Elliott Smith: El cielo le adora

Por: | 08 de septiembre de 2015

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Hoy La Ruta Norteamericana se detiene en su sección 'Parada para repostar' para traer a un músico magnífico, aunque maldito. En esta ocasión, Toni Castarnado repasa la carrera de Elliott Smith.

Texto: Toni Castarnado

No es que trate de evitarlo a toda costa, pero creo que soy la persona equivocada si hablamos de lo que significa ser famoso”. Estas declaraciones de Elliott Smith fueron después de que 100 millones de personas en todo el mundo le vieran a través del televisor. Él en cambio, solo recordaba que tenía enfrente a Jack Nicholson. Todo fruto de un capricho del destino; para la película “Good Wil Hunting” seleccionan una de sus canciones, concretamente “Miss Misery” de su álbum “XO”. Nominada como mejor canción para los Oscar le piden que la toque el día de la gala. A aquel chico de pelo mugriento, cara agrietada, pose desangelada, y apariencia y mirada triste, lo colocan allí cuál abeto navideño. Como el mismo reconoció, tuvo una sensación extraña, el ambiente era frío, el 99% de los asistentes jamás le habían escuchado antes, y ni tan siquiera sabían su nombre.

Los actores, directores y productores viven en otro planeta muy distinto al suyo. Si bien, seguro que tienen alguna cosa en común: es posible que también estén tristes. La gran diferencia reside en que ese bando la mayoría tratan de disimilarlo, hay que guardar las formas. Todo lo contrario que Elliott, él no se esconde, no tiene esa necesidad. Tampoco podría, con la cara pagaba. Desde luego, estar triste es un derecho que nadie nos puede quitar, es hasta necesario en ocasiones, para así reflexionar y bajar a las catacumbas de nuestro ánimo, y entonces conseguir auparlo y salir fortalecidos.

Tras la actuación de ese cantautor folk-alternativo sale Madonna a entregar el premio. Curiosamente ella representa el lado opuesto a Elliott, aunque tampoco sepamos si verdaderamente es feliz. Y sino lo es, no se esforzará en demostrarlo. No obstante, es obvio que la fama le gusta, o al menos, queda demostrado que se mueve por ese cautiverio con absoluta normalidad, está como pez en el agua. ¿Conocía también Madonna a Elliott Smith? Lo dudo. Pero no importa, eso a él le traía sin cuidado. Y a ella ni te cuento. Entonces, ¿qué es lo que le importaba o preocupaba al músico de Nebraska?

 

A este cruce maldito entre Nick Drake, Kurt Cobain y Lou Barlow, tal y como le definían en una entrevistada televisada (esta es una de las múltiples conexiones y combinaciones a través de su música) le buscan respuestas a esa pregunta en una réplica cariñosa, respetuosa y verdadera en “Heaven Adores You”, un documental de Nickolas Dylan Rossi que glosa su figura desde ángulos distintos. Tanto sus éxitos (¿por qué los gestionaba tan mal?) como sus fracasos (inevitables y confusos). Sin entrar a destajo despellejando al personaje sin un ápice de corazón, ni a valorar en exceso sus intimidades, si que explica la razón o la sinrazón de cada paso en su vida, sobre todo los cambios de residencia, también de ciudad, y a la sazón, de hábitos.

Algunos de ellos erróneos, inadecuados, en su hábitat primigenio en Portland se sentía más protegido, más acorde con el paisaje y el entorno, en cambio grandes urbes como la frenética Nueva York o la soledad mal resuelta de Los Angeles le engullían como persona. Dejando a un lado sus mecanismos artísticos, no cuenta tanto qué le inspira y qué no, su música va por una vía y su vida por la contraria, todo y que sin canciones no habría signos de una existencia digna y justificada. La suya también fue una muerte prematura, buscó una excusa de peso, si es que la hay (en este caso el desamor), y lo hizo a propósito en circunstancias distintas a las de Kurt Cobain, Jeff Buckley y Vic Chesnutt, dolorosas todas ellas. Eso sí, con una causa común, la no aceptación de la situación. Precisamente eso que tanto le cuesta al ser humano; aceptar. Cada uno con su estilo, con sus requisitos. Y con una única verdad; quisieron desaparecer del mapa, pero dejando huella. Es decir, a Elliott Smith le recuerda a diario mucha gente. Sirve con que visionar “Heaven Adores You” para observarlo. O leerse el libro de Autumn De Wilde. Un tomo fundamental con las fotografías que le hizo a Elliott para la sesión de “Figure 8”, además hay entrevistas de la autora con gente de su entorno, entre ellos Ben Gibbard y Chris Walla de Death Cab For Cutie, y de ese modo descubrir secretos de su vida e intimidades (se descubre su faceta más divertida, ese gran desconocido).

136988894Otra opción era asistir a alguno de los homenajes de amigos y músicos, como el que durante un fin de semana de agosto en 2013 le dedicaron en Nueva York, concretamente en el Bowery Ballroom (lugar en el que Patti Smith cierra el año con tres conciertos, uno de ellos el día de su cumpleaños). Con los beneficios de esa gala, se donó el dinero a una congregación de gente sin recursos, tanto económicos como morales. Elliott Smith siempre estuvo muy atento a los vagabundos, en una ocasión le puso a uno de ellos en sus zapatos cien billetes de un dólar. Quien fuera durante una temporada su manager, JJ Gonson, dijo que él conseguía cantar como nadie al dolor, y también, aunque suene contradictorio, a la esperanza. Su objetivo era ayudar con su música a que nadie se sintiera sólo. Porque ese era su gran miedo; la soledad.

