En La Ruta Norteamericana nos detenemos en Parada para repostar, la sección que cuenta con colaboraciones y lo hacemos con Toni Castarnado. Toni nos trae a una chica que debutó el año pasado con un disco muy bueno y tiene pinta de hacer buena carrera. Sin duda, conviene escucharla.
Texto: Toni Castarnado
Hace un año, con las encuestas programadas y los recuentos ya definitivos sobre lo mejor de ese curso encima de la mesa, despuntaba un nombre en clave femenina, el de la australiana Courtney Branett. A tenor de las sucesivas y súbitas desapariciones de Lemmy Kilmister, David Bowie y Glen Frey (luego vendrían las de Prince, Sharon Jones, Leonard Cohen…) en un plazo de tres semanas, se abrió un interrogante intrigante por miedo a quedarnos huérfanos de estrellas del rock en un futuro próximo. Entonces, la pregunta estaba en el aire, ¿hay relevo para estos héroes del rock que amenazan con dejarnos? Las lecturas son múltiples, las conclusiones ciertamente confusas. En el plano de las mujeres, con Patti Smith (nuevo libro M Train y el reciente homenaje a Dylan por el Nobel), Chrissie Hynde (con sus memorias frescas y un disco notable con Pretenders), Debbie Harry (la menos activa) como núcleo de la vieja guardia, y PJ Harvey y Lucinda Williams como último eslabón de esa cadena, aún firmes y en pie de guerra, en el último lustro ha habido nombres que han agitado la coctelera, hay una nueva luz que nos alumbra con un mapa extenso y un panorama recio. Con etiqueta de independientes, pero sin reticencias para abordar cualquier tema, Anna Calvi, Sharon Van Etten, Laura Marling, Julia Holter, Caitlin Rose, Eleanor Friedberger, Cate Le Bon o Angel Olsen (estas dos últimas con álbumes excelsos durante este 2016 irregular) han tomado la iniciativa. Sin ánimo de pisar el terreno a nadie han encontrado un espacio propio en el cuál se sienten cómodas, a su favor juega que tienen el beneplácito del público (imprescindible) y el de los medios especializados que les dan cancha.
La última que se había colado en ese furgón fue Courtney Barnett. Esta australiana inquieta no ha dejado de ser noticia. En 2013 el prestigioso portal de música Pitchfork elegía Avant gardener como mejor composición de ese año, estaba claro que Courtney Barnett no daba punzadas sin hilo. Hasta ese momento, únicamente había grabado dos Ep´s, con títulos y portadas ingeniosas, How to carve a carrot into a rose y I´ve got a friend called Emily Ferris. Por aquel entonces, ella se movía con soltura dentro del circuito de conciertos en Nueva York. Era un diamante en bruto, a veces tocaba sola, también acostumbraba a hacerlo acompañada. Para llegar a más mercados, reunió ambos lanzamientos en uno, The Double Ep: A sea of split peas era su verdadera tarjeta de presentación. Con un fraseo vocal seco y melancólico en base a un rock lo-fi, adereza con la adrenalina del garage y brochazos de folk con citas dylanianas, así conquistó a un foro receptivo. Con más rodaje, mucha más distorsión, y con unas perspectivas de futuro halagüeñas, Courtney Barnett grabó y mezcló Sometimes I sit and think, and sometimes i just sit en apenas veinte días. Con ardor guerrero como Savages (otro fenómeno a tener en cuenta), tiene en su haber piezas rocosas como Elevator operator y Pedestrian at best que no dejaban lugar a dudas, Courtney Barnett seguía dando pedaladas a toda velocidad.
Entretanto, mientras esperamos a que nos sorprenda con más material, otra chica vecina suya, Julia Jacklin, sale de la madriguera con once canciones que son sólo, el inicio de una historia que tiene visos de no quedar como una anécdota pasajera. Con Barnett coincide, además del paisanaje (ambas de Sydney, se llevan dos años de diferencia), en el sonido, en su filosofía, libre y con fiereza. Si en Don´t let the kids win, el debut de Jacklin, se intercambian los papeles, ni te das cuenta. Son almas gemelas. De niña, Julia Jacklin tocaba en una banda en la escuela, hacían versiones de sus ídolos juveniles, después estudió políticas sociales en la universidad, pero eso no le sirvió para encontrar un trabajo en lo suyo, vivía aún en los suburbios de su ciudad y trabajaba en una fábrica para ganarse un sueldo que luego se gastaba en música. En 2012 forma una banda, se llama Salta y le acompaña en esa aventura su amiga Liz Hugues, eran dos voces y dos guitarras. Después siguió por su cuenta, publicó dos singles, enseguida con buenos resultados; empezaron a sonar a menudo en las radios de su país.
De un día para otro, se mueve y toca en todos lados (en Estados Unidos y en Europa también), forma parte del cartel de algunos festivales con pedigrí (también presente en el cartel venidero de Primavera Sound), ha girado con los emergentes Whitney o con propuestas más consolidadas como Okkervil River. Y para colmo, la edición australiana de Rolling Stone la apunta como futura estrella. Ya lo hicieron en su momento con Kasey Chambers y acertaron. “Pool party” fue su primer single, asimismo es la pieza que asoma la cabeza con asombro en Don´t let the kids win, aquí mezcla con precisión el indie de raíz pop con el llamado americana. Una de sus fuentes de inspiración es Doris Day, Leadlight tiene aroma a canción de los 50´s. En Coming of age, ruido y disconformidad, con letras que no reflejan la edad que marca su carnet de identidad, son mucho más adultas. La parada en Same airport, different man es otra prueba, porque nunca sabes qué tren y qué vagón es el que más te conviene, así que si hay dudas, mejor esperar a que pase el siguiente.
Texto: Toni Castarnado, redactor de Ruta 66, Mondo Sonoro y Rock Zone. Su nuevo libro Mujeres y música. 144 discos más que avalan esta relación (66rpm). Anterior libro: Mujer y música. 144 discos que avalan esta relación (66rmp).
*** Escucha el playlista de Spotify La Ruta Norteamericana: Esencia de mujer.
Hay 3 Comentarios
**Comentario:**
Julia Jacklin es sin duda un soplo de aire fresco en la escena del rock australiano. Su debut, *Don’t Let the Kids Win*, muestra una madurez sorprendente tanto en sus letras como en su sonido, fusionando elementos del indie pop y el americana con una precisión que resulta cautivadora. Es emocionante ver cómo artistas como Jacklin y Courtney Barnett están redefiniendo el panorama musical, aportando una perspectiva única y auténtica. La honestidad y la profundidad de las composiciones de Jacklin hacen que sea una artista a seguir de cerca. Su capacidad para conectar con el público, tanto en sus grabaciones como en vivo, augura una carrera prometedora. ¡Esperamos con ansias ver qué más nos depara en el futuro!
Publicado por: Blindaje Vehicular en Chile | 29/07/2024 17:12:54
Fernando, tío, dale un poco a la pluma, que echamos de menos tus recomendaciones. Un abrazo.
Publicado por: Félix | 21/04/2017 11:49:02
RECUERDO 1980,UNOS CHICOS LLAMADOS THE CHURCH Y SU SHE NEVER SAID..LUEGO 1983 Y OTROS LLAMADOS THE GO-BETWEENS Y ENTRE OTROS TEMAS UN ESPECIAL THAT WAY . LLEGO, 1986,Y THE TRIFFIDS QUE HICIERON 2 ALBUMES SOBERBIOS,EL DE 1987 CALENTURE MI FAVORITO.
CREO QUE ESE FUE EL MOMENTO MAS GRANDE DEL POP - ROCK AUSSIE COMPLEMENTADO POR CROWDED HOUSE EN 1986 Y 1988.
ESTA NIÑA,SIN DESMERECER,NO LLEGA A ESE NIVEL.
DEJO SOLO CALENTURE ( 1987 ) UN ALBUM MARAVILLOSO DE THE TRIFFIDS.
https://www.youtube.com/watch?v=h0OwLIY9moA&list=PLDTHlyB6oKSN2uZZ2He5wKzo-6oRNcyCF
APROVECHO PARA VOLVERLO A ESCUCHAR
Publicado por: THE TRIFFIDS | 29/03/2017 18:56:36