bag en 1967, rastreaba ecos del blues y el jazz, asociándose a la sugerente experimentación de otro coetáneo como Fred Neil. En Mixed Bag, se recogían maravillosas versiones, cantadas como un soul callejero, de Just Like a Woman de Dylan y Eleanor Rigby de los Beatles

Un listón parecido ofreció en Something Else Again (1968) y Richard P. Havens, 1983 (1969), donde volvió a incluir versiones de Dylan y los Beatles. Su carisma y la fuerza de sus letras le llevaron a Woodstock. Estaba programado el primer día en la quinta posición pero la ausencia de Sweetwater, que llegaron tarde a su cita como primeros del cartel, le obligó a abrir el festival más famoso de la historia. Sobre el escenario improvisó Freedom, tal vez el momento más recordado de su carrera por su poderosa interpretación y el significado que adquirió para la generación de la lucha contra la guerra de Vietnam. Sería invitado otra vez en el 40 aniversario del festival. Otro punto álgido fue cuando su emotiva versión de Here comes de the sun de los Beatles alcanzó en 1970 las listas de éxito bajo su latir soul

 

Sin dejar de sacar discos ni actuar en directo, su declive vino en los setenta, acentuándose en los ochenta, aunque sacó un interesante homenaje a Dylan y los Beatles o Wishing Well, aplaudido por la crítica en 2002 y con versiones de Pink Floyd o Willie Nile. Llegó a actuar en la Casa Blanca durante la primera presidencia de Bill Clinton, pero lo verdaderamente importante fue el coraje de su folk, que reivindicaron artistas posteriores como Crosby, Stills and Nash o Ben Harper.  

 

**Artículo original publicado en el diario El País.

Hay 6 Comentarios

D.E.P. gran perdida convertía en bueno prácticamente todo lo que tocaba. Hizo buenos incluso a Goove Armada en Hands of Time

Bye!!

En su disco "Richard P. Havens 1983", publicado en 1969, hay dos canciones que quiero destacar: una versión excepcional de "Priests", de Leonard Cohen, que nunca fue grabada por el autor; y otra de "Cautiously", una canción maravillosa en letra y música que es muy poco conocida, y que merecía serlo.

Pero tambien en el siglo XXI estuvo Richie Havens siguiendo con su influencia en la musica de baile con grupos como Groove Armada con los que colaboro. Su voz profunda se metia la gente en un puño como demuestra su participación con Groove Armada en Glastonbury en 2002 http://www.youtube.com/watch?v=ZyZch-LbxW4&feature=player_embedded
Su forma de tocar la guitarra como si fuera un elemento percusivo y su grave voz han dejado una gran huella inolvidable en la historia de la musica pop. Ademas una gran ser humano y no solo un músico. Sus intereses fueron mas allá. Recomendable su autobiografia: They can't hide us anymore

Una de esas voces cálidas que me emocionan siempre, cante lo que cante. Ahora mismo está sonando en mi Ipod su versión del "Just like a woman", triste que se haya ido, oooppps, acaba de saltar al "Going back to my roots", a bailaaaarrrr!!!! Adiós, Sr Havens, y gracias.

Gran pérdida para la música y sus fans, como aquí Sean Penn: http://www.youtube.com/watch?v=QnPi1nu8OOE
Un saludo!

Hola
Una gran cantante en toda la extensión del termino, capaz de sacar brillo a todo tipo de canciones.
Posiblemente su mayor éxito comercial fuese "Going Back to my Roots" reivindicativo y vindicable tema de Lamont Dozier que Havens llevó a todas las pistas de baile.
Un saludo.

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. Redactor de El País y colaborador del suplemento cultural Babelia y las revistas Ruta 66 y Efe Eme. Colabora también con un espacio musical en el programa A vivir de la Cadena SER. Es autor de los libros Acordes rotos y Martha. Cree en el verso de Bruce Springsteen: "Aprendimos más con un disco de tres minutos, que con todo lo que nos enseñaron en la escuela".

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