En esa cita neoyorquina, y en su honor, coincidiendo con el décimo aniversario de su muerte, participaron músicos como Joseph Arthur, David Garza, Rhett Miller, y su amiga del alma Mary Lou Lord, y lógicamente sonó “Miss Misery”, la canción trampa. Si hubiesen podido, también hubiesen estado Jon Brion (eran habituales sus reuniones) y Brad Mehldau, por Internet circula un video de ellos que es un documento magnífico, con mucha química y libertad para hacer magia con sus dedos. Y seguro que desde algún lugar, pero con el ojo puesto en la capital mundo, estaban tomado notas Seth Avett y Jessica Lea Mansfield. Él, uno de los cabecillas de The Avett Brothers, ella cómplice de Dan Auerbach en sus dos primeros discos, una mujer acostumbrada al riesgo y a los cambios de rasante. Juntos han grabado un álbum maravilloso con composiciones de Elliott Smith (la portada es un guiño a unas fotografías de la sesión de “Figure 8” con ese singular color rojizo y los negativos de la cámara).

Tras su muerte hubo dos proyectos que funcionaron como merecido epitafio, ambos a la altura que merecía su legado, el primero “From A Basement On The Hill”, el disco en el que estaba trabajando antes de su fallecimiento. Con la misma idea del álbum póstumo de Jeff Buckley, pero mucho más concreto que aquél, mejor construido, y a la postre acabado como requería la ocasión. En cambio, “New Moon” era un conjunto de doble ración, editado sin prisas y tratado con mimo. Con una versión de “Thirteen” de Big Star con la que empatizaba, compartía filosofía. Y en definitiva, el que si parece el regalo perfecto para Elliott, es este hermoso paquete sonoro confeccionado a medias entre Seth y Jessica. No se andan con medios tintas, la selección es la que debe ser, no se dejan ninguna pieza importante. Del inicio con “Between The Bars” al cierre con “Memory Lane” para un total de doce adaptaciones bastante fieles a las originales, entre ellas “Fond Farewell”, “Angel In The Snow” o “Roman Candle”. No puede faltar “Ballad Of Big Nothing”, siguiendo esa estela más melancólica, el banjo como elemento sujeto a The Avett Brothers aparece cortesía de Scott en “Pitseleh” (Jessica Lea Mansfield también está acostumbrada a colaborar con la familia, en el guitarrero “Make My Head Sing” junto a su marido Jesse Newport), y para quienes recuerden como anécdota que Elliott grabó en los Abbey Road de sus adorados Beatles (su corte de pelo era un homenaje a los Fab Four), hacen una aproximación a ese sonido con “Somebody That I Used To Know”. En general, es un disco que no debe ser tomado como un testamento sonoro de Elliott, tampoco como uno de duetos de la peculiar pareja, simplemente es una visión complementaria a su historia, muy al hilo de lo que hizo Shelby Lynne con Dusty Springfield. Y no, no recrean “Miss Misery”, quizás porque saben que esa canción y la actuación en el Teatro Kodak de Los Angeles cavaron su propia tumba, y eso duele. Pues ese fue el anuncio de esa caída en picado hacia el precipicio, al mismísimo infierno. O según se mire, a ese cielo que le adora, según prevé el título de esa comentada radiografía fílmica.

“Fingiré durante el día con ayuda de Johnny Walker Red y el dolor helado detrás de mis ojos que se vuelve a disparar en mi cabeza/ Con dos tickets partidos en la mitad y mucho de nada por hacer/ Pero todo está bien, porque alguna noche encantada estaré contigo/ Cartas de tarot y las líneas de mi mano me dicen que estoy equivocado, pero ellas son poco creíbles/ Tengo planes para nosotros dos que consisten en un viaje fuera de la ciudad a un lugar que he visto en una revista que tú dejaste tirada por ahí/ No puedo sostener mi licor pero mantengo una buena actitud/ Porque todo está bien, alguna noche encantada estaré contigo/ Y aunque prefirieras que me vaya a que vea desde allá venir el día/ Estaré esperándote, de todas maneras” (Miss Misery) 

 

Texto: Toni Castarnado, redactor de Ruta 66Mondo Sonoro y Rock Zone. Su nuevo libro Mujeres y música. 144 discos más que avalan esta relación (66rpm). Anterior libro: Mujer y música. 144 discos que avalan esta relación (66rmp).

                         

Hay 6 Comentarios

Madonna conocía y admiraba mucho a Elliott o por lo menos a su musica, dudo que hayan sido amigos pero si ves el video de la gala de los Oscares de 1998 donde el canto Miss Missery, cuando ella anuncia los nominados hace un gesto de orgullo al mencionar a Elliott. "Oh vaya sorpresa" es la respuesta sarcastica que da cuando abre el sobre y la ganadora es Celine Dion. Su cover de "Between The Bars" es una mala interpretación de la letra.

Que mal escritor este tipo, no sabe nada de Elliot mejor que se dedique a escribir burradas

No digo que Madonna haya estado cerca del alcoholismo. Ella no entendió una mierda de la letra de la canción.

En realidad Madonna y Elliott Smith tenían relación de amistad. Años después de su muerte le preguntaron a Madonna qué canción le hubiera gustado componer y contestó que Between the Bars. Junto a esto, no creo que nadie que haya sufrido una adicción por padecerla o por estar al lado pueda entender del todo esa nana.

Miss misery no se encuentra en el álbum XO

Saludos

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. Redactor de El País y colaborador del suplemento cultural Babelia y las revistas Ruta 66 y Efe Eme. Colabora también con un espacio musical en el programa A vivir de la Cadena SER. Es autor de los libros Acordes rotos y Martha. Cree en el verso de Bruce Springsteen: "Aprendimos más con un disco de tres minutos, que con todo lo que nos enseñaron en la escuela".

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