Llamadle Clapton, simplemente

Por: | 22 de septiembre de 2015

Clapton

“Clapton es Dios”. Aquella frase que en los sesenta apareció en las paredes de las calles de Londres, que hizo tambalear el reinado de mejores y más puros embajadores de blues-rock de los Rolling Stones por la aparición fulgurante del joven guitarrista, todavía se repite entre los aficionados. No tanto porque Eric Clapton siga siendo Dios por su propuesta artística, sino porque es una frase contundente y legendaria dentro del imaginario colectivo. Y, ciertamente, ante el peso de la historia, el músico británico no sale bien parado. ¿Quién lo estaría ante una frase así? ¿Qué artista de la edad dorada del rock, dígase Bob Dylan, Rolling Stones, Paul McCartney, The Who, Van Morrison y un largo etcétera, puede a estas alturas superar su leyenda con su actual trabajo?

Clapton no es Dios, pero sí uno de los guitarristas más prodigiosos de la historia de la música popular. Y, añado con tinta roja, uno de los mejores en la actualidad para ver en directo. Basta con verlo en vivo para comprobar su gran talento. Pero, aparte de haber asistido a un concierto, uno puede acercarse a ver Eric Clapton: Live at the Royal Albert Hall, la película que acaba de estrenarse en los cines y supone el concierto que el guitarrista dio el pasado mayo para celebrar su 70 cumpleaños, de los cuales 50 años de ellos han sido sobre un escenario.

Durante dos horas, el espectador tiene la oportunidad de sumergirse en una actuación de Clapton en el emblemático Royal Albert Hall londinense, donde el británico ha actuado en más de 200 ocasiones. Como iniciativa, es más que recomendable: películas de conciertos en pantalla grande y alta calidad de imagen y sonido. Ojalá estas propuestas musicales en el cine se consolidasen. Aparte, también esta película nos sirve para comprobar que Clapton, cuya producción de composición ha descendido a niveles muy preocupantes en las últimas dos décadas, quiere seguir haciendo caja de alguna otra manera, como todas las estrellas, o casi todas. Si bien es cierto que lleva un par de años preparando su retirada, este adiós no termina de cuajarse definitivamente.

Muchos agradeceríamos que no lo hiciera. Utilizo el visionado de Eric Clapton: Live at the Royal Albert Hall la pasada semana, para reivindicar en este blog su figura como músico en estos tiempos. ¿Reivindicar a Clapton? Sí. ¿Es necesario? Yo creo que sí. De alguna forma, el músico es visto como una superestrella, que vive de las rentas, siendo en gran parte así. Sus actuaciones, como la que recoge la película del aniversario, giran en torno a sus clásicos, sin aportaciones en el cancionero de temas de los últimos años. Pero en ese perfil de leyenda viva hay un músico mayúsculo. Todavía.

 

Con una alfombra sobre el escenario, en Eric Clapton: Live at the Royal Albert Hall se le puede ver como el prodigioso guitarrista que es. Muchos han aprendido de él desde que debutó en los garitos de Londres y se dio a conocer con The Yardbirds, pero muchos todavía pueden seguir aprendiendo de él. Sin poses, sin espasmos, sin apenas mover el cuerpo, su guitarra desprende una energía impactante. No hay artificios en su blues-rock. Es un lenguaje tan limpio, directo y real que entiendes a través de esas cuerdas la diferencia que hay entre tocar la guitarra y hacerla hablar. Unos buenos ejemplos son Tell the Truth o Pretending, composiciones en las que, bajo los focos del Royal Albert Hall, despliega todas sus facultades. Músculo, consistencia, claridad, intensidad y, sobre todo, esencia. Es blues, pero también es rock. Es un prodigioso guitarrista comunicándose con notas que atraviesan, incluso deja un hilo fino y certero para acompañar en You’re so beatiful.  

A diferencia de otras rutilantes estrellas, Clapton se preocupa por la música. El mismo guitarrista que siempre sonó para sustituir a Brian Jones en los Rolling Stones, pero podría haber hecho sombra a Keith Richards, el que fue un obsesivo de las esencias blues, ese mismo guitarrista sigue siendo un hombre que valora la música y le da una importancia capital en su directo. Olvídate de los fuegos artificiales, de las pantallas gigantes de miles de pixeles o de un espectáculo en el que el protagonista interactúa con el público con discursos y bromas. Es Clapton, acompañado de una sólida banda formada por Chris Stainton al piano, Paul Carrack al órgano, Nathan East al bajo y Steve Gadd a la batería. Y dos coristas: Michelle John y Sharon White. Suenan compactos y sobresalientes. Y no hacen otra cosa que ofrecer canciones.

