28 jun 2013

Pechito Parado: emulando a Balboa ante el Pacífico

Por:

253_JUN_26_Cumbre en Pechito Parado

Cuenta la historia que Núñez de Balboa llegó solo a la cima de Pechito Parado, en Quebrada Eusebio, y  tras una larga travesía avistó el mar que andaba buscando. Hincó sus rodillas en la tierra y gritó. Después lloró. Y volvió a gritar. Entonces llamó a Panquiaco, su mano derecha, uno de los 600 Indígenas Kuna que le habían guiado por la impenetrable selva de Darién, para compartir con él su descubrimiento. Unos metros más abajo esperaba toda la expedición, atenta para poder subir. El extremeño, un hombre noble¸ honesto y valiente, también era ambicioso, y había querido ascender los últimos metros hasta la cima en soledad para ser el primero en descubrir lo que llamaría a partir de entonces el Mar del Sur. Era el 15 de septiembre de 1513.

Aquella expedición llegó hasta su destino bastante mermada: de los 149 hombres que salieron con Balboa, solo llegaron 67. La malaria, las enfermedades estomacales y los mosquitos fueron dejando fuera de juego a los hombres del extremeño. Entre el grupo que se mantuvo sano hasta el final se encontraba Pizarro, conocido más tarde por su exploración en Perú, y hombre clave en la historia de Balboa, que fue nombrado tras su descubrimiento Gobernador de Panamá y Coiba.

Pero la historia del extremeño también tiene, como no,  su antagonista. Pedro Arias de Ávila –Pedrarias- llegó a Panamá en 1514 por orden del rey Fernando V. De dos metros y medio de altura, temible, orgulloso y rencoroso el gigante español  arrasó por los pueblos indígenas por los que pasó y no cesó hasta que, a cambio de buques, consiguió que Pizarro diera la espalda a Balboa y lo acusara de traición a la Corona. Fue la excusa perfecta: Balboa acabó decapitado. Corría el año 1519.

500 años después 227 adolescentes acompañados de unos 40 adultos –entre organización, monitores, equipo médico y prensa- conmemoran el quinto centenario del descubrimiento del Mar del Sur, conocido ahora por el Océano Pacífico. Es la etapa reina de la expedición de la Ruta Quetzal BBVA porque reviven en la cima de Pechito Parado (que significa seno levantado, por su forma, evidentemente) el momento más importante de la historia del extremeño. 154_JUN_26_Expedicion a Pechito Parado

La zona de Darién sigue a día de hoy siendo la más pobre de Panamá, con una frondosa selva y con pocos habitantes. Es la provincia del plátano –exquisito-  y la madera, la que sale de los gigantescos árboles que los ruteros fueron dejando atrás en la subida a la cima, de 600 metros de altura. Para esta cita, el tiempo dio una tregua a los expedicionarios, que pudieron pisar terreno semiseco gracias al calor intenso del sol. Atrás quedaron las tierras movedizas de Sinaí. La subida, costosa, estuvo en esta ocasión acompañada de todo tipo de sonidos que llegaban de la fauna y de un verde intenso acentuado por las luces y contraluces. Los monos aulladores, muy comunes en esta zona, rugían con vehemencia cada vez que alguien osaba interrumpir su día a día. No están acostumbrados a visitas tan multitudinarias.

Y por fin, ayudados por cuerdas en el último tramo, los ruteros fueron llegando en grupos a la cima, con aforo limitado para unas 20 personas. Y extenuados por el esfuerzo final, vieron a lo lejos las olas que en su día emocionaron a Balboa. 308_JUN_26_Cumbre en Pechito Parado

Carlos Alcaraz tuvo en esta ocasión el privilegio de ser el primero. De 16 años,  el joven expedicionario llegó a la Ruta desde Badajoz, aunque sus raíces son malagueñas.  Aficionado al tenis, al rugby y al padel, este deportista no se ha querido perder la última marcha a pesar de tener un esguince en el tobillo. “He subido apretando los dientes, pero he subido por orgullo”, reconoce, emocionado tras su gesta.  Cuenta que la Ruta Quetzal de este año está siendo especialmente dura, aunque ya sabía que las de Panamá y México suelen serlo.  No se arrepiente de haber venido, claro, porque “esto es como un Gran Hermano, todo se magnifica”, se ríe, aunque echa de menos la comida de su tierra. En Panamá el plato más típico es el sancocho, una especie de cocido realizado con pollo o gallina, acompañado de ñame, yuca o en su defecto  cualquier tubérculo. Generalmente suele ir acompañado de arroz blanco o con verduras y los chicos lo han probado en diferentes poblados  con sana voracidad. Pero tras casi diez días de pollo y arroz, empiezan a añorar la tortilla de patata y el jamón.

No es el caso de Masuma García, otra extremeña que tuvo el honor de subir en el primer grupo para contemplar el Pacífico. Para ella, lo que más echa en falta es su gato. Parece raro, claro, pero tiene su explicación: a su gato lo asocia con la cama, cansada ya del saco y la esterilla. Esta simpática expedicionaria de 17 años, delgada y deportista, también subió a la cima de Pechito Parado lesionada. En su caso, de la rótula, pero por nada del mundo  quiso quedarse abajo.  Va siempre con gafas de sol porque padece hipersensibilidad en los ojos, “a lo Pedro Almodovar”.  Eso no le impide admirar el verde de la selva, tan diferente a su tierra, “que es tan seca”.  Y es que a pesar de las dificultades que supone hacer una Ruta en Panamá durante nuestro verano, estos chicos han conseguido empaparse bien de la historia de Balboa. No les ha podido salir mejor la jugada: siguen sus pasos minuciosamente pero sin un Pedrarias en busca de sus cabezas.  

FOTOGRAFÍAS: ÁNGEL COLINA

Hay 0 Comentarios

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Ruta Quetzal

Sobre el blog

La trigésimo primera edición de la Ruta BBVA contará con 180 jóvenes de entre 18 y 19 años procedentes de 17 países de América, España y Portugal. Bajo el lema ‘Aventura en las selvas mayas del Yucatán’, la expedición parte de México. Allí, los jóvenes explorarán las selvas mayas y descubrirán los sitios arqueológicos más relevantes de esta civilización. El programa, creado por Miguel de la Quadra-Salcedo en 1979, continuará en España, donde los jóvenes visitarán Extremadura, Andalucía y Madrid y conmemorarán los centenarios de las muertes del Rey Fernando el Católico, el Inca Garcilaso de la Vega y Miguel de Cervantes. Son 30 días de viaje en los que la expedición combinará cultura, aventura y formación en emprendimiento social. EL PAÍS se suma a esta experiencia y la irá contando a través de este blog

Archivo

julio 2016

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
        1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal