21 jun 2010

Una industria sin aliento

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A la salida de la zona arqueológica de El Tajín decenas de vendedores locales asaltan al visitante ofreciéndole una amplia gama de artículos de vainilla: licor, perfume, puritos, tarros, mezclas… La vainilla es el producto más emblemático de la región y los ciudadanos están orgullosos de esa aportación de México al mundo, de modo que el visitante puede pensar que el cultivo y la elaboración de vainilla es una de las principales actividades económicas del Estado de Veracruz. No es así. Esta industria fue la base  fue la base del comercio de la civilización totonaca entre los siglos VII y X d. C., que gracias a estas cosechas pudo mercadear con otros pueblos de Mesoamérica. Y sí fue un sector próspero en las décadas de 1950 y 1960, cuando del puerto de Veracruz zarpaban continuamente barcos de mercancías para llevar toneladas de vainilla al resto del mundo.
Sin embargo, hoy México sólo satisface el 1% de todo el consumo mundial de este producto. Lo cuenta con una cierta decepción Norma Gaya, una mujer de 37 años que ha tomado las riendas de la empresa Agroindustrias Gaya, la principal firma de vainilla del país. Su familia, procedente de Italia,  fundó en 1873 la primera sociedad dedicada a la vainilla de Veracruz. Sus descendentes fueron ampliando la compañía ubicada en la localidad de Gutiérrez Zamora, que hoy lleva a cabo todo el proceso, desde la producción hasta la exportación y que ha creado una amplia gama de productos a base de vainilla, incluido el licor que lanzó al mercado el padre de Norma Gaya.
Los cítricos, la ganadería y el azúcar superan hoy al cultivo de la vainilla en la región. “Ningún campesino cosecha sólo vainilla porque es un proceso largo, y si sale mal debe esperar un año para recogerla. Suelen dedicarse también a los naranjos u otros productos”, explica Gaya. Un informe del Gobierno de México señala que el país produce unas 250 toneladas de vainilla al año, la mayoría de ellas en Veracruz y una pequeña parte en Oxaca y Puebla. Es el cuarto productor mundial, a años luz de Madagascar, que hoy controla este mercado al inundar el mercado con 6.200 toneladas anuales de vainilla. Por delante de México están, además, Indonesia (2.400 toneladas) y China (1.000 toneladas).
El 80% de la producción de vainilla se destina a la exportación. Estados Unidos, España, Cuba y Francia son los principales compradores. Sólo el 20% se queda en México. Y ése es uno de los principales problemas de esta industria. “La gente del país compra mucha más vainilla artificial, en muchas ocasiones pensando que es natural. Uno de nuestros proyectos es un saborizante natural para educar a la gente y para que consuma vainilla natural”, explica Gaya. Los esfuerzos van dirigidos a aumentar ese 20%, porque en la arena internacional es imposible romper la posición de dominio de Magadascar. “Es quien fija los precios mundiales”, se lamenta Gaya. Los precios y la facturación del sector mexicano suben si las cosechas de la isla africana se echan a perder, y bajan cuando su producción es excelente. En el año 2000, por ejemplo, el precio de la vainilla mexicana se disparó hasta los 500 pesos por kilo (alrededor de 41 euros), lo cual obligó a los campesinos a proteger sus cosechas de frecuentes robos.
Pero ese precio cayó en picado y muchos productores decidieron que ese cultivo pasara a ser secundario en sus tierras. “La empresa produce entre dos y tres toneladas al año, pero compramos alrededor de 70 toneladas a campesinos locales”, explica Gaya. Del campo a la mesa, no obstante, el precio siempre acaba subiendo. Gaya vende la vainilla a Europa a 80 dólares el kilo. Cada kilo está compuesto por 200 vainas, las tiras que resultan de la recolección de la orquídea de la vanilla, que tiene el honor de ser la única orquídea hermafrodita del mundo. “En Europa veo que luego se vende cada vaina por tres euros”, indica. Es decir, el kilo pasa a costar 600 euros.
Gaya se lamenta que las autoridades mexicanas no apoyen a los productores y a los fabricantes con más asistencia técnica para mejorar los procesos, lo cual permitiría que la industria fuera más competitiva. Pero también se lamenta del papel de los españoles en la historia de la vainilla. “Los españoles se la llevaron de México, pero no supieron elaborarla y enseguida sufrieron dolores de estómago. La regalaron a los franceses y éstos la llevaron a Madagascar”, explica Gaya. Una anécdota para el dietario antes de salir de Papantla para regresar a Veracruz.

Hay 2 Comentarios

Luis un saludo especial a Enzo chileno del grupo 13 que esta operado y debe abandonar la Ruta. Si ves a Elena María grupo 9 y otros ruteros chilenos saludalos de parte papá, mamá, Agustín Tatan y abuelos. ;)

PD: pocas fotos hay en el blogs

Lluís, se te ve la vena de periodista de economía!. Disfruta de la Ruta y deja un poco los números. Es broma, son datos que nos ilustran a todos. Gracias por tus crónicas.

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Sobre el blog

La trigésimo primera edición de la Ruta BBVA contará con 180 jóvenes de entre 18 y 19 años procedentes de 17 países de América, España y Portugal. Bajo el lema ‘Aventura en las selvas mayas del Yucatán’, la expedición parte de México. Allí, los jóvenes explorarán las selvas mayas y descubrirán los sitios arqueológicos más relevantes de esta civilización. El programa, creado por Miguel de la Quadra-Salcedo en 1979, continuará en España, donde los jóvenes visitarán Extremadura, Andalucía y Madrid y conmemorarán los centenarios de las muertes del Rey Fernando el Católico, el Inca Garcilaso de la Vega y Miguel de Cervantes. Son 30 días de viaje en los que la expedición combinará cultura, aventura y formación en emprendimiento social. EL PAÍS se suma a esta experiencia y la irá contando a través de este blog

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