Una vez oí decir que Clapton, cuya biografía bien merece ser leída, se había convertido en un tío muy aburrido desde que dejó el alcohol. Tal vez lo sea. Y es evidente que su producción compositiva quedó lejos de su época de esplendor en los sesenta y setenta. Hoy, y desde hace años, es mundialmente conocido porque Tears in heaven no deja de sonar en las radiofórmulas e hilos musicales. Puede que también muchísimos sepan también por ese lío amoroso con la pareja de George Harrison, que acabó inspirando una canción descomunal como Layla, la cual, por cierto, en esta película suena desgraciadamente en su formato acústico sin ser la epifanía original. Pero hay algo de lo que no se habla casi ya cuando se habla de Clapton: Es un guitarrista formidable que ofrece conciertos formidables, en los que triunfa la música. No es Dios. Es Clapton, simplemente. Y es más que suficiente.

 

Hay 10 Comentarios

Que ingenuo Guillermito. Comparar a Clapton con el McLaughlin. John es un aprendiz al lado de Clapton.

Siempre es gracioso leer a algunas personas que no tienen ni una puta idea de quien es el músico del que hablan, y por haber escuchado tres canciones opinan. Yo he oído muchísimos años a los dos. McLaughlin no le llega ni a las rodillas a Eric Clapton.

Quisiera preguntar al autor y a El Pais si este artículo lo podemos reproducir en el Periódico Especiales, que se publica en el estado de Veracruz México. Y por supuesto reproducirlo en nuestras redes sociales... F: editorial.especiales / T: @revespeciales. Con su crédito por supuesto.

Muy buen comentario Fernando, Eric Clapton no necesita estar sacando un álbum nuevo cada año para seguir siendo el mejor, lo que es ya se lo ganó a pulso, y no hay nadie que le pise los talones como para quitarle el mote de "Clapton es Dios". Ahora bien, es natural que todos tengamos gustos diferentes, pero eso no desmerece para nada la música o músicos que no son nuestros preferidos. Así que respeto para todas las opiniones, Guillermo.

Clapton si es dios...de la guitarra. Nunca habrá, ni hubo, ni hay uno igual a Eric. Long Live The King.

Todo músico tiene su momento de creatividad en el pasado o en el presente, no tenemos derecho a exigirles que lo sea siempre. Clapton ha sido y es un excelente guitarrista, cantante y tuvo su momento como buen compositor, hoy quizás sea el nº 1, 2 o 3… como guitarrista, poco importa, lo importante es que a sus 70 años ahí sigue ofreciendo buenos conciertos y la gente disfrutando de ellos. Feliz cumpleaños, con retraso, y que siga por muchos años.
Saludos… Félix.

Eduardo, no queria ofenderte. Es mi opinión. Quizas deberia haber empezado con 'en mi opinión, yo creo que...'.

Qué cansinos quienes hacen comentarios como el tuyo, Guillermo. Si no te gusta no le escuches. Si prefieres los ejercicios de pirotecnia, armonías complejas y solos de trescientas notas por segundo para poder meter cinco escalas diferentes en cada compás, disfruta de McLaughlin, que por cierto a mí también me gusta, pero cada cosa tiene su momento y disfruto igualmente de él como de la sencillez y elegancia de Clapton. ¡Qué manía con las comparaciones! Esto es música, no los juegos olímpicos.

Bastante cansino.
Más leyenda que otra cosa.
McLaughlin, ese sí que es grande.

Es injusto pensar que músicos con una dilatada carrera en la que han aportado cientos de horas de la mejor música tengan que seguir añadiendo novedades a su discografía. Que Clapton pueda seguir dando giras y conciertos a su nivel actual es un premio para los que aman su música. Era y es un músico mayúsculo. Este es uno de sus conciertos míticos con Blind Faith: https://youtu.be/YfAHsiTHWfQ

Sus habilidades con la guitarra nos hacen a veces olvidar que es una de las mejores y mas personales voces del blues y el rock.

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. Redactor de El País y colaborador del suplemento cultural Babelia y las revistas Ruta 66 y Efe Eme. Colabora también con un espacio musical en el programa A vivir de la Cadena SER. Es autor de los libros Acordes rotos y Martha. Cree en el verso de Bruce Springsteen: "Aprendimos más con un disco de tres minutos, que con todo lo que nos enseñaron en la escuela".